ANTONIO MARTÍN ORTIZ: enero 2011
ANTONIO MARTÍN ORTIZ
EN ESTA POSICIÓN ME HE PASADO LA MAYOR PARTE DE MI VIDA.
AQUÍ Y ASÍ ME TENÉIS.

Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci.
OMNE TVLIT PVNCTVM QVI MISCVIT VTILE DVLCI.
(Q. Horatius Flaccus, Epistula ad Pisones, 343)
Ganó todo mérito el que mezcló lo útil con lo agradable.

VERANO DE 1964 EN SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia

<strong>VERANO DE 1964 EN <em>SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia</em></strong>
Mi padre [R.I.P.], un amigo (Josep Ma. Riba i Armenter [R.I.P.]), mi hermana Simona, yo mismo, mi hermana Rosario,
mi hermano Pepe, mi madre [R.I.P.], otro amigo (Josep Amiell):
PATRI MATRIQVE MEIS IN MEMORIAM: Descansen en Paz los dos juntos
.
"Cuando uno ha perdido a su padre y a su madre, se ha quedado sin referencia al pasado".
(Frase mía, que yo, como bien nacido, les dedico a quienes me dieron la Vida y me abrieron el Camino para ser Feliz)
A mí, lo mismo que a Ovidio (Tristia, I, III, 4):
Labitur ex oculis nunc quoque gutta meis.
Todavía ahora se me resbala una lágrima de los ojos, los míos.

Recojo y comparto la frase, más optimista, de mi amigo Carlos Hernández, Chacien: ”Lo que en verdad mata es el olvido”.
No es mi caso, porque yo, estas cosas, no las olvido.

EQUITACIÓN AL SON DE POLCAS VIENESAS

Si quieres disfrutar de la maravilla de ver a los caballos de la Escuela Española de Equitación de Viena danzando al son de las polcas de los Strauss,
PINCHA EN UNO DE LOS ENLACES SIGUIENTES:

1) Spanish Riding School Vienna
2) Spanische Hofreitschule
3) Beliebte Annen-Polka
4) Best Equestrian Art School of Europe 251107.
Ejercicios de doma de caballos
Νενικήκαμεν
ΝΕΝΙΚΗΚΑΜΕΝ
[Nenikékamen]
Hemos vencido.
ΣΥΡΙΖΑ: PODEMOS
Αλέξης Τσίπρας
20-IX-2015
Δημοψήφισμα για τη συμφωνία στις 5 Ιουλίου
Referéndum sobre “El Acuerdo”
[Es decir, la Capitulación de Grecia: La Esclavitud]
el 5 de Julio.
Como en Atenas, tras la Victoria sobre los Persas en Maratón, el 490 aC., las gentes de Bien, PODEMOS decir, con los Griegos [Unos 11.000 Griegos valientes derrotaron a unos 25.000 Persas bien armados]: 
Νενικήκαμεν 
ΝΕΝΙΚΗΚΑΜΕΝ 
[Nenikékamen] 
Hemos vencido.

domingo, 30 de enero de 2011

Πρωταγόρας [Protágoras]:
Πάντων χρημάτων μέτρον ἔστὶν ἄνθρωπος
[El hombre es la medida de todas las cosas]

De todos es sabido que en los Diálogos de Platón (428-347), el discurso, el diálogo, suele discurrir entre Sócrates (470-399) y sus discípulos, llevando, en general, cada diálogo el título del personaje que más habla con Sócrates. Vamos a referirnos hoy al Teeteto, que es uno de los diálogos tardíos o de madurez de Platón, y plantea el problema de la posibilidad del conocimiento. Efectivamente fue escrito allá por el 369/368, cuando ya Platón era sexagenario.

Quiero entresacar hoy la intervención de Sócrates referida a Protágoras de Abdera, un Sofista que vivió entre el 490 y el 420. Tendría unos treinta y algo de años en el momento en que Platón lo hace hablar con Sócrates.

El principio filosófico más famoso de Protágoras alude al status del hombre enfrentado al mundo que lo rodea. Habitualmente se designa con la expresión Homo mensura («El hombre es la medida»), fórmula abreviada de la frase Homo omnium rerum mensura est («El hombre es la medida de todas las cosas»), que traduce al Latín la sentencia original en Griego. Esta última, según Diógenes Laercio (s.III dC.), habría sido la siguiente:

Πάντων χρημάτων μέτρον ἔστὶν ἄνθρωπος, τῶν δὲ μὲν οντῶν ὡς ἔστιν, τῶν δὲ οὐκ ὄντων ὠς οὐκ ἔστιν‭.
«El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, y de las que no son en cuanto que no son».

La frase figuraba, según refiere Sexto Empírico, en la obra perdida de Protágoras, y ha llegado hasta nosotros a través de la transcripción de varios autores antiguos. Aparte de Diógenes Laercio (s. III dC.), es citada por Platón (428-347), Aristóteles (384-322), Sexto Empírico (s. II/III) y Hermias (s. II/III).

Platón: El Primer Alcibíades (Fragmento)


Veamos el texto de Platón (Teeteto, 151e – 152a)

Teeteto:

Sócrates:
Tienes ciertamente el aspecto de haber encontrado una definición de la ciencia no banal, sino que es lo que decía también Protágoras. En cierta forma diferente, decía estas mismas cosas. En efecto, dice que “el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, y de las que no son, en cuanto que no son”. ¿Seguramente que lo has conocido esto?
Teeteto:
Lo he conocido yo, y muchas veces
Sócrates:
Así pues, de alguna manera, dice así, como me aparecen a mí las cosas, esas mismas son para mí, y como te aparecen a ti, lo son para ti. Pues hombres somos tú y también yo.
Teeteto: En efecto, es así lo que él dice.

Sócrates (Museo Capitolino, Roma)

Ναί.
{ΣΩ.}
Κινδυνεύεις μέντοι λόγον οὐ φαῦλον εἰρηκέναι περὶ
152. (a.) ἐπιστήμης, ἀλλ’ ὃν ἔλεγε καὶ Πρωταγόρας. τρόπον δέ τινα
ἄλλον εἴρηκε τὰ αὐτὰ ταῦτα. φησὶ γάρ που “πάντων
χρημάτων μέτρον” ἄνθρωπον εἶναι, “τῶν μὲν ὄντων ὡς ἔστι,
τῶν δὲ μὴ ὄντων ὡς οὐκ ἔστιν.”
ἀνέγνωκας γάρ που;
{ΘΕΑΙ.}
Ἀνέγνωκα καὶ πολλάκις.
{ΣΩ.}
Οὐκοῦν οὕτω πως λέγει, ὡς οἷα μὲν ἕκαστα ἐμοὶ
φαίνεται τοιαῦτα μὲν ἔστιν ἐμοί, οἷα δὲ σοί, τοιαῦτα δὲ αὖ
σοί• ἄνθρωπος δὲ σύ τε κἀγώ;
{ΘΕΑΙ.}
Λέγει γὰρ οὖν οὕτω.

PLATO, Theaetetus .Phil., Dialog. J. Burnet, Platonis opera, Vol. 1. Oxford: Clarendon Press, 1900 (repr. 1967): St I.142a-210d. Word Count: 23,803
Acepciones de ἄνθρωπος, ὁ, ἡ [El hombre, el ser humano]

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ἄνθρωπος, ὁ, ἡ Att. crasis ἅνθρωπος, Ion. ὥνθρωπος, for ὁ ἄνθρ-:—
A. man, both as a generic term and of individuals, Hom. etc., opp. gods, "ἀθανάτων τε θεῶν χαμαὶ ἐρχομένων τ᾽ ἀνθρώπων" Il.5.442, etc.; πρὸς ἠοίων ἢ ἑσπερίων ἀνθρώπων the men of the east or of the west, Od.8.29; even of the dead in the Isles of the Blest, ib.4.565; "κόμπος οὐ κατ᾽ ἄνθρωπον" A.Th.425, cf. S.Aj.761.

2. Pl. uses it both with and without the Art. to denote man generically, "ὁ ἄ. θείας μετέσχε μοίρας" Prt.322a; "οὕτω . . εὐδαιμονέστατος γίγνεται ἄ." R.619b, al.; ὁ ἄ. the ideal man, humanity, "ἀπώλεσας τὸν ἄ., οὐκ ἐπλήρωσας τὴν ἐπαγγελίαν" Arr.Epict.2.9.3.

3. in pl., mankind, "ἀνθρώπων . . ἀνδρῶν ἠδὲ γυναικῶν" Il.9.134; "ἐν τῷ μακρῷ . . ἀνθρώπων χρόνψ" S.Ph.306; ἐξἀνθρώπων γίγνεσθαι depart this life, Paus.4.26.5, cf. Philostr.VA8.31.
b. joined with a Sup. to increase its force, "δεινότατον τῶν ἐν ἀνθρώποις ἁπάντων" D.53.2; ὁ ἄριστος ἐν ἀνθρώποις ὄρτυξ the best quail in the world, Pl.Ly.211e; freq. without a Prep., μάλιστα, ἥκιστα ἀνθρώπων, most or least of all, Hdt.1.60, Pl.Lg.629a, Prt.361e; ἄριστά γ᾽ ἀ., ὀρθότατα ἀ., Id.Tht.148b, 195b, etc.
c. τὰ ἐξ ἀνθρώπων πράγματα 'all the trouble in the world', ib.170e; "γραφὰς τὰς ἐξ ἀνθρώπων ἐγράφετο" Lys.13.73; "αἱ ἐξ ἀνθρώπων πληγαί" Aeschin.1.59; "πάντα τὰ ἐξ ἀνθρώπων κακὰ ἔλεγε" D.C.57.23.

4. joined with another Subst., like ἀνήρ, ἄ. ὁδίτης Il.16.263; "πολίτας ἀ." D.22.54; with names of nations, "πόλις Μερόπων ἀνθρώπων" h.Ap.42; in Att. freq. in a contemptuous sense, ἄ. ὑπογραμματεύς, ἄ. γόης, ἄ. συκοφάντης, Lys.30.28, Aeschin.2.153,183; "ἄ. ἀλαζών" X.Mem.1.7.2; "ἄ. ὑφάντης" Pl.Phd.87b; "Μενίππου, Καρός τινος ἀνθρώπου" D.21.175; "ἄ. βασιλεύς" Ev.Matt.22.2.

5. ἅνθρωπος or ὁ ἄνθρωπος alone, the man, the fellow, Pl.Prt.314e, Phd.117e; ὡς ἀστεῖος ὁ ἄ., with slight irony, ib.116d, al.; with a sense of pity, D.21.91.

6. in the voc. freq. in a contemptuous sense, as when addressed to slaves, etc., ἄνθρωπε or "ὤνθρωπε" sirrah! you sir! Hdt.3.63,8.125, and freq. in Pl., but in Trag. only S.Aj.791,1154; simply, brother, POxy.215.1, Diog.Oen. 2.

7. slave, "ἂν ἄ. ᾖ" Philem.22; "ἄ. ἐμός" Gal.14.649; ὁ ἄ. τῆς ἁμαρτίας or "ἀνομίας" 2 Ep.Thess.2.3; "ἄ. τοῦ Θεοῦ" 1 Ep.Tim. 6.11; but τιθέναι τινὰ ἐν ἀνθρώποις make a man of, of a freed slave, Herod.5.15.

8. ἄ. ἄ. any one, Hebraism in LXX Le.17.3 (cf. ἀνήρ VI.8); ἄ. like Germ. man 'one', 1 Ep.Cor.4.1,al.

9. Medic., name of a plaster, "ἡ διὰ σάνδυκος ἄ. καλουμένη" Aët.15.43.

II. as fem., woman, Pi.P.4.98, Hdt.1.60, Isoc.18.52, Arist.EN1148b20; contemptuously, of female slaves, Antipho1.17, Is.6.20, etc.; with a sense of pity, D.19.197.—Prop. opp. θηρίον, cf. ἀνήρ; but opp. γυνή, Aeschin.3.137; "ἀπὺ ἀνθρώπου ἕως γυναικός" LXX 1 Es.9.40, etc.

Slater's Lexicon to Pindar.
Εntry courtesy of the
Perseus Digital Library

ἄνθρωπος ("-ος" v. l., "-ῳ; -οι, -ων, -οις, -οισι"("ν"), "-ους")
1. man, pl., mankind

a. "σκιαρόν τε φύτευμα ξυνὸν ἀνθρώποις" O. 3.18 "ἀμφὶ δ᾽ ἀνθρώπων φρασὶν ἀμπλακίαι ἀναρίθμητοι κρέμανται" O. 7.24 "ἐν δ᾽ ἀρετὰν ἔβαλεν καὶ χάρμα? ἀνθρώποισι προμαθέος αἰδώς" O. 7.44 "φαντὶ δ᾽ ἀνθρώπων παλαιαὶ ῥήσιες" O. 7.54 "παραπειρῶνται Διὸς ἀργικεραύνου εἴ τιν᾽ ἔχει λόγον ἀνθρώπων πέρι" O. 8.4 "Αἴγιναν — ἔνθα — ἀσκεῖται Θέμις ἔξοχ᾽ ἀνθρώπων" O. 8.23 "τερπνὸν δ᾽ ἐν ἀνθρώποις ἴσον ἔσσεται οὐδέν" O. 8.53 "πολλοὶ δὲ διδακταῖς ἀνθρώπων ἀρεταῖς κλέος ὤρουσαν ἀρέσθαι" O. 9.101 "ἔστιν ἀνθρώποις ἀνέμων ὅτε πλεῖστα χρῆσις" O. 11.1 "πολλὰ δ᾽ ἀνθρώποις παρὰ γνώμαν ἔπεσεν" O. 12.10 "ἔτυμον λόγον ἀνθρώπων" P. 1.68 "μείων ἕπεται μῶμος ἀνθρώπων" P. 1.82 "ἐν ἀνθρώποισι" P. 3.21 "πολυπήμονας ἀνθρώποισιν ἰᾶσθαι νόσους" P. 3.46 "εἴ τιν᾽ ἀνθρώπων" P. 3.86 "Νέστορα καὶ Λύκιον Σαρπηδό?, ἀνθρώπων φάτις", — "γινώσκομεν" P. 3.112 "ὄρνιν Κυπρογένεια φέρεν πρῶτον ἀνθρώποισι" P. 4.217 "ὁ γὰρ καιρὸς πρὸς ἀνθρώπων βραχὺ μέτρον ἔχει" P. 4.286 "σκιᾶς ὄναρ ἄνθρωπος" (v. l. "ἄνθρωποι") P. 8.96 "εἰ δέ τις ὄλβος ἐν ἀνθρώποισιν, ἄνευ καμάτου οὐ φαίνεται" P. 12.28 "ἔστι δέ τις λόγος ἀνθρώπων" N. 9.6 "ἔνθ᾽ Ἀρείας πόρον ἄνθρωποι καλέοισι" N. 9.41 "ἔστι δὲ καὶ κόρος ἀνθρώπων βαρὺς ἀντιάσαι" N. 10.20 "χαλεπὰ δ᾽ ἔρις ἀνθρώποις ὁμιλεῖν κρεσσόνων" N. 10.72 "τὸ δ᾽ ἐκ Διὸς ἀνθρώποις σαφὲς οὐχ ἕπεται τέκμαρ" N. 11.43 "μισθὸς γὰρ ἄλλοις ἄλλος ἐπ᾽ ἔργμασιν ἀνθρώποις γλυκύς" I. 1.47 "ὅσον ὀργὰν <*>εινοκράτης ὑπὲρ ἀνθρώπων γλυκεῖαν ἔσχεν" I. 2.36 "ἄλλοτε δ᾽ ἀλλοῖος οὖρος πάντας ἀνθρώπους ἐπαίσσων ἐλαύνει" I. 4.6 "ὅσσα δ᾽ ἐ? ἀνθρώπους ἄηται μαρτύρια φθιμένων ζωῶν τε φωτῶν ἀπλέτου δόξας" I. 4.9 "ἀλλ᾽ Ὅμηρός τοι τετίμακεν δἰ ἀνθρώπων" I. 4.37 "Θεία, σέο ἕκατι καὶ μεγασθενῆ νόμισαν χρυσὸν ἄνθρωποι περιώσιον ἄλλων" I. 5.3 "φ]έρτατος ἀνθρώπων Πα." 13b. 5. ]"ἄνθρωπ[ο " Pae. 21.18 " πρὶν μὲν ἕρπε — τὸ σὰν κίβδηλον ἀνθρώποισιν ἀπὸ στομάτων Δ. 2. 3. ἁνίκ᾽ ἀνθρώπων καματώδεες οἴχονται μέριμναι στηθέων ἔξω" fr. 124. 5. "ἀν]θρώποις[ Θρ." 4. 9. —

b. as opposed to

I. gods. — "θεόμοροι νίσοντ᾽ ἐ? ἀνθρώπους ἀοιδαί" O. 3.10 “"ἔν τε θεοῖς τοῦτο κἀνθρώποις ὁμῶς αἰδέον?"” P. 9.40 "Ἄπολλον, γλυκὺ δ᾽ ἀνθρώπων τέλος ἀρχά τε δαίμονος ὀρνύντος αὔξεται" P. 10.10 "σὺν θεῷ γάρ τοι φυτευθεὶς ὄλβος ἀνθρώποισι παρμονώτερος" N. 8.17 "εἰ γάρ τις ἀνθρώπων — πράσσει θεοδμάτους ἀρετὰς" I. 6.10 "εἰ δέ τις ἀνθρώποισι θεόσδοτος †ἀτληκηκοτας† προστύχῃ" fr. 42. 5. ]"ἀνθρώπο[ις" (supp. Bury) "Δ. 2. 30. θεῶν καὶ κατ᾽ ἀνθρώπων ἀγυιάς" fr. 194. 6.

II. heroes. "ἥροες ἁγνοὶ πρὸς ἀνθρώπων καλέονται" fr. 133. 6.

III. animals. "πολύβοσκον γαῖαν ἀνθρώποισι καὶ εὔφρονα μήλοις" O. 7.63

c. a man, anyone "καὶ τὸ σιγᾶν πολλάκις ἐστὶ σοφώτατον ἀνθρώπῳ" "νοῆσαι" N. 5.18

d. woman “"καὶ τίς ἀνθρώπων σε χαμαιγενέων πολιᾶς ἐξανῆκεν γαστρός";” P. 4.98 “"τίς νιν ἀνθρώπων τέκεν";” P. 9.33

miércoles, 26 de enero de 2011

EQVAE, VENTO GRAVIDAE:
MIRABILE DICTV.
LAS YEGUAS,
PREÑADAS POR EL VIENTO:
MARAVILLOSO ES CONTARLO


El texto que sigue a continuación se publicó el día 24 de Enero en el BLOG REVISTA de Don Alfredo García Francés

EQVAE, VENTO GRAVIDAE: MIRABILE DICTV.
Las yeguas, preñadas por el viento: maravilloso es contarlo.
LATINES por D.
Antonio Martín

El día 1 de Enero de 2011 Don Alfredo publicaba un texto que hacía honor a su yegua ARUCA:

El Concierto de Año Nuevo, Radetzky y mi yegua ARUCA, "La Pobre"

Se nota que él entiende mucho de equitación, de caballos, y de yeguas. Eso me proporcionó la idea de recordar una antigua creencia, procedente de Hispania, y recogida en los textos Clásicos, de que las yeguas tienen tan desarrollado el Instinto de Supervivencia de la Especie, que pueden quedar preñadas por el simple olfato de los efluvios del caballo.

La creencia es recogida, entre otros, por Virgilio, en el Libro III de Las Geórgicas. No hay que perder de vista que Virgilio, en su niñez, se había criado entre animales domésticos: pollos, gallinas, caballos, yeguas, asnos, mulos, ovejas, cabras, avejas, cerdos, etc., y es, por ello, un gran conocedor y admirador del mundo animal, con el que empatiza como si de sus hermanos se tratase.
Peligroso es el camino por el Zodíaco. Mosaico Romano Ca.250 dC. Ovid. Met.II, 78

Veamos los versos más significativos:

Amor omnibus idem (III, 244).
El amor es el mismo para todos.

Y describe a continuación el furor, la furia amorosa, la fuerza erótica, la locura, que se apodera de todos los seres vivientes en aras a la reproducción y perpetuación de la especie.

Scilicet ante omnis furor est insignis equarum (III, 266).
Es, sin duda, el furor amoroso de las yeguas el más sensible de todos.

Y más adelante:
Et saepe, sine ullis coniugiis, [equae] uento grauidae (mirabile dictu),... saxa per... diffugiunt (III, 274-6).
Y muchas veces, sin ayuntamiento alguno, [las yeguas], fecundadas por el viento (maravilloso es contarlo), huyen por los peñascos.

No hay mejor comentario que dar el texto de Virgilio, entero:

Helios am Athena-Tempel in Troja
Helios at the temple of Athena in Troy
Ovid, Met. II, 150-177

Es, sin duda, el furor amoroso de las yeguas el más sensible de todos. Esta disposición se la concedió Venus misma, cuando las cuadrigas de Potnias despedazaron con sus quijadas los miembros de Glauco [Hijo de Sísifo, criador de yeguas a las que alimentaba con carne humana, en Potnias, cerca de Tebas. Para tenerlas más ligeras, las apartaba de los machos, para que no se apareasen, por lo que Venus les infundió una especie de locura que las llevó a despedazar a su propio dueño]. El amor las lleva al otro lado de los montes Gárgaros y tras las aguas del sonoroso Ascanio; escalan las montañas y cruzan a nado los ríos y, al punto que la llama penetró en sus ávidas médulas, sobre todo en primavera, porque en la primavera vuelve a los huesos el calor, vueltas todas ellas de cara al Céfiro, se están sobre las rocas altas y reciben dentro de sí los suaves vientos.

Y muchas veces, sin ayuntamiento alguno, [las yeguas] fecundadas por el viento (maravilloso es contarlo), huyen por los peñascos y picachos y por encajonados valles, no adonde tú, Euro, naces, ni adonde sale el sol, sino hacia el Bóreas y el Cauro, o allí donde nace el sombrío Austro y entristece el cielo con su lluvioso frío. Es entonces cuando un veneno viscoso, que los pastores con exacto nombre llaman hipómanes(*), se destila de su ingle; el hipómanes, que con frecuencia recogieron las malvadas madrastras y lo mezclaron con hierbas, pronunciando maléficos conjuros
(Geórgicas, III, 266-283).

(Traducción de Tomás de la Ascensión Recio García y Arturo Soler Ruiz, BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 141, EDITORIAL GREDOS, MADRID, 1990).

Observaciones:
Cita Virgilio los vientos: Céfiro (del Oeste), Euro (del Sureste), Bóreas (del Norte). Cauro (del Noroeste), y Austro (del Sur).

Había una antigua creencia de que las yeguas podían quedar preñadas por el viento. La leyenda es mencionada por varios autores antiguos: Homero, Columela, Plinio el Viejo, Lactancio, San Agustín, además del ya citado Virgilio.

Un estudio serio del tema lo pueden Vds. encontrar en:

LAS YEGUAS LUSITANAS PREÑADAS POR EL VIENTO
y
«Entre el mito y la realidad:
Las yeguas preñadas por el Viento»
(Noticias de la Universidad Autónoma de Madrid, en la página 7).

(*)El hipómanes, de ἵππος [híppos] (caballo) y μαίνομαι [máinomai] (volverse loco), es palabra muy usada en la magia antigua, con la que se designa tanto el producto viscoso que emanaba de las ingles de las yeguas, como una excrecencia en la frente de las crías recién nacidas, y que las yeguas, todavía calenturientas, devoraban con ardor.
Gustave Moreau: The horses of the Diomedes.

Cuando uno ve la imagen de las yeguas galopantes, como ARUCA, alegres, rítmicamente corriendo al son de la música, la que sea, al son del viento y el canto de los pájaros, tiende uno, y tiendo yo también, a creerse que la locura del AMOR, el FVROR del que habla Virgilio, es real, y que el impulso de esos nobles animales, que algunas veces podríamos envidiar, es un regalo de la divinidad misma, de la diosa Venus, por lo menos.

Virgilio, en Las Geórgicas, describe a los seres vivientes todos, animados por el Instinto de Conservación de la Especie, al que indistintamente llama amor y furor [furor, furia, locura]. Parece ser que son precisamente las yeguas, entre el resto de los animales, las que tienen más desarrollado ese instinto e impulso para aparearse y, en consecuencia, para garantizar la supervivencia de la especie. En ellas no había ocurrido, como en ninguna otra especie del mundo animal, a excepción de la de los humanos, esa separación, no sabría yo decir si buena o mala, impuesta por la Cultura y la Civilización, esa separación entre el Instinto de Conservación de la Especie (furor, libido) y el amor, tal como se entiende corrientemente.

Texto Latino, con algunas modificaciones de grafia, tomado de la BIBLIOTHECA AVGVSTANA:

Scilicet ante omnis furor est insignis equarum;
et mentem Venus ipsa dedit, quo tempore Glauci
Potniades malis membra absumpsere quadrigae.
Illas ducit amor trans Gargara transque sonantem
Ascanium; superant montis et flumina tranant.
Continuoque auidis ubi subdita flamma medullis
(uere magis, quia uere calor redit ossibus), illae
ore omnes uersae in Zephyrum stant rupibus altis,
exceptantque leuis auras, et saepe sine ullis
coniugiis uento grauidae (mirabile dictu)
saxa per et scopulos et depressas conuallis
diffugiunt, non, Eure, tuos neque solis ad ortus,
in Borean Caurumque, aut unde nigerrimus Auster
nascitur et pluuio contristat frigore caelum.
Hic demum, hippomanes uero quod nomine dicunt
pastores, lentum destillat ab inguine uirus,
hippomanes, quod saepe malae legere nouercae
miscueruntque herbas et non innoxia uerba.

Dicho y escrito sea lo que precede pensando en la yegua ARUCA de Don Alfredo y en su afición por los equinos y la equitación.

Dejo aquí, para goce de todos y todas, el poema que me ha enviado, en un comentario, mi amigo, Primo y Satírico, Don Old Nick: es Vd. único, Don Old Nick

El Caballo Lusitano
-Portugués, p'a que s'entienda-,
es un muy Noble Animal.
Si saltamos las Fronteras
Ya nos cuesta un Dineral
¡Y Mantenerlo no Veas!
Y si hablamos de las yeguas
son muy Lindos Ejemplares
muy Rápidas y Altaneras,
devoradoras de Leguas,
con galope sin igual.
¡Y son Leyenda, no Creas!
Que di corren al Galope
es por su Divertimento,
Quieren que "Las Cubra el Viento",
Con sus Caricias y arrope.
Carrera que Crea el Roce,
es Placentero Retoce,
que les agita las Crines
Y apasiona el Corazón.
¡Si las Alcanza el Bridón,
el Goce así es Compartido,
Eolo y Macho cada Vez,
de Coimbra hasta Jerez,
La Yegua ya habrá Cumplido
Como Reina de Manada
Que el AMOR, que la ha elegido
La ha dejado ya Colmada.
¿Jinete, Macho o Potrillo?
Su Amor, ya siente en aumento,
cada vez que con los Suyos
Siente los Dulces Murmullos
y las Caricias DEL VIENTO-

domingo, 16 de enero de 2011

EL HOMBRE, EL SER HUMANO:
LA VISIÓN DEL COMEDIANTE Y CÓMICO PLAUTO Y LA DEL TRÁGICO SÓFOCLES

Titian. Diana and Actaeon. 1556-1559. Oil on canvas. National Gallery of Scotland (on loan from the Duke of Sutherland), Edinburgh, UK

Quiero presentaros hoy dos visiones y dos interpretaciones diametralmente opuestas de la palabra y el concepto ἅνθρωπος [ánthropos] en Griego, y homo-hominis en Latín. Corresponden a Sófocles (Σοφοκλής, Sophoklés) (Colono, hoy parte de Atenas, 495 aC. - 406) y Tito Maccio Plauto (Titus Maccius Plautus) (Sarsina, Italia, 251 aC. - 251 aC.).
Trágico Griego es el primero y comediógrafo Romano el segundo. Son dos frases lapidarias. La de Plauto fue popularizada por Thomas Hobbes (5 de abril de 1588 – 4 de diciembre de 1679) en su obra Leviatán.



“Un lobo es el hombre para el hombre, y no un hombre,
cuando desconoce quién es el otro”

(Plauto, Asinaria [La Comedia de los Asnos], 495)
“Lupus est homo homini, non homo,

quom qualis sit non nouit"

Popularizada por Thomas Hobbes en Leviatán
"MUCHOS SON LOS PRODIGIOS,

PERO NO HAY NADA MÁS PRODIGIOSO QUE EL SER HUMANO"
(Sófocles, Antígona, 332)

Πολλὰ τὰ δεινὰ κοὐδὲν ἀνθρώπου δεινότερον πέλει·
[Pol•lá ta deiná koudén anthrópou deinóteron pélei)

Traducción alternativa (También correcta)
"MUCHAS SON LAS COSAS TERRIBLES,

PERO NO HAY NADA MÁS TERRIBLE QUE EL SER HUMANO"

La significación aparentemente contradictoria, que no lo es, de las dos versiones del verso de Sófocles se debe a la riqueza del significado de δεινὰ y δεινότερον, que son formas del adjetivo δεινός, ή, όν, que lo mismo significa, entre otras cosas, prodigioso que terrible. Algo tendrán que ver entre sí ambos significados. Lo que digo puede comprobarse con lo que dice el mejor Diccionario Griego que conozco:

Liddell-Scott-Jones:
A Greek-English Lexicon
Liddell, Scott, and Jones entry courtesy of the
Perseus Digital Library
http://philolog.us/

δεινός, ή, όν, (δέος, cf. Pl.La.198b)

A. fearful, terrible; in Hom., of persons and things, "Χάρυβδις" Od.12.260; "κλαγγή" Il.1.49; "ὅπλα" 10.254: freq. in neut., "δεινὸν ἀῧσαι" 11.10; "βροντᾶν" 20.56; "δεινὸν δέρκεσθαι" 3.342; "παπταίνειν" Od.11.608; "δεινὰ δ᾽ ὑποδρὰ ἰδών" Il. 15.13; δ. ἰδέσθαι fearful to behold, Od.22.405; "δ. μὲν ὁρᾶν, δ. δὲ κλύειν" S.OC141; "εἰ καὶ δεινόν τῳ ἀκοῦσαι" Th.1.122; "δεινὴ παρὰ τοῖς εἰδόσιν ἡ βάσανος" And.1.30; in milder sense, awful, "δεινή τε καὶ αἰδοίη θεός" Il.18.394, cf. 3.172, Od.8.22, etc.; "τὸ δεινόν" danger, suffering, horror, A.Ch.634, etc.; awe, terror, Id.Eu.517; "ὅπου τὸ δ. ἐλπὶς οὐδὲν ὠφελεῖ" S.Fr.196; πρὸς τὸ δ. ἔρχεσθαι ib.351: in pl., "ἐκτὸς ὄντα πημάτων τὰ δείν᾽ ὁρᾶν" Id.Ph.504; "εἰ δείν᾽ ἔδρασας, δεινὰ καὶ παθεῖν σε δεῖ" Id.Fr.962, etc.; δεινὸν γίγνεται μή . . there is danger that . ., Hdt.7.157; οὐδὲν δεινοὶ ἔσονται μὴ ἀποστέωσιν no fear of their revolting, Id.1.155, etc.; δεινότατον μή . . the greatest danger lest . ., And.3.1; δεινόν ἐστι, c. inf., it is dangerous to do, Lys.12.87; δεινὸν ποιεῖσθαι take ill, complain of, be indignant at a thing: abs., Th.1.102, etc.: c. inf., "ὑπὸ Μήδων ἄρχεσθαι" Hdt.1.127, etc.; also "δεινὰ ποιεῖν" make complaints, Id.3.14,5.41; "ἐν δεινῷ τίθεσθαι" J.AJ18.9.8; "δεινόν τι ἔσχε αὐτὸν ἀτιμάζεσθαι" Hdt.1.61; δεινὸν or δεινὰ παθεῖν suffer illegal, arbitrary treatment, Ar.Ra.252, cf. Pl.Prt.317b, etc.; "δεινότερα π." Th.3.13; "τὸ δ. τὸ πείσομαι" Hdt.7.11: in Oratt., "δεινὸν ἂν εἴη εἰ . ." And.1.30, Lys.12.88, etc. Adv. "-νῶς, φέρειν" Hdt.2.121. γ᾽; δ. καὶ ἀπόρως ἔχει μοι I am in dire straits, Antipho 1.1; "δ. ἔχειν τῇ ἐνδείᾳ" X.An.6.4.23; "δ. διατεθῆναι τυπτόμενος" Lys.3.27.

II. marvellously strong, powerful: δ. σάκος the mighty shield, Il.7.245; simply, wondrous, marvellous, strange, τὸ συγγενές τοι δεινὸν ἥ θ᾽ ὁμιλία kin and social ties have strange power, A.Pr.39; "δ. τὸ κοινὸν σπλάγχνον" Id.Th.1036; "δ. τὸ τίκτειν" S.El.770; "πολλὰ τὰ δ. κοὐδὲν ἀνθρώπου -ότερον πέλει." Id.Ant.333; δ. ἵμερος, ἔρως, Hdt.9.3, Pl.Tht.169c; "οἶκτος" S.Tr.298, etc.; "δ. λέγεις πρᾶγμα" Pl.Euthd. 298c; "δ. γ᾽ εἶπας, εἰ καὶ ζῇς θανών" S.Aj.1127; freq. δεινὸν ἂν εἴη εἰ . . it were strange that . ., as E.Hec.592. Adv. -νῶς marvellously, exceedingly, δ. μέλαινα, ἄνυδρος, Hdt.2.76,149; "δ. ἐν φυλακῇσι εἶναι" Id.3.152; "δ. πώς εἰμ᾽ ἐπιλήσμων" Metag.2, etc.: Comp. -οτέρως Sch. Min.Il.7.97.

III. clever, skilful, first in Hdt.5.23 ἀνὴρ δ. τε καὶ σοφός; of Odysseus, "γλώσσῃ . . δεινοῦ καὶ σοφοῦ" S.Ph.440, cf. OC806, Antipho 2.2.3, Lys.7.12; "σοφὸς καὶ δ." Pl.Prt.341a; opp. σοφός, of practical ability, Id.Phdr.245c, Tht.164d; opp. ἰδιώτης, D.4.35: c. inf., "δεινὸς εὑρεῖν" A.Pr.59; "δεινοὶ πλέκειν τοι μηχανὰς Αἰγύπτιοι" Id.Fr.373; δ. λέγειν clever at speaking, S.OT545, etc.; δ. εἰπεῖν is rare, D.20.150; "νόσος δ. φαγεῖν" Ar.Nu.243; "δ. πράγμασι χρῆσθαι" D.1.3; αἱ εὐπραξίαι δ. συγκρύψαι τὰ ὀνείδη are wonderfully liable to . ., Id.2.20: c. acc., "δ. τὴν τέχνην" Ar.Ec.364; "δ. περὶ τοὺς λόγους τοὺς εἰς τὰ δικαστήρια" Pl.Euthd.304d; "ἐς τὰ πάντα" Ar.Ra.968; δ. περὶ τὸ ἀδικεῖν, περὶ Ὁμήρου, Pl.R.405c, Ion531a; "δ. ἀμφί τι" Arr.Tact.9.5; "δ. κατὰ χειρουργίαν" Ael.VH3.1; "ἐν λόγοισι δ. Ὑπερείδης" Timocl.4.7 (but also of the forcible, vehement, style in oratory, Demetr.Eloc.240, al.); in bad sense, over-clever, Pl.Euthphr.3c; "δ. ὑπὸ πανουργίας" Id.Tht.176d, cf. Arist.EN1144a27. (For δϝεινός, cf. Δϝενία, gen. of pr.n. Δεινίας, IG4.858.)
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Observación:
Mi gran amigo Ramón Torné Teixidó, que es un Catedrático de Griego y Helenista de Primera Línea, me hace el siguiente comentario:

La doble possibilitat d'entendre δεινός, positiva o negativa, ja va ser tractada per Plató al Protàgoras. Però no amb uns exemples tan "forts"!
[La doble posibilidad de interpretar δεινός, positiva o negativa, ya fue tratada por Platón en el Protágoras. ¡Pero no con unos ejemplos tan “fuertes”!]

Desde luego que es un gran honor para mí saber que coincido, por lo menos en esto, con el Πρωταγόρας de Platón.
Moltes gràcies, amic Ramon.
Antonio

viernes, 7 de enero de 2011

EL HACHA Y EL TABACO:
Recuerdos de mi infancia.
ESCENAS DE LA POST-GUERRA

Patri matrique meis in memoriam
A la memoria de mi padre y de mi madre


Les he dicho que aquí no hay nadie. Eso es lo que les dijo mi padre a los dos Guardias Civiles que se habían presentado en el cortijo. Ellos habían sido debidamente atendidos, como era costumbre y obligación entonces,
por mi madre, que les había puesto una comida hecha con productos del campo, comida que ellos pagaron con un riguroso e insincero Gracias. Ellos llevaban rato insistiendo en hacer un registro de todo el cortijo, por si allí se encontraba escondido algún

maqui. Cuando insistieron definitivamente en hacer un registro, a pesar de la opinión contraria de mi padre, fue cuando él pronunció las palabras mencionadas al principio: el tono fue duro y definitivo, se le cambió el semblante. No había lugar a bromas.

La situación era definitiva, en el sentido que fuese. Su mano derecha, la de mi padre, en un gesto que en apariencia era rutinario, sin premeditación y sin importancia, se dejó caer con firmeza en el mango de un hacha, herramienta de trabajo, que estaba situada, en una mesa, a la altura de sus brazos, como si se apoyase en ella de una forma instintiva.

Pura apariencia: era el lenguaje de un agricultor, endurecido por el trabajo, y que sabía que su vida, y quizá también la de los que había allí, que era mi madre, con sus dos hijos pequeños, uno de los cuales era yo mismo, estaba en juego y en peligro inminente.

Los agentes de la llamada Autoridad lo entendieron todo al momento: no se podía registrar el cortijo, porque, si lo intentaban, sabían perfectamente que, como mínimo a uno de ellos, se le separaría la cabeza del resto del cuerpo: el hacha estaba bien afilada y
mi padre sabía manejarla perfectamente. Además, en momentos decisivos, él no podía permitirse el lujo de estar para bromas.
Eso no lo desconocían ellos. Si tal hubiese sido el caso, seguro que el Guardia que hubiese quedado vivo, si hubiese quedado alguno, cosa dudosa, habría hecho ejercicio de su Autoridad y Prerrogativas y habría cumplido con su deber, es decir, que mi padre habría sido fusilado en el acto.

La cuestión es que los dos Agentes prefirieron salvar su vida a cumplir con su deber. Pronunciaron un Adiós seco y frío, distante y de compromiso, por pura educación, que era lo que no tenían, y se marcharon, con la sensación de quien ha sido vencido o burlado por la fuerza y la razón de quien lo único que pretendía era salvar la vida de todos,
y, si ello no hubiera sido posible, salvar por lo menos la de su familia y la suya, o, en último extremo, la de su familia: su mujer y sus hijos.

Inmediatamente mi padre entró en el pajar y dijo: seguid ahí todavía un rato, hasta que haya desaparecido el peligro del todo.

Eran unas horas después del mediodía, cuando sucedió todo esto. Al cabo de unas dos horas, de entre la paja del pajar salieron dos maquis, con sus correspondientes fusiles cargados y con el seguro quitado: en disposición de ataque, o mejor dicho, de defensa. Su aspecto era un tanto demacrado, por los días que llevaban durmiendo en el monte y
alimentados con productos del campo, recogidos in situ, y alguna que otra comida o cena que les había proporcionado algún campesino, o dicho con rigor, la mujer del campesino.

Se hizo ya de noche y se podía estar en el monte sin peligro alguno de ser detectado por ninguna patrulla de vigilancia. Entonces ellos tomaron la correspondiente cena, que también les preparó mi madre, y, abastecidos de algunas vituallas, se marcharon sigilosamente, hacia el monte, que era donde pasaban la mayor parte de sus horas.

Mi padre era un hombre bueno y valiente. Nosotros vivíamos en un pueblo de alta montaña, donde teníamos una casa pobre, pero bien abastecida de todo lo que necesitábamos: comida, ropa, utensilios de labranza, y un par de cerdos que sacrificábamos para hacer buenas morcillas y salchichones, además de salar y curar los correspondientes jamones y paletillas. Es que nosotros éramos pobres, pero lo llevábamos muy bien: en nuestra casa comía todo el que venía y allí los jamones no se vendían a los ricos, como era costumbre entre la mayoría de los habitantes pobres del pueblo, sino que los consumíamos nosotros mismos.
Había en mi casa una especie de nobleza de espíritu. Nosotros podíamos mirar de frente a cualquiera, y sin bajar la vista. En esa casa pasábamos, ya lo he dicho, los inviernos, que eran muy duros. Cuando hacía mejor tiempo, a partir de la primavera, nos íbamos al cortijo que teníamos en la montaña. Estaba a unas veinte leguas del pueblo. Allí teníamos unos campos que mi padre cultivaba con mucho tesón y con mucho sudor. De los productos que producía el campo sacábamos los suministros para mantenernos todos luego, durante el invierno.

Allí la vida era muy dura, pero yo la recuerdo con alegría. El calor del ambiente familiar es una cosa que no olvidaré nunca. Cuando mi madre sacrificaba algún animal doméstico, como un pollo o un conejo, y lo cocinaba para nosotros, era una fiesta. Entonces desaparecía la austeridad del día a día.
La vida en esas condiciones era muy dura, pero nosotros no la percibíamos como dura, sino como normal, incluso como muy divertida y atractiva.

Mi padre, que era un conocedor experto de los temas agrícolas, plantaba y sembraba de todo lo que el duro terreno admitía: patatas, trigo, cebada, pimientos, tomates, y todo eso. Lo que más le producía el campo era trigo. Del sobrante que no consumíamos vendíamos lo que podíamos, para poder adquirir productos que no producía nuestro campo, y también para disponer de algún dinero, para comprar en las tiendas del pueblo los productos que procedían de la industria incipiente.

También cultivaba otros productos, tan necesarios, pero, en apariencia, menos imprescindibles que, además eran ilegales. Y estaban prohibidos. Él era un fumador de toda la vida, pero, claro, en aquella época y en aquellas condiciones, le era imposible comprar tabaco. Consecuencia de ello fue que él mismo sembró tabaco, escondido entre los campos de trigo, y lo cuidaba con esmero. Había que ser muy listo o tener muy malas intenciones para darse cuenta de que, en medio del trigo, estaban creciendo unas matas de tabaco. Los Guardias Civiles, que, de cuando en cuando, acostumbraban a patrullar por allí, yo no sé ahora, ni antes, si eran una cosa u otra. La realidad es que descubrieron que allí había tabaco escondido y se lo callaron como zorros. No hubo denuncia de por medio, a pesar de que su obligación hubiera sido denunciarlo y confiscar las matas de tabaco, es decir, arrancarlas, u ordenar a mi padre que las arrancase, y destruirlas a continuación. Eso, sin perjuicio de la sanción o multa consiguiente que hubiese habido por cultivar un producto prohibido, porque el único que tenía competencias sobre el tabaco era el Estado.

Claro, por lo que sabíamos todos de su forma de actuar, la intención de los Guardias era esperar a que el tabaco estuviese suficientemente maduro, para hacer, precisamente entonces, la correspondiente denuncia, y, como era de esperar, quedárselo ellos, para consumirlo ellos también, aunque no era esa, ni mucho menos, la Normativa vigente, pero, ya se sabe, en esa época, quienes tenían la Autoridad hacían de ella un uso muy particular. Pues bien, mi padre que no era tonto, ya lo he dicho, conocía perfectamente las ideas y las intenciones de aquellos individuos, a los que tanto miedo se les tenía. Cuando aún faltaban algunos días para que las matas de tabaco estuviesen ya a punto de ser cortadas, mi padre las arrancó de raíz, cortó las hojas y las puso a secar en un lugar bien escondido –el monte no tiene límites ni puertas-, y enterró las raíces en otro lugar diferente, pero muy discreto también: roturó el campo entero, lo que era una actividad normal en un agricultor que cuida su tierra.

Lo esperado por mi padre no tardó en llegar: al día siguiente, la patrulla de la Guardia Civil, los mismos de siempre, se dieron su paseo de vigilancia y se percataron de que ya no había matas de tabaco. Inmediatamente se dirigieron al cortijo y le preguntaron a mi padre dónde estaban las matas de tabaco que habían estado viendo durante bastante tiempo. La contestación de mi padre fue inmediata:

- ¿A qué tabaco se refieren Vds.?
- Al que hemos estado viendo todos los días que hemos pasado por aquí –dijeron ellos-.
- No sé de qué me hablan. Yo jamás he visto tabaco alguno en ninguno de mis campos.
- ¿Cómo se atreve Vd. a negar lo que estamos hartos de ver?
- Les he dicho que aquí no hay ni ha habido ningún tabaco, y, si Vds. lo han visto, ¿por qué no lo han denunciado?

Aquí se acabó la conversación. Ellos se marcharon en silencio, con el aspecto y la apariencia de un Goliat que ha sido vencido por David. Es que aún estaba por nacer el que fuese capaz de darle una lección a mi padre. Y es que la necesidad agudiza la inteligencia. Parecía repetirse aquí el incidente del hacha: hay cosas y circunstancias que, por muy evidentes que sean, no se pueden demostrar, y no conviene a nadie demostrarlas.

Ésa era la vida que se llevaba entonces, una vida que está llena de entrañables incidentes, por muy trágicos que fuesen la mayoría.

A mí, a pesar de mi tierna edad, también me ocurrían cosas. Ahora me río de cuando, un día, sin quererlo ni pretenderlo, atrapé un pequeño pollo entre los goznes de una puerta y el pobre pollo no tuvo otra salida que pasar a la sartén. Fue una lástima, porque el pollo parecía todavía un pájaro, de lo pequeño que era, y así, sólo dio para que comiese uno de la casa. Creo que fui yo el que se benefició de ese sacrificio inesperado. Si hubiese estado vivo unos meses más, habríamos satisfecho nuestras ganas de comer la familia entera, que éramos cuatro. A partir de entonces, un primo mío que vivía en un cortijo bastante lejos del nuestro, cuando se enteró de lo sucedido, empezó a llamarme Matapollos. Para él yo ya no era Paco o Paquillo, por mucho que mi nombre real fuese Francisco, sino El Matapollos, como si yo ya hubiese dejado de ser primo suyo. A él, que se llamaba Antonio y lo llamábamos Antoñillo, a partir de ese momento, yo le puse el mote de Sietecabezas, y con ese mote se quedó el resto de su vida. Tampoco es que yo fuera mala persona, pero a mí no me ha gustado nunca que me tomen el pelo, y, la verdad, mi primo tenía una cabeza que valía por dos, como mínimo.

Pues eso, a lo que iba, porque ahora me he salido un poco del tema, del tema de Los Guardias, Los Civiles, Los Maquis, y todo eso.

Durante la Guerra mi padre no estuvo ni con los Rojos ni con los Nacionales, porque era demasiado joven, como para ir a la Guerra. En realidad fue el único de los cuatro hermanos varones que eran, que no fue al Frente. También en esto demostró tener una inteligencia superdotada. En un interrogatorio al que fue sometido para averiguar su edad, con el fin de saber quiénes tenían que alistarse para ir al Frente, él se quitó un par de años, y eso lo salvó de morir entre balas. Pero, en realidad, él simpatizaba con los Republicanos, a los que los insurrectos llamaban Rojos, en tono despectivo. Me digo yo que eso de Rojos sería por lo de los Rusos, o la Unión Soviética, que los apoyaba y les suministraba hombres y recursos. Luego, con el paso del tiempo, me di cuenta de que mi padre era un Comunista convencido, con una ideología bien definida. Él, durante la Guerra, salvó la vida como pudo, y ayudó a todos los familiares que fueron hechos prisioneros después de la Guerra.

Cuando se acabó la Guerra, el monte donde nosotros teníamos el cortijo se llenó de maquis, y, claro, mi padre les daba cobijo y mi madre les daba manutención. Todas las noches pasaban por nuestro cortijo un buen número de maquis, que, después de cenar y asearse, tenían que marcharse al monte, para mayor seguridad de todos. También esto lo sospechaba la Guardia Civil, y por eso eran habituales sus visitas al cortijo para interrogar a mi padre, por si había visto algún maqui.

Entonces mi padre tenía que navegar entre dos aguas: darles de comer a la Guardia Civil, con la obligación implícita de informarles de todo lo que ocurría y veía en el monte, cosa que, por supuesto, no hacía, porque él jamás ha sido ni un traicionero ni un chivato; y, por otra parte, atendía muy gustosamente a los maquis que venían al cortijo para pedir auxilio. Mi padre era un hombre valiente y con una ideología bien definida.

Claro, como no todo iban a ser dificultades, el cortijo tenía una ventaja estratégica, al estar situado en las faldas de Sierra Nevada: si venía alguna patrulla de vigilancia, cosa que solían hacer con bastante frecuencia, para limpiar el monte de maquis, mi padre podía percatarse de ello una o dos horas antes de que llegasen al cortijo, porque se conocía como nadie el terreno que lo había visto nacer, y conocía perfectamente los caminos y desfiladeros por los que necesariamente tenían que pasar. Hasta yo mismo recuerdo haber estado alguna vez en mi puesto de vigilancia por si venía algún Guardia Civil.

Era ésta la vida que se llevaba en los cortijos, la mayoría, enclavados en los montes de Sierra Nevada: había que comportarse con la Autoridad, denunciando a cualquier maqui que se viese, cosa que mi padre nunca hizo, y era un deber comportarse de la mejor forma con quienes estaban necesitados y tenían la misma ideología que uno.

El que no se atenía a estas normas de comportamiento estaba poniendo en peligro su propia vida y la de los suyos. Eran cosas con las que no se podía bromear.

Éstas son cosas que ocurrían entonces, y de las que yo tenía un vago recuerdo, dada mi corta edad cuando ocurrían. Mi padre murió muy prematuramente, de muerte natural, sí, pero de forma inesperada e injusta: así es la vida. Cuando aún no había llegado a los cincuenta, de repente, se apoderó de él un cáncer que, entonces, era incurable. Tardó sólo unos meses en dejarnos definitivamente a todos. Ahí quedó mi madre, una mujer valiente, que supo sacarnos adelante a los dos hijos. A ella le gustaba mucho explicar historias de antaño.

Cuando se ponía a relatar, no había quien la frenara. Yo disfrutaba mucho escuchándola y, con sus explicaciones y sus largas conversaciones, he recompuesto mi infancia que, por el tiempo transcurrido, era para mí como una nebulosa en la que los recuerdos no se mostraban nítidamente, sino que estaban todos como difuminados.

Gracias a ella, he conseguido recomponer lo que pasó en mi infancia que no, por difícil, fue menos atractiva. Lo que acabáis de leer es el homenaje que les rindo a los dos, a mi madre y a mi padre, porque de bien nacidos es ser agradecidos, y yo soy un bien nacido.