lunes, 7 de junio de 2010

¿TÚ TAMBIÉN, HIJO MÍO?
Tu quoque fili mi? Καὶ σὺ τέκνον;

EL TIRANICIDIO DE JULIO CÉSAR
EN EL SENADO ROMANO

Marcus Iunius Brutus, uno de los asesinos de Julio César
National Museum of Rome – Palazzo Massimo alle Terme, Rome, Italy
Male portrait, so-called “Brutus”. Marble, Roman artwork, 30–15 BC. From the Tiber, Rome.
Ground floor, gallery I
Photographer Marie-Lan Nguyen (2006)

Lucius Iunius Brutus, antepasado remoto del asesino de Julio César
Bruto Capitolino
IV-III secolo a.C.
Bronzo
cm 69
Dati di acquisizione: Dono Cardinal de' Carpi (1564)
Inventario: inv. MC1183

So-called “Capitoline Brutus”. Bronze, Roman artwork of the Republican Era, 4th-3rd centuries BC. The bust is a modern addition.
Gaius Iulius Caesar

Cayo Suetonio Tranquilo, Gaius Suetonius Tranquillus, (circa 70 – circa 140), comúnmente conocido como Suetonio, fue un historiador y biógrafo romano de la época del emperador romano Trajano. Estuvo en el círculo de amistades del propio Plinio el Joven y, al final, del mismo emperador Adriano, hasta que cayó en desgracia por enemistarse con él. Su obra más importante es Las vidas de los doce Césares (De uita Caesarum), donde narra las vidas de los gobernantes de Roma desde Julio César hasta Domiciano.


Os presento hoy el capítulo referente al asesinato de Julio César en el Senado Romano, el más renombrado Tiranicidio o Magnicidio que se conoce en la Historia Antigua, ocurrido el día quince, es decir, Las Idus, que no Los Idus, de Marzo del 44 aC.


LXXXII. En cuanto se sentó, lo rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Címber Telio, que se había encargado de comenzar, acercósele como para dirigirle un ruego; mas, negándose a escucharlo e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, lo cogió de la toga por ambos hombros, y, mientras exclamaba César: "Esto es violencia", uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogióle César el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe lo detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, envolvióse la cabeza en la toga y bajóse con la mano izquierda los paños sobre las piernas, a fin de caer más noblemente, manteniendo oculta la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas, y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra. Sin embargo, algunos escritores refieren que, viendo avanzar contra él a M. Bruto, le dijo en lengua griega: "¡Tú también, hijo mío!" (*) Cuando lo vieron muerto, huyeron todos, quedando por algún tiempo tendido en el suelo, hasta que, al fin, tres esclavos lo llevaron a su casa en una litera, de la que pendía uno de sus brazos. Según testimonio del médico Antiscio, entre todas sus heridas sólo era mortal la segunda que había recibido en el pecho. Los conjurados querían arrastrar su cadáver al Tíber, adjudicar sus bienes al Estado y anular sus disposiciones; pero el temor que les infundieron el cónsul M. Antonio y Lépido, jefe de la caballería, les hizo renunciar a su designio.

(*) El tratamiento de hijo es cariñoso. No es que Marco Junio Bruto fuese hijo de Julio César, aunque sí es cierto que Julio César tuvo, entre sus amantes, también a Servilia Cepionis, la madre de Bruto.

Cayo Suetonio Tranquilo, Vidas de los Los doce Césares, I, Julio César, LXXXII.

Para ver el origen de la traducción, en la que he introducido algunos cambios, haced click aquí.

Observación: si queréis conocer los prodigios siniestros que precedieron y se sucedieron al asesinato de Julio César, podéis hacerlo pinchando aquí mismo.

LXXXII. [1] Assidentem conspirati specie officii circumsteterunt, ilicoque Cimber Tillius, qui primas partes susceperat, quasi aliquid rogaturus propius accessit renuentique et gestu[m] in aliud tempus differenti ab utroque umero togam adprehendit: deinde clamantem: ista quidem uis est! alter e Cascis auersum uulnerat paulum infra iugulum. [2] Caesar Cascae brachium arreptum graphio traiecit conatusque prosilire alio uulnere tardatus est; utque animaduertit undique se strictis pugionibus peti, toga caput obuoluit, simul sinistra manu sinum ad ima crura deduxit, quo honestius caderet etiam inferiore corporis parte uelata. atque ita tribus et uiginti plagis confossus est uno modo ad primum ictum gemitu sine uoce edito, etsi tradiderunt quidam Marco Bruto irruenti dixisse: καὶ σὺ τέκνον; [3] exanimis diffugientibus cunctis aliquamdiu iacuit, donec lecticae impositum, dependente brachio, tres seruoli domum rettulerunt. nec in tot uulneribus, ut Antistius medicus existimabat, letale ullum repertum est, nisi quod secundo loco in pectore acceperat. [4] Fuerat animus coniuratis corpus occisi in Tiberim trahere, bona publicare, acta rescindere, sed metu Marci Antoni consulis et magistri equitum Lepidi destiterunt.


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21 comentarios:

  1. Antológica frase la que dirige al Brutos, recogida en tan trágica escena en inunmerables películas de corte histórico. Creo que en Cleopatra, de Mankiewicz, forma parte del guión.

    La traición unida a la ambición, don Antonio. Ahora somos ingualmente ambiciosos pero nuestras traiciones son más sutiles, aunque igual de deshonrosas.
    Sobrecoge en el relato el afán, que describe el historiador, por bajarse la toga para caer más noblemente, que no era propio de Julio Cesar morir de cualquier manera.

    Reciba usted un abrazo.

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  2. Amigo Antonio, que no Marco Antonio que estaba fuera de escena, menudo fragmento el de Suetonio, 23 puñaladas traperas al dictador, y la más dolorosa esa "hijo mío".
    Lanza Suetonio una velada insinuación con segundas, pues como dices, dilecto Antonio, César fue amante de la madre de Bruto, así que, ni se comprueba ni se niega, pero queda el rin-tin-tín dramático en el aire.
    Las Idus de Marzo famosas para siempre, y Julio, muerto por la pandilla republicana, supo cubrirse, morir digno, o eso dice el narrador que para la história queda mucho mejor.

    Suetonio es de lectura obligada, el "Hola" de los cotilleos romanos, pizca republicano, algo tendencioso, pero infinitamente divertido, más que Tácito y sus anales. A la postre ¿quién no es partidista al poner una letra? Lo subjetivo es natural, inevitable !Ave César, y Suetonio y Antonio!

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  3. Resulta muy sencilla la manera en que Suetonio nos relata esta escena, siendo como fue tan dramática. Y cita ese detalle de las angarillas, de las cuales colgaba el brazo de César, algo que recogí yo en el post que dediqué a ese momento:
    http://mujeresderoma.blogspot.com/2009/03/calpurnia-recibe-el-cadaver-de-cesar.html
    Hubo mucha dignidad en el modo en que César afrontó la muerte, y ese pudor al cubrirse las piernas.

    Por otra parte, y como sé que eres muy cuidadoso con todas tus cosas, te diré que la fotografía del busto de Bruto que has puesto, no es el retrato del asesino de César, sino que representa a aquel primer Bruto que contribuyó a la expulsión de Taquinio el Soberbio, último rey de Roma (en la antigúedad). Fue personaje muy admirado como defensor de la república recién fundada y del Bruto magnicida se decía que era descendiente suyo.

    Un abrazo muy fuerte, querido amigo.

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  4. Querido Antonio:

    Menudo momento que nos traes, para siempre grabado en la Historia; diríase en nuestro pensamiento, aunque nos separen siglos de esta época, porque es tan impresionante la conspiración, el momento del magnicidio, la famosa frase de Bruto, según Suetonio...

    Artistas de todas las épocas han recogido el asesinato de César, el momento en el que se ve encerrado en un círculo del que no podría salir vivo, ¿cómo sería la certeza de su muerte en la mente de este hombre poderoso y controvertido? A mí se me ocurre pensar en el Julio César escritor, amante de la Literatura y las Letras, de las bibliotecas, de la palabra que rememora el momento. A pesar de sus abusos en el poder, su sensibilidad, que también era parte de él tenía que estar herida, quizás desde las advertencias de Calpurnia, desde los terribles presagios y sueños, por más que él quisiera ignorarlos, siquiera ante los demás y ante su esposa, ¿cómo había de permitirse César una muestra de debilidad? Ah, no, ello no sucedería, por eso el momento de dignidad en el que quiera cubrir su cuerpo herido de muerte, sería verosímil, desde mi punto de vista.

    Me gusta mucho el escritor, el amante de la filosofía griega, el autor de "La guerra de las Galias" y de "La guerra civil", obras que, a pesar de suponer una propaganda política, son de gran perfección lingüística, de gusto narrativo, y que aportan de manera muy amena, datos sobre las susodichas guerras y también sobre costumbres de otros pueblos, memorables son las tradiciones celtas que relata.

    ¿Cómo sería el momento de su mirada a Casca, a Bruto?

    Qué gran obra la de Suetonio, que nos deja este testimonio sobre los doce Césares. Una obra historiográfica y literaria de primer orden. Una auténtica maravillla.

    Preciosa entrada. Besos gigantes de tu admiradora Ἑλένη.

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  5. Amiga Isabel,

    Muchas gracias por tu rectificación en cuanto a la imagen de Bruto. Como podrás comprobar, ya he hecho la rectificación correspondiente, poniendo Lucius Iunius Brutus donde ponía Marcus Iunius Brutus. Lo que pasó es que me fié de una página WEB en la que está la imagen equivocada, como podrás comprobar tú misma, si pinchas en el nombre que aparece debajo de la imagen.

    También he añadido una imagen de Marcus Iunius Brutus.

    Recibe, amiga Isabel, mi admiración, mi agradecimiento, y mi cariño.

    Antonio

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  6. Amigo Antonio, el capítulo del asesinato de Cesar, es conmovedor.
    Como el resto de ilustres comentaristas ha destacado, hay dos momentos del relato,
    especialmente llamativos, el reconocimiento en uno de los traidores a su
    "hijo" Bruto y el gesto de cubrirse las partes pudendas (que imagino que en Roma, igual que
    debajo de una falda escocesa, estarían al aire).
    Es curioso también, analizar cómo encajamos el asesinato de César, que es un dictador, en
    la moral y en la ideología sobre las formas de gobierno.
    A su muerte apareció un cometa "que brilló durante siete días consecutivos".
    Ninguno de los asesinos le sobrevivió más de tres años y ninguno de ellos murió de muerte natural.
    Lo cierto es que con estos mimbres son con los que se tejen las leyendas.
    Un saludo, querido amigo Antonio

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  7. Amigo Antonio.siempre me impresionó la muerte de Julio César, más que por sus circunstancias, por el hecho de que se asesinase a una mente tan esclarecida de una forma tan burda. Me impresiona que todos esos senadores murieran dentro de los tres años siguientes a su asesinato. Como yo he sido un enamorado del derecho romano y admiro la inteligencia conque fue elaborado, me impresiona la cruel vida y muerte de los dirigentes romanos, que no se compadece con la brillantez de sus principios de derecho. He leído el texto en latín de Suetonio y, aunque mi latín es muy mediocre, he disfrutado leyéndolo. Gracias por aportarme esta delicia.

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  8. Siempre imaginé que la muerte de Cesar se había producido sin testigos y trasladada a la posteridad de modo oral, no supuse que habría testimonios escritos quasi periodísticos. También a mí me impresionó siempre la muerte de Cesar, sin nadie que lo protegiese; o estaba muy seguro de sí mismo o tenía al personal muy, pero que muy cabreado.
    Y aquella frase, tal vez sólo de cine, "cuidate, Cesar, de las Idus de Marzo" y su respuesta: Ya están aquí las idus de marzo, ciego.
    Pero aún no han pasado, Cesar, aún no han pasado.

    Bueno, bien visto no ha de sorprenderme que haya testimonios, el Imperio Romano es reciente, casi anterior a Zapatero...

    Saludos cordiales.

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  9. En el largo navegar por la red, siempre es un enorme placer encontrar un puerto donde arriar las velas y descansar, disfrutando de la lectura de temas de cultura y buen hacer literario como este tuyo...mi enhorabuena...un abrazo desde Zuhaitz-Ondoan de azpeitia

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  10. Querido Antonio:
    Si Homero dormitaba de vez en cuando, imagínate todo lo que dormitamos los demás.
    Si no te he contestado antes, no es por negligencia, sino por inexperiencia. Aunque tarde, he leído todos tus comentarios. El recuerdo de Delfos se ha avivado, aunque he ido muchas veces más por allí. El título lleva NULLA y no NVLLA por dos razones: porque es un latinismo en castellano y porque así se encuentra mejor en la dictiografía.
    Seguiremos en contacto,
    un abrazo,
    Alfonso.

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  11. Amiga Isabel Romana,

    Un asiduo lector de este blog y gran amigo mío, que de imágenes entiende más que nadie, me envía un correo privado, en el que me indica que las dos imágenes de Brutus que aparecen en mi exposición corresponden al mismo personaje, aunque están tomadas con diferente perspectiva e iluminación.

    Consecuentemente, ambas imágenes corresponden a Marcus Iunius Brutus y ninguna de ellas corresponde a Lucius Iunius Brutus.Es éste el motivo por el que he restituido el nombre original de Marcus Iunius Brutus a la imagen que tú, muy cortésmente, me indicaste que correspondía a Lucius Iunius Brutus.

    De todas formas, amiga Isabel, te agradezco todo el interés que demuestras siempre en todo lo que yo escribo.

    Te envío un abrazo,

    Antonio

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  12. Amigo Antonio,


    ¡Menudo lío de Brutos! Por sorprendente que le parezca, en mi opinión, sin que pueda asegurárselo, porque, obviamente, no tuve el gusto de coincidir en el foro o asistir a una cena con él, las dos imágenes del busto del Museo de Capitolinos representan a Lucio Junio Bruto (Lucius Iunius Brutus); dicho sea esto, no con ánimo de contradecirle, sino por hacer honor a la verdad.

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  13. Amigos Don Carlos Hernández, Chacien, e Isabel Barceló, Isabel Romana,

    No tengo más que palabras de agradecimiento por el interés que habéis demostrado en la correcta identificación de las imágenes de Brutus. No en mi disculpa, pero sí en mi justificación, os digo que el error mío provino de que en las dos páginas WEB siguientes

    Primera
    Segunda

    aparece la imagen de Lucius Iunius Brutus, pero con el nombre de Marcus Iunius Brutus.

    Si tenéis todavía la paciencia de echarle un vistazo, comprobaréis que ahora está todo solucionado en el blog, y tanto las identificaciones como las páginas WEB a las que remiten las imágenes son las correctas. Espero haber acertado en todo, siguiendo vuestras generosas sugerencias.

    Para que este comentario tenga algo de nuevo, añado unas palabras que se escribieron al pie de una estatua de Julio César:

    Brutus, quia reges eiecit, consul primus factus est;
    hic, quia consules eiecit, rex postremo factus est.

    Bruto [Lucio Junio Bruto], porque expulsó a los reyes, fue nombrado el primer cónsul; éste [Julio César], porque expulsó a los cónsules, al final se convirtió en rey.

    Fragmenta poetarum latinorum, Leipzig, 1927, 92


    Os hago patente todo mi agradecimiento y os envío un abrazo de verdad.

    Antonio

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  14. ¿Es Bruto una manifestación del arte romano? T. Kraus afirma taxativamente que "no se puede hablar de arte romano y menos todavía de escultura romana antes del siglo II". El principal problema de esta obra es, pues, el de su filiación estilística. La mayoría de autores dudan entre relacionarla con el mundo etrusco (que había sido la actitud más seguida) o adscribirla al arte itálico prerromano, muy influenciado por etruscos y griegos"

    No por añadir más leña a vuestra erudita y exquisita polémica, que tampoco lo es en el texto que nos ocupa, he expuesto este fragmento que atañe al punto de vista estético en la Hª del arte, en cuanto al susodicho busto del hombre barbado, Lucio Junio Bruto expuesto en los Museos Capitolinos. Su factura, bajo mi parecer, significa un valioso antecedente de la nueva manera de entender el retrato de forma realista y con intenciones psicológicas. Las dos imagenes posteriores y el detalle final, que expones, contemplan al mismo sujeto desde varias luces y enfoques, y, al parecer, pertenecen al antepasado del Bruto que participó en la conjura y asesinato de Julio César, el retrato del cual sería el primero. Más tarde, en la "dorada" época de Octavio, se impuso el criterio idealizado, sobretodo, para reflejar la imagen propagandística del poder.

    El busto de bronce de Lucius Iunius Brutus ha motivado controversias, incluso a la hora de identificar al sujeto en cuestión,ya que no se disponen de otras obras del personaje para establecer comparaciones, salvo unas monedas que su descendiente Marco acuño con el perfil de su antepasado, las cuales guardan cierto parecido con el busto de bronce. Se ha estudiado la datación de la obra situándola en la primera mitad del s.III a.C. autor anónimo. La parte drapeada del busto es un añadido renacentista. Se especula, dada cierta inclinación de la cabeza, que la misma hubiera pertenecido a una estatua ecuestre, pero tampoco se cuentan con suficientes argumentos para aseverar dicha hipótesis.
    Con ello, amigo Antonio y amiga Isabel, intento deciros que frecuentemente se otorgan nombres concretos a representaciones artísticas que aún no están contrastadas, como sucede con este magníco busto.

    Me parece que no existe discrepancia entre Antonio e Isabel, pues ella alude al bronce y tú, amigo, lo mismo, es decir al supuesto Lucio Junio. El primer busto en mármol del Museo Nacinal Massimo alle Terme, puede pertenecer al Brutus posterior, Marco.
    No he visto tus anteriores pies de imagen, y ahora no veo motivo alguno de discusión.

    ¿César era padre de Marco Bruto? las fechas muestran que lo hubiera engendrado con Servilia a los quince años ¿posible? Precoz, pero no imposible, complicado, porque entonces ella aún era más joven, además al parecer ambos empezaron a ser amantes un año después del nacimiento de Marco.
    Menudo lío amatorio y una tela de araña de habladurías, dimes y diretes, que se originaron sobre esa relación y después con el asesinato del insigne Julio César.

    Muy buena tu última cita que rinde homenaje a ambos Brutus, cada cual con su particular relevancia humana en la história de Roma.
    !Salve! es un placer leer tus entradas, no me canso de repetirlo. Un abrazo.

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  15. Creo, amigo Antonio, que ya está todo en orden con respecto a las imágenes del busto que representa, supuestamente, a Lucio Junio Bruto, y que aun hemos ganado bastante en esta polémica al propiciar que Natalia nos regale con un atinado y exhaustivo comentario, verdaderamente enriquecedor.

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  16. Amiga Natàlia Senmartí,

    Como ya anota el amigo Carlos Hernández, Chacien, que de imágenes entiende más que nadie, tu comentario y aportación a mi exposición sobre El Magnicidio de César y las imágenes de “Brutus”, tienen una profundidad y hacen alarde de unos conocimientos impresionantes. Tenemos que agradecerte todos los que leemos esto que hayas intervenido de esa forma tan brillante, dejando zanjada y solucionada una cuestión que nos traía preocupados un poco a todos. Realmente tu escrito es como una Tesis Doctoral en miniatura.

    Vaya por delante mi agradecimiento por las molestias que te has tomado, así como mi admiración sincera por tus exhaustivos conocimientos al respecto.

    Recibe un gran abrazo,

    Antonio

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  17. Amiga Elena, Ἑλένη, Querida Elena, Elena Clásica,

    Como siempre tus comentarios no tienen desperdicio. Haces bien en anotar, en el texto que dedico al asesinato de Julio César, su faceta de escritor, dejando de lado un poco sus avatares políticos. Realmente Julio César es el escritor más purista y normativo que existe, aunque en aquella época no existiera la Normativa Lingüística. De hecho, todas las Gramáticas Latinas que hemos manejado los de mi generación son normativas, pero esa Normativa se ha hecho a partir de los textos de Julio César, dando por supuesto que era éste el que mejor escribió en Latín.

    Es éste el motivo por el que la mayoría de gente que estudió Latín años atrás está acostumbrado a traducir textos de La Guerra de las Galias, cosa que tendría sentido para los Galos, pero no para nosotros, que estamos más cercanos de otros escritores de nuestro mismo origen, como pueden serlo Marcial o Séneca.

    Te envío un abrazo gigante.

    Antonio

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  18. Amigo Ar Lor,

    Muchas gracias por tus observaciones al Asesinato de Julio César. Siempre son interesantes tus opiniones. Es de anotar la indicación que haces de que ninguno de sus asesinos le sobrevivió demasiado tiempo. Es que muchas veces los dioses ejercen su propia justicia. Efectivamente, son muchos los prodigios que se contaban sobrevenidos antes y después del Magnicidio.

    Recibe un cordial saludo,

    Antonio

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  19. Amigo Fernando,

    Muchas gracias por su comentario al Magnicidio de Julio César. Dice mucho a favor suyo que se haya tomado el gustazo de leer el texto en Latín, cosa que ya, por desgracia, muy pocos pueden hacer ya. Es verdad que nos es un poco imposible para nosotros entender la muerte como la entendían los Romanos: entre ellos y nosotros se ha cruzado la Civilización Occidental con sus tintes de Cristianismo, que da otra visión diferente a la vida. Yo creo que nunca podremos entender por qué los Romanos se deshacían tan ligeramente de los Tiranos que no les convenían. Y no podemos perder de vista que Julio César rompió con el orden constitucional al convertirse en árbitro único de la Situación Política.

    Reciba un afectuoso abrazo,

    Antonio

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  20. Amigo César,

    Muy oportunas las observaciones que hace Vd. referentes al Magnicidio de Julio César en mi espacio. Tenga en cuenta que ésa es una época de la Historia de Roma que tenemos muy bien documentada. Además de Suetonio, un Griego romanizado, Plutarco, escribió en Griego una biografía de Julio César, en la que nos da toda clase de detalles sobre su vida y sus vivencias.

    En relación al político actual que Vd. menciona, poniéndolo casi al lado de Julio César, mi opinión es que ha puesto Vd. juntos a dos políticos que no se pueden comparar, por muchos motivos. Es que no hay comparación.

    En relación al comentario que hace Vd. sobre el Centón Nupcial de Ausonio, pues eso, que puede Vd. comprobar que nada nuevo se ha descubierto. Los Encuentros de Don Alfredo García Francés tienen un nivelazo, pero la obra clásica que yo recojo tampoco se queda a la zaga. Es que es muy difícil superar a los que que podemos considerar grandes por naturaleza.

    Reciba un cordial saludo,

    Antonio

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  21. Amigo Azpeitia,

    Me complace que le haya gustado mi exposición sobre el Magnicidio de Julio César. Ya ve: cada uno hace lo que puede y habla de lo que, poco más que mucho, conoce. En eso consiste la vida, en aprender de los demás y congratularse cuando uno encuentra algo que le gusta.

    Tampoco es que yo tenga excesivo mérito: lo único que hago es transmitir, con más o menos gracia, lo que otros escribieron.

    Reciba un cordial saludo,

    Antonio

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