EN ESTA PSICIÓN ME HE PASADO LA MAYOR PARTE DE MI VIDA. AQUÍ Y ASÍ ME TENEÍS.

TREVÉLEZ, EN LA ALTA ALPUJARRA GRANADINA

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AQUÍ ME PARIÓ MI MADRE [R.I.P.]

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lunes 16 de noviembre de 2009

DOS HEROÍDAS DE OVIDIO: LA XVI (PARIS INTENTA SEDUCIR A HELENA DE ESPARTA), Y LA XVII (HELENA SE MUESTRA INDECISA)


HERA (Rhode Island School of Design)


Este texto se presenta simultáneamente con dos poemas sabrosos e inspirados, sobre el mismo tema tratado aquí: uno de Elena Pascual, en su blog Elena Clásica, y otro de Soledad Sánchez Mulas, en su "locus amoenus" correspondiente. Os sugiero que las visitéis, para gozar de sus poemas, que son, ambos, una delicia. Lo podéis hacer acariciando con el ratón los correspondientes nombres o imágenes.


ATHENA (Antikenmuseen, Berlin)

Publius Ouidius Naso escribió 21 HEROÍDAS, es decir, cartas de Heroínas a sus amantes o amados. Algunas de ellas son también de los Héroes a sus correspondientes amantes o amadas. Son cartas ficticias, que no han recibido demasiada atención a la hora de editar a Ovidio. Las que propongo hoy son la XVI, enviada por Paris a Helena, y la XVII, que es la contestación de Helena.

Hay que remontarse al Juicio de Paris o Manzana de la Discordia. Como es conocido, Paris dio el premio de la belleza a Afrodita/Venus, que competía con Hera/Juno y Atenea/Minerva. Cada una de ellas intentó sobornar a Paris, prometiéndole, en el caso de Venus, el amor de la mujer más bella del mundo, que era Helena de Esparta, casada con Menelao. Como Venus recibió el premio, tuvo que cumplir su promesa haciendo que Paris se enamorase de Helena.


PLANO DE ESPARTA

En la carta que Paris le dirige a Helena, la XVI, éste hace exhibición de su amor por ella y de todo lo que le puede ofrecer. En la contestación de Helena, ésta manifiesta amor y debilidad por Paris, pero prevalece el sentimiento de fidelidad a su marido, Menelao.

El escenario se sitúa en Esparta, en el Palacio de Menelao. Paris ha venido de visita, desde Troya, y ha sido bien recibido, al ser conocido y amigo de Menelao. Menelao se ha ausentado temporalmente y se encuentran en Palacio Helena y Paris. Paris intenta seducir a Helena para que abandone a Menelao y se vaya con él a Troya. Helena hace gala de su fidelidad y rechaza la propuesta. (Fuera ya de lo que se dice en estas obras, Helena será raptada por la fuerza, lo que provocará la Guerra de Troya). Helena, en su carta, hace referencia a un rapto: no es el rapto de Paris, sino que hace referencia a una leyenda, ignorada por Homero, según la cual Helena había sido raptada por Teseo y su amigo Pirítoo, cuando ésta, todavía una muchacha, se hallaba ofreciendo un sacrificio a Ártemis en Laconia. Luego fue liberada por los Dioscuros, sus hermanos, cuando Teseo y Pirítoo se habían marchado a los Infiernos a raptar a Perséfone. Los Dioscuros eran hermanos de Helena, pues todos eran hijos de Leda, fecundada por Júpiter en forma de Cisne, al tiempo que también lo fue por su marido mortal, Tindareo. De esa doble fecundación nacieron Helena y Pólux, considerados hijos de Júpiter, y Clitemnestra y Cástor, considerados mortales, por ser hijos de Tindareo. Pólux y Cástor eran los Dioscuros, es decir los hijos de Zeus/Júpiter.

JACQUES-LOUIS DAVID: EL AMOR DE PARIS Y HELENA

(Musée du Louvre)



Os presento un fragmento significativo de cada una de las cartas.





BODA DE MENELAO Y HELENA

OVIDIO: HEROÍDA XVI: DE PARIS A HELENA


“Salgo del puerto, y beneficiándome del favor del viento, llego a tus tierras, ninfa Ebálide [por Ébalo, abuelo mortal de Helena]. Me recibe como huésped tu esposo; también esto ocurrió no sin la determinación y la voluntad de los dioses. Él, ciertamente, me muestra todo lo que en Lacedemonia entera es digno de ser mostrado y digno de ser visto. Pero para mí, que deseaba contemplar tu celebrada belleza, no había nada por lo que mis ojos quedasen cautivados.

Cuando te vi, me quedé estupefacto y sentí, atónito, que lo más íntimo de mi corazón ardía con emociones desconocidas. Tenía un rostro semejante a éste, por lo que recuerdo, Citerea
[es decir, Venus/Afrodita] cuando vino a mi Juicio. Si hubieses venido también a aquel certamen, la palma de Venus habría estado en duda. Grandes pregones suscitaron los comentarios sobre tu persona, y tierra ninguna es ignorante de tu hermosura; ni en ningún lugar de Frigia [Troya], ni donde nace el sol, otra entre las hermosas tiene una fama igual a la tuya.

De mí te lo puedes creer: inferior es tu gloria a la realidad, y lo que se dice de tu belleza casi te hace daño. Encuentro aquí más de lo que había prometido ella
[Venus] y tu gloria es superada por tu causa.

Por eso se inflamó con razón el que había conocido todo, Teseo, y pareciste botín digno de varón tan ilustre, cuando, según la costumbre de tu pueblo, te ejercitabas, desnuda, en la brillante palestra y, mujer, te mezclabas con los hombres desnudos. El que te raptara lo alabo; me sorprende el que te devolviera alguna vez. Tan excelente botín debió retenerlo con empeño.

¡Antes se habría separado esta cabeza de mi cuello ensangrentado que de mi lecho fueses arrancada! ¿Desearían mis manos alguna vez abandonarte? ¿Sufriría vivo que te marchases tú de mi regazo? Si tenías que ser devuelta, algo, empero, habría antes tomado y mi Venus se habría aprovechado de algo; habría gustado tu virginidad o lo que podía, intacta tu virginidad, ser robado.

Entrégate ya: sabrás de qué clase es la constancia de Paris. La llama de la pira
[es decir, la muerte], únicamente, extinguirá las llamas de mi amor.

Te he preferido a los reinos que en otro tiempo me prometió, muy grandes, la esposa y hermana de Júpiter
[es decir Juno, que también competía en el Juicio de Paris]; y, con de poder rodear mis brazos a tu cuello, desprecié el valor guerrero, al ofrecérmelo Palas [Atenea/Minerva, la otra que también competía en el Juicio de Paris]. Y no me pesa ni me parecerá jamás que elegí neciamente [cando eligió a Afrodita/Venus como la más hermosa entre las diosas que compitieron]; permanece mi ánimo firme en su deseo. Sólo no permitas que mi esperanza llegue a ser caduca, suplico, oh tú, digna de ser buscada con tales fatigas.

No anhelo yo, privado de un linaje noble, de una noble el matrimonio, ni serás mi esposa, créeme, con deshonor: si bien se mira, se encontrará en mi familia a una Pléyade y a Júpiter
[Dárdano, primer rey de Troya y antepasado de Paris, fue hijo de Júpiter y Electra, una de las siete Pléyades], sin hablar de los abuelos de en medio. Mi padre posee, apenas visitables en sus inmensos límites, los reinos de Asia, más rica que la cual no hay tierra alguna. Verás ciudades sin número y áureos palacios, y templos que puedes decir dignos de sus dioses. Contemplarás Ilio [Troya] y, flanqueadas por elevadas torres, sus murallas construidas al son de la lira de Febo [Apolo. Según la leyenda, las piedras se reunieron por sí solas al son de su lira]. ¿Y qué te diré del número infinito de sus hombres? Apenas esa tierra basta a su pueblo. Correrán a tu encuentro en denso tropel las matronas Troyanas, y no podrán acoger en nuestros atrios a las jóvenes Frigias. ¡Oh, cuántas veces dirás: “Qué pobre es mi Acaya” [Esparta o Grecia]!. Una sola casa, cualquiera, verás que posee las riquezas de una ciudad” (127-188).


MIGUEL ÁNGEL: LEDA Y EL CISNE

OVIDIO: HEROÍDA XVII: DE HELENA A PARIS

“[Si me estuviese permitido no haber leído, Paris, lo que he leído, conservaría como antes mi condición de honrada.] Ahora, después de haber violado tu carta a mis ojos, la gloria de no contestar me parece insignificante. Has osado, extranjero, profanando la sacrosanta hospitalidad, poner a prueba la legítima fidelidad de una esposa. ¿Sin duda para esto a ti, arrastrado por mares expuestos a todos los vientos, te acogió en su puerto el litoral Tenario [Esparta], y, aunque vinieras de un pueblo remoto, nuestro palacio no te cerró las puertas, para que la injuria fuese la respuesta a tamaño servicio? El que así entrabas, ¿eras huésped o enemigo?

Y estoy segura de que este reproche mío, a tu Juicio, puede ser considerado mojigato, aún siendo tan justo. Sea yo, sí, mojigata con tal de no olvidarme del pudor, y de que el curso de mi vida siga sin mancha. Si no tengo un gesto triste en un rostro que finge, y no tomo asiento, huraña, con el entrecejo fruncido, sin embargo, mi fama es resplandeciente, y hasta ahora he vivido sin delito y ningún adúltero se ha gloriado por mi causa.

Lo que no entiendo es cuál es tu seguridad en lo que pretendes, y qué cosa te ha dado la esperanza de mi lecho. ¿O es que, porque el héroe hijo de Neptuno
[Teseo] me hizo violencia, raptada una vez, parezco digna de ser raptada dos veces. El crimen sería mío si hubiese sido seducida. Pero, siendo raptada, ¿qué era lo mío, sino el no querer? Sin embargo, no consiguió la recompensa buscada por su hazaña. Exceptuado el miedo, volví sin haber sufrido nada. El adúltero sólo me robó, pese a mi lucha, unos pocos besos; nada más consiguió de mí. Tu desenfrenada pasión no se hubiese contentado con esto: lo quieran los dioses mejor; él no fue parecido a ti. Me devolvió intacta y su moderación aminoró su falta, y es evidente que se arrepiente de lo que hizo en su juventud. ¿Se arrepintió Teseo para que Paris le sucediese, para que jamás mi nombre deje de estar en todas las bocas?.

Y, sin embargo, no me enfado (pues, ¿quién se enojará con quien le ama?), si no es simulado el amor que proclamas. Pues también dudo de esto, no porque me falte confianza, o mi belleza no me sea notoria, sino porque la crueldad suele hacer daño a las muchachas, y se dice que vuestras palabras carecen de lealtad
[las de los hombres en general o las de los Troyanos en particular] (1-42).


RUBENS: EL JUICIO DE PARIS


(Traducción de Francisca Moya del Baño, en: Ovidio: HEROÍDAS, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1986).




AFRODITA (Copia de un original griego de fines del siglo IV aC. Amfiteatro Campano de S. Maria en Capua Vetere, donde decoraba el pórtico)

HEROIDA XVI: PARIS HELENAE

Portubus egredior, uentisque ferentibus usus
applicor in terras, Oebali nympha, tuas.
Excipit hospitio uir me tuus – hoc quoque factum
non sine consilio numinibusque deum!
Ille quidem ostendit, quidquid Lacedaemone tota
ostendi dignum conspicuumque fuit;
sed mihi laudatam cupienti cernere formam
lumina nil aliud quo caperentur erat.
Vt uidi, obstipui praecordiaque intima sensi
attonitus curis intumuisse nouis.
His similes uultus, quantum reminiscor, habebat
uenit in arbitrium cum Cytherea meum.
Si tu uenisses pariter certamen in illud,
in dubio Veneris palma futura fuit!
Magna quidem de te rumor praeconia fecit,
nullaque de facie nescia terra tua est;
nec tibi par usquam Phrygia nec solis ab ortu
inter formosas altera nomen habet!
Crede sed hoc nobis! – minor est tua gloria uero,
famaque de forma paene maligna tua est;
plus hic inuenio, quam quod promiserat illa,
et tua materia gloria uicta sua est.
Ergo arsit merito, qui nouerat omnia, Theseus,
et uisa es tanto digna rapina uiro,
more tuae gentis nitida dum nuda palaestra
ludis et es nudis femina mixta uiris.
Quod rapuit, laudo; miror, quod reddidit umquam.
tam bona constanter praeda tenenda fuit.
Ante recessisset caput hoc ceruice cruenta,
quam tu de thalamis abstraherere meis.
Tene manus umquam nostrae dimittere uellent?
Tene meo paterer uiuus abire sinu?
Si reddenda fores, aliquid tamen ante tulissem,
nec Venus ex toto nostra fuisset iners.
Vel mihi uirginitas esset libata, uel illud
quod poterat salua uirginitate rapi.
Da modo te, quae sit Paridis constantia, nosces;
flamma rogi flammas finiet una meas.
Praeposui regnis ego te, quae maxima quondam
pollicita est nobis nupta sororque Iouis;
dumque tuo possem circumdare bracchia collo,
contempta est uirtus Pallade dante mihi.
Nec piget, aut umquam stulte legisse uidebor;
permanet in uoto mens mea firma suo.
Spem modo ne nostram fieri patiare caducam,
deprecor, o tanto digna labore peti!
Non ego coniugium generosae degener opto,
nec mea, crede mihi, turpiter uxor eris.
Pliada, si quaeres, in nostra gente Iouemque
inuenies, medios ut taceamus auos;
regna parens Asiae, qua nulla beatior ora est,
finibus inmensis uix obeunda, tenet.
Innumeras urbes atque aurea tecta uidebis,
quaeque suos dicas templa decere deos.
Ilion adspicies firmataque turribus altis
moenia, Phoebeae structa canore lyrae.
Quid tibi de turba narrem numeroque uirorum?
Vix populum tellus sustinet illa suum.
Occurrent denso tibi Troades agmine matres,
nec capient Phrygias atria nostra nurus.
O quotiens dices: 'quam pauper Achaia nostra est!'
Vna domus quaeuis urbis habebit opes.


HELENA RAPTADA POR TESEO

HEROIDA XVII: HELENE PARIDI


[Si mihi, quae legi, Pari, non legisse liceret,
seruarem numeros, sicut ut ante, probae.]
Nunc oculos tua cum uiolarit epistula nostros,
non rescribendi gloria uisa leuis.
Ausus es hospitii temeratis aduena sacris
legitimam nuptae sollicitare fidem!
Scilicet idcirco uentosa per aequora uectum
excepit portu Taenaris ora suo,
nec tibi, diuersa quamuis e gente uenires,
oppositas habuit regia nostra fores,
esset ut officii merces iniuria tanti!
Qui sic intrabas, hospes an hostis eras?
Nec dubito, quin haec, cum sit tam iusta, uocetur
rustica iudicio nostra querela tuo.
Rustica sim sane, dum non oblita pudoris,
dumque tenor uitae sit sine labe meae.
si non est ficto tristis mihi uultus in ore,
nec sedeo duris torua superciliis,
fama tamen clara est, et adhuc sine crimine uixi,
et laudem de me nullus adulter habet.
Quo magis admiror, quae sit fiducia coepti,
spemque tori dederit quae tibi causa mei.
An, quia uim nobis Neptunius attulit heros,
rapta semel uideor bis quoque digna rapi?
Crimen erat nostrum, si delenita fuissem;
cum sim rapta, meum quid nisi nolle fuit?
Non tamen e facto fructum tulit ille petitum;
excepto redii passa timore nihil.
Oscula luctanti tantummodo pauca proteruus
abstulit; ulterius nil habet ille mei.
Quae tua nequitia est, non his contenta fuisset –
di melius! Similis non fuit ille tui.
Reddidit intactam, minuitque modestia crimen,
et iuuenem facti paenituisse patet;
Thesea paenituit, Paris ut succederet illi,
ne quando nomen non sit in ore meum?
Nec tamen irascor – quis enim succenset amanti? –
si modo, quem praefers, non simulatur amor.
Hoc quoque enim dubito – non quod fiducia desit,
aut mea sit facies non bene nota mihi;
sed quia credulitas damno solet esse puellis,
uerbaque dicuntur uestra carere fide.
At peccant aliae, matronaque rara pudica est.
quis prohibet raris nomen inesse meum?


HELENA NACIENDO DE UN HUEVO (Museo Arqueológico de Bari, Italia)


J.MOREAU: HELENA


AFRODITA INTENTA CONVENCER A HELENA PARA QUE SE VAYA CON PARIS A TROYA (ANTIKENSAMMLUNG, BERLIN)


MENELAO SOSTENIENDO A PATROCLO (Loggia del Lanzi)

jueves 12 de noviembre de 2009

TALES DE MILETO, EL GRAN FILÓSOFO PRESOCRÁTICO: ANÉCDOTAS



DESPISTES Y SABIDURÍA
DEL MÁS CONOCIDO
DE
LOS SIETE SABIOS DE GRECIA


Tales meteorólogo y comerciante

Pues se dice que, como lo injuriaban tanto por su pobreza como por la inutilidad de la filosofía, supo, por medio de la astrología, cómo sería la producción de aceitunas. Así, cuando aún era invierno, se procuró una pequeña cantidad de dinero, y depositó fianzas por todas las prensas de aceite de Mileto y de Quíos, arrendándolas por muy poco, puesto que nadie compitió. Cuando llegó el momento oportuno, al ser muchos los que a la vez y de repente las deseaban, las iba alquilando como quería, reuniendo mucho dinero, demostrando así que es fácil a los filósofos enriquecerse, si quieren hacerlo; pero que no es esto lo que les interesa

Tales como sabio distraído

También se dice que Tales, mientras observaba los astros, oh Teodoro, y miraba hacia arriba, se cayó en un pozo, y que una bonita y graciosa criada tracia se burló de que deseara vivamente conocer las cosas del cielo y no advirtiera las que estaban detrás de él y delante de sus pies.


Traducción en:

http://www.filosofia.org/cur/pre/talesfyt.htm



Como ya viene siendo habitual, mi, dicho con más propiedad, porque no quiero ser ni exclusivo ni posesivo, nuestra querida amiga Elena Pascual, que nos deja entrar por su ventana, siempre abierta, con el pseudónimo de Elena Clásica, y que es, hay que decirlo siempre, una exquisita escritora y una mujer con una vitalidad e inteligencia exuberantes, pues eso, que ha dejado un comentario en esta página mía, que tiene y merece los honores de ser publicado en primera página, por la calidad y profundidad del mismo. Y es que este espacio es ya más suyo que mío, porque sus comentarios son auténticas obras maestras. Muchas gracias, querida Elena, Φίλη Ἐλένη, Amiga del alma.

Aquí lo tenéis:

Querido Antonio:

Una entrada preciosa, llena de vida, de la realidad, cotidianeidad del filósofo, del sabio, que también era, ante todo, un hombre. Bonita humanización de uno de los gigantes de la filosofía, nada menos que la presocrática, origen de todo pensamiento y sustrato, de ese ἀρχή, que aún no descubierto, se mantiene como vital comienzo del misterio.

Y así, el filósofo y sabio que nos ocupa comenzó una ardua tarea en la búsqueda del principio, seguramente desde una intuición a la que hoy los físicos atribuirían vocablos técnicos, pero que encubre ni más ni menos que una visión relampagueante y original del gigante Tales.

Independiente de que el agua anime o no ese principio universal, el talento de su propuesta es el principio de toda nuestra tradición filosófica y física, la de la naturaleza, claro, etimológicamente.

Vuelvo a la pasión de los columpios artísticos de tu blog, cuando encuentro las inquietudes personales de este filósofo, y tan simpáticas anécdotas tan asociadas al despiste de los científicos e investigadores, quizás perplejos ante la realidad oculta que se muestra a sus ojos con grandes alas abiertas de sabiduría y cercanía al Principio Universal.

Así, y gracias a tus explicaciones, elaboradas y magistrales, asistimos a su caída al pozo, desde el que seguía viendo brillar, sin ninguna duda, las estrellas, y presuponemos incluso el rubor que le cubrió ante las risas de la más prosaica criada tracia.

La facilidad, en cuanto a las posibles ganancias de un filósofo, si se dedica al estudio crematístico de la física, y hablo nuevamente en sentido etimológico, asociado a un cuestionamiento simultáneo, constituye una excelente carta de presentación del verdadero papel de la filosofía, no exento de gracejo en tu buen narrar, querido Antonio, sobre la producción de aceitunas.

Tales de Mileto, menudo filósofo y menudo hombre. Nada menudo de tamaño, sino un gigante, al que afortunadamente hemos conocido un poco más, gracias a tus aladas palabras, comprensión de Maestro.

Y conocer al filósofo y al hombre redunda en nuestro propio conocimiento y en el del grandioso universo que palpita y parpadea ante nuestras miradas, cual guiño inteligente, intentando insuflar en nosotros el soplo divino de la comprensión en la observación de la φύσις.

Con mi admiración hacia esta bellísima entrada, te devuelvo un cariñoso guiño, te brindo todo mi reconocimiento, y, cómo no,
te envío un beso gigante de amiga.

De tu admiradora Ἑλένη.

Ὀνειδιζόντων γὰρ αὐτῷ διὰ τὴν πενίαν ὡς ἀνωφελοῦς
τῆς φιλοσοφίας οὔσης, κατανοήσαντά φασιν αὐτὸν ἐλαιῶν
φορὰν ἐσομένην ἐκ τῆς ἀστρολογίας, ἔτι χειμῶνος ὄντος
εὐπορήσαντα χρημάτων ὀλίγων ἀρραβῶνας διαδοῦναι τῶν
ἐλαιουργίων τῶν τ’ ἐν Μιλήτῳ καὶ Χίῳ πάντων, ὀλίγου μι-
σθωσάμενον ἅτ’ οὐθενὸς ἐπιβάλλοντος• ἐπειδὴ δ’ ὁ καιρὸς
ἧκε, πολλῶν ζητουμένων ἅμα καὶ ἐξαίφνης, ἐκμισθοῦντα ὃν
ἧκε, πολλῶν ζητουμένων ἅμα καὶ ἐξαίφνης, ἐκμισθοῦντα ὃν
τρόπον ἠβούλετο, πολλὰ χρήματα συλλέξαντα ἐπιδεῖξαι
ὅτι ῥᾴδιόν ἐστι πλουτεῖν τοῖς φιλοσόφοις, ἂν βούλωνται, ἀλλ’
οὐ τοῦτ’ ἐστὶ περὶ ὃ σπουδάζουσιν.

Texto original:
(D-K 11 A 10) Arist., Pol. I 11, 1259a:
Diels, H., and W. Kranz, eds. Die Fragmente der Vorsocratiker, 11 A 10 , Berlin: Weidmannsche Verlagsbuchhandlung, 1960 [Aristóteles, Política, I, 11, 1259a].

Ὥσπερ καὶ Θαλῆν ἀστρονομοῦντα, ὦ Θεόδωρε, καὶ
ἄνω βλέποντα, πεσόντα εἰς φρέαρ, Θρᾷττά τις ἐμμελὴς καὶ
χαρίεσσα θεραπαινὶς ἀποσκῶψαι λέγεται ὡς τὰ μὲν ἐν
οὐρανῷ προθυμοῖτο εἰδέναι, τὰ δ’ ἔμπροσθεν αὐτοῦ καὶ παρὰ
πόδας λανθάνοι αὐτόν

Texto original:
(D-K 11 A 9) Platón, Teet. 174a:
Diels, H., and W. Kranz, eds. Die Fragmente der Vorsocratiker, 11 A 9, Berlin: Weidmannsche Verlagsbuchhandlung, 1960 [Platón, Teeteto, 174a].


miércoles 4 de noviembre de 2009

SE NOS FUE, AUNQUE NO DEL TODO, EL MAESTRO GIGANTE, DON FRANCISCO AYALA




DON FRANCISCO AYALA, EL GIGANTE MAESTRO

REQVIESCAT IN PACE
Descanse en paz


III-XI-MMIX

Perque omnia saecula fama ... uiuam (Ouidius, Met. XV, 878-9)
Y viviré en la Fama por todos los siglos

Non omnis moriar multaque pars mei
uitabit Libitinam
(Horatius, Carmina, XXX,6-7)
No moriré del todo y un parte grande de mi evitará a Libitina [diosa de la muerte]

Me uno con estas palabras al homenaje y condolencia de Soledad Sánchez Mulas, y Elena Pascual, de quienes he tomado ideas e imágenes. Os remito desde aquí a Carmen Pascual, que le dedicó una digna y bien merecida felicitación en su CIII aniversario.

sábado 31 de octubre de 2009

UNA RECREACIÓN DE LA ODISEA DE HOMERO: EL POEMA ÍTAKA (ΙΘΆΚΗ) DE KAVAFIS (Κωνσταντίνος Πέτρου Καβάφης)




Yo, que tantas horas he dedicado a la ODISEA, y tantos comentarios y estudios he leído sobre ella, nunca me había percatado de su auténtico sentido y de su Universalidad absoluta, hasta que he leído este magnífico comentario de mi querida amiga Elena Pascual, Ἑλένη, que unifica ODISEA DE HOMERO E ÍTAKA DE KAVAFIS, y da una visión totalmente esperanzadora de ambas. Es de rigor y justicia que este comentario aparezca como introducción y no como epílogo al poema de Kavafis. Aquí lo tenéis, para que podáis disfrutar con mejor criterio del poema de Kavafis. Muchas gracias, mi querida Elena, Φίλη Ἑλένη, por lo genial que eres en todo lo que haces.

Mi queridísimo Antonio:

Todavía me hallo emocionada ante uno de los poemas más maravillosos seguramente jamás escritos, que nos hace ver la vida y la muerte como conceptos tan hermosos, etapas llenas de perfumes voluptuosos, de adornos bellos y eróticos, del goce profundo, pues todo lo vivido perdurará en una esencia de rosas, jazmines, heliotropo, patchouli...

"No temas a los Lestrigones ni a los Cíclopes, ni al salvaje Poseidón", es decir que sólo son seres que existen en nuestros temores, en nuestro espíritu, que sólo los mortales los creamos, son una proyección de nuestros miedos. Todo el viaje a Ítaca, nos explica, pues, Kavafis, supone una comprensión de nosotros mismos:

Pues alabados sean Escila y Caribdis ahora que ya los conocemos, sus peligros se acabarán en cuanto dejemos de temerlos; como astuto Ulises que finalmente comprendió que la tentación de complacer a las sirenas y la eterna aniquilación estaban en él y no en ellas.

Ese camino, a veces tan lleno de estridentes palabras, que bello sería adornado de mercancías como el ámbar y el ébano, y elevados danzarines en el baile de la vida, escucháramos a los sabios, sumidos en el goce del placer intelectual y extasiados ante el conocimiento nos estremeciéramos también ante los perfumes que adornaran nuestra piel y supiéramos percibir el lenguaje de la piel cercana y de la silueta desconocida que corre desenfrenada a nuestro ardiente deseo.

Cuando sepamos deleitarnos en ese goce supremo, sin alterarnos ante tales metafóricos obstáculos, nuestro viaje habrá sido fructífero.

Pasear por este blog es una de esas paradas en los puertos iluminados y llenos de barcos cargados de libros clásicos, de conocimientos, de sabiduría, de perfumes exóticos, de piedras preciosas y de velos que se dejan mecer por el viento de la música, de la poesía y nos estremecen.

He de felicitarte, mi querido amigo y Maestro, cómo no, también por todos los vídeos maravillosos que aportas con diversos recitales y acompañamiento de música e imágenes.

Mi querido Maestro, es como siempre un placer y una maravilla asistir a una parada más en este puerto, en el cual espero demorarme durante prolongado tiempo, pues mucho es el deleite e intensa es la luz en estas aguas ...

Un besazo, amigo del alma, de tu admiradora Ἑλένη.


Hace un par de semanas, el día 12 de Octubre, mi amiga Soledad Sánchez Mulas publicaba un poema de Kavafis. Ello me ha refrescado la memoria y me ha hecho interesarme nuevamente por el mejor poeta Griego del siglo XX. Aquí tenéis otro poema suyo, el más conocido.

SI QUERÉIS REPRODUCIR ALGÚN VÍDEO, PONED PRIMERO EN PAUSA EL REPRODUCOR DE MÚSICA, APRETANDO ║║









ÍTACA



Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los Lestrigones ni a los Cíclopes,
ni al colérico Poseidón:
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los Lestrigones ni a los Cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no lo llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje,
mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino,
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

Konstantínos Kaváfis

TRADUCCIÓN Y VIDA DE KAVAFIS, PINCHANDO AQUÍ







TEXTO ORIGINAL GRIEGO

Ιθάκη Αναγνωρισμένα

Σα βγεις στον πηγαιμό για την Ιθάκη,
να εύχεσαι νάναι μακρύς ο δρόμος,
γεμάτος περιπέτειες, γεμάτος γνώσεις.
Τους Λαιστρυγόνας και τους Κύκλωπας,
τον θυμωμένο Ποσειδώνα μη φοβάσαι,
τέτοια στον δρόμο σου ποτέ σου δεν θα βρεις,
αν μέν’ η σκέψις σου υψηλή, αν εκλεκτή
συγκίνησις το πνεύμα και το σώμα σου αγγίζει.
Τους Λαιστρυγόνας και τους Κύκλωπας,
τον άγριο Ποσειδώνα δεν θα συναντήσεις,
αν δεν τους κουβανείς μες στην ψυχή σου,
αν η ψυχή σου δεν τους στήνει εμπρός σου.

Να εύχεσαι νάναι μακρύς ο δρόμος.
Πολλά τα καλοκαιρινά πρωιά να είναι
που με τι ευχαρίστησι, με τι χαρά
θα μπαίνεις σε λιμένας πρωτοειδωμένους•
να σταματήσεις σ’ εμπορεία Φοινικικά,
και τες καλές πραγμάτειες ν’ αποκτήσεις,
σεντέφια και κοράλλια, κεχριμπάρια κ’ έβενους,
και ηδονικά μυρωδικά κάθε λογής,
όσο μπορείς πιο άφθονα ηδονικά μυρωδικά•
σε πόλεις Aιγυπτιακές πολλές να πας,
να μάθεις και να μάθεις απ’ τους σπουδασμένους.

Πάντα στον νου σου νάχεις την Ιθάκη.
Το φθάσιμον εκεί είν’ ο προορισμός σου.
Aλλά μη βιάζεις το ταξείδι διόλου.
Καλλίτερα χρόνια πολλά να διαρκέσει•
και γέρος πια ν’ αράξεις στο νησί,
πλούσιος με όσα κέρδισες στον δρόμο,
μη προσδοκώντας πλούτη να σε δώσει η Ιθάκη.

Η Ιθάκη σ’ έδωσε τ’ ωραίο ταξείδι.
Χωρίς αυτήν δεν θάβγαινες στον δρόμο.
Άλλα δεν έχει να σε δώσει πια.

Κι αν πτωχική την βρεις, η Ιθάκη δεν σε γέλασε.
Έτσι σοφός που έγινες, με τόση πείρα,
ήδη θα το κατάλαβες η Ιθάκες τι σημαίνουν.

(Από τα Ποιήματα 1897-1933, Ίκαρος 1984)

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lunes 19 de octubre de 2009

EL POEMA DEL OLVIDO DE ELENA PASCUAL DA ORIGEN A DOS POEMAS MÁS, UNO, DE SOLEDAD SÁNCHEZ MULAS



Para la exposición de hoy, me refugio en Ovidio, ¿cómo no?, que en sus Amores (II, X, 1-14) dice:


Tu mihi, tu certe, memini, Graecine, negabas
uno posse aliquem tempore amare duas.
Per te ego decipior, per te deprensus inermis:
Ecce, duas uno tempore turpis amo!
Vtraque formosa est, operosae cultibus ambae;
artibus in dubio est haec sit an illa prior.
Pulchrior hac illa est, haec est quoque pulchrior illa;
et magis haec nobis, et magis illa placet!
Erro, uelut uentis discordibus acta phaselos,
diuiduumque tenent alter et alter amor.
Quid geminas, Erycina, meos sine fine dolores?
Non erat in curas una puella satis?
Quid folia arboribus, quid pleno sidera caelo,
in freta collectas alta quid addis aquas?



Tú me decías, Grecino, tú me decías, yo me acuerdo bien, que era imposible amar a dos mujeres al mismo tiempo. Por tu culpa yo he caído en la trampa, yo he sido sorprendido sin defensa. Sí: yo amo a dos mujeres al mismo tiempo, y no me avergüenzo. Una y otra son hermosas, ambas están igualmente preocupadas por su elegancia, y es difícil de decir si es la primera o la segunda la que tiene más talento. La primera es más hermosa que la segunda, pero, a su vez, la segunda es más hermosa que la primera. Es ya la primera, ya la segunda, la que me gusta más. Mi corazón, como una ligera barca con velas empujadas por vientos opuestos, flota incierta entre estos dos amores que se lo disputan. ¿Por qué, diosa del monte Erix, duplicar mis tormentos, de los que no veo fin? ¿Por qué hacerme preocupar? ¿No era suficiente una sola belleza? ¿Por qué añadir hojas a los árboles, estrellas al cielo que está lleno, aguas nuevas a los mares profundos?

Resulta que el 30 de Septiembre, mi gran amiga Elena Clásica, que es el pseudónimo de Elena Pascual, publica en su espacio un poema profundo y bien construido, lleno de inspiración, que podéis encontrar en su blog, adornado de sugestivas imágenes, y que, con su permiso, presento aquí:


Poema del olvido

Es prioritario olvidarlo todo,
olvidar la misma lectura de Cortázar,
olvidar a Polanski,
el Dakota, a Mr.X
olvidar a Buñuel,
así reza una película suya, ¿no?
olvidar tus aciertos,
¡qué gracia!
olvidar tus errores,
-mejor-,
olvidar tus sonrisas,
pues anda que tu crueldad...

Olvidar tus manías,
olvidar los paraguas
negros en una tarde mística.
Olvidar los sueños: los sueños todos,
olvidar el azar: olvidarlo también.

Olvidar la magia, sí, sí, olvidarla,
y ni resto de poemas:
fuera los polacos que conmueven,
los salvadoreños que sacuden,
fuera para siempre los suicidas,
ni hablar de la Pizarnik,
ni saber de la Peri Rossi,
ni asomarse el de Cuenca.

Olvidar que un día te inventaste
mermelada en la comisura de mis labios y la saboreaste.

Olvidar que protegías mis medias
de las nubes y las apartabas de la lluvia.

Olvidar las trazas de las líneas
que decoran tu cuerpo y te dejan plasmado en carboncillo.

Olvidar mi sujetador en el tendedero
cuando lo recogías.

Olvidar mil veces que la luna sonreía.

Olvidar, por Dios, el placer en tu rostro.

Olvidar, ¡por caridad!
la música de Schubert sobre el volcán.

Olvidar, ¡sí, carajo!
quién era Simone Choule
y quién Rosemary
y quién era la maga
y Rocamadour, y Mimi y Carol,

¡basta,
prioritario olvidar,
ya basta!

Y entonces: olvidar,
hasta la misma entraña
hasta el hueso del olvido.

Olvidarlo todo, olvidarlo otra vez y otra
y olvidarlo otra,

y morir de olvido, y morir de
traza y morir de cuerpo y morir de sonrisa
y morir de carboncillo y de carbunclo y de medias
y de perfumes y labios,
y morir de lluvia.

Y cuando haya muerto de olvido
que el olvido ya no viva má
s,
que ya no viva más...

Firmado: Elena Pascual






Conmovido e iluminado por tan fecundo poema, el día 2 de Octubre yo le hago un comentario que podéis leer a continuación:



Quisiera,
pero me es imposible.
A lo mejor es que no quiero,
o no puedo.

¿Qué pasa con tus manías?
Mi paraguas y la lluvia,
la mística presencia,
mis sueños, y los tuyos
los nuestros:
¿Fueron sólo puro azar,
o van a ser reales?
¿Tanto como lo fueron,
o lo son,
quienes nos rodean,
los que no son,
porque son diferentes,
o porque eligieron lo otro?

Y ¿por qué olvidar
esa tarde que pasé contigo?

Tú,
con tus labios sensuales,
granates e insinuantes,
con tus medias transparentes,
¡qué hermosura!
¡Qué oportuna esa lluvia,
que nos obligaba
a mezclarnos!

Tú,
con ese cuerpo, el tuyo,
que siempre superaba
a todas las pinturas.

Tú,
con ese sujetador,
que yo imaginaba en tu cuerpo,
pieza innecesaria,
porque nada tenía que sujetar:
tus senos altivos
me miraban de frente,
y se mantenían erectos,
no sé si insinuantes
o amenazantes...

Y esas noches,
pasadas contigo,
bajo el resplandor
de la luna traicionera.

Tú,
con la sonrisa en el rostro,
al son de una música celestial,
las palabras titubeantes
que salían de tus labios…
y de los míos.

Y todos esos nombres
de gente importante,
que ya no lo eran,
porque tú lo eras todo,
y lo sigues siendo.

Me pareció por un momento,
que todo estaba al revés,
o casi todo,
porque la mujer
de Van Oostzanen
parece real:
ésa eres tú.
Y la de Rebecca Campbell,
también es real,
pero no eres tú,
porque está al revés.

Y es que yo
no quiero olvidar,
ni mucho menos olvidarte a ti,
porque tú estás dentro de mí,
y yo, sin ti,
ya no soy yo.

En ese caso,
sería otro,
y yo quiero seguir
siendo yo,
pero contigo.

Antonio Martín Ortiz

Entre éstas, o a continuación, mi gran amiga también Soledad Sánchez Mulas, que está toda ella llena de inspiración y encanto, cuando se pone a escribir, y también cuando no escribe, me envía un correo electrónico el día 4 de Octubre, alabando el poema de Elena Pascual, y comentando, en forma de diálogo, lo que yo escribí, sin optar por publicarlo como comentario en el blog de Elena Pascual, porque parecería demasiado barroco tanto comentario, y, sobre todo, para no convertirse en protagonista ella, Soledad Sánchez Mulas, porque aquí el protagonismo es todo para Elena Pascual, que es la que dio origen a estos comentarios en cascada, porque su poema es fecundo y muy fecundo, ya que ha sido el origen y la causa de todo. Le digo a Soledad Sánchez Mulas que sus versos no deben quedar sin ser publicados, porque son exquisitos, como lo son todos los suyos, y me da permiso para que los haga públicos en mi espacio. Le doy las gracias y os los pongo a continuación (en color rojo, lo que yo escribí; y en color azul, lo que ella intercaló):


Quisiera,
pero me es imposible.
A lo mejor es que no quiero,
o no puedo.


Debería dejarme caer en el olvido,
pero sé que me enganchas...
siempre tus tibios músculos alerta
para sacarme a flote.

¿Qué pasa con tus manías?
Mi paraguas y la lluvia,
la mística presencia,
mis sueños, y los tuyos
los nuestros:
¿Fueron sólo puro azar,
o van a ser reales?
¿Tanto como lo fueron,
o lo son,
quienes nos rodean,
los que no son,
porque son diferentes,
o porque eligieron lo otro?


Esa montaña mágica
de minúsculas cosas
que elevamos, a medias,
¿existe?, díme, ¿se hace perenne?
¿vive?


Y ¿por qué olvidar
esa tarde que pasé contigo?


¿Vaciarme de tí?
¿Ahogarme ahora
en la turbia humedad de tu presencia?


Tú,
con tus labios sensuales,
granates e insinuantes,
con tus medias transparentes,
¡qué hermosura!
¡Qué oportuna esa lluvia,
que nos obligaba
a mezclarnos!

Tú,
con ese cuerpo, el tuyo,
que siempre superaba
a todas las pinturas.

Tú,
con ese sujetador,
que yo imaginaba en tu cuerpo,
pieza innecesaria,
porque nada tenía que sujetar:
tus senos altivos
me miraban de frente,
y se mantenían erectos,
no sé si insinuantes
o amenazantes...

Y esas noches,
pasadas contigo,
bajo el resplandor
de la luna traicionera.

Tú,
con la sonrisa en el rostro,
al son de una música celestial,
las palabras titubeantes
que salían de tus labios…
y de los míos.


Sí, sé que fue un estruendo
el golpe de tu carne
en mi carne.
Sí, me comí tus labios
debajo de una luna indolente,
y te prometí pócima
de jugo eterno y franco.
Sí, sin tí no fui nadie,
hasta que aquella tarde
llovió café en mi sábana...


Y todos esos nombres
de gente importante,
que ya no lo eran,
porque tú lo eras todo,
y lo sigues siendo.

Dejé de ser así, como quería,
para serte
a tu forma.
Se cayeron mis naipes.

Me pareció por un momento,
que todo estaba al revés,
o casi todo,
porque la mujer
de Van Oostzanen
parece real:
ésa eres tú.
Y la de Rebecca Campbell,
también es real,
pero no eres tú,
porque está al revés.


Y eras tú.
Por dentro y por debajo,
todo piel, todo cuerpo,
y sólo era tu cara
mi amordazante espejo.

Y es que yo
no quiero olvidar,
ni mucho menos olvidarte a ti,
porque tú estás dentro de mí,
y yo, sin ti,
ya no soy yo.


Quiero olvidarme entera de los otros,
y ahogarme en tu costumbre.
Tú y yo,
pero sin mí,
sólo contigo.

En ese caso,
sería otro,
y yo quiero seguir
siendo yo,
pero contigo.

Soledad Sánchez Mulas & Antonio Martín Ortiz


Como si de un acto mágico se tratase, Elena Pascual publica el 11 de Octubre una entrada con el título de En mis nocturnos sueños imagino que te tengo, un texto lleno de inspiración y cariño, que me dedica y en el que incluye una buena parte de las palabras que yo dejé como comentario a su poema, detalle que yo le agradezco muy sinceramente.


PS.: Para mí es todo un placer y un gran orgullo poder contar con la amistad de Soledad y Elena, y tener la oportunidad de disfrutar de sus escritos, en verso y en prosa, que siempre son enriquecedores. Y tengo que agradecerles a ambas que me hayan permitido adornar mi humilde espacio con poemas soberbios escritos por ellas.

A lo largo de esta exposición habréis encontrado los múltiples enlaces que os remiten a los correspondientes espacios de Elena y Soledad.

domingo 11 de octubre de 2009

Y ES QUE LA HIJA, QUE SE LLAMA DANIELA, MERECE TODOS LOS ELOGIOS





Voy a citar, como no podía ser de otra forma, unos versos de LAS METAMORFOSIS de Ovidio (IV, 208-211). Está hablando Leucónoe, una de las hijas de Minias, hijo éste a su vez de Poseidón y rey de Orcómeno, en Beocia. Se está dirigiendo al Sol, el hijo del Titán Hiperíon.

A muchas te ha hecho olvidar Leucótoe, a quien dio a luz la más hermosa mujer del país de los aromas, Eurínome, pero, cuando creció la hija, tanto como la madre superaba a todas las demás, superaba a la madre la hija”.

(Leucothoe multarum obliuia fecit,
gentis odoriferae quam formosissima partu
edidit Eurynome; sed postquam filia creuit,
quam mater cunctas, tam matrem filia uicit).

Pues aquí lo mismo. La madre, a la que sus padres llamaron y llaman Ana, desde que puedan recordar los que la vieron nacer y los que con ella convivieron, superaba con creces en belleza, en alegría, en elegancia, en bondad incluso y, por supuesto, también en inteligencia a todas las que había y hay en su entorno, coincidentes en edad, que era esto lo único que las igualaba y las sigue igualando.

Pero he aquí que nació la hija de la madre, y también del padre: ambos pensaron que el nombre de Daniela le iba muy bien. Así la llamaron y así la llaman todos los que la conocen y la quieren, que son multitud. Traviesa era desde los primeros años, incapaz de estarse quieta. Bien se notaba que era hija de su madre. Los dioses y las diosas le concedieron belleza e inteligencia, superiores incluso a las de la madre, que ya es decir. Pasó una adolescencia turbulenta, sí, pero llena de impulso vital y radiante de proyectos. La energía le salía a borbotones por todas partes, por su cuerpo entero.

Pasaron y fueron pasando algunos lustros. Ahora la tenemos ya hecha toda una mujer, apenas cumplidos tres años después de haber cumplido la Tierra, la Tierra madre, su viaje en torno al sol dos veces diez. Ya pasó por La Universidad. Ya le dieron su título de Licenciada en Literatura, con unas calificaciones que cualquiera envidiaría. Sigue en la Universidad perfeccionando su formación, ampliando estudios y esas cosas que se hacen después de haberse licenciado. Es que nunca se termina de aprender.

Ha entrado ya, recientemente, en el mundo laboral: un paso más en la vida, y, por lo que podemos ver quienes la queremos, su vida sigue un ritmo armónico y acompasado. Parece que todo le va bien. También Cupido, o Eros, que es el mismo, por orden de su madre Venus, o Afrodita, que también es lo mismo, le ha disparado sus flechas de amor, como las que disparó a Apolo, no como las que disparó a Dafne, porque las suyas son flechas de amor.

Y aquí tenemos ahora a la madre, que no tiene envidia de la hija, porque es la madre, y ya se sabe, las madres quieren más a las hijas que a sí mismas, pero, si no fuera la madre, seguro que envidiaría su belleza y también su inteligencia, la de su hija, porque, siendo como es la hija superior en todo a la madre, sigue siendo la madre preferida a todas las de su edad, por belleza también y también por inteligencia, sin dejar de lado la ternura y la bondad que la acompaña.

Y no podemos olvidar al otro hijo de su madre, que es su propio hermano, el de Daniela. Por nombre le pusieron Miguel, como el Arcángel, pero todos lo llamamos Nené. Su hermana le lleva la delantera en los mismos años que días tiene una semana. Si lo observamos bien, es ya, a su tierna edad, como el germen de un Sabio Griego, y puede decirse de él lo que Ovidio escribió sobre Adonis (Metamorfosis, X, 523):

Iam iuuenis, iam uir, iam se formosior ipso est.

(Ya joven, ya hombre, ya es más guapo que sí mismo).

Es éste el homenaje que, siendo fiel a la verdad, quiero a hacer a dos mujeres, y a un joven, que se lo merecen y que ocupan un lugar de preferencia en mi alma y en mi corazón.

Antonio Martín Ortiz

PS.:
Si queréis entrar en su espacio y saborear lo que escribe, podéis hacerlo pinchando aquí.