ANTONIO MARTÍN ORTIZ: LUCRECIO
ANTONIO MARTÍN ORTIZ
EN ESTA POSICIÓN ME HE PASADO LA MAYOR PARTE DE MI VIDA.
AQUÍ Y ASÍ ME TENÉIS.

Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci.
OMNE TVLIT PVNCTVM QVI MISCVIT VTILE DVLCI.
(Q. Horatius Flaccus, Epistula ad Pisones, 343)
Ganó todo mérito el que mezcló lo útil con lo agradable.

VERANO DE 1964 EN SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia

<strong>VERANO DE 1964 EN <em>SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia</em></strong>
Mi padre [R.I.P.], un amigo (Josep Ma. Riba i Armenter [R.I.P.]), mi hermana Simona, yo mismo, mi hermana Rosario,
mi hermano Pepe, mi madre [R.I.P.], otro amigo (Josep Amiell):
PATRI MATRIQVE MEIS IN MEMORIAM: Descansen en Paz los dos juntos
.
"Cuando uno ha perdido a su padre y a su madre, se ha quedado sin referencia al pasado".
(Frase mía, que yo, como bien nacido, les dedico a quienes me dieron la Vida y me abrieron el Camino para ser Feliz)
A mí, lo mismo que a Ovidio (Tristia, I, III, 4):
Labitur ex oculis nunc quoque gutta meis.
Todavía ahora se me resbala una lágrima de los ojos, los míos.

Recojo y comparto la frase, más optimista, de mi amigo Carlos Hernández, Chacien: ”Lo que en verdad mata es el olvido”.
No es mi caso, porque yo, estas cosas, no las olvido.

EQUITACIÓN AL SON DE POLCAS VIENESAS

Si quieres disfrutar de la maravilla de ver a los caballos de la Escuela Española de Equitación de Viena danzando al son de las polcas de los Strauss,
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miércoles, 6 de abril de 2011

ASPECTOS DE LA RELIGIÓN ROMANA:
LOS ROMANOS NO ADORAN A SUS DIOSES: “NEGOCIAN Y COMERCIAN” CON ELLOS


Como, a partir del tema iniciado, con posterioridad al texto propuesto por mí, están saliendo en los comentarios opiniones diversas sobre la Religión como Entidad que nos acompaña, de una forma o de otra,
ahí va un buen texto que, en algún sentido, puede situarnos en el terreno de un Romano que se atrevió a dirigir sus dardos de frente contra el Hecho Religioso.

En estas cosas, me temo eso, que no vayas tú a pensar que yo te inicio en los elementos impíos de la Razón y te hago ingresar en el camino del crimen. Contrariamente a ello, muchísímas veces esa Religión engendró impíos y criminales hechos.

Lucrecio, Sobre la Naturaleza de las cosas, I, 80-83

© De la traducción: Antonio Martín Ortiz

Illud in his rebus uereor, ne forte rearis
impia te rationis inire elementa uiamque
indugredi sceleris. Quod contra saepius illa
religio peperit scelerosa atque impia facta.


Lucretius, De rerum natura, I, 80-83

Mais tu vas croire peut-être que je t'enseigne des doctrines impies, et qui sont un acheminement au crime; tandis que c'est la superstition, au contraire, qui jadis enfanta souvent des actions criminelles et sacrilèges.

Lucrèce, De la nature des choses, I, 80-83
Phoebus Apollo, der Bogenschütze, kämpft mit dem Pythondrachen.
Apollo in fight with the Python-dragon
(Postumus, Hermann 1542) Ovid, Met. I, 441
Diesen Streit der Naturgewalten, das Chaos, beendete ein Gott und eine bessere Natur.
This chaos was finished by a god and the better nature.
(Johann Ulrich Krauss, Edition 1690) Ovid, Met. I, 21
Neptun befiehlt Triton, mit seinem Muschelhorn die Fluten zurückzurufen.
Neptun advises Triton to order the waters to retreat.
Ovid, Met. I, 333
Neptun hilft seinem Bruder Iupiter.
Neptun helps his brother Iupiter
Giovanni Ceccari, 1822-1823) Ovid, Met. I, 275
Phoebus Apollo, der Bogenschütze, kämpft mit dem Pythondrachen.
Apollo in fight with the Python-dragon
(Postumus, Hermann 1542) Ovid, Met. I, 441
Sie wollen sich an eine Gottheit wenden, an Themis.
The goddess Themis
(Themis: Frederick L. Shute) Ovid, Met. I, 368

De todos es sabido que la Religiosidad de los Romanos se basaba en el principio "Do ut des" [Doy para que des], es decir, que el trato con los dioses era una especie de contrato comercial. Si el hombre tiene atenciones con los dioses, éstos deben atender adecudamente a sus peticiones. En caso contrario, el hombre deja de tener atenciones con los dioses y renuncia a ellos, no rindiéndoles culto.

También se daba el caso de que, si uno rendía culto a un dios determinado, y éste no respondía a las expectativas del individuo, éste, limpia y llanamente, se cambiaba de dios. Es que los Romanos eran gente muy práctica, con un afianzado sentido del trato comercial. No en vano fueron los que primero legislaron con las Leges XII tabularum [Leyes de las doce tablas], a mediados del siglo V aC., y no en vano fueron ellos los fundadores del Derecho Occidental, tal como lo entendemos hoy.


Os presento hoy un texto que puede ser muy significativo sobre la Religiosidad de los Romanos.

Pues existen y han existido filósofos, que pensaban que los dioses no tienen en absoluto ninguna preocupación por los asuntos humanos. Si la opinión de éstos es verdadera, ¿qué piedad, que santidad, qué religión puede haber? Porque todas estas cosas han de ser atribuidas, pura y castamente, al poder de los dioses, si son percibidas por ellos, y si algo es concedido por los dioses inmortales al género de los hombres; pero si, por el contrario, los dioses no pueden, ni quieren, ayudarnos, ni se preocupan en absoluto, ni se dan cuenta de qué hacemos, ni hay nada que pueda emanar de ellos para la vida de los hombres, ¿qué motivo hay para que mostremos a los dioeses inmortales cultos, honores o ruegos algunos?

Porque, al igual que el resto de las virtudes, de la misma forma la piedad no puede existir en una especie de simulación fingida. Con ella es necesario que se elimine también la santidad y la religión: eliminadas éstas sigue la perturbación de la vida y una gran confusión. Y no sé yo si, una vez se ha eliminado la piedad para con los dioses, se elimina también la fidelidad y la sociedad del género humano, la fidelidad, y la más sobresaliente de todas las virtudes, la justicia.

Marco Tulio Cicerón: Sobre la naturaleza de los dioses:
Libro primero para M. Bruto (I, 2 – II, 4)

© De la traducción: Antonio Martín Ortiz
Apollo verspottet Amor wegen seines kleinen Bogens.
Apollo mocks at Amor because of his small bow.
Neptun befiehlt Triton, mit seinem Muschelhorn die Fluten zurückzurufen.
Chaos chaos (Chaos David Madore 2002) Ovid, Met. I, 7

Marco Tulio Cicerón: Sobre la naturaleza de los dioses:
Libro primero para M. Bruto (I, 2 – II, 4)
M. TVLLI CICERONIS DE NATVRA DEORVM
AD M. BRVTVM LIBER PRIMVS


Texto Latino:
y
Apollo besiegt den Drachen und stiftet zur Erinnerung an den Kampf die pythischen Spiele.
To remind people of the fight, Apollo founds the Pythian games.
(Johann Wilhelm Baur, Edition 1649, Detailfoto: H.-J. Günther 2007) Ovid, Met. I, 447
Apollo schießt tausend Pfeile auf den Python ab.
Apollo fires a thousand arrows at the dragon.
(Hermann Postumus, 1542) Ovid, Met. I, 444-445

[1,2] II. (3) Sunt enim philosophi et fuerunt, qui omnino nullam habere censerent rerum humanarum procurationem deos. Quorum si uera sententia est, quae potest esse pietas, quae sanctitas, quae religio? Haec enim omnia pure atque caste tribuenda deorum numini ita sunt, si animaduertuntur ab is et si est aliquid a deis inmortalibus hominum generi tributum; sin autem dei neque possunt nos iuuare nec uolunt nec omnino curant nec, quid agamus, animaduertunt, nec est, quod ab is ad hominum uitam permanare possit, quid est, quod ullos deis inmortalibus cultus, honores, preces adhibeamus?

In specie autem fictae simulationis sicut reliquae uirtutes item pietas inesse non potest; cum qua simul sanctitatem et religionem tolli necesse est; quibus sublatis perturbatio uitae sequitur et magna confusio; (4) atque haut scio, an, pietate aduersus deos sublata, fides etiam et societas generis humani et una excellentissuma uirtus iustitia tollatur.

Traducción francesa:


[1,2] II. - Il y a eu, il y a encore des philosophes soutenant que les dieux ne se mettent nullement en peine des affaires humaines. Si cette opinion est la vraie, que deviennent la piété, la crainte des dieux, la religion? Nous avons à nous acquitter envers les dieux de beaucoup d'offices et la pureté, la franchise du coeur y sont requises, s'il est vrai que les immortels y ont égard et si, de leur côté, ils font quelque chose pour le genre humain. Si, au contraire, ils ne peuvent ni ne veulent nous être en aide, s'ils n'ont de nous aucun souci et si nos façons d'agir leur sont indifférentes, s'il n'est rien dans notre vie qui atteste leur influence, pourquoi seraient-ils l'objet d'un culte de notre part, à quoi servirait-il de les honorer, de leur adresser des prières?

Tout de même que les autres vertus, la piété ne peut consister en un vain simulacre et, la piété disparaissant, la crainte des dieux, la religion s'en vont nécessairement avec elle, notre vie est bouleversée, le désordre règne. Je ne sais en vérité si, la piété venant à manquer, la bonne foi pourrait subsister, si même la rupture du lien social ne s'ensuivrait pas, si la justice, c'est-à-dire la plus haute des vertus, ne serait pas abolie, elle aussi.

Observación sobre las imágenes:
Buena parte de las imágenes, las que no contienen el enlace de origen, están tomadas de:
http://www.latein-pagina.de/

Una vez que hayáis accedido a ella, pinchando aquí mismo, hacéis click en:
OVIDIUS NASO - EDITION:
Metamorphoses - 2.358 picturae + translationes
Virgil Solis, ed. 1581

Que aparece en la columna lateral de la izquierda. Os aparecerá entonces, entre otras, la edición ilustrada de LAS METAMORFOSIS de Ovidio, con el texto Latino, acompañado de 2358 ilustraciones, en Edición de 1581. Es muy fácil manejarla, y os puedo asegurar que es una delicia.

Diesen Streit der Naturgewalten, das Chaos, beendete ein Gott und eine bessere Natur.

This chaos was finished by a god and the better nature.
(Johann Ulrich Krauss, Edition 1690) Ovid, Met. I, 21

sábado, 2 de mayo de 2009

HOMENAJE A LAS MADRES

Ovidius Naso - Edition
Met. X, 213
Virgil Solis, Ed. 1581
Me obligo a caminar
por el negro pasillo,
hasta tu puerta.
Abre el silencio
y estás en cada hueco de las cosas.
Te has ido y es mentira...
porque quedas en mí.
Queda de ti
una sombra
para cubrir las almas
que reposan cansadas
tras el largo viaje.
Quedan palabras
escritas en la noche
empapadas de adioses.
Y recuerdos.
(Soledad Sánchez M.)

Ovidius Naso - Edition
Met. X, 493-4
Virgil Solis, Ed. 1581
http://www.latein-pagina.de/
Para Ana y para Sole y para Simona y para Luisa:
Tibi suauis daedala tellus
summittit flores, tibi rident aequora ponti
placatumque nitet diffuso lumine caelum.
(Lucretius, De rerum natura, I, 7-9)

Para ti la artificiosa tierra
perfumadas flores hace surgir,
para ti ríen las llanuras del mar,
y el cielo, una vez apaciguado,
resplandece con derramada luz.

(Lucrecio, Sobre la Realidad, I, 7-9)

Ovidius Naso - Edition
Met. X, 304-310
Virgil Solis, Ed. 1581

Ovidius Naso - Edition
Met. X, 254
Virgil Solis, Ed. 1581
http://www.latein-pagina.de/
"Antonio ha recogido, en mi nombre y en el suyo, una ausencia perenne en el corazón de muchos de nosotros. La madre se ha ido. Nacimos con su mitad, de su claustro, tan íntimo, y a pesar del ombligo, que atestigua una ruptura, estamos unidos eternamente a ellas por un cordón de vivencias muy fuertes. Nada marca tanto el carácter de un ser humano como la huella indeleble de su madre. Siempre queda en nosotros la terrible soledad de lo no dicho, de lo no vivido, de lo no demostrado, prevaleciendo a veces sobre todas las cosas hermosas que se compartieron. No hay blanco ni negro. Hay un enorme vacío y un gran desamparo, y un camino largo y duro para recomponer la propia vida, distinta ya para siempre. Recordarlas en este domingo es solamente un signo, una pulsación hacia dentro, porque no ha pasado, ni pasará un sólo día en que su recuerdo no acuda a nosotros, unas veces golpeando con fuerza y otras, como un suave bálsamo sobre una quemadura.
Mi madre no está, ni la de Antonio, ni la de muchos de vosotros, pero es mi deseo y el vuestro el hacerlas vivas, como todas estas bellas rosas, cada vez que se nos llene la boca con la palabra MADRE.

Un beso, desde muy alto, Antonio".

Soledad Sánchez M.

martes, 14 de abril de 2009

FELIX QVI POTVIT RERVM COGNOSCERE CAVSAS [AFORTUNADO EL QUE HA PODIDO CONOCER LAS CAUSAS DE LAS COSAS]

Nuestra amiga Soledad Sánchez M., como es costumbre en ella, nos ha regalado esta semana un muy significativo verso de Virgilio. Viene siendo también mi costumbre hacer un pequeño comentario filológico de ese verso. Aquí lo tenéis, tal como lo he dejado en su espacio, añadiendo algunas imágenes que harán más amena su lectura. Podéis entrar en su espacio y disfrutar de sus poemas pinchando aquí


Paso a comentar, muy gustosamente, el verso de “Las Geórgicas” de Virgilio, con el que ha adornado esta semana nuestra querida Soledad Sánchez M. su “locus amoenus”. Dice así:

8. Felix qui potuit rerum cognoscere causas (II, 490).

"Afortunado el que ha podido conocer las causas de las cosas"

Y prosigue Virgilio:

Atque metus omnis et inexorabile fatum
subiecit pedibus strepitumque Acherontis auari (II, 491-2).


"Y puso bajo sus pies los temores todos, la cree
ncia en un destino inexorable y el estrepitoso ruido del Aqueronte avaro”.


Es una clara referencia al libro que había publicado, hacía unos veinte años, el epicúreo Lucrecio, “De rerum natura” [Sobre la naturaleza de las cosas, Sobre la Realidad]. El libro de Lucrecio es el primer ataque directo contra las creencias en los dioses y los temores de ultratumba. Todo es materia y todo puede reducirse a la materia, incluidas las emociones y los sentimientos. No hay que tenerles miedo a los dioses, ni pánico a sus castigos. Los dioses no existen. Sólo existe la materia. Si conocemos las causas de la Realidad, las fuerzas que se mueven en la Naturaleza, los dioses sobran: no hay lugar para ellos, porque con ese conocimiento podemos sentirnos seguros, sin que tengamos que atenernos a las veleidades de los dioses.


La filosofía materialista de Lucrecio, a quien sigue aquí Virgilio, le inspira estos versos de índole filosófica e irreligiosa, negando la existencia del Infierno, donde corre el Aqueronte, que no permite que se le vuelva a pasar, o que no devuelve la presa, por lo que merece el calificativo de “avaro”.


Es que Virgilio, leyendo el “De rerum natura” de Lucrecio, había entrado en contacto con la doctrina de Epicuro, unos diez años antes de comenzar “Las Geórgicas”, allá por el 50 ó 49 aC, de la mano del maestro Sirón, en Nápoles.

Lucrecio, transmitiendo la doctrina de Epicuro, negaba la existencia de los dioses y nos prevenía contra esos miedos infundados sobre la ultratumba.

Pero Virgilio no era un epicúreo: el Epicureísmo pasó por su pensamiento de forma fugaz. Veremos la próxima semana que rápidamente Virgilio reacciona él mismo contra estas ideas materialistas y regresa a la creencia en los dioses.


Una semana es lo que tardó Virgilio en reaccionar contra esa especie de impiedad, si tenemos en cuenta el ritmo de su composición, y una semana es lo que tardaremos nosotros en darnos cuenta de que ese episodio en el pensamiento de Virgilio fue fugaz y sin que ensombreciese el resto de la obra, porque “Las Geórgicas” rezuman culto y respeto a las divinidades y una empatía con los seres vivos todos.


Como he dicho, la idea de que todo puede reducirse a la materia no podía encajar ni en una mente con la “religiosidad” de Virgilio, ni en una obra animada toda ella de vida y empatía al resto de los seres animados.


Para que el lector pueda comprobar por sí mismo el ateísmo de Lucrecio, cito a continuación unos versos suyos.


“Mas me temo mucho en esto que te digo, no sea que pienses acaso que te inicio yo en los principios de la razón y en el camino del crimen; porque, por el contrario, esa religión muchas veces dio lugar a criminales e impías acciones, a la manera que en Áulide mancillaron el altar de la Trivia [Ártemis] de forma vergonzosa con la sangre de Ifianasa [Ifigenia, la hija de Agamenón, que, por exigencia de Ártemis, debía ser sacrificada para conseguir vientos favorables en su expedición a Troya] los escogidos jefes de los Dánaos [es decir, los Griegos, incluido su padre Agamenón], los mejores de los guerreros”.
(Sobre la naturaleza de las cosas, I: 80-86)





[Illud in his rebus uereor, ne forte rearis
impia te rationis inire elementa uiamque
indugredi sceleris. Quod contra saepius illa
religio peperit scelerosa atque impia facta.
Aulide quo pacto Triuiai uirginis aram
Iphianassai turparunt sanguine foede
ductores Danaum delecti, prima virorum].
(De rerum natura, I: 80-86)


OBSERVACIÓN FINAL:

He dicho yo que Virgilio, que tenía una religiosidad profunda, había tenido un episodio pasajero de ateísmo y materialismo al escribir este verso. En efecto, hace referencia directamente al “De rerum natura” (Sobre la naturaleza de las cosas, Sobre la realidad) de Lucrecio, el primero que se encaró directamente y de forma decidida contra la creencia en los dioses.

Eso puede comprobarse por la posición en el verso de la palabra clave, que es “rerum” (de las cosas, de la realidad). Esa palabra está en el título de la obra de Lucrecio.

Uno hubiese esperado que Virgilio escribiese:

“Felix qui rerum potuit cognoscere causas”,
en lugar de:
"Felix qui potuit rerum cognoscere causas"
adelantando la palabra “rerum” y dándole una posición de preferencia. Eso, en cuanto a la forma, encajaría mejor con el orden de las palabras del Latín Clásico y también con el mismo Virgilio. Sería un verso igualmente perfecto, casi más solemne que el que escribió Virgilio. No soy yo nadie para corregir a Virgilio, que no necesita que nadie le corrija.

Resulta que Virgilio, de una forma consciente, desplazó a una posición de menor relevancia la palabra “rerum”, lo que significa que él era consciente de que su ateísmo y materialismo eran pasajeros, como ya dije. Y es que, como he dicho varias veces, “Las Geórgicas” alcanzan la perfección absoluta, en la forma y en el contenido. Todo está donde tiene que estar y como tiene que estar. Ni sobra ni falta nada y todo está en su lugar.

Es un detalle tan mínimo que no sería necesario comentar, pero lo hago para poner de relieve, una vez más, lo sublime y la perfección de “Las Geórgicas”. En efecto, no se ha escrito nada mejor en Latín en los mil quinientos años de pervivencia de dicha lengua.










domingo, 15 de marzo de 2009

IN MEMORIAM. Para las madres: una que "se fue" hace unos meses, y una que "se fue" hace unos años


Madre de los Enéadas,
placer de hombres y dioses,
Venus nutricia,
tú, que bajo los astros que se deslizan
en el cielo llenas con tu presencia
el mar portador de naves y las tierras fructíferas —
pues gracias a ti toda raza de seres vivientes
es concebida y, habiendo nacido,
ha visto la luz del sol—,
de ti, diosa, de ti huyen los vientos,
de ti huyen las nubes del cielo, y de tu llegada.

Para ti la artificiosa tierra
perfumadas flores hace surgir,
para ti ríen las llanuras del mar,
y el cielo, una vez apaciguado,
resplandece con derramada luz.

En efecto,
tan pronto como la faz primaveral del día
se ha manifestado y la fecunda brisa del favonio,
liberada, se fortalece,
en primer lugar las aves del aire a ti, diosa,
y a tu entrada anuncian,
estremecidas en sus corazones por tu poder.

Después las bestias y el ganado retozan sobre los
ricos pastos y atraviesan a nado los arrebatadores
ríos: a tal punto, cautivas por el placer,
te siguen con ardiente deseo
a donde a cada una insistes en conducir.

Luego, por mares y montañas y ríos torrentosos
y por las frondíferas moradas de las aves
y los verdeantes campos, infundiendo a todos
en el pecho dulce amor,
haces que con ardiente deseo
todos renueven la estirpe de sus razas.

Ya que tú sola eres la que gobiernas
la naturaleza de las cosas
y sin ti nada emerge
a las resplandecientes riberas de la luz
y nada se pone contento ni amable,
deseo que tú seas mi aliada
para escribir estos versos,
que yo intento componer
acerca de la naturaleza de las cosas
para nuestro Memiada,
a quien tú, diosa, quisiste distinguir
en todo tiempo adornado con todos los méritos.

Por lo cual con mayor razón da, diosa,
un duradero encanto a mis palabras.

Haz que, entretanto,
las crueles labores de la milicia se aquieten,
adormecidas, por todos los mares y todas las tierras.

Pues sólo tú puedes auxiliar a los mortales con una
tranquila paz, ya que Marte, el armipotente,
dirige los salvajes trabajos de la guerra,
y éste a menudo a tu regazo se abandona,
vencido del todo por la eterna herida del amor,

y así, recostado su bien formado cuello,
mirando hacia arriba,
alimenta de amor sus ojos ávidos de ti,
diosa, boquiabierto,
y de tu boca pende el aliento
del que está tendido.

Hacia ése que reposa en tu cuerpo santo,
tú, diosa, abrazándolo desde arriba,
vierte de tu boca suaves palabras pidiendo,
oh ínclita, apacible paz para los romanos.

Pues ni nosotros podemos aplicarnos a nuestra tarea,
en un tiempo inestable de la patria, con mente serena,
ni el ilustre vástago de Memio
puede en tales circunstancias
descuidar la seguridad pública.

Es necesario, en efecto,
que toda la naturaleza de los dioses de por sí
disfrute de vida eterna
con una paz perfecta, apartada y separada
a gran distancia de nuestros asuntos.

Pues privada de todo dolor, libre de peligros,
poderosa ella misma con sus propios recursos
y no necesitada de nada nuestro,
no se deja ganar por servicios virtuosos
ni es tocada por la ira.

(T. Lucrecio Caro, “Sobre la naturaleza de las cosas”, I, 1-49)
(Traducción de Eduardo Molina Cantó)
Aeneadum genetrix, hominum diuomque uoluptas,
alma Venus, caeli subter labentia signa
quae mare nauigerum, quae terras frugiferentis
concelebras, per te quoniam genus omne animantum
5
concipitur uisitque exortum lumina solis:
te, dea, te fugiunt uenti, te nubila caeli
aduentumque tuum, tibi suauis daedala tellus
summittit flores, tibi rident aequora ponti
placatumque nitet diffuso lumine caelum.
10
Nam simul ac species patefactast uerna diei
et reserata uiget genitabilis aura fauoni,
aëriae primum uolucris te, diua, tuumque
significant initum perculsae corda tua ui.
15
Ide ferae pecudes persultant pabula laeta
14
et rapidos tranant amnis: ita capta lepore
16
te sequitur cupide quo quamque inducere pergis.
Denique per maria ac montis fluuiosque rapacis
frondiferasque domos auium camposque uirentis
omnibus incutiens blandum per pectora amorem
20
efficis ut cupide generatim saecla propagent.
Quae quoniam rerum naturam sola gubernas
nec sine te quicquam dias in luminis oras
exoritur neque fit laetum neque amabile quicquam,
te sociam studeo scribendis uersibus esse,
25
quos ego de rerum natura pangere conor
Memmiadae nostro, quem tu, dea, tempore in omni
omnibus ornatum uoluisti excellere rebus.
Quo magis aeternum da dictis, diua, leporem.
Effice ut interea fera moenera militiai
30
per maria ac terras omnis sopita quiescant;
nam tu sola potes tranquilla pace iuuare
mortalis, quoniam belli fera moenera Mauors
armipotens regit, in gremium qui saepe tuum se
reiicit aeterno deuictus uulnere amoris,
35
atque ita suspiciens tereti ceruice reposta
pascit amore auidos inhians in te, dea, uisus
eque tuo pendet resupini spiritus ore.
Hunc tu, diua, tuo recubantem corpore sancto
circum fusa super, suauis ex ore loquellas
40
funde petens placidam Romanis, incluta, pacem;
nam neque nos agere hoc patriai tempore iniquo
possumus aequo animo nec Memmi clara propago
talibus in rebus communi desse saluti.
Omnis enim per se diuum natura necessest
45
immortali aeuo summa cum pace fruatur
semota ab nostris rebus seiunctaque longe;
nam priuata dolore omni, priuata periclis,
ipsa suis pollens opibus, nihil indiga nostri,
49
nec bene promeritis capitur nec tangitur ira.


(T.Lucretius Carus [97-55 aC], “De rerum natura", I, 1-49)