ANTONIO MARTÍN ORTIZ: HORACIO
ANTONIO MARTÍN ORTIZ
EN ESTA POSICIÓN ME HE PASADO LA MAYOR PARTE DE MI VIDA.
AQUÍ Y ASÍ ME TENÉIS.

Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci.
OMNE TVLIT PVNCTVM QVI MISCVIT VTILE DVLCI.
(Q. Horatius Flaccus, Epistula ad Pisones, 343)
Ganó todo mérito el que mezcló lo útil con lo agradable.

VERANO DE 1964 EN SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia

<strong>VERANO DE 1964 EN <em>SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia</em></strong>
Mi padre [R.I.P.], un amigo (Josep Ma. Riba i Armenter [R.I.P.]), mi hermana Simona, yo mismo, mi hermana Rosario,
mi hermano Pepe, mi madre [R.I.P.], otro amigo (Josep Amiell):
PATRI MATRIQVE MEIS IN MEMORIAM: Descansen en Paz los dos juntos
.
"Cuando uno ha perdido a su padre y a su madre, se ha quedado sin referencia al pasado".
(Frase mía, que yo, como bien nacido, les dedico a quienes me dieron la Vida y me abrieron el Camino para ser Feliz)
A mí, lo mismo que a Ovidio (Tristia, I, III, 4):
Labitur ex oculis nunc quoque gutta meis.
Todavía ahora se me resbala una lágrima de los ojos, los míos.

Recojo y comparto la frase, más optimista, de mi amigo Carlos Hernández, Chacien: ”Lo que en verdad mata es el olvido”.
No es mi caso, porque yo, estas cosas, no las olvido.

EQUITACIÓN AL SON DE POLCAS VIENESAS

Si quieres disfrutar de la maravilla de ver a los caballos de la Escuela Española de Equitación de Viena danzando al son de las polcas de los Strauss,
PINCHA EN UNO DE LOS ENLACES SIGUIENTES:

1) Spanish Riding School Vienna
2) Spanische Hofreitschule
3) Beliebte Annen-Polka
4) Best Equestrian Art School of Europe 251107.
Ejercicios de doma de caballos
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sábado, 17 de noviembre de 2012

Tu ne quaesieris…, Leuconoe…
Carpe diem quam minimum credula postero.
(Horatius, Carmina, I, XI).
Tú no investigues, Leuconoe. 
Aprovecha el día, confiando lo mínimo en el mañana.


Vt  uentum ad cenam est, dicenda tacenda locutus,
tandem dormitum dimittitur
.

Quintus Horatius Flaccus, Epistularum  liber prior, VII 

[Ad Maecenatem], 72-73.
Cuando llegó el momento de la cena, después de haber hablado lo que había que decir y lo que había que callar, es despedido para irse  finalmente a dormir.

Parturient montes, nascetur ridiculus mus.
Se pondrán de parto las montañas: nacerá un ridículo ratón.

Entre las inscripciones antiguas procedentes de la isla de Creta, que podemos datar entre el s. VII aC. y aproximadamente el s. VI dC, y que en su mayor parte conocemos por la excelente edición que M. Guarducci realizó entre 1935 y 1950 de todo el material epigráfico cretense conocido hasta entonces, se encuentra un gran número de inscripciones redactadas en verso. Las más antiguas de ellas no se remontan más allá del s. IV aC. y las más recientes no pasan de principios del s. V dC. En total, para este período de tiempo de casi ocho siglos disponemos actualmente de 95 epígrafes cretenses en verso. La mayoría pertenece a la época helenística, esto es, al período comprendido entre el s. IV y el s. I aC., 60 inscripciones, conservadas íntegras o en un estado más o menos fragmentario. El resto de los textos, en número de 35, data de la época imperial, que iría desde el s. I al s. V de nuestra era.

Las inscripciones métricas de Creta de época helenística, conocidas hasta ahora, se encuentran recogidas, en su mayor parte, en el Corpus de Inscripciones Cretenses [INSCRIPTIONES CRETICAE] (1935-1950) de M. Guarducci (49 títulos), y, en menor número, en el Supplementum Epigraphicum Graecum para las inscripciones publicadas con posterioridad a la edición de Guarduci. La que publico aquí, que figura  en el Supplementum Epigraphicum Graecum (SEG), se encontró en Lato, en el Este de Creta. Es del s.II aC.
SEG 39, 1989 [1992], N.972. Ed. pr. M.W. Baldwin Bowsky, "Epigrams to an Elder Statesman and a Young Noble from Lato pros Kamara (Crete)", Hesperia 58, 1989, pp.118-123. Revisado por K.J. Rigsby, "Two Cretan Epitaphs", ZPE 83, 1990, pp.237-239, por E. Voutiras, "A funerary epigram from Latos in Crete", Hesperia 59, 1990, pp.669-673, y A. Martínez Fernández, "Un epigrama funerario de Creta", Homenaje al Prof. S. Lasso de la Vega, Madrid 1998, pp.243-247. Lato, fines del s.II aC. (posterior al 116-115 aC.).

"Cletónimo, 
hijo de Mnastocles, 
adiós.
Si Lindos crió a Cleobulo y el país de los Sisífidas a Periandro, excelentes modelos de los siete sabios, 
no importa. Pues también Lato produjo al octavo sabio, que aquí contemplas, el señor de la historia, 
ciencia al alcance de cualquier comprensión, un firme defensor de las leyes, Cletónimo, el hijo digno de alabanza de Mnastocles, al que todo el pueblo lloró. 
Pues no completó su vida con la vejez, sino que, cuando brillaba como una estrella, se apagó por la arbitrariedad del Destino, 
mientras protegía a su patria con sus consejos. Por un acto de la favorable providencia divina las columnas de la buena reputación sostuvieron su casa. 
Pues dejó tres hijos suyos. Y la Virtud proclamará los honores de este hombre aun en las moradas de Hades."

lunes, 12 de marzo de 2012

ENFRENTAMIENTO DIALÉCTICO
SOBRE EL VALOR DE LAS RIQUEZAS:
¿LO SON TODO O NO LO SON?
Lo que dice Horacio
en una interesante SÁTIRA [SERMO]

Las imágenes, todas, están tomadas de
ROMAN REPUBLICAN COINS

La Sátira [Sermo] Tercera del Libro Segundo de Horacio trata del tema de la riqueza que se acumula sin sentido, y para no ser utilizada. En realidad, es una idiotez. Les presento un fragmento en el que hablan Damasippus, un especulador arruinado, y el filósofo Stertinius, que ha pronunciado previamente un largo discurso sobre las cuatro pasiones que desequilibran el espíritu humano: la avaricia, la ambición, los placeres, la superstición: estando en la misma línea que Aristippus, porque para él el oro no lo es todo, el mismo oro que él despreciaba, y que, en un acto de sensatez, hacía que arrojasen sus esclavos para aligerar su carga. Queda bien patente en este fragmento lo absurdo de la avaricia.

viernes, 5 de noviembre de 2010

EL HORACIANO
PARTO DE LAS MONTAÑAS:

"PARTVRIENT MONTES"
SE PONDRÁN DE PARTO LAS MONTAÑAS



RATÓN DOMÉSTICO Mus Musculus

Horatius ?
(Museum of Fine Arts Boston)



Q. Horatius Flaccus [Horacio] (65- 8 aC.) escribió alrededor del 15 aC. el De arte poetica liber, Ars poetica o Epistula ad Pisones. Son 476 versos hexámetros, en los que nos da consejos sensatos sobre cómo componer una obra, sin caer en los defectos que suelen abundar en muchos escritores poco experimentados. Ha sido, y es, la más importante obra de referencia para atenerse a los Cánones Clásicos. Es un pozo de Sabiduría. Vds. recordarán que yo me la aprendí de memoria, en Latín por supuesto, en edad temprana, a los 14/15 años, la obra en cuestión, toda entera.

Hoy les propongo para su lectura el fragmento del que procede la expresión El parto de las montañas. Viene a decir el poeta que a uno no se le tiene que escapar la fuerza por la boca, como apunta el dicho popular, y que no hay que ser demasiado exagerado a la hora de prometer, ni de comenzar, sino todo lo contrario. La obra debe ir in crescendo, para que no se frustren falsas expectativas. Pone el ejemplo de aquel osado escritor de temas épicos que se atrevió a cantar de nuevo La Guerra de Troya, tema que hacía ya muchos siglos que había sido tratado por Homero de forma definitiva e insuperable con La Ilíada.

Nec sic incipies, ut scriptor cyclicus olim:
"Fortunam Priami cantabo et nobile bellum".
Quid dignum tanto feret hic promissor hiatu?
Parturient montes, nascetur ridiculus mus.
(Horatius, Ars Poetica, 136-9)

Ni comenzarás así, como un escritor épico en otro tiempo:
"Voy a cantar el destino de Príamo y la Guerra de héroes".
¡Qué nos va a traer este bocazas, digno de una apertura tan grande?
Se pondrán de parto las montañas, nacerá un ridículo ratón.



MULAHACÉN EN SIERRA NEVADA

Bien entendu, tu ne commenceras pas, comme jadis le poète cyclique: "Je chanterai la destinée de Priam et la guerre fameuse..." Comment tenir une promesse faite d'une voix si éclatante? La montagne va accoucher d'une ridicule petite souris.
(Traducción francesa)

Ni has de empezar diciendo
Como el otro poeta adocenado:
Cantar del celebrado
Príamo la fortuna y guerra emprendo.
¿Qué saldrá, al fin, de esta arrogante oferta
Pregonada con tanta boca abierta?



And don’t start like the old writer of epic cycles:
‘Of Priam’s fate I’ll sing, and the greatest of Wars.’
What could he produce to match his opening promise?
Mountains will labour: what’s born? A ridiculous mouse!
(Translated by A. S. Kline © 2005. All Rights Reserved)
TREVÉLEZ Y SIERRA NEVADA


miércoles, 31 de marzo de 2010

EL DIOS PRÍAPO Y LAS BRUJAS CANIDIA Y SAGANA (HORACIO, SÁTIRAS, I, VIII)


La sátira octava del libro primero de los Sermones (Sátiras) de Horacio es un ejemplo perfecto, por un lado, del género satírico en Roma, justo cuando se halla en una situación de difícil equilibrio entre lo que entendemos actualmente por sátira (que será esencialmente representada en Roma por los posteriores Persio y, sobre todo, por Juvenal) y la creación original de Lucilio; por otra parte, nos muestra el savoir faire literario de Horacio en un cuidado y elaborado poema.

Que el género satírico es creación típicamente romana, mezcla de elementos heterogéneos de procedencia griega (comedia, diatriba cínica, epigrama...) y romana (el italum acetum, los poemas populares...), bien se demuestra aquí:

- El inicio del poema presenta una situación típica de los populares Priapeos: un Príapo interpela al lector, y es el narrador-protagonista del poema, al narrarnos una escena de brujería bajo el pretexto de la construcción de los jardines de Mecenas en el Esquilino (acuden allí las brujas por haber sido un cementerio). Para ello se vale de tópicos presentes en el Corpus Priapeum, como el hecho de mencionar que antes era un pedazo de madera hasta que un artesano lo convierte en dios (v.1-3 = CP 10; 25, 63…).

- Nombres parlantes, que nos recuerdan el ambiente popular y cómico de las comedias:

Sagana (Bruja), Pantolabo (del griego Πάν [Todo] y Λαμβάνειν [Coger]: el que todo lo coge, arramblador), Scurra (¿Parásito?), son ejemplos de este recurso.

- Descripciones tomadas de otras obras literarias: la de Canidia (que, además, aparece también con Sagana en varios épodos, por ejemplo en el III, 5 y 17). Recordemos a este respecto el carácter intertextual de toda la literatura antigua.

- La finalidad de esta sátira narrativa puede ser social, ya que una de las posibles interpretaciones de este poema puede ser, junto a la humorística, la crítica social hacia la magia y superstición que invade la Sociedad Romana consideradas como una amenaza para la Comunidad en una época de fuerte regeneración moral, religiosa y de costumbres, impulsada por Augusto, gran amigo de Mecenas.

Las intenciones artísticas de Horacio son muy claras: pretende dar altura literaria a un género que Lucilio creó lastrado por un exceso de prolijidad y descuido. Busca dar una apariencia de habla común a la máxima elaboración literaria, unir la denuncia de conductas inmorales y viciosas a un gusto culto y educado, eludiendo el carácter coloquial y plebeyo del género.

El metro aquí también queda fijado: de la Polimetría Luciliana Horacio se queda con el hexámetro dactílico.


Origen de los datos precedentes

Príapo. Fresco de la Casa de los Vetti, Pompeya
Príapo. Museo Pio Clementino (Museos Vaticanos)

Antaño era un tronco de higuera, un leño inútil, cuando un artesano, dudoso si haría un escaño o un Príapo, prefirió que fuera un dios. Desde entonces un dios soy yo, el mayor terror de ladrones y aves; pues mi diestra y el palo rojo que se levanta de la obscena ingle castigan a los ladrones, mientras que la caña fija en mi cabeza aterra a las inoportunas aves y les impide posarse en los nuevos jardines.

Aquí antes el consiervo colocaba en una vil arca los cadáveres que habían de ser llevados desde las estrechas celdas. Este sepulcro común se alzaba para la plebe mísera, para el maricón del Pantolabo y el derrochador de Nomentano. Un cipo daba aquí mil pies de ancho y trescientos de profundo; y una inscripción dice: El monumento no pasará a los herederos.

Ahora se puede habitar en el saludable Esquilino y pasear en su llanura soleada, por donde hace poco los desdichados contemplaban el deforme campo por los blancos huesos; ahora no tanto me causan preocupación y fatiga los ladrones y las fieras que suelen maltratar este lugar, cuanto las brujas que trastornan los espíritus humanos con sus conjuros y venenos; a éstas de ningún modo puedo perder ni impedir que no cojan huesos y hierbas nocivas en cuanto la luna errante muestra su bello rostro.

Yo mismo he visto a Canidia, ceñida con su capa negra, con los pies desnudos y el cabello suelto, y ululando con Sagana la mayor: la palidez las había hecho de aspecto horrible. Comenzaron a escarbar la tierra con las uñas y a desgarrar a mordiscos una cordera negra; su sangre se mezcló en una fosa para, a continuación, arrancar de los Manes las almas que van a contestar.

Y había una figura de lana, otra de cera; la mayor es la de lana, como un amo que reprime con castigos a un servidor; la de cera estaba en postura suplicante, como un esclavo dispuesto a morir. Una invoca a Hécate, la otra a la cruel Tisifone: podrías ver a las serpientes y perros infernales vagar y a la luna ruborizada esconderse detrás de los grandes sepulcros para no ser testigo de sus crímenes.

Pero, si miento, sea mi cabeza manchada de blancas mierdas de cuervo y me caguen y meen encima Julio y el afeminado Pediacia y el ladrón Vorano. ¿Por qué recordar cada cosa, una por una, cómo las sombras dialogando con Sagana emitían sonidos tristes y agudos, y cómo la barba de lobo ocultaban en la tierra furtivamente con un diente de serpiente multicolor, y un fuego más grande prendió en la imagen de cera y cómo yo, no testigo sin venganza, me horroricé con los hechos de las dos Furias?

Pues yo, abierta la nalga, me tiré un pedo tan grande como suena una vejiga reventada; por su parte, ellas echaron a correr a la ciudad. Podrías ver con gran risa y diversión caer de sus brazos las hierbas, los lazos mágicos, la alta peluca de Sagana y los dientes de Canidia.

(Horacio, Libro primero de las Sátiras, VIII)


Imagen tomada de:
http://ahimsa.foros.ws/t311/-priapo-/

Olim truncus eram ficulnus, inutile lignum,
cum faber, incertus scamnum faceretne Priapum,
maluit esse deum. Deus inde ego, furum auiumque
maxima formido: nam fures dextra coercet
obscaenoque ruber porrectus ab inguine palus,
ast inportunas uolucris in uertice harundo
terret fixa uetatque nouis considere in hortis.
Huc prius angustis eiecta cadauera cellis
conseruus uili portanda locabat in arca;
hoc miserae plebi stabat commune sepulcrum;
Pantolabo scurrae Nomentanoque nepoti
mille pedes in fronte, trecentos cippus in agrum
hic dabat, heredes monumentum ne sequeretur.
Nunc licet Esquiliis habitare salubribus atque
aggere in aprico spatiari, quo modo tristes
albis informem spectabant ossibus agrum;
cum mihi non tantum furesque feraeque suetae
hunc uexare locum curae sunt atque labori,
quantum carminibus quae uersant atque uenenis
humanos animos: has nullo perdere possum
nec prohibere modo, simul ac uaga luna decorum
protulit os, quin ossa legant herbasque nocentis.
Vidi egomet nigra succinctam uadere palla
Canidiam pedibus nudis passoque capillo,
cum Sagana maiore ululantem: pallor utrasque
fecerat horrendas adspectu. scalpere terram
unguibus et pullam diuellere mordicus agnam
coeperunt; cruor in fossam confusus, ut inde
manis elicerent animas responsa daturas.
Lanea et effigies erat altera cerea: maior
lanea, quae poenis conpesceret inferiorem,
cerea suppliciter stabat, seruilibus ut quae
iam peritura modis. Hecaten uocat altera, saeuam
altera Tisiphonen: serpentes atque uideres
infernas errare canes Lunamque rubentem,
ne foret his testis, post magna latere sepulcra.
mentior at siquid, merdis caput inquiner albis
coruorum, atque in me ueniat mictum atque cacatum
Iulius et fragilis Pediatia furque Voranus.
Singula quid memorem, quo pacto alterna loquentes
umbrae cum Sagana resonarint triste et acutum,
utque lupi barbam uariae cum dente colubrae
abdiderint furtim terris et imagine cerea
largior arserit ignis, et ut non testis inultus
horruerim uoces furiarum et facta duarum?
Nam, displosa sonat quantum uesica, pepedi
diffissa nate ficus; at illae currere in urbem.
Canidiae dentis, altum Saganae caliendrum
excidere atque herbas atque incantata lacertis
uincula cum magno risuque iocoque uideres.

(Horatius, Sermonum liber primus, VIII)

Texto Latino, con algunos cambios de grafía:
http://www.hs-augsburg.de/~Harsch/Chronologia/Lsante01/Horatius/hor_s108.html

Imagen tomada de:
http://ahimsa.foros.ws/t311/-priapo-/


Príapo. Fresco de Pompeya

Quod peto, si dederis, quod petis, accipies.
Si me das lo que te pido, recibirás lo que me pides.


(PRIAPEOS: Smithers & Burton 1980. ISTA: 38 PRIAPVS)

El dios Príapo, un dios menor, tenía una función bien específica: proteger huertos y campos de posibles ladrones, a los que amenazaba con su atributo.

¿Por qué tengo al descubierto mis partes obscenas quieres saber? Pues averigua por qué ningún dios oculta sus armas. El señor del mundo, rey del rayo, lo muestra abiertamente, y no tiene el dios marino un oculto tridente. Ni Marte esconde la espada, a la que debe su valía, ni Palas, intrépida, disimula la lanza en los pliegues de la ropa. ¿Siente acaso vergüenza Febo de llevar en bandolera sus áureas flechas? ¿Es que Diana lleva a escondidas su carcaj? ¿Tapa el Alcida el astil de su nudosa maza? ¿Guarda el dios alado bajo su túnica el caduceo? ¿Quién ha visto a Baco cubrir con sus ropas el ligero tirso, o a ti, Amor, con la antorcha oculta? No sea, pues, un delito para mí tener la verga siempre al descubierto: si me faltase esa arma, quedaría inerme.

(Corpus Priapeorum, Traducción de Enrique Montero Cartelle, en BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, Pág.44-45).


Texto Latino, con modificaciones de grafía:

Cur obscena mihi pars sit sine ueste, requiris?
Quaere, tegat nullus cur sua tela deus.
Fulmen habet mundi dominus, tenet illud aperte;
nec datur aequoreo fuscina tecta deo.
Nec Mauors illum, per quem ualet, occulit ensem,
nec latet in tepido Palladis hasta sinu.
Num pudet auratas Phoebum portare sagittas?
Clamne solet pharetram ferre Diana suam?
Num tegit Alcides nodosae robora clauae?
Sub tunica uirgam num deus ales habet?
Quis Bacchum gracili uestem praetendere thyrso,
quis te celata cum face uidit, Amor?
Nec mihi sit crimen, quod mentula semper aperta est:
hoc mihi si telum desit, inermis ero.

Don Camilo José Cela le da vida al Príapo Hispánico y lo reencarna en el CIPOTE DE ARCHIDONA

Paa visualizarlo, parar primero la música del blog.

sábado, 3 de octubre de 2009

BEATVS ILLE… (FELIZ AQUEL…): EL OTRO HORACIO, EL DE LOS POEMAS RECONOCIDOS POR TODOS COMO SUBLIMES

Hace unos días, yo publiqué y comenté en este mismo espacio dos Épodos de Horacio, el VIII y el XII, que son obras atrevidas, procaces, directas, sin eufemismos, obras en las que se describen seguramente situaciones reales, y es que la Realidad muchas veces es repugnante, pero continúa siendo la Realidad, y la misión del Genio, entre otras, es plasmar fielmente la Realidad. La mayoría de los comentarios, como era de esperar, reconocieron la originalidad y el genio de Horacio. También hubo quien tildó a esos textos de “repugnantes”, sin tener en cuenta que esos textos han pasado por el filtro de dos mil años de transmisión. En todo caso habría que aclarar que la “repugnancia”, de existir, no está en los textos de Horacio, sino en la Realidad descrita. Y es que no se puede matar al mensajero.

Aquí os presento hoy el archiconocido Épodo II, que poéticamente tradujo nuestro Fray Luis de León, para ponerlo al alcance de todos, ese mismo Fray Luis de León que fue encarcelado en Valladolid por haberse atrevido a traducir a la lengua romance el Cantar de los Cantares, un texto precioso, de un erotismo sublime, atribuido al Rey Salomón. Pero es que en el siglo XVI existía la Inquisición y sólo podían tener acceso a la Biblia entera quienes conocían el Latín, los clérigos fundamentalmente.

En el texto de Horacio que os presento hoy podréis saborear la valoración que da nuestro autor a la vida en el campo, lejos de las inquietudes de la gran Urbe, la belleza del cantar de los pájaros y la música de las fuentes, lo mismo que el trabajo agrícola y el calor y el cariño que se disfruta en un hogar, que es pobre, pero donde el amor y el afecto entre sus componentes es grande, lo mismo que la piedad hacia los dioses.

Horacio, en su genialidad, en los cuatro últimos versos, pone todo lo dicho anteriormente en la boca de un maldito usurero. Es como si una ráfaga de aire limpio y fresco hubiese pasado por su mente, la del usurero, que rápidamente vuelve a sus preocupaciones de siempre: seguir siendo un maldito usurero, que vive preocupado sólo por su dinero, y que, en definitiva, es un desgraciado y un ser despreciable. Alfio es su nombre.


Agradecimiento: doy las gracias a mi gran amiga, la escritora Soledad Sánchez Mulas, porque fue leyendo su precioso poema "LA ALBUFERA" como me vino la idea de poner a vuestra disposición este texto de Horacio: el bucolismo y sosiego que rezuma el poema de Soledad es el mismo que se percibe en el de Horacio. Si os apetece, podéis leerlo pinchando aquí.
1. Dichoso aquél que, lejos de ocupaciones, como la primitiva raza de los mortales, labra los campos heredados de su padre con sus propios bueyes, libre de toda usura,

2. y no se despierta, como el soldado, al oír la sanguinaria trompeta de guerra, ni se asusta ante las iras del mar, manteniéndose lejos del foro y de los umbrales soberbios de los ciudadanos poderosos.

3. Así pues, ora enlaza los altos álamos con el crecido sarmiento de las vides, ora contempla en un valle apartado sus rebaños errantes de mugientes vacas,

4. y, amputando con la podadera las ramas estériles, injerta otras más fructíferas, o guarda las mieles exprimidas en ánforas limpias, o esquila las ovejas de inestables patas.

5. O bien, cuando Otoño ha levantado por los campos su cabeza engalanada de frutos maduros, ¡cómo goza recolectando las peras injertadas y vendimiando la uva que compite con la púrpura,

6. para ofrendarte a ti, Príapo, y a ti, padre Silvano, protector de los linderos! Agrádale tumbarse unas veces bajo añosa encina, otras sobre el tupido césped.

7. Corren entretanto las aguas por los arroyos profundos, los pájaros dejan oír sus quejas en los bosques y murmuran las fuentes con el ruido de sus linfas al manar, invitando con ello al blando sueño.

8. Y, cuando la estación invernal de Júpiter tonante apresta lluvias y nieves, ya acosa por un sitio y por otro con sus muchas perras a los fieros jabalíes hacia las trampas que les cierran el paso,

9. ya tiende con una vara lisa sus redes poco espesas, engaño para los tordos glotones, y captura con lazo la tímida liebre y la grulla viajera, trofeos que le llenan de alegría.

10. ¿Quién, entre tales deleites, no se olvida de las cuitas desdichadas que el amor conlleva? Y si, por otra parte, una mujer casta, cumpliendo con su oficio, atiende la casa y a los hijos queridos

11. -como la sabina o la esposa, abrasada por el sol, del ágil Ápulo-, enciende el fuego sagrado del hogar con leños secos un poco antes de que llegue su fatigado esposo,

12. y, encerrando la bien nutrida grey en la empalizada del redil, deja enjutas sus ubres repletas; si, sacando vino del año de la dulce tinaja, prepara manjares no comprados,

13. no serán más de mi gusto las ostras del lago Lucrino, o el rodaballo o los escaros -si tronando la tempestad en las olas orientales desvió algunos hacia este mar-,

14. ni el ave africana ni el francolín jónico caerán en mi estómago más placenteramente que la aceituna recogida de las ramas más cargadas de los olivos,

15. o la hoja de la acedera, amante de los prados, o las malvas salutíferas para el cuerpo enfermo; o que la cordera sacrificada en las fiestas Terminales, o que el cabrito arrancado al lobo.

16. Entre estos manjares, ¡qué gusto da contemplar las ovejas que vuelven rápidas al aprisco después del pasto, contemplar los bueyes cansados arrastrando con su cuello lánguido el arado vuelto del revés,

17. y los esclavos, enjambre de la fecunda casa, colocados en torno a los Lares relucientes!

18. Cuando el usurero Alfio hubo así discurseado, dispuesto a convertirse de inmediato en labrador, recogió en las Idus todo su dinero, decidido a renovar sus préstamos en las Calendas.
Horacio: Epodos y Odas, Traducción, introducción y notas de V. Cristóbal López, Madrid, Alianza, 1990.


Respeto la numeración por grupos de cuatro versos, con una excepción, del traductor, en lugar de la original que se compone de estrofas de dos versos cada una, por parecerme más pedagógica que el texto original.

http://recyt.fecyt.es/index.php/HS/article/viewFile/6019/5728


1 Beatus ille qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium,
paterna rura bobus exercet suis,
solutus omni faenore,

2 neque excitatur classico miles truci,
neque horret iratum mare
forumque uitat et superba ciuium
potentiorum limina.

3 Ergo aut adulta uitium propagine
altas maritat populos,
aut in reducta ualle mugientium
prospectat errantis greges

4 inutilisque falce ramos amputans
feliciores inserit,
aut pressa puris mella condit amphoris
aut tondet infirmas ouis.

5 Vel, cum decorum mitibus pomis caput
Autumnus agris extulit,
ut gaudet insitiua decerpens pira
certantem et uuam purpurae,

6 qua muneretur te, Priape, et te, pater
Siluane, tutor finium.
Libet iacere modo sub antiqua ilice,
modo in tenaci gramine:

7 labuntur altis interim ripis aquae,
queruntur in siluis aues
fontesque lymphis obstrepunt manantibus,
somnos quod inuitet leuis.

8 At cum tonantis annus hibernus Iouis
imbris niuisque conparat,
aut trudit acris hinc et hinc multa cane
apros in obstantis plagas,

9 aut amite leui rara tendit Retia,
turdis edacibus dolos
pauidumque leporem et aduenam laqueo gruem
iucunda captat praemia.

10 Quis non malarum quas amor curas habet
haec inter obliuiscitur?
Quodsi pudica mulier in partem iuuet
domum atque dulcis liberos,

11 Sabina qualis aut perusta solibus
pernicis uxor Apuli,
sacrum uetustis exstruat lignis focum
lassi sub aduentum uiri,

12 claudensque textis cratibus laetum pecus,
distenta siccet ubera
et horna dulci uina promens dolio
dapes inemptas adparet:

13 non me Lucrina iuuerint conchylia
magisue rhombus aut scari,
siquos Eois intonata fluctibus
hiems ad hoc uertat mare,

14 non Afra auis descendat in uentrem meum,
non attagen Ionicus
iucundior quam lecta de pinguissimis
oliua ramis arborum

15 aut herba lapathi prata amantis et graui
maluae salubres corpori
uel agna festis caesa Terminalibus
uel haedus ereptus lupo.

16 Has inter epulas, ut iuuat pastas ouis
uidere properantis domum,
uidere fessos uomerem inuersum boues
collo trahentis languido

17 positosque uernas, ditis examen domus,
circum renidentis Lares.

18 Haec ubi locutus faenerator Alfius,
iam iam futurus rusticus,
omnem redegit idibus pecuniam,
quaerit kalendis ponere.




Observación: Las imágenes son todas de "La Alpujarra Granadina" y están tomadas de:


http://www.belladurmiente.com/foro-s/viewtopic.php?t=7350&sid=713a7aab23e5fc47004815dea87862ae


miércoles, 23 de septiembre de 2009

ELENA PASCUAL, CUANDO SE PONE A ESCRIBIR, ES LA VIDA MISMA, EN TODA SU GRANDEZA Y EN TODA SU MAGIA: UNA MARAVILLA



SI LO DESEAS, PINCHA AQUÍ

Hace unos días, yo publiqué aquí una ENTRADA, con el título de “EL ÉPODO XII DE HORACIO: OTRO EJEMPLO DE EROTISMO DESCARNADO Y PROCAZ”. Lo podéis leer aquí mismo, al pie de esta ENTRADA. Mi gran amiga, Elena Clásica, que es el pseudónimo que utiliza Elena Pascual, Ἑλένη, para su exquisito foro en el que nos endulza la boca, y la vida, con sus elegantes y bien construidos poemas, llenos de vida e inspiración todos, decía yo, Elena Clásica ha tenido la gentileza y la grandeza de hacer un comentario a ese Épodo, de tanta calidad y tan profundo y bien estructurado, con tanta sabiduría contenida en él, que merece ser publicado como un poema en prosa, como una creación de tal calidad que puede mirar de frente y con la cara bien alta al mejor de los escritores, incluso a esos Clásicos que tanto admira ella. Si Horacio se hubiese encontrado con nuestra Elena, seguro que los dos habrían conversado de tú a tú.

Y si Cicerón, el que más entendía de Oratoria en Roma, hubiese leído lo que escribe nuestra Elena, de buen seguro que le habría dirigido sus alabanzas, lo mismo que se las dirigió a Cornelia, la madre de los hermanos Gracos, los dos únicos que llegaron a edad adulta de entre los doce que dio a luz, esos dos grandes oradores Romanos que, desafortunadamente, fueron quitados de en medio de forma violenta por sus oponentes políticos. No sigo escribiendo, aunque ya me gustaría, porque ahora el protagonismo lo tiene mi amiga Elena, no yo. Aquí tenéis sus palabras. No hacen falta más comentarios ni prólogos. Muchísimas gracias, mi querida Elena, por tu generosidad, por tu grandeza, por tu inspiración, por tu elegancia, por tu sabiduría, por tu dominio de la Lengua: por todo.


Julio Romero de Torres: NARANJAS Y LIMONES


Imagen tomada de ELENA CLÁSICA



"Mi queridísimo Antonio:

es un placer continuar por este recorrido Horaciano, por el recordatorio del concepto literario de la literatura romana, por la veracidad de las ideas, que más próximas nos parecen que nunca. Y, especialmente, por la valentía tuya de revisar los testimonios artísticos que no merecieron censura entonces y, gracias a ti, tampoco la merecen ahora, por estos lares poéticos de tu bitácora. Inaquia, Amintas de Cos, Horacio, Catulo, Lesbia, Clodia: qué universo tan particular crearon estos nombres en nuestra Roma clásica, y de qué manera hacen trascender los sentimientos y las historias domésticas de hace siglos, pues podría parecer que nos los vamos a encontrar de un momento a otro, injuriándose unos a otros, o quizás más bien amándose y destrozando otro nombre sólo por la inseguridad producida por los celos, ante otro amante más grato.

En este caso, Horacio lleva a cabo un ejercicio literario de primer orden, pues introduce el diálogo imaginario con esta mujer denostada, pero es precisamente en la supuesta réplica de ella, "con crueles palabras", cuando Horacio parece afectado por su rechazo, a favor del mencionado Amintas de Cos. Mientras, por los comentarios con las amigas, parece que Horacio le teme a la desidia de esta mujer hacia él.

No nos engañas, Horacio, con esas terribles palabras hacia esta mujer poderosa, que gustaba de maquillarse y que igualmente perdía el colorete en el acto amatorio, pues ello parece ofrecerte un viaje hacia el Olimpo. ¿Por qué, si no, lo primero de lo que presumes es de que ella está celosa de Inaquia? ¿Por qué calificas de "crueles" sus palabras, cuando te jactas de no sentirte atraído ante tamañas cualidades sensuales relatadas? ¿No sería, pues, que no era tan terrible su retrato, sino que tu miedo ante el fracaso te haga hablar en esos términos? ¿Por qué te explayas en esa visión viril de Amintas de Cos en boca de nuestra musa, y te hiere cruelmente? ¿Por qué, Horacio, imaginas que ella demanda tu presencia y clama contra tu desdén?

¿Qué poderoso influjo femenino y sensual ejercía la dama para hacer nacer el delirio de la poesía en boca de Horacio? Un prodigio, como siempre, el poema de Horacio, pues está exento de palabras artificiales y admitidas "por el buen gusto". Suscribo, querido Antonio, el BUEN GUSTO de difundir las palabras de los gigantes clásicos, en las que bulle el amor auténtico, la pasión arrolladora, los miedos del temor al rechazo y a la comparación, pues son constantes universales del corazón humano, y en ellos nos sentimos identificados y estallamos de placer ante la confesión irreverente, que parece quizás ocultar la atracción magnética de esta musa, que sigue dando que hablar y ocupando nuestras mentes y nuestras almas. ¿Es cierto, por otra parte, que los antiguos romanos consideraban el hígado como el órgano receptor de sentimientos, así como nosotros hoy en día hablamos del corazón en estos términos?

Muchas gracias, Antonio, por brindarnos nuevamente un pedazo de vida en llamas. Qué grandeza que en este blog encontremos tanta autenticidad, belleza, y versos estremecedores. Nunca podré agradecerte tus dedicatorias y tu apoyo suficientemente.

Un besazo, Antonio querido, de tu admiradora Ἑλένη".


jueves, 17 de septiembre de 2009

EL ÉPODO XII DE HORACIO: OTRO EJEMPLO DE EROTISMO DESCARNADO Y PROCAZ

Aquí tenéis el Épodo XII de Horacio, para el que valen todas las explicaciones dadas al Épodo VIII, pues se supone que ambos están dirigidos a la misma mujer, en el caso de que no sean un simple ejercicio literario y estén realmente dirigidos, o dedicados a una mujer real.

Repito aquí las explicaciones dadas entonces, a las que podéis acceder pinchando aquí. Allí podréis encontrar también el excelente y contundente comentario hecho por Elena Pascual, que no tiene desperdicio.

Podéis acceder al excelente blog de Elena Pascual, Elena Clásica, Ἑλένη, así, en Griego, como a mí me gusta llamarla, pinchando aquí.
Quinto Horacio Flaco nació en Venusia, Apulia, en el 65 aC. y murió en Roma el 8 aC. Perteneció al Círculo de Mecenas, ante quien lo introdujo Virgilio. Escribió, entre otras obras, 17 Épodos, en la década del cuarenta al treinta. Los Épodos son obras primerizas de Horacio, que escribió tomando como modelo al yambógrafo griego Arqíloco, un poeta mordaz y directo, y que sirven de preparación para sus obras posteriores, más maduras y de mayor alcance.

Aquí os dejo el Épodo XII, en el que Horacio deja rienda suelta a su lengua mordaz y a sus impulsos juveniles. La obra es un buen ejemplo de lo que entendían los Romanos por Literatura: se dice lo que se piensa y se dice como se piensa. El eufemismo y el rodeo en el lenguaje es desconocido para Horacio: Ello puede comprobarse con la lectura de este Épodo.

El poema está escrito en estrofas de dos versos, con el siguiente esquema: hexámetro dactílico y tetrámetro cataléctico dactílico.

NOTA PREVIA: Os advierto por anticipado que el texto es muy procaz y muy duro, pero es lo que escribió el gran poeta Romano llamado Horacio hace más de dos mil años. No voy a ser yo quien lo censure o lo corrija, ni siquiera el que lo eufemice.

¿Qué pretendes,
mujer más digna de los elefantes negros?
¿Por qué me envías regalos,
por qué tarjetas,
si no soy un joven fuerte, ni tengo mal olfato?
Pues soy único en oler si duerme
en tus sobacos hirsutos un pólipo
o el hedor pesado,con más sagacidad
que el perro agudo rastrea
dónde se esconde el jabalí.
¡Qué sudor le brota en los miembros lacios,
qué mal olor por doquier,
cuando, aflojada mi polla,
se apresura a calmar su indómita rabia
y ya no se le mantienen los húmedos polvos de greda
ni el colorete conseguido con caca de cocodrilo
y, cuando le viene el gusto,
rompe los muelles de la cama y el lecho,
o cuando censura mi desgana
con palabras crueles!
“Con Inaquia te cansas menos que conmigo.
A Inaquia le echas tres en una noche;
conmigo siempre estás remiso para un polvo.
Muera de mal modo Lesbia
que, cuando buscaba yo un toro,
me señaló a ti, un calzonazos,
teniendo como tenía a mano a Amintas de Cos,
en cuyo carajo hay un nervio más constante
que el árbol nuevo que arraiga en el collado.
¿Para quién cardaba aprisa los vellones de lana
dos veces tratada con púrpuras de Tiro?
Para ti, por supuesto,
para que no hubiera un invitado entre los de tu edad,
a quien su mujer quisiera más que a ti.
¡Ay!, ¡desgraciada de mí!
Me rehúyes como la cordera se asusta
de los lobos violentos
y las cabras monteses de los leones”

(Traducción de Bartolomé Segura, en “Antología de Poesía Erótica Latina”, EDICIONES EL CARRO DE LA NIVE, SEVILLA, 1989)

OBSERVACIÓN:
Después de leer este poema, a uno le puede quedar cierto mal sabor de boca y la necesidad imperiosa de lavarse los dientes, las ideas, las sensaciones percibidas, es decir, de purificarse un poco, y tener una καθάρσις [kathársis] (purificación), y restablecer la dignidad de la mujer. Si pincháis aquí, podréis leer, en este mismo espacio, el mejor homenaje que se ha escrito en Latín dedicado a la mujer, a Venus como diosa generatriz del Amor que lo impregna todo. Lo dediqué en su momento a las madres, a dos madres que "ya se fueron", a la mía y a la de una gran amiga, y ahora lo hago extensivo a todas las mujeres, a las que están y a las que "ya no están".


Pedro Manuel Suárez Martínez dice en “ESTUDIOS CLÁSICOS” (Órgano De la Sociedad Española de Estudios Clásicos) (XXXVI, 105, Madrid, 1994) que el poema está dirigido a una mujer real, una vieja libidinosa, con impulsos impropios de su edad, que podría ser perfectamente la Lesbia de Catulo, es decir, la Clodia real, mujer de mundo y mucho mayor que Catulo, y que fue su amante, entre otros varios. Si queréis leer el estudio completo, podéis hacerlo pinchando aquí.
Quid tibi uis, mulier nigris dignissima barris?
Munera quid mihi quidue tabellas
mittis nec firmo iuueni neque naris obesae?
Namque sagacius unus odoror,
polypus an grauis hirsutis cubet hircus in alis
quam canis acer ubi lateat sus.
Qui sudor uietis et quam malus undique membris
crescit odor, cum pene soluto
indomitam properat rabiem sedare, neque illi
iam manet umida creta colorque
stercore fucatus crocodili iamque subando
tenta cubilia tectaque rumpit.
Vel mea cum saeuis agitat fastidia uerbis:
«Inachia langues minus ac me;
Inachiam ter nocte potes, mihi semper ad unum
mollis opus. pereat male quae te
Lesbia quaerenti taurum monstrauit inertem.
Cum mihi Cous adesset Amyntas,
cuius in indomito constantior inguine neruus
quam noua collibus arbor inhaeret.
Muricibus Tyriis iteratae uellera lanae
cui properabantur? Tibi nempe,
ne foret aequalis inter conuiua, magis quem
diligeret mulier sua quam te.
O ego non felix, quam tu fugis, ut pauet acris
agna lupos capreaeque leones.»

Texto:
Horatii opera omnia
Ed. F. Klingner, Leipzig 1959


http://www.hs-augsburg.de/~Harsch/Chronologia/Lsante01/Horatius/hor_en12.html
Traducción Francesa:

CONTRE UNE VIEILLE DEBAUCHEE

Que demandes-tu, ô femme digne d'être accouplée avec de noirs éléphants? Pourquoi m'envoyer des présents, des tablettes, à moi, qui ne suis pas un gars vigoureux, et dont l'odorat n'est pas éteint? À moi qui ai le nez plus fin pour flairer un polype, ou le bouc immonde caché sous des aisselles velues, que le chien pour flairer la retraite d'un sanglier? Quelle sueur et quels miasmes malfaisants s'échappent de tous ses membres, quand après avoir épuisé, sans se rassasier, un amour languissant, elle s'agite pour tromper son impudicité mal satisfaite, quand, de son visage, dégouttent la craie et ce fard composé des excréments du crocodile, et que, dans ses mouvements lascifs comme ceux du porc, elle rompt son lit et en disperse les couvertures! Mais combien n'est-ce pas plus immonde encore, quand elle essaie de vaincre mes dégoûts par ces amers reproches: "Tu es moins languissant avec Inachie qu'avec moi. Trois fois dans une nuit tu sers Inachie; avec moi, c'est toujours trop d'une fois pour ta mollesse! Malheur à Lesbie à qui je demandais un taureau, et qui m'a indiqué un amant impuissant! N'avais-je pas sous la main Amyntas de Cos, lui dont le membre est mieux planté et plus indomptable qu'un jeune arbre que ses racines enchaînent à la colline? Pour qui avais-je préparé ces tissus deux fois teints dans la pourpre de Tyr, si ce n'est pour toi, si ce n'est pour qu'il n'y eût pas un convive, parmi les hommes de ton âge, qui fût plus aimé de sa maîtresse que toi? Malheureuse moi-même, moi, que tu fuis et que tu redoutes comme la brebis les loups, comme la chèvre les lions!"

Ch-M. LECONTE de LISLE (1818-1894), HORACE, traduction nouvelle, Paris, A. LEMERRE, 1911
Traduction reprise au site
MYTHORAMA avec l'autorisation de Vincent CALLIES.

Ch. M. Leconte de Lisle, que editó y tradujo al Francés la obra completa de Horacio, dijo que los Épodos VIII y XIII no se podían traducir, cosa que reparó A. Lemerre en 1911 traduciéndolos e incluyéndolos en la edición de su predecesor.
http://agoraclass.fltr.ucl.ac.be/concordances/horace_epodes/lecture/12.htm


jueves, 10 de septiembre de 2009

EL ÉPODO VIII DE HORACIO: UN EJEMPLO DE EROTISMO DESCARNADO Y PROCAZ

QVINTVS HORATIVS FLACCVS


Quinto Horacio Flaco nació en Venusia, Apulia, en el 65 aC. y murió en Roma el 8 aC. Perteneció al Círculo de Mecenas, ante quien lo introdujo Virgilio. Escribió, entre otras obras, 17 Épodos, en la década del cuarenta al treinta. Los Épodos son obras primerizas de Horacio, que escribió tomando como modelo al yambógrafo griego Arqíloco, un poeta mordaz y directo, y que sirven de preparación para sus obras posteriores, más maduras y de mayor alcance.

NACIMIENTO DE VENUS DE BOUQUEREAU


Aquí os dejo el Épodo VIII, en el que Horacio deja rienda suelta a su lengua mordaz y a sus impulsos juveniles. La obra es un buen ejemplo de lo que entendían los Romanos por Literatura: se dice lo que se piensa y se dice como se piensa. El eufemismo y el rodeo en el lenguaje es desconocido para Horacio: Ello puede comprobarse con la lectura de este Épodo.
El poema está escrito en estrofas de dos versos, compuestas de un t
rímetro yámbico y un dímetro yámbico


VENUS DE CNIDO


VENUS DE MILO

“¡Que, podrida por un largo siglo, me preguntes
qué enerva mis fuerzas,

cuando tienes los dientes negros y la vieja ancianidad
surca tu frente de arrugas,

y entre dos secas nalgas boquea vergonzante
el culo como el de una vaca dispéptica!

Pero me excita tu pecho y tus tetas podridas
como las ubres de una yegua,

y tu vientre blando y tus muslos flacos
pegados a hinchadas pantorrillas.

Sé feliz, que bustos triunfales
abran tu cortejo fúnebre

Y no haya esposa que pasee cargada
de perlas más pulidas.

¿Qué importa qué librillos estoicos gusten
de estar tirados en tres cojines de seda?

¿Acaso los nervios de los incultos empalman menos
o languidece menos el nabo?

Para hacerlo salir desde los altaneros huevos,
tendrás que trabajar con la boca”.

(Traducción de Bartolomé Segura, en “Antología de Poesía Erótica Latina”, EDICIONES EL CARRO DE LA NIVE, SEVILLA, 1989)


AFRODITA DE MELOS

Pedro Manuel Suárez Martínez dice en “ESTUDIOS CLÁSICOS” (Órgano de la Sociedad Española de Estudios Clásicos) (XXXVI, 105, Madrid, 1994) que el poema está dirigido a una mujer real, una vieja libidinosa, con impulsos impropios de su edad, que podría ser perfectamente la Lesbia de Catulo, es decir, la Clodia real, mujer de mundo y mucho mayor que Catulo, y que fue su amante, entre otros muchos. La tal Clodia, nombre de resonancias plebeyas, era en realidad Claudia Pulchra Tertia, de origen patricio, y que había renunciado a su nombre original, para parecer más plebeya. Viuda, tras la muerte sospechosa de su segundo marido, se dedicó a llevar una vida desordenada y entregada a la "libido". La sospecha era que su segundo marido había sido envenenado por ella. Es Cicerón quien más detalles nos da de su vida. Si queréis leer el estudio completo, podéis hacerlo pinchando aquí.


QVINTUS HORATIVS FLACCVS (Museum of Fine Arts de Boston)


Rogare longo putidam te saeculo,
uiris quid eneruet meas,

cum sit tibi dens ater et rugis uetus
frontem senectus exaret

hietque turpis inter aridas natis
podex uelut crudae bouis.

sed incitat me pectus et mammae putres
equina quales ubera

uenterque mollis et femur tumentibus
exile suris additum.

esto beata, funus atque imagines
ducant triumphales tuum

nec sit marita, quae rotundioribus
onusta bacis ambulet.

quid, quod libelli Stoici inter Sericos
iacere puluillos amant,

inlitterati num minus nerui rigent
minusue languet fascinum?

quod ut superbo prouoces ab inguine,
ore adlaborandum est tibi.

Texto:
Horatii opera omnia
Ed. F. Klingner, Leipzig 1959



Mi muy amiga Elena Pascual, que tiene un blog titulado “Elena Clásica”, motivo por el que le gusta ser llamada Ἑλένη, así en Griego, digo, tiene un blog en el que podemos saborear de cuando en cuando el producto de su inspiración y su capacidad exquisita de escribir. Es toda una gozada leer lo que ella escribe y os aconsejo que la visitéis, pinchando aquí.

Pues bien, ha tenido la elegancia y la delicadeza de dejar aquí, en mi espacio, un comentario sobre ese Épodo VIII de Horacio que merece todos los encomios y halagos por mi parte. Le ha dado vida a esa Clodia, o Claudia, o Lesbia, que, hay que decirlo también, era una mujer muy culta y muy entendida en la Filosofía Griega, y nos ha demostrado que una mujer entrada en años también tiene derecho a tener una sensibilidad y unos impulsos vitales que, por lo menos yo, atribuía sólo a las más jóvenes. Ella ha rejuvenecido a esa mujer tan maltratada por los poetas romanos, principalmente Catulo y Horacio. Sobre la sospecha de que envenenó a su segundo marido, también podríamos preguntarnos qué clase de marido era ése. Yo no lo sé y tampoco creo que haya que tomarse la Justicia por su mano, pero en esa Roma que tan mal trataba a las mujeres, ¿qué recurso podría encontrar una mujer ante una “violencia doméstica” (que no lo sé si existió), esa tipología que tan actual es?.

Bueno, nuestra Elena escribe con la delicadeza de las Musas y con la fuerza y contundencia de Horacio o Catulo. Y, cuando ella escribe, percibimos, por lo menos yo, la inspiración, la fuerza de la palabra equilibrada, y la clarividencia de las ideas. Vamos, que escribe divinamente. Yo me imagino a esos y esas adolescentes que debe tener en sus clases, escuchándola boquiabiertos, y sin tomar ni siquiera apuntes, porque la tal actividad podría distraerlos de la fruición de sus palabras.

Para no ser excesivamente prolijo, sitúo aquí en primera página, por mérito propio de ella, el comentario que me ha dejado al Épodo de Horacio. MUCHÍSIMAS GRACIAS, QUERIDA ELENA.


"Mi queridísimo Antonio:

y es que este blog es como siempre la vida con el pulso auténtico de los clásicos, es que Horacio grita porque éste es su lugar en el mundo, porque un espíritu tan grande tiene que perdurar a pesar del paso del tiempo, que no es tan insalvable, pues el tiempo quizás, como cualquier otro parámetro tomado desde las dimensiones humanas, es relativo.

Aquí fluye la vida, los sentimientos y ante todo las pasiones de los que amaron y desearon. Pues, esta Clodia maravillosa, que bebió la vida a grandes tragos, y rompió el corazón a nuestro querido Catulo, provocó muchas palabras incisivas, también por parte de Horacio.

Me encanta ese concepto tan asumido por los romanos para su literatura, que nos comentas: no hay lugar para la hipocresía, se dice lo que se piensa, tal y como se piensa. Cuánto tenemos que seguir aprendiendo de la sabiduría de nuestros predecesores, de su autenticidad y belleza, la más elevada y la profundamente mordaz. Lo que me arrebata de este poema es la embestida contundente con la que empieza a arremeter contra esta mujer enérgica y cómo con el mismo enfático pulso contrapone, sin transición suave, la conjunción adversativa "pero": a pesar de tan terrible retrato, ella, la terrible protagonista, Clodia perdurable, le causa estremecimientos libidinosos, así:

"sed incitat me pectus et mammae putres
equina quales ubera".

Bravo por Horacio que tales palabras utiliza, alejándose de absurdos eufemismos, grande su pluma y su valentía, bárbara también nuestra Clodia, pues así supo enfrentar la vida (si bien lo lamento por el hipotético envenenamiento del segundo esposo), y que, ante todo, no se arredró ante las críticas consabidas o las costumbres políticamente correctas.

Ante todo, me estremece el arrojo de Horacio que se reconoce excitado ante la presencia poderosa de esta mujer, que sigue provocando ardorosos comentarios ¡y sigue invicta!
Qué maravilla sois tú y tu conocimiento, Antonio.
Tu admiradora Ἑλένη"