La sátira octava del libro primero de los Sermones (Sátiras) de Horacio es un ejemplo perfecto, por un lado, del género satírico en Roma, justo cuando se halla en una situación de difícil equilibrio entre lo que entendemos actualmente por sátira (que será esencialmente representada en Roma por los posteriores Persio y, sobre todo, por Juvenal) y la creación original de Lucilio; por otra parte, nos muestra el savoir faire literario de Horacio en un cuidado y elaborado poema.
Que el género satírico es creación típicamente romana, mezcla de elementos heterogéneos de procedencia griega (comedia, diatriba cínica, epigrama...) y romana (el italum acetum, los poemas populares...), bien se demuestra aquí:
- El inicio del poema presenta una situación típica de los populares Priapeos: un Príapo interpela al lector, y es el narrador-protagonista del poema, al narrarnos una escena de brujería bajo el pretexto de la construcción de los jardines de Mecenas en el Esquilino (acuden allí las brujas por haber sido un cementerio). Para ello se vale de tópicos presentes en el Corpus Priapeum, como el hecho de mencionar que antes era un pedazo de madera hasta que un artesano lo convierte en dios (v.1-3 = CP 10; 25, 63…).
- Nombres parlantes, que nos recuerdan el ambiente popular y cómico de las comedias:
Sagana (Bruja), Pantolabo (del griego Πάν [Todo] y Λαμβάνειν [Coger]: el que todo lo coge, arramblador), Scurra (¿Parásito?), son ejemplos de este recurso.
- Descripciones tomadas de otras obras literarias: la de Canidia (que, además, aparece también con Sagana en varios épodos, por ejemplo en el III, 5 y 17). Recordemos a este respecto el carácter intertextual de toda la literatura antigua.
- La finalidad de esta sátira narrativa puede ser social, ya que una de las posibles interpretaciones de este poema puede ser, junto a la humorística, la crítica social hacia la magia y superstición que invade la Sociedad Romana consideradas como una amenaza para la Comunidad en una época de fuerte regeneración moral, religiosa y de costumbres, impulsada por Augusto, gran amigo de Mecenas.
Las intenciones artísticas de Horacio son muy claras: pretende dar altura literaria a un género que Lucilio creó lastrado por un exceso de prolijidad y descuido. Busca dar una apariencia de habla común a la máxima elaboración literaria, unir la denuncia de conductas inmorales y viciosas a un gusto culto y educado, eludiendo el carácter coloquial y plebeyo del género.
El metro aquí también queda fijado: de la Polimetría Luciliana Horacio se queda con el hexámetro dactílico.
Origen de los datos precedentes
Príapo. Fresco de la Casa de los Vetti, Pompeya
Príapo. Museo Pio Clementino (Museos Vaticanos)
Antaño era un tronco de higuera, un leño inútil, cuando un artesano, dudoso si haría un escaño o un Príapo, prefirió que fuera un dios. Desde entonces un dios soy yo, el mayor terror de ladrones y aves; pues mi diestra y el palo rojo que se levanta de la obscena ingle castigan a los ladrones, mientras que la caña fija en mi cabeza aterra a las inoportunas aves y les impide posarse en los nuevos jardines.
Aquí antes el consiervo colocaba en una vil arca los cadáveres que habían de ser llevados desde las estrechas celdas. Este sepulcro común se alzaba para la plebe mísera, para el maricón del Pantolabo y el derrochador de Nomentano. Un cipo daba aquí mil pies de ancho y trescientos de profundo; y una inscripción dice: El monumento no pasará a los herederos.
Ahora se puede habitar en el saludable Esquilino y pasear en su llanura soleada, por donde hace poco los desdichados contemplaban el deforme campo por los blancos huesos; ahora no tanto me causan preocupación y fatiga los ladrones y las fieras que suelen maltratar este lugar, cuanto las brujas que trastornan los espíritus humanos con sus conjuros y venenos; a éstas de ningún modo puedo perder ni impedir que no cojan huesos y hierbas nocivas en cuanto la luna errante muestra su bello rostro.
Yo mismo he visto a Canidia, ceñida con su capa negra, con los pies desnudos y el cabello suelto, y ululando con Sagana la mayor: la palidez las había hecho de aspecto horrible. Comenzaron a escarbar la tierra con las uñas y a desgarrar a mordiscos una cordera negra; su sangre se mezcló en una fosa para, a continuación, arrancar de los Manes las almas que van a contestar.
Y había una figura de lana, otra de cera; la mayor es la de lana, como un amo que reprime con castigos a un servidor; la de cera estaba en postura suplicante, como un esclavo dispuesto a morir. Una invoca a Hécate, la otra a la cruel Tisifone: podrías ver a las serpientes y perros infernales vagar y a la luna ruborizada esconderse detrás de los grandes sepulcros para no ser testigo de sus crímenes.
Pero, si miento, sea mi cabeza manchada de blancas mierdas de cuervo y me caguen y meen encima Julio y el afeminado Pediacia y el ladrón Vorano. ¿Por qué recordar cada cosa, una por una, cómo las sombras dialogando con Sagana emitían sonidos tristes y agudos, y cómo la barba de lobo ocultaban en la tierra furtivamente con un diente de serpiente multicolor, y un fuego más grande prendió en la imagen de cera y cómo yo, no testigo sin venganza, me horroricé con los hechos de las dos Furias?
Pues yo, abierta la nalga, me tiré un pedo tan grande como suena una vejiga reventada; por su parte, ellas echaron a correr a la ciudad. Podrías ver con gran risa y diversión caer de sus brazos las hierbas, los lazos mágicos, la alta peluca de Sagana y los dientes de Canidia.
(Horacio, Libro primero de las Sátiras, VIII)
Imagen tomada de:
http://ahimsa.foros.ws/t311/-priapo-/
Olim truncus eram ficulnus, inutile lignum,
cum faber, incertus scamnum faceretne Priapum,
maluit esse deum. Deus inde ego, furum auiumque
maxima formido: nam fures dextra coercet
obscaenoque ruber porrectus ab inguine palus,
ast inportunas uolucris in uertice harundo
terret fixa uetatque nouis considere in hortis.
Huc prius angustis eiecta cadauera cellis
conseruus uili portanda locabat in arca;
hoc miserae plebi stabat commune sepulcrum;
Pantolabo scurrae Nomentanoque nepoti
mille pedes in fronte, trecentos cippus in agrum
hic dabat, heredes monumentum ne sequeretur.
Nunc licet Esquiliis habitare salubribus atque
aggere in aprico spatiari, quo modo tristes
albis informem spectabant ossibus agrum;
cum mihi non tantum furesque feraeque suetae
hunc uexare locum curae sunt atque labori,
quantum carminibus quae uersant atque uenenis
humanos animos: has nullo perdere possum
nec prohibere modo, simul ac uaga luna decorum
protulit os, quin ossa legant herbasque nocentis.
Vidi egomet nigra succinctam uadere palla
Canidiam pedibus nudis passoque capillo,
cum Sagana maiore ululantem: pallor utrasque
fecerat horrendas adspectu. scalpere terram
unguibus et pullam diuellere mordicus agnam
coeperunt; cruor in fossam confusus, ut inde
manis elicerent animas responsa daturas.
Lanea et effigies erat altera cerea: maior
lanea, quae poenis conpesceret inferiorem,
cerea suppliciter stabat, seruilibus ut quae
iam peritura modis. Hecaten uocat altera, saeuam
altera Tisiphonen: serpentes atque uideres
infernas errare canes Lunamque rubentem,
ne foret his testis, post magna latere sepulcra.
mentior at siquid, merdis caput inquiner albis
coruorum, atque in me ueniat mictum atque cacatum
Iulius et fragilis Pediatia furque Voranus.
Singula quid memorem, quo pacto alterna loquentes
umbrae cum Sagana resonarint triste et acutum,
utque lupi barbam uariae cum dente colubrae
abdiderint furtim terris et imagine cerea
largior arserit ignis, et ut non testis inultus
horruerim uoces furiarum et facta duarum?
Nam, displosa sonat quantum uesica, pepedi
diffissa nate ficus; at illae currere in urbem.
Canidiae dentis, altum Saganae caliendrum
excidere atque herbas atque incantata lacertis
uincula cum magno risuque iocoque uideres.
(Horatius, Sermonum liber primus, VIII)
Texto Latino, con algunos cambios de grafía:
http://www.hs-augsburg.de/~Harsch/Chronologia/Lsante01/Horatius/hor_s108.html
Imagen tomada de:
http://ahimsa.foros.ws/t311/-priapo-/
Príapo. Fresco de Pompeya Quod peto, si dederis, quod petis, accipies.
Si me das lo que te pido, recibirás lo que me pides.
(PRIAPEOS: Smithers & Burton 1980. ISTA: 38 PRIAPVS)
El dios Príapo, un dios menor, tenía una función bien específica: proteger huertos y campos de posibles ladrones, a los que amenazaba con su atributo.
¿Por qué tengo al descubierto mis partes obscenas quieres saber? Pues averigua por qué ningún dios oculta sus armas. El señor del mundo, rey del rayo, lo muestra abiertamente, y no tiene el dios marino un oculto tridente. Ni Marte esconde la espada, a la que debe su valía, ni Palas, intrépida, disimula la lanza en los pliegues de la ropa. ¿Siente acaso vergüenza Febo de llevar en bandolera sus áureas flechas? ¿Es que Diana lleva a escondidas su carcaj? ¿Tapa el Alcida el astil de su nudosa maza? ¿Guarda el dios alado bajo su túnica el caduceo? ¿Quién ha visto a Baco cubrir con sus ropas el ligero tirso, o a ti, Amor, con la antorcha oculta? No sea, pues, un delito para mí tener la verga siempre al descubierto: si me faltase esa arma, quedaría inerme.
(Corpus Priapeorum, Traducción de Enrique Montero Cartelle, en BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, Pág.44-45).
Texto Latino, con modificaciones de grafía:
Cur obscena mihi pars sit sine ueste, requiris?
Quaere, tegat nullus cur sua tela deus.
Fulmen habet mundi dominus, tenet illud aperte;
nec datur aequoreo fuscina tecta deo.
Nec Mauors illum, per quem ualet, occulit ensem,
nec latet in tepido Palladis hasta sinu.
Num pudet auratas Phoebum portare sagittas?
Clamne solet pharetram ferre Diana suam?
Num tegit Alcides nodosae robora clauae?
Sub tunica uirgam num deus ales habet?
Quis Bacchum gracili uestem praetendere thyrso,
quis te celata cum face uidit, Amor?
Nec mihi sit crimen, quod mentula semper aperta est:
hoc mihi si telum desit, inermis ero.
Don Camilo José Cela le da vida al Príapo Hispánico y lo reencarna en el CIPOTE DE ARCHIDONA
Paa visualizarlo, parar primero la música del blog.