Jean-Auguste-Dominique Ingres. A ningún mortal que esté aún en espera del último día de su vida llame nadie feliz, hasta que haya traspasado el umbral de la muerte sin caer en desventura alguna.
(Sófocles, Edipo Rey, 1527-9)
(Final absoluto de Edipo Rey)
Texto Griego: Oedipus Tyrannus. A. Dain and P. Mazon, Sophocle, Vol. 2. Paris: Les Belles Lettres, 1958 (Repr. 1968 (1st edn. rev.))
Ὥστε θνητὸν ὄντ’ ἐκείνην τὴν τελευταίαν ἰδεῖν
ἡμέραν ἐπισκοποῦντα μηδέν’ ὀλβίζειν, πρὶν ἂν
τέρμα τοῦ βίου περάσῃ μηδὲν ἀλγεινὸν παθών”
OIDIPOVS & THE SPHINXMuseum Collection: Musée du Louvre, Paris, France
Catalogue No.: Louvre G417.Beazley Archive No.: 214483
Ware: Attic Red Figure.Shape: Stamnos
Painter: Attributed to the Menelaus Painter.
Date: ca 475 - 425 BC.Period: Classical
SUMMARY: The hero Oidipous in traveller's cloak and cap, ponders the riddle of the Sphinx who sits high on a plinth
A propósito de los versos de Sófocles, me recuerda que Eurípides, en Los Heráclidas, dijo después algo tan parecido que es prácticamente lo mismo:
... no envidiar a quien aparenta ser feliz, hasta que uno lo vea muerto. Que efímeras son las vicisitudes de la fortuna (865-6).
Mi forma de agradecérselo es plasmar aquí mismo la cita entera de Eurípides. Muchas, pero que muchas gracias, amigo Carlos. Si la Perfección absoluta, en el sentido de las Ideas de Platón se plasmase en la Realidad, Vd. sería el primer candidato.
Su Destino, el de ahora [el del fuerte y valiente Euristeo, enfrentado en lucha al hijo de Heracles, el viejo Yolao, que ha rejuvenecido milagrosamente, y lo ha vencido, a Euristeo, llevándolo prisionero a Alcmena, que lo amenaza de muerte], anuncia de forma clara a todos los mortales a que aprendan a no envidiar a quien aparenta ser feliz, hasta que uno lo vea muerto. Así son de efímeras las vicisitudes de la Fortuna.
.............................Τῇ δὲ νῦν τύχῃ
βροτοῖς ἅπασι λαμπρὰ κηρύσσει μαθεῖν,
τὸν εὐτυχεῖν δοκοῦντα μὴ ζηλοῦν, πρὶν ἂν
θανόντ’ ἴδῃ τις• ὡς ἐφήμεροι τύχαι.
G. Murray, Euripidis fabulae, vol. 1. Oxford: Clarendon Press, 1902 (repr. 1966).
Que cada uno juzgue por sí mismo sobre las cualidades de cada cual. Un abrazo, amigo Carlos.
Como ya viene siendo habitual en este espacio, mi, nuestra, gran e ilustrada amiga, Elena Pascual, Elena Clásica, pone broche de oro a este texto trayéndonos un precioso Soneto de Quevedo que transmite en verso lo que ya los Trágicos habían dicho milenios antes. Muchas gracias, Querida Elena.
Antonio Martín Ortiz
Miré los muros de la patria mía
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa; vi que amancillada
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;
vencida de la edad sentí mi espada
y no hallé cosa en que poner mis ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.









































Caravaggio, The Lute Player. The Hermitage, St. Petersburg
Carl Dobsky: Sunday Morning.













