ANTONIO MARTÍN ORTIZ: PRÍAPO
ANTONIO MARTÍN ORTIZ
EN ESTA POSICIÓN ME HE PASADO LA MAYOR PARTE DE MI VIDA.
AQUÍ Y ASÍ ME TENÉIS.

Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci.
OMNE TVLIT PVNCTVM QVI MISCVIT VTILE DVLCI.
(Q. Horatius Flaccus, Epistula ad Pisones, 343)
Ganó todo mérito el que mezcló lo útil con lo agradable.

VERANO DE 1964 EN SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia

<strong>VERANO DE 1964 EN <em>SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia</em></strong>
Mi padre [R.I.P.], un amigo (Josep Ma. Riba i Armenter [R.I.P.]), mi hermana Simona, yo mismo, mi hermana Rosario,
mi hermano Pepe, mi madre [R.I.P.], otro amigo (Josep Amiell):
PATRI MATRIQVE MEIS IN MEMORIAM: Descansen en Paz los dos juntos
.
"Cuando uno ha perdido a su padre y a su madre, se ha quedado sin referencia al pasado".
(Frase mía, que yo, como bien nacido, les dedico a quienes me dieron la Vida y me abrieron el Camino para ser Feliz)
A mí, lo mismo que a Ovidio (Tristia, I, III, 4):
Labitur ex oculis nunc quoque gutta meis.
Todavía ahora se me resbala una lágrima de los ojos, los míos.

Recojo y comparto la frase, más optimista, de mi amigo Carlos Hernández, Chacien: ”Lo que en verdad mata es el olvido”.
No es mi caso, porque yo, estas cosas, no las olvido.

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miércoles, 7 de abril de 2010

MARTIALIS PRIAPEA EPIGRAMMATA:
LOS EPIGRAMAS PRIAPEOS DE MARCIAL


Marco Valerio Marcial, poeta de Epigramas, nacido en Bílbilis (Hispania, Calatayud) en torno al 40 dC, se trasladó a Roma allá por el 64. Allí fue amigo de Silio Itálico, Frontino, Plinio el Joven, Quintiliano, Juvenal. Alrededor del 98 regresó a Bílbilis. Allí murió en torno al 104.

Era un hombre ingenioso, agudo, mordaz, y que tenía, al escribir, muchísimo de sal y también de hiel, y no menos de candidez.

M. Valerius Martialis, poeta epigrammaticus, natus Bilbili in Hispania circa annum 40 p. Chr. n., transiit Romam circa annum 64. Ibi amicus fuit Silio Italico, Frontino, Plinio Secundo, Quintiliano, Iuvenali. Circa annum 98 Bilbilim revertit. Ibi obiit circa annum 104.

Erat homo ingeniosus, acutus, acer, et qui plurimum in scribendo et salis haberet et fellis, nec candoris minus (Plin. Epist. III, 21).

Nos dejó las siguientes obras:

Spectaculorum liber (Epigrammaton liber)
Libro de los Espectáculos (Libro de Epigramas)

Epigrammaton libri XII
XII Libros de Epigramas

Regalos extranjeros (Libro XIII de Epigramas)

Regalos, Obsequios (Libro XIV de Epigramas)

Datos tomados, al igual que los textos Latinos, de la BIBLIOTHECA AVGVSTANA, con algunos cambios de grafía en el caso de los textos.

En total, quince libros de Epigramas. Todos ellos son epigramas en verso, composiciones mordaces, ligeras, con mucha hilaridad, atrevidas y procaces muchas de ellas, graciosas todas, obscenas incluso algunas.

Os presento hoy las dedicadas a Príapo, un dios rural y primitivo Romano, que tenía más que ver con la Fecundidad y los cuidados y protección de los campos de labranza, que con la pura lascivia, como pueda parecer a primera vista. Sería, en Masculino, lo que era en Femenino la Gran Diosa Madre, con sus bien dotadas y enormes mamas, símbolo de la Fecundidad Femenina.

Moralidad de Marcial

El culpar a la vida de aquellos tiempos importa, que al espejo que la reproduce no hay por qué. Este reflejo de la vida real de Roma, captado en el ambiente humilde y de cliente en que vivió Marcial, y esta naturalidad con que él habla, según dice en Latín, es decir, con claridad y propiedad ha llenado sus versos de expresiones muchas veces demasiado fuertes para nuestro gusto. La causa fundamental es la sociedad en que vive, que toleraba los mimos y las representaciones en el teatro, que reproducían realmente las escenas que presentaban adulterios, asesinatos y otras monstruosidades. Si eso se contempla públicamente en el teatro y en el circo, y en las mismas cenas, durante las fiestas Florales y Saturnales, no es mucho que un epigramista lo describiera en sus pequeños poemas destinados a la lectura privada. Él tiene conocimiento de ello y de cuando en cuando avisa que no sigan leyendo los Catones, porque “no olvides que estos versos son Saturnalicios y Apolinares, y este librito no es el reflejo de mis costumbres” (XI, XV: 11-13). Su alma se refleja muchas veces cándida e inocente: Tengo páginas, dice él, que podrían leer la esposa de Catón y las horribles sabinas (XI, XV: 1-2), y un poco más. El género epigramático exige de por sí un lenguaje retozón. Ésta es la norma que se les ha dado a los versos jocosos: que no pueden gustar si no son picantes (I, XXXV: 10-11).

José Guillén, La moralidad de Marcial: en Actas del simposio sobre Marco Valerio Marcial, Zaragoza (UNED), 1987.

Lasciuam uerborum ueritatem, id est epigrammaton linguam, excussarem, si meum esset exemplum. [Pediría excusas por el verismo lascivo de mis palabras, esto es, de la lengua propia de los epigramas, si mi obra fuera el prototipo] (Martialis, I, Prólogo).

Recomendando la lectura de unos epigramas para solaz del alma, dice el Lic. Francisco Cascales al maestro Jiménez Patón: Busque vuestra merced ocasiones de desenfado y divierta el pensamiento de cosas graves; dése a las más menudas y aun nugatorias que tienen a veces no sé qué de ruibarbo bastante a purgar de melancolías al más saturnino. Con este fin envío a vmd. esos epigramas cuya materia es por la mayor parte jocosa, si bien tal vez se levantan a mayores. En ellas he procurado marcializar, si no con su agudeza, con menos lascivia; que aunque ésta es propia de los epigramatorios, no se nos concede tanto a los que profesamos musas cristianas.

Lic. Francisco Cascales, Cartas Filológicas, Murcia, 1634, 2ª década, Epist. 10, dedicatoria.

Los Epigramas Priapeos de Marcial

La forma cómica y poco delicada de Príapo obliga al autor a una descripción distanciada e irónica. Los Priapeos de Marcial se distinguen por una estructura metódica a través de la ambigüedad y el trasfondo irónico en la variación de motivos. Se podrían reunir seis poemas de los libros VI, VIII y XIV en el sentido de un ciclo o serie abierta. Esta lascivia es la razón por la que se expurgan las ediciones, sobre todo en la traducción. Esto ya viene desde antiguo, los mss. de la familia Aª han sufrido una censura por la cual una serie de palabras del dominio sexual aparecen reemplazadas por términos más anodinos, y versos y poemas enteros se han suprimido, aunque este proceder no se aplicó con todo rigor. La censura partió seguramente de un monasterio de la época Carolingia.

K. Willenberg, Die Priapeen Martials: Hermes 101 (1973), 320-351, cf. E. Montero Cartelle, Censura y transmisión textual en Marcial: EClás 20 (1976), 343-352.

Datos Tomados de José Guillén, Epigramas de Marco Valerio Marcial, de quien están tomadas también las traducciones al Castellano.

Spectaculorum liber [Libro de los Espectáculos] y Libros I-VII

Libros VIII-XIV


SELECCIÓN DE EPIGRAMAS PRIAPEOS

1) No pidas recato a mis epigramas

Te lamentas, Cornelio, de que escribo unos versos poco serios y que no puede comentar el maestro en la escuela. Pero estos libritos, como los maridos a sus mujeres, no pueden deleitar si están capados. ¿Qué, si me mandas que entone un epitalamio sin las palabras del epitalamio? ¿Quién pone vestidos a los juegos Florales o permite a las meretrices el pudor de la estola? Tal es la norma que se les ha dado a los versos jocosos: que no pueden agradar si no son picantes. Por ello, abandonada tu severidad, te ruego que tengas consideración con mis retozos y juegos y no te empeñes en castrar mis libritos. No hay cosa más torpe que un Príapo capón.

(I, XXXV)

Versus scribere me parum seueros
Nec quos praelegat in schola magister,
Corneli, quereris: sed hi libelli,
Tamquam coniugibus suis mariti,
Non possunt sine mentula placere.
Quid si me iubeas talassionem
Verbis dicere non talassionis?
Quis Floralia uestit et stolatum
Permittit meretricibus pudorem?
Lex haec carminibus data est iocosis,
Ne possint, nisi pruriant, iuuare.
Quare deposita seueritate
Parcas lusibus et iocis rogamus,
Nec castrare uelis meos libellos.
Gallo turpius est nihil Priapo.

2) ¿Qué eres, entonces?

Duermes con jóvenes que la tienen como Príapo, y a ti no se te empina, Febo, lo que se les empina a ellos. Por favor, Febo, ¿qué quieres que yo me imagine? Me inclinaría a pensar que eres un afeminado; pero los rumores dicen que no eres maricón.

(III, LXXIII)

Dormis cum pueris mutuniatis,
Et non stat tibi, Galle, quod stat illis.
Quid uis me, rogo, Phoebe, suspicari?
Mollem credere te uirum uolebam,
Sed rumor negat esse te cinaedum.

3) Un buen Príapo

No he sido labrado a golpes de doladera de un frágil olmo ni la columna que está empinada con su vena rígida es de una madera cualquiera, sino que ha sido hecha de incorruptible ciprés, que no teme ni los siglos cumplidos a cientos ni la quera de una prolongada ancianidad. A ésta tú, quienquiera que seas, malvado, témela, porque si, con mano rapaz, dañas aún el más mínimo racimo de estas cepas, te nacerá, por más que pretendas negarlo, una higuera del ciprés que se te injerte.

(VI, XLIX)

Non sum de fragili dolatus ulmo,
Nec quae stat rigida supina uena,
De ligno mihi quolibet columna est,
Sed uiua generata de cupressu:
Quae nec saecula centiens peracta
Nec longae cariem timet senectae.
Hanc tu, quisquis es, o malus, timeto.
Nam si uel minimos manu rapaci
Hoc de palmite laeseris racemos,
Nascetur, licet hoc uelis negare,
Inserta tibi ficus a cupressu.

4) El guardián robado

Ladrón de rapacidad muy conocida, un Cilicio quería saquear un huerto; pero en el huerto inmenso no había, Fabulo, nada más que un Príapo de mármol. Al no querer volverse con las manos vacías, el Cilicio se llevó al mismísimo Príapo.

(VI, LXXII)

Fur notae nimium rapacitatis
Conpilare Cilix uolebat hortum,
Ingenti sed erat, Fabulle, in horto
Praeter marmoreum nihil Priapum.
Dum non uult uacua manu redire,
Ipsum subripuit Cilix Priapum.

5) Proclama de Príapo

No me fabricó un rudo colono con su rústica hoz; estás viendo la obra acabada de un intendente. Pues, siendo el agricultor más rico del campo Ceretano, Hílaro es dueño de estos collados y de estas fértiles sierras. Mira cómo con mis rasgos bien definidos no parezco de madera y cómo llevo unas armas inguinales no consagradas al fuego, sino que se me endereza un falo de ciprés imperecedero, que nunca morirá, digno de la mano de Fidias. Vecinos, os lo advierto, venerad al santo Príapo y respetad sus catorce yugadas.

(VI, LXXIII)

Non rudis indocta fecit me falce colonus:
Dispensatoris nobile cernis opus.
Nam Caeretani cultor ditissimus agri
Hos Hilarus colles et iuga laeta tenet.
Aspice, quam certo uidear non ligneus ore
Nec deuota focis inguinis arma geram,
Sed mihi perpetua numquam moritura cupresso
Phidiaca rigeat mentula digna manu.
Vicini, moneo, sanctum celebrate Priapum
Et bis septenis parcite iugeribus.

6) Advertencia a un Príapo

Príapo, guardián no de un huerto ni de una viña lozana, sino de un bosque poco espeso, del que has nacido tú y puedes volver a nacer, las manos rapaces, te lo advierto, recházalas y reserva la leña para el hogar de su dueño; como ésta falte, hasta tú mismo eres leña.

(VIII, XL)


Non horti neque palmitis beati,
Sed rari nemoris, Priape, custos,
Ex quo natus es et potes renasci,
Furaces, moneo, manus repellas
Et siluam domini focis reserues:
Si defecerit haec, et ipse lignum es.

7) Ten cuidado, curioso

Nos miras fijamente, Filomuso, cuando nos bañamos, y luego preguntas que por qué tengo unos esclavos imberbes que la tienen como Príapo. Contestaré sin rodeos a tu pregunta: Les dan por culo a los curiosos, Filomuso.

(XI, LXIII)

Spectas nos, Philomuse, cum lauamur,
Et quare mihi tam mutuniati
Sint leues pueri, subinde quaeris.
Dicam simpliciter tibi roganti:
Pedicant, Philomuse, curiosos

8) ¡Ya quisiera Príapo!

Nata llama minina a la de su amante; comparado con él, Príapo está capado.

(XI, LXXII)


Drauci Natta sui uocat pipinnam,
Collatus cuï Gallus est Priapus.

9) Príapo candeal

Si quieres quedar saciado, puedes comerte a mi Príapo; aunque rosigues sus mismos genitales (*), serás puro.

(XIV Apophoreta, LXX [LXIX])


LXX Priapus siligineus

Si uis esse satur, nostrum potes esse Priapum:
Ipsa licet rodas inguina, purus eris.

(*) José Guillén, que es un exquisito traductor de Los Epigramas, cae, a mi entender, en un eufemismo innecesario al traducir ipsa … inguina por sus mismas partes [entiéndase, partes pudendae, partes pudendas], porque inguina en Latín significa las ingles, lo que hay entre las ingles. Es éste el motivo por el que me ha parecido mejor la traducción por sus mismos genitales, que tampoco suena tan mal en nuestra Lengua.

[Marco Valerio Marcial], [Epigrammata], Mediolani, Vdalricus Scinzenzeler, 1490. Custodiado en el Archivo del Gobierno de Aragón. Date Edición: 1490. Reproducción fotográfica 8-7-2008

Observación:

Si queréis un buen estudio del vocabulario erótico de Marcial, lo podéis leer en:
Filomena Fortuny Previ, MYRTIA.
Rev. de Filologia Clásica de la Univ. de Murcia. 1988:
Primera Parte
Segunda Parte


PRIAPEIA
sive diversorum poetarum in Priapum lusus
or
SPORTIVE EPIGRAMS ON PRIAPUS

by divers poets in English verse and prose
translation by Leonard C. Smithers and Sir Richard Burton
[1890]
Scanned at

http://www.sacred-texts.com/

December, 2000.

miércoles, 31 de marzo de 2010

EL DIOS PRÍAPO Y LAS BRUJAS CANIDIA Y SAGANA (HORACIO, SÁTIRAS, I, VIII)


La sátira octava del libro primero de los Sermones (Sátiras) de Horacio es un ejemplo perfecto, por un lado, del género satírico en Roma, justo cuando se halla en una situación de difícil equilibrio entre lo que entendemos actualmente por sátira (que será esencialmente representada en Roma por los posteriores Persio y, sobre todo, por Juvenal) y la creación original de Lucilio; por otra parte, nos muestra el savoir faire literario de Horacio en un cuidado y elaborado poema.

Que el género satírico es creación típicamente romana, mezcla de elementos heterogéneos de procedencia griega (comedia, diatriba cínica, epigrama...) y romana (el italum acetum, los poemas populares...), bien se demuestra aquí:

- El inicio del poema presenta una situación típica de los populares Priapeos: un Príapo interpela al lector, y es el narrador-protagonista del poema, al narrarnos una escena de brujería bajo el pretexto de la construcción de los jardines de Mecenas en el Esquilino (acuden allí las brujas por haber sido un cementerio). Para ello se vale de tópicos presentes en el Corpus Priapeum, como el hecho de mencionar que antes era un pedazo de madera hasta que un artesano lo convierte en dios (v.1-3 = CP 10; 25, 63…).

- Nombres parlantes, que nos recuerdan el ambiente popular y cómico de las comedias:

Sagana (Bruja), Pantolabo (del griego Πάν [Todo] y Λαμβάνειν [Coger]: el que todo lo coge, arramblador), Scurra (¿Parásito?), son ejemplos de este recurso.

- Descripciones tomadas de otras obras literarias: la de Canidia (que, además, aparece también con Sagana en varios épodos, por ejemplo en el III, 5 y 17). Recordemos a este respecto el carácter intertextual de toda la literatura antigua.

- La finalidad de esta sátira narrativa puede ser social, ya que una de las posibles interpretaciones de este poema puede ser, junto a la humorística, la crítica social hacia la magia y superstición que invade la Sociedad Romana consideradas como una amenaza para la Comunidad en una época de fuerte regeneración moral, religiosa y de costumbres, impulsada por Augusto, gran amigo de Mecenas.

Las intenciones artísticas de Horacio son muy claras: pretende dar altura literaria a un género que Lucilio creó lastrado por un exceso de prolijidad y descuido. Busca dar una apariencia de habla común a la máxima elaboración literaria, unir la denuncia de conductas inmorales y viciosas a un gusto culto y educado, eludiendo el carácter coloquial y plebeyo del género.

El metro aquí también queda fijado: de la Polimetría Luciliana Horacio se queda con el hexámetro dactílico.


Origen de los datos precedentes

Príapo. Fresco de la Casa de los Vetti, Pompeya
Príapo. Museo Pio Clementino (Museos Vaticanos)

Antaño era un tronco de higuera, un leño inútil, cuando un artesano, dudoso si haría un escaño o un Príapo, prefirió que fuera un dios. Desde entonces un dios soy yo, el mayor terror de ladrones y aves; pues mi diestra y el palo rojo que se levanta de la obscena ingle castigan a los ladrones, mientras que la caña fija en mi cabeza aterra a las inoportunas aves y les impide posarse en los nuevos jardines.

Aquí antes el consiervo colocaba en una vil arca los cadáveres que habían de ser llevados desde las estrechas celdas. Este sepulcro común se alzaba para la plebe mísera, para el maricón del Pantolabo y el derrochador de Nomentano. Un cipo daba aquí mil pies de ancho y trescientos de profundo; y una inscripción dice: El monumento no pasará a los herederos.

Ahora se puede habitar en el saludable Esquilino y pasear en su llanura soleada, por donde hace poco los desdichados contemplaban el deforme campo por los blancos huesos; ahora no tanto me causan preocupación y fatiga los ladrones y las fieras que suelen maltratar este lugar, cuanto las brujas que trastornan los espíritus humanos con sus conjuros y venenos; a éstas de ningún modo puedo perder ni impedir que no cojan huesos y hierbas nocivas en cuanto la luna errante muestra su bello rostro.

Yo mismo he visto a Canidia, ceñida con su capa negra, con los pies desnudos y el cabello suelto, y ululando con Sagana la mayor: la palidez las había hecho de aspecto horrible. Comenzaron a escarbar la tierra con las uñas y a desgarrar a mordiscos una cordera negra; su sangre se mezcló en una fosa para, a continuación, arrancar de los Manes las almas que van a contestar.

Y había una figura de lana, otra de cera; la mayor es la de lana, como un amo que reprime con castigos a un servidor; la de cera estaba en postura suplicante, como un esclavo dispuesto a morir. Una invoca a Hécate, la otra a la cruel Tisifone: podrías ver a las serpientes y perros infernales vagar y a la luna ruborizada esconderse detrás de los grandes sepulcros para no ser testigo de sus crímenes.

Pero, si miento, sea mi cabeza manchada de blancas mierdas de cuervo y me caguen y meen encima Julio y el afeminado Pediacia y el ladrón Vorano. ¿Por qué recordar cada cosa, una por una, cómo las sombras dialogando con Sagana emitían sonidos tristes y agudos, y cómo la barba de lobo ocultaban en la tierra furtivamente con un diente de serpiente multicolor, y un fuego más grande prendió en la imagen de cera y cómo yo, no testigo sin venganza, me horroricé con los hechos de las dos Furias?

Pues yo, abierta la nalga, me tiré un pedo tan grande como suena una vejiga reventada; por su parte, ellas echaron a correr a la ciudad. Podrías ver con gran risa y diversión caer de sus brazos las hierbas, los lazos mágicos, la alta peluca de Sagana y los dientes de Canidia.

(Horacio, Libro primero de las Sátiras, VIII)


Imagen tomada de:
http://ahimsa.foros.ws/t311/-priapo-/

Olim truncus eram ficulnus, inutile lignum,
cum faber, incertus scamnum faceretne Priapum,
maluit esse deum. Deus inde ego, furum auiumque
maxima formido: nam fures dextra coercet
obscaenoque ruber porrectus ab inguine palus,
ast inportunas uolucris in uertice harundo
terret fixa uetatque nouis considere in hortis.
Huc prius angustis eiecta cadauera cellis
conseruus uili portanda locabat in arca;
hoc miserae plebi stabat commune sepulcrum;
Pantolabo scurrae Nomentanoque nepoti
mille pedes in fronte, trecentos cippus in agrum
hic dabat, heredes monumentum ne sequeretur.
Nunc licet Esquiliis habitare salubribus atque
aggere in aprico spatiari, quo modo tristes
albis informem spectabant ossibus agrum;
cum mihi non tantum furesque feraeque suetae
hunc uexare locum curae sunt atque labori,
quantum carminibus quae uersant atque uenenis
humanos animos: has nullo perdere possum
nec prohibere modo, simul ac uaga luna decorum
protulit os, quin ossa legant herbasque nocentis.
Vidi egomet nigra succinctam uadere palla
Canidiam pedibus nudis passoque capillo,
cum Sagana maiore ululantem: pallor utrasque
fecerat horrendas adspectu. scalpere terram
unguibus et pullam diuellere mordicus agnam
coeperunt; cruor in fossam confusus, ut inde
manis elicerent animas responsa daturas.
Lanea et effigies erat altera cerea: maior
lanea, quae poenis conpesceret inferiorem,
cerea suppliciter stabat, seruilibus ut quae
iam peritura modis. Hecaten uocat altera, saeuam
altera Tisiphonen: serpentes atque uideres
infernas errare canes Lunamque rubentem,
ne foret his testis, post magna latere sepulcra.
mentior at siquid, merdis caput inquiner albis
coruorum, atque in me ueniat mictum atque cacatum
Iulius et fragilis Pediatia furque Voranus.
Singula quid memorem, quo pacto alterna loquentes
umbrae cum Sagana resonarint triste et acutum,
utque lupi barbam uariae cum dente colubrae
abdiderint furtim terris et imagine cerea
largior arserit ignis, et ut non testis inultus
horruerim uoces furiarum et facta duarum?
Nam, displosa sonat quantum uesica, pepedi
diffissa nate ficus; at illae currere in urbem.
Canidiae dentis, altum Saganae caliendrum
excidere atque herbas atque incantata lacertis
uincula cum magno risuque iocoque uideres.

(Horatius, Sermonum liber primus, VIII)

Texto Latino, con algunos cambios de grafía:
http://www.hs-augsburg.de/~Harsch/Chronologia/Lsante01/Horatius/hor_s108.html

Imagen tomada de:
http://ahimsa.foros.ws/t311/-priapo-/


Príapo. Fresco de Pompeya

Quod peto, si dederis, quod petis, accipies.
Si me das lo que te pido, recibirás lo que me pides.


(PRIAPEOS: Smithers & Burton 1980. ISTA: 38 PRIAPVS)

El dios Príapo, un dios menor, tenía una función bien específica: proteger huertos y campos de posibles ladrones, a los que amenazaba con su atributo.

¿Por qué tengo al descubierto mis partes obscenas quieres saber? Pues averigua por qué ningún dios oculta sus armas. El señor del mundo, rey del rayo, lo muestra abiertamente, y no tiene el dios marino un oculto tridente. Ni Marte esconde la espada, a la que debe su valía, ni Palas, intrépida, disimula la lanza en los pliegues de la ropa. ¿Siente acaso vergüenza Febo de llevar en bandolera sus áureas flechas? ¿Es que Diana lleva a escondidas su carcaj? ¿Tapa el Alcida el astil de su nudosa maza? ¿Guarda el dios alado bajo su túnica el caduceo? ¿Quién ha visto a Baco cubrir con sus ropas el ligero tirso, o a ti, Amor, con la antorcha oculta? No sea, pues, un delito para mí tener la verga siempre al descubierto: si me faltase esa arma, quedaría inerme.

(Corpus Priapeorum, Traducción de Enrique Montero Cartelle, en BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, Pág.44-45).


Texto Latino, con modificaciones de grafía:

Cur obscena mihi pars sit sine ueste, requiris?
Quaere, tegat nullus cur sua tela deus.
Fulmen habet mundi dominus, tenet illud aperte;
nec datur aequoreo fuscina tecta deo.
Nec Mauors illum, per quem ualet, occulit ensem,
nec latet in tepido Palladis hasta sinu.
Num pudet auratas Phoebum portare sagittas?
Clamne solet pharetram ferre Diana suam?
Num tegit Alcides nodosae robora clauae?
Sub tunica uirgam num deus ales habet?
Quis Bacchum gracili uestem praetendere thyrso,
quis te celata cum face uidit, Amor?
Nec mihi sit crimen, quod mentula semper aperta est:
hoc mihi si telum desit, inermis ero.

Don Camilo José Cela le da vida al Príapo Hispánico y lo reencarna en el CIPOTE DE ARCHIDONA

Paa visualizarlo, parar primero la música del blog.