OMNIA VINCIT AMOR
Todo lo vence el Amor
Vergilius, Eclogae [Bucolica], X, 69
Aquí encontraréis, en general, escritos inéditos míos. Todos tienen algo que ver con la Realidad, de una u otra forma. Mi lema es: AMOR OMNIBVS IDEM [El amor es el mismo para todos] (Virgilio, Geórgicas, III, 244);
"Ellas son mejores" (mía); y, sobretodo,
"ES LA ANA" (María Gracia Ortiz Ortiz [R.I.P.]).
ECCE TIBI FAVSTVM, GERMANICE, NVNTIAT ANNVM
INQVE MEO PRIMVS CARMINE IANVS ADEST.
(OVIDIVS: FASTI, I, 63-64)
OBSERVACIÓN PREVIA:Dejo aquí, tal cual, un comentario de Elena Pascual, que tiene un Blog delicioso, ELENA CLÁSICA, comentario que me ha parecido, sencillamente hablando, sublime.
“He aquí la amada historia de Filemón y Baucis. Como no podía ser menos, llegó llena de estremecimientos del alma y es que introducirla con la historia de Aqueloo y Perimele, no obviando ésta, es un detalle cervantino que enriquece el poder de los dioses y que nos deslumbra llevados de tu mano. Los cuadros son para enamorarse directamente de Aqueloo, creo yo. ¡Ah, las pasiones de este espacio! Las imágenes de la historia del arte bellas en el entrecruzamiento de dioses y mortales.
No sé si serán quizás esos retoques del alma lo que aportan la exquisitez y la elegancia que te caracterizan. Por si acaso, hazle una ofrenda a los dioses, más que nunca tamizada por los lares de Filemón y Baucis, no se vayan a ofender de tanta perfección.
Un beso desde los ríos que palpitan y desde las ramas con corazón”.

El río Aqueloo acaba de explicar la historia de Perimele, una Equínade, de la que se había enamorado él mismo. Fue él mismo el que la despojó de su virginidad. Su padre, Hipodamante, la castigó arrojándola al abismo desde un peñasco, para que encontrase la muerte. Fue recogida por el río Aqueloo, que le pidió ayuda a su padre Neptuno, el cual la convirtió en isla.
“Tras estas palabras se calló el río. El extraordinario suceso había impresionado a todos. El hijo de Ixíon [Perítoo, despreciador de los dioses, como su padre, hasta el punto de que se atrevió a descender al Infierno con el propósito de raptar a Prosérpina] se burla de los que lo creen, y, despreciador de los dioses como era y de corazón empedernido, dijo: “Es falso lo que cuentas, Aqueloo, y es excesivo el poder que atribuyes a los dioses de dar y quitar la figura”. Quedáronse todos atónitos y rechazaron tales palabras, y señaladamente Lélex, hombre maduro en espíritu y en edad, habló así: “Inmenso es el poder del cielo y no tiene fin, y todo lo que los dioses quieren se realiza, y para que no dudes, en las lomas de Frigia hay una encina contigua a un tilo y rodeada de una pequeña cerca; yo mismo he visto el lugar; pues Piteo me envió a los campos de Pélope [a Lidia, contigua de Frigia] en los que en otro tiempo reinó su padre. No lejos de aquel lugar hay un marjal, tierra habitable otrora, pero ahora convertida en aguas frecuentadas por los somorgujos y las negretas de los pantanos (611-625).
Allí se presentó Júpiter en figura mortal, y, acompañando a su padre, el Atlantiada [Mercurio, nieto de Atlas] portador del caduceo, que se había quitado las alas. A mil casas se dirigieron en busca de alojamiento para descansar; mil casas les fueron atrancadas con cerrojos; una en cambio los recibió, pequeña en verdad, cubierta de paja y de cañas del pantano, pero en ella la piadosa anciana Baucis, y Filemón, de la misma edad, habían estado juntos en los años de su juventud, y en aquella cabaña envejecieron, e hicieron llevadera su pobreza, confesándola y soportándola de buen grado; y sería inútil buscar allí señores o criados; la casa entera está constituida por dos, y son los mismos los que obedecen y los que mandan (626-637).
Y así, cuando los celestes alcanzaron aquel humilde hogar, y pasaron, inclinando la cabeza, por la exigua puerta, el viejo les invitó a dar descanso a sus miembros preparándoles asiento; sobre éste extendió Baucis, solícita, su tosca funda, y apartando en el fogón la ceniza tibia, atiza el fuego de la víspera, lo alimenta con hojas y corteza seca, y con su soplo de anciana lo acrecienta hasta producir llamas, y bajando del tejado teas muy astilladas y ramitas secas, las desmenuzó y acercó a un pequeño caldero, y descabezó, despojándolo de las hojas, un repollo que su esposo había traído del bien regado huerto; él, con una horquilla de dos puntas, alcanzó en vilo un lomo ahumado de cerdo colgado de una viga ennegrecida, y corta un trocito de su curada y añeja carne, y, una vez cortado, lo cuece en el agua hirviente (638-650).
Mientras tanto, entretienen con su charla las horas que faltan y les impiden darse cuenta de la espera. Había allí una artesa de madera de haya, colgada de un clavo por su sólida asa; es llenada de agua tibia y recibe los miembros de los viajeros para tonificarlos; en el centro de la choza hay un colchón de blanda juncia sobre un lecho de armadura y patas de sauce. Lo cubren de ropas que no solían extender más que en días de fiesta, pero incluso esta ropa era mísera y vieja, no impropia de un lecho de sauce (651-659).
Recostáronse los dioses. La anciana, temblorosa y con la ropa recogida, coloca la mesa, pero, de las tres patas de la mesa, una cojeaba: un tiesto la equilibró, y una vez que, calzado, eliminó su inclinación, unas matas de verde menta limpiaron la mesa ya nivelada. Es servido allí el fruto bicolor de la casta Minerva [aceitunas], y cerezas de cornejo del otoño cubiertas de líquidas heces de vino, y escarola y rábano y queso fresco y huevos ligeramente pasados por un rescoldo no muy fuerte, todo ello en cacharros de barro. Y después ponen un barreño [un cratero] cincelado en plata de la misma clase [es decir, en barro o cerámica tosca también], y copas hechas de haya, embadurnadas de rubia cera por su parte cóncava; poco hubo que esperar hasta que el fuego del hogar les mandó la comida bien caliente, y se trajo un vino de no mucha antigüedad, el cual fue a continuación retirado por breve tiempo para ceder su lugar al segundo plato [es decir, el postre]; consistió éste en nueces, higos mezclados con arrugados dátiles, ciruelas, fragantes manzanas en anchos cestos, y uvas recogidas de un viñedo ya de color púrpura; en el centro hay un panal resplandeciente; a todo ello se añadían rostros amables y una buena voluntad que no era inútil ni pobre (660-678).

“Somos dioses, y esta comarca impía va a pagar el castigo que se merece”, dijeron; “a vosotros se os concederá quedar a salvo de esta catástrofe; abandonad al punto vuestra morada, seguid nuestros pasos y venid con nosotros a lo alto de la montaña”. Obedecen ambos y, precedidos por los dioses, ayudan con sus bastones a sus miembros, y, despaciosos por sus ancianos años, se esfuerzan en avanzar por la interminable cuesta. Distaban de la cima tanto como puede alcanzar de una vez una flecha disparada: volvieron la mirada y advirtieron que todo había quedado sumergido bajo una laguna, a excepción de su casa, que era lo único que estaba a salvo; y, mientras se maravillan de aquello y lloran la destrucción de sus vecinos, aquella vieja choza, pequeña hasta para sus dos dueños, se convierte en un templo: el lugar de los soportes ahorquillados vinieron a ocuparlo columnas, la cubierta de paja empieza a amarillear, y resulta un techo de oro, unas puertas esculpidas y un suelo recubierto de mármol (689-702).
Entonces el Saturnio [Júpiter, hijo de Saturno], con plácido semblante, pronunció estas palabras: “Decid, justo anciano y mujer digna de su justo esposo, qué es lo que deseáis”. Filemón habló brevemente con Baucis, y a continuación manifestó a los celestes la unánime decisión de ambos: “Pedimos ser vuestros sacerdotes y guardar vuestro santuario, y, puesto que hemos pasado juntos y en paz nuestros años, que una misma hora nos lleve a los dos, que no vea yo nunca la tumba de mi esposa y que tampoco tenga ella que enterrarme a mí” (703-710).
La petición es atendida y realizada; fueron ellos la custodia del templo mientras se les dio vida; y, ya exhaustos por los años de la ancianidad, encontrándose un día delante de la sagrada escalinata, hablando de sucesos que la ocasión les evocaba, vio Baucis que a Filemón le salían hojas y el viejo Filemón vio que le salían a Baucis. Y, cuando la copa arbórea iba creciendo e invadiendo ya los dos rostros, se dirigían la palabra mutuamente, mientras aún podían, y al mismo tiempo dijeron los dos “adiós, consorte”, y al mismo tiempo la vegetal corteza cubrió e hizo desaparecer sus bocas (711-719).
Todavía los nativos de Bitinia enseñan allí dos troncos vecinos que salen de un doble tocón. Esto es lo que me contaron ancianos nada frívolos, y no había motivo para que tuvieran intención de engañar. Y, desde luego, yo vi unas guirnaldas colgadas de las ramas, y yo mismo puse otras nuevas diciendo: “Los que son objeto de la solicitud de los dioses dioses son, y reciban culto los que lo rindieron” ((719-724).
Había terminado su relato, y tanto el suceso como quien lo atestiguaba habían impresionado a todos, especialmente a Teseo. Deseando éste escuchar hechos prodigiosos de los dioses, el río de Calidón, apoyándose en el codo, se dirige a él hablándole así: “Hay, oh héroe valerosísimo, gente cuya figura ha cambiado una sola vez y ha permanecido en ese nuevo estado; hay quienes poseen la facultad de pasar a muchas formas, como la posees tú, habitante del mar que abraza la tierra, Proteo” (725-731) (Traducción, con algún retoque, de Antonio Ruiz de Elvira).

Amnis ab his tacuit. factum mirabile cunctos



ANDRÉ RIEU: Música alegre interpretada de una forma jocosa
1) Full recording version of André Rieu and Johann Strauss Orchestra live in concert at Michaeler Square in Vienna, Austria..
2)André Rieu - Radio City Music Hall, Live In New York:
Two concerts in 2007 (part 1 & 2) totally 120 minutes beautiful music.
3) A ROMANTIC VIENNA NIGHT concierto en el Telstra Dome de Melbourne: el sábado, 15 de noviembre de 2008.
4) André Rieu concert live at the Royal Albert Hall.
5) Show Completo de André Rieu 2012 - São Paulo - 29-05-2012.
6) André Rieu - Amsterdam Arena (2011) full concert.
7) André Rieu - Koncert Noworoczny (Concierto de Año Nuevo en Polonia).
8) LO MEJOR DE ANDRÉ RIEU (The best of André Rieu)).
Жить стало лучше,
жить стало веселее
[La vida se volvió mejor,
la vida se volvió más alegre]

Caravaggio, The Lute Player. The Hermitage, St. Petersburg.
Carl Dobsky: Sunday Morning.
Copyright de Antonio Martín Ortiz.
La frase se encontraba en la Antiqua Vulgata, (La traducción de la Biblia al Latín del Hebreo por San Jerónimo), porque fue eliminada de la Nova Vulgata a raíz del Concilio Vaticano II [Ecclesiastes, I, 15]), veinte veces por lo menos citada por Tomás de Aquino