Mi amiga Isabel Barceló, Isabel Romana, que tiene el blog MUJERES DE ROMA, está ahora escribiendo un libro sobre LA FUNDACIÓN DE ROMA, al estilo de DIDO, REINA DE CARTAGO,
que ha tenido y está teniendo un éxito enorme. Desde aquí le dejo mis mejores deseos y mi felicitación por ese proyecto de gran envergadura. Ella adopta personajes reales, actuales, y los transforma en actores de su libro. A mí me ha tocado el papel de FAVSTVLVS / Faustulus (Fáustulus), el mayoral de los rebaños del rey Amulio.Dejo aquí, para placer de todos, el comentario que le he dejado en su blog.
Vamos a ver, Querida Isabel,
Como dentro de poco tendrá que entrar en acción Fáustulus y su esposa Larentia, aquí dejo el texto Latino, que los introduce, con la correspondiente traducción al Castellano y al Francés. Siendo yo, como se pretende, que, en este entorno, sea Fáustulus, un fiel servidor de un maldito Rey, me gustaría aparecer así, aunque tampoco pueda librarme de las habladurías de los campesinos, en el sentido de que Larentia, mi digna esposa, era, en realidad, una prostituta. Ojos que no ven, corazón que no siente. Para mí, mi querida Larentia, es como esa Claudia, cuyo epitafio puede leerse en mi espacio.
Texto en Castellano:
La tradición sostiene que, cuando el agua, al ser de poco nivel, depositó en seco la canastilla a la deriva en que habían sido colocados los niños, una loba, que había salido de los montes circundantes para calmar la sed, volvió sus pasos hacia los vagidos infantiles; que se abajó y ofreció sus mamas a los niños, amansada hasta tal punto que la encontró lamiéndolos el mayoral del ganado del rey –dicen que se llamaba Fáustulo-, y que él mismo los llevó a los establos y los encomendó a su mujer Larentia, para que los criase. Hay quienes opinan que Larentia, al prostituir su cuerpo, fue llamada “loba” entre los pastores y que esto dio pie a la leyenda maravillosa.Traducción de José Antonio Villar Vidal –la mejor que conozco en Castellano-, en BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 144, Editorial GREDOS, Madrid, 1990) .
Tenet fama cum fluitantem alueum, quo expositi erant pueri, tenuis in sicco aqua destituisset, lupam sitientem ex montibus qui circa sunt ad puerilem uagitum cursum flexisse; eam submissas infantibus adeo mitem praebuisse mammas ut lingua lambentem pueros magister regii pecoris inuenerit -Faustulo fuisse nomen ferunt- ab eo ad stabula Larentiae uxori educandos datos. Sunt qui Larentiam uolgato corpore lupam inter pastores uocatam putent; inde locum fabulae ac miraculo datum.(Titus Liuius, Ab Vrbe condita Liber Primus, 4, 6-7)
Traducción francesa, algo antigua:
S'il faut en croire ce qu'on rapporte, les eaux, faibles en cet endroit, laissèrent à sec le berceau flottant qui portait les deux enfants : une louve altérée, descendue des montagnes d'alentour, accourut au bruit de leurs vagissements, et, leur présentant la mamelle, oublia tellement sa férocité, que l'intendant des troupeaux du roi la trouva caressant de la langue ses nourrissons. Faustulus (c'était, dit-on, le nom de cet homme) les emporta chez lui et les confia aux soins de sa femme Larentia. Selon d'autres, cette Larentia était une prostituée à qui les bergers avaient donné le nom de Louve; c'est là l'origine de cette tradition merveilleuse.
¡Buena suerte a la estirpe de Marte y a quienes, de una forma u otra, les debemos mucho de nuestra Civilización!
Antonio (Fáustulus por momentos)
que yo he leído muy gustosamente. Ambos han tenido la honestidad y el detalle de comunicarme que las imágenes que he puesto en este texto no son de lobas, ni de lobos, sino de un perro de raza Pastor Alemán. Yo tengo la ventaja de que, al relacionarme con personas que saben mucho más que yo, siempre aprendo, y éste es el caso de Don Carlos y su padre, Don Serapio, que, entre otras cosas, hace unas tallas en madera que son maravillosas.Como es de Justicia darle a cada uno lo suyo, yo dejo aquí constancia de la Sabiduría y los Conocimientos de ambos, transcribiendo el comentario que me han enviado de forma privada, pero, como mis conocimientos en Informática son limitados, no me veo en la capacidad de cambiar ahora las imágenes, eliminando el perro y substituyéndolo por lobas.
Lo que sí le pediría a Vd., amigo Don Carlos, es que, si dispone de ellas, Vd. o su padre, me enviase por correo electrónico alguna o algunas imágenes de lobas, para que las incorpore al texto de mi exposición.
Antonio Martín Ortiz
Texto de Don Carlos y Don Serapio:
A mi padre y a mí nos complace que asuma usted, aunque sea en la ficción, el papel de Fáustulo, mayoral de ganados, por la natural simpatía que tan entrañable oficio nos provoca. Lo que no acabamos de entender es por qué ilustra los fragmentos que hacen alusión a la mítica loba con sendas fotos donde clarísimamente se muestra la imagen de un perro de raza pastor alemán.
No se confunda, querido amigo, con el nombre de archivo (Lupa) que tienen las fotografías, porque no existe ley o razón que impida que cualquiera le ponga a su mascota el nombre que le venga en gana, ya sea Lupa, Fifi, Gala, Loba, Negra, Sansona o Pitusa, que nombres más raros tengo yo oídos cuando un animal doméstico es llamado por su dueño.
El lobo es un animal salvaje con unas características morfológicas que le hacen inconfundible, sobre todo por la forma de la cabeza, con el morro más afilado que el perro; también está dotado con unas patas traseras más largas, lo que contribuye a dar forma a su peculiar silueta.
Perros como el de las fotos que ha puesto usted los vemos a diario por nuestras ciudades (no me diga que no ha visto usted alguno parecido), pero lobos de verdad yo sólo los he visto en la pantalla, en el zoológico y en los libros. Mi padre sí que ha visto lobos de verdad y se ha enfrentado con ellos (Mirabile dictu [Maravilloso es contarlo], que escribió Virgilio en Geórgicas, III, 275), como muy bien puede haber leído en El Zagalillo.
Saludos muy afectuosos.
Serapio y Carlos.

A wolf in Polar Zoo, female, Canis lupus. Author: Hans-Petter Fjeld
Wolf (Canis lupus) in Numedal Zoo. Author: Andreas Tille






























Caravaggio, The Lute Player. The Hermitage, St. Petersburg
Carl Dobsky: Sunday Morning.













