Albrecht Dürer. Cupid the Honey Thief. 1514. Pen and ink and watercolour on paper.
Kunsthistorisches Museum, Vienna, Austria
http://www.abcgallery.com/D/durer/durer45.html
EL INSTINTO DE SUPERVIVENCIA DE LA ESPECIE Y SUS DIFERENTES MANIFESTACIONES: EL AMOR ESPIRITUAL VERSVS LA ATRACCIÓN SEXUAL: ANOTACIONES A UNOS VERSOS DE LAS GEÓRGICAS (III, 244, 266, 274)
François-Pascal-Simon Gérard. Amor and Psyche, also known as Psyche Receiveing Her First Kiss of Love. Oil on canvas. 186 x 132 cm. Louvre, Paris, France
Vergilius Hadrumetensis (ca. 250 p. Chr. n.)El día 14 de Febrero comentaba yo aquí mismo un verso de Virgilio, extraído de
Las Geórgicas:
AMOR OMNIBVS IDEM
[EL AMOR ES EL MISMO PARA TODOS]
(VIRGILIO: GEÓRGICAS, III, 244)
Posteriormente, con fecha 6 de Marzo, publicaba otro comentario, referido también a unos versos de Las Geórgicas:
FVROR EQVARVM... VENTO GRAVIDAE
[EL FUROR AMOROSO DE LAS YEGUAS... PREÑADAS POR EL VIENTO]
(VIRGILIO, GEÓRGICAS, III, 266, 274)
Ambos escritos han provocado una serie de comentarios, todos ellos abundantes y con un nivel intelectual tan alto, que me ha sido imposible responder individualmente a cada uno de ellos. Además, como yo no me creo en posesión de la Verdad Absoluta, ni mucho menos, no me veo en la obligación de resolver las aparentes contradicciones que se han creado en torno a esos versos: la atracción amorosa y erótica, el Amor Espiritual, el Amor Místico, el Amor a los Valores, las desviaciones del Instinto, y algunas cosas más.
Voy a exponer mi punto de vista, apoyándome, en lo posible, en las opiniones de quienes, precediéndome en el tiempo, tienen el reconocimiento general de ser grandes pensadores aceptados, si no por todos, por lo menos por la mayoría de quienes tienen por oficio el Pensamiento.
Leía yo, hace años, en un libro de esos que le impactan a uno por la clarividencia y la sencillez de los pensamientos que expone:
La primera obligación de todo ser vivo es precisamente eso, vivir, y, una vez conseguido este objetivo, su primera aspiración es ser feliz.
Es ésta una Verdad de esas que pueden escribirse con Mayúscula. Podríamos situarla perfectamente en lo que Parménides (siglos VI/V) llama El Ser [Τὸ ὅν], Platón Una Idea, o Eduard Spranger una manifestación del Espíritu Absoluto. Podríamos decir, con palabras de Hegel que Es racional porque es real, y es real porque es racional.
Si seguimos con esta argumentación, la primera obligación de la especie es también su propia conservación, es decir, la reproducción.
Estos instintos están genéticamente programados en todas las especies, incluida la nuestra, y es conveniente recordar que, antes de pertenecer al género humano, pertenecemos a la especie animal. Vamos, que la aparición del Espíritu en la vida de los humanos es cronológicamente secundaria y responde a un momento determinado de la evolución. Es el proceso de irrupción del Espíritu en nuestra Existencia, y la dicotomización del Ser Humano en Cuerpo y Alma.
Decía yo en reflexiones anteriores que no estoy seguro de que esa dicotomización sea buena para nosotros, porque, si miramos bien, nosotros, con la aparición del Espíritu y la Conciencia, estamos condenados, como muy bien dijo Erich Fromm en su conocido libro El miedo a la Libertad, a ser libres. (*)
El resto de los mamíferos están genéticamente programados por el Instinto y tienen la vida resuelta. Nosotros, al contrario, tenemos que decidir en cada momento qué es lo que vamos a hacer, y eso puede que nos haga más libres, e incluso, más felices, pero representa un esfuerzo y una sobrecarga de la que pueden perfectamente prescindir el resto de los animales.
Entonces, a mi entender, pasa lo siguiente: El Instinto de Conservación de la Especie, en su forma primigenia y original, se manifiesta en el instinto sexual y la atracción erótica entre los sexos diferentes. Es lo que garantiza la reproducción.
Cuando el sexo se manifiesta fenomenológicamente como separado del Amor, o, si lo decimos de otra forma, cuando el Amor, tal como lo entendemos corrientemente, toma Entidad propia, independiente del sexo y la atracción erótica, lo que ha pasado es que el Instinto ese primordial y primigenio se ha manifestado de una forma independiente en cierta forma de su origen. Es como si el instinto hubiese tomado nueva figura, nueva apariencia, si utilizamos la Teoría de las Ideas de Platón.
Siendo así las cosas, no veo yo que haya problema alguno en reconocer que cuando Virgilio habla del Amor y cuando habla del Furor Eroticus está hablando de lo mismo. Caben aquí perfectamente todas las formas o manifestaciones del Amor: el amor adolescente, instintivo y sin punto de fijación definido todavía, el amor adulto en cualquiera de sus formas, el amor espiritual, el amor platónico, el amor en general por cualquiera de los que Max Scheler llamó Valores. Vale para todos ellos la fórmula
Amor omnibus idem
El Amor es el mismo para todos.
La esencia, como diría Parménides, es la misma e inmutable. Son sus manifestaciones, su fenomenología lo que cambia.
En algún comentario se ha aludido a las desviaciones sexuales, a la agresividad contra el otro o la otra, a la pederastia, a la pedofilia…
Creo que no necesita demostrarse que este tipo de comportamientos no pueden ampararse bajo el concepto del Amor, del Instinto, ni nada que se le parezca. Son, en todo caso, degeneraciones o enfermedades de lo anterior. Son otra cosa. Son, si queréis, la cara opuesta. Y es que no se puede definir a la Enfermedad como una característica de la Salud. Es otra cosa. Lo anormal no es lo que es diferente a lo normal, lo anormal es otra cosa. Son Esencias diferentes, no una manifestación de la misma Esencia.
Dejo aquí unas cuantas referencias que pueden justificar o aclarar lo que acabo de escribir.
Un solo camino queda, pues, del que se puede hablar: que el Ser es. Muchos signos llevan a esta vía: que el Ser es inengendrado e indestructible y completo en su estructura, inmutable y carente de fin. Nunca fue ni será, porque es actualmente; es el Todo, intacto a la vez, Uno, continuo, definitivo. ¿Pues qué origen podría buscarse para él? ¿De donde vendría su nacimiento? Ni te permitiré hablar o pensar que su fuente es el No Ser; luego no es expresable ni pensable que el No Ser es… ¿Cómo podría perecer el Ser? ¿Cómo podría nacer? Si viene a la existencia no es, y así también si ha de surgir en el futuro. De este modo el nacimiento queda extinguido y el perecer ignorado. No es el Ser divisible, puesto que es totalmente homogéneo. No puede el Ser en una parte ser más que en otra menos, porque ello impediría su cohesión; está, pues, lleno de Ser. En consecuencia, resulta por siempre continuo: el Ser está en contacto consigo mismo. (
Apud Platón, Sofista 237ª; Sexto Emp. Adv. Mat. VIII, 114; Simplicio, Física, 144) (
Parménides en: Alfredo Llanos,
Los Presocráticos y sus fragmentos, Traducción según la recopilación en Griego de Hermann Diels, JUÁREZ Editor, Buenos Aires, 1969, Pág. 137-8).
No es que los Griegos sean nuestros Clásicos: es que, en cierto modo, los Griegos somos nosotros (Javier Zubiri,
Naturaleza, Historia, Dios, Ed. Nacional, 1944, 410).
La forma más primitiva en que el Espíritu Objetivo penetra en el complejo de la estructura individual es el Instinto (Eduard Spranger,
Psicología de la Edad Juvenil, Revista de Occidente, Madrid, 1961, Pág.23).
Quien no puede amar tampoco puede creer (Eduard Spranger,
Ibidem, Pág.101).
Lo erótico no es, por tanto, una función de lo sexual, ni lo sexual una función de lo erótico. Sino que ambos constituyen esencialmente una totalidad de vivencias, con arreglo al sentido de la evolución. Ambos se diferencian, partiendo de una fundamental unidad. Y marchan durante algún tiempo separados, para reunirse en el punto culminante de la vida en flor. De otro modo no puede comprenderse su mutua relación (Eduard Spranger,
Ibidem, Pág.135).
Las siguientes citas tomadas de:

Manuel F. Galiano, José S. Lasso de la Vega, Francisco R. Adrados,
El descubrimiento del amor en Grecia, Editorial Coloquio, Madrid 1985).
El camino del Espíritu –escribió Hegel-
es el rodeo.
Siempre los dioses empujan al semejante hacia su semejante (Empédocles, FR. A 20 a Diels-Kranz).
Amando da de sí mismo lo mejor el mortal (Hölderlin).
En esencia sólo se aprende de aquel a quien se ama (Goethe).
Sólo del Amor surgen los más profundos pensamientos (Nietzsche).
No es que haya dos amores…, sino dos sujetos del Amor, de los cuales uno ama para ser amado, mientras que el otro ama porque es amado (Platón, Symp.212 a).
Carlos Hernández, Chacien, en un sesudo y sólido comentario, me sugiere que todo esto se puede resumir con la frase de San Agustín:
Ama et quod uis fac [Ama y haz lo que quieras].
Atiendo a su sensata sugerencia y añado el contexto de la frase:
Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Como está dentro de ti la raíz del amor, ninguna otra cosa sino el bien podrá salir de tal raíz (San Agustín, Apud: Erotismo en la historia, curiosidades y anécdotas, Carlos Fisas, Ed. Plaza Janés, 1999, Pág. 162).