ANTONIO MARTÍN ORTIZ: IDVS MARTIAS
ANTONIO MARTÍN ORTIZ
EN ESTA POSICIÓN ME HE PASADO LA MAYOR PARTE DE MI VIDA.
AQUÍ Y ASÍ ME TENÉIS.

Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci.
OMNE TVLIT PVNCTVM QVI MISCVIT VTILE DVLCI.
(Q. Horatius Flaccus, Epistula ad Pisones, 343)
Ganó todo mérito el que mezcló lo útil con lo agradable.

VERANO DE 1964 EN SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia

<strong>VERANO DE 1964 EN <em>SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia</em></strong>
Mi padre [R.I.P.], un amigo (Josep Ma. Riba i Armenter [R.I.P.]), mi hermana Simona, yo mismo, mi hermana Rosario,
mi hermano Pepe, mi madre [R.I.P.], otro amigo (Josep Amiell):
PATRI MATRIQVE MEIS IN MEMORIAM: Descansen en Paz los dos juntos
.
"Cuando uno ha perdido a su padre y a su madre, se ha quedado sin referencia al pasado".
(Frase mía, que yo, como bien nacido, les dedico a quienes me dieron la Vida y me abrieron el Camino para ser Feliz)
A mí, lo mismo que a Ovidio (Tristia, I, III, 4):
Labitur ex oculis nunc quoque gutta meis.
Todavía ahora se me resbala una lágrima de los ojos, los míos.

Recojo y comparto la frase, más optimista, de mi amigo Carlos Hernández, Chacien: ”Lo que en verdad mata es el olvido”.
No es mi caso, porque yo, estas cosas, no las olvido.

EQUITACIÓN AL SON DE POLCAS VIENESAS

Si quieres disfrutar de la maravilla de ver a los caballos de la Escuela Española de Equitación de Viena danzando al son de las polcas de los Strauss,
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lunes, 7 de junio de 2010

¿TÚ TAMBIÉN, HIJO MÍO?
Tu quoque fili mi? Καὶ σὺ τέκνον;

EL TIRANICIDIO DE JULIO CÉSAR
EN EL SENADO ROMANO

Marcus Iunius Brutus, uno de los asesinos de Julio César
National Museum of Rome – Palazzo Massimo alle Terme, Rome, Italy
Male portrait, so-called “Brutus”. Marble, Roman artwork, 30–15 BC. From the Tiber, Rome.
Ground floor, gallery I
Photographer Marie-Lan Nguyen (2006)

Lucius Iunius Brutus, antepasado remoto del asesino de Julio César
Bruto Capitolino
IV-III secolo a.C.
Bronzo
cm 69
Dati di acquisizione: Dono Cardinal de' Carpi (1564)
Inventario: inv. MC1183

So-called “Capitoline Brutus”. Bronze, Roman artwork of the Republican Era, 4th-3rd centuries BC. The bust is a modern addition.
Gaius Iulius Caesar

Cayo Suetonio Tranquilo, Gaius Suetonius Tranquillus, (circa 70 – circa 140), comúnmente conocido como Suetonio, fue un historiador y biógrafo romano de la época del emperador romano Trajano. Estuvo en el círculo de amistades del propio Plinio el Joven y, al final, del mismo emperador Adriano, hasta que cayó en desgracia por enemistarse con él. Su obra más importante es Las vidas de los doce Césares (De uita Caesarum), donde narra las vidas de los gobernantes de Roma desde Julio César hasta Domiciano.


Os presento hoy el capítulo referente al asesinato de Julio César en el Senado Romano, el más renombrado Tiranicidio o Magnicidio que se conoce en la Historia Antigua, ocurrido el día quince, es decir, Las Idus, que no Los Idus, de Marzo del 44 aC.


LXXXII. En cuanto se sentó, lo rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Címber Telio, que se había encargado de comenzar, acercósele como para dirigirle un ruego; mas, negándose a escucharlo e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, lo cogió de la toga por ambos hombros, y, mientras exclamaba César: "Esto es violencia", uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogióle César el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe lo detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, envolvióse la cabeza en la toga y bajóse con la mano izquierda los paños sobre las piernas, a fin de caer más noblemente, manteniendo oculta la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas, y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra. Sin embargo, algunos escritores refieren que, viendo avanzar contra él a M. Bruto, le dijo en lengua griega: "¡Tú también, hijo mío!" (*) Cuando lo vieron muerto, huyeron todos, quedando por algún tiempo tendido en el suelo, hasta que, al fin, tres esclavos lo llevaron a su casa en una litera, de la que pendía uno de sus brazos. Según testimonio del médico Antiscio, entre todas sus heridas sólo era mortal la segunda que había recibido en el pecho. Los conjurados querían arrastrar su cadáver al Tíber, adjudicar sus bienes al Estado y anular sus disposiciones; pero el temor que les infundieron el cónsul M. Antonio y Lépido, jefe de la caballería, les hizo renunciar a su designio.

(*) El tratamiento de hijo es cariñoso. No es que Marco Junio Bruto fuese hijo de Julio César, aunque sí es cierto que Julio César tuvo, entre sus amantes, también a Servilia Cepionis, la madre de Bruto.

Cayo Suetonio Tranquilo, Vidas de los Los doce Césares, I, Julio César, LXXXII.

Para ver el origen de la traducción, en la que he introducido algunos cambios, haced click aquí.

Observación: si queréis conocer los prodigios siniestros que precedieron y se sucedieron al asesinato de Julio César, podéis hacerlo pinchando aquí mismo.

LXXXII. [1] Assidentem conspirati specie officii circumsteterunt, ilicoque Cimber Tillius, qui primas partes susceperat, quasi aliquid rogaturus propius accessit renuentique et gestu[m] in aliud tempus differenti ab utroque umero togam adprehendit: deinde clamantem: ista quidem uis est! alter e Cascis auersum uulnerat paulum infra iugulum. [2] Caesar Cascae brachium arreptum graphio traiecit conatusque prosilire alio uulnere tardatus est; utque animaduertit undique se strictis pugionibus peti, toga caput obuoluit, simul sinistra manu sinum ad ima crura deduxit, quo honestius caderet etiam inferiore corporis parte uelata. atque ita tribus et uiginti plagis confossus est uno modo ad primum ictum gemitu sine uoce edito, etsi tradiderunt quidam Marco Bruto irruenti dixisse: καὶ σὺ τέκνον; [3] exanimis diffugientibus cunctis aliquamdiu iacuit, donec lecticae impositum, dependente brachio, tres seruoli domum rettulerunt. nec in tot uulneribus, ut Antistius medicus existimabat, letale ullum repertum est, nisi quod secundo loco in pectore acceperat. [4] Fuerat animus coniuratis corpus occisi in Tiberim trahere, bona publicare, acta rescindere, sed metu Marci Antoni consulis et magistri equitum Lepidi destiterunt.


MS 2913 CALENDAR WITH GOLDEN NUMBERS, FEASTDAYS, OCCUPATIONS OF THE MONTHS AND HOURS OF LIGHT AND DARKNESS, TABLE WITH GOOD AND EVIL DAYS

viernes, 27 de marzo de 2009

LA SOLEDAD DE BRUTO I: SU SUICIDIO. El suicidio entre los romanos: otros ejemplos.




SÉNECA
Hace unos días, con el título de

IDVS MARTIAS (IV): Lo que nos cuenta PLUTARCO (Después del Tiranicidio)

yo publiqué los prodigios que se habían sucedido tras el asesinato de Julio César, el año 44 aC. Allí explicaba, entre otras cosas, el suicidio de Marco Junio Bruto, uno de los asesinos, cuando en Filipos se dio cuenta de que iba a ser derrotado por Marco Antonio y Octavio (el futuro Augusto): Ayudado por un amigo, se abalanzó con fuerza sobre su propia espada desenvainada. Lo explica Plutarco en el final absoluto, el Capítulo LXIX, de su “Vida de César”.

Aquí tenéis el enlace, por si queréis echarle un vistazo.

http://antoniomartnortiz.blogspot.com/2009/03/idvs-martias-y-iv-lo-que-nos-cuenta.html
LUCRECIA

Entonces nuestra amiga, Soledad Sánchez M., que tiene un Blog excelente,

http://soledadsanchezm.blogspot.com/

hizo un comentario certero, como suele hacer ella, y me planteó la cuestión de LA SOLEDAD DE BRUTO, con la pregunta de por qué Bruto prefirió suicidarse a morir luchando, que parecería como más propio de un hombre valiente. Yo le hice un comentario en el que daba alguna idea sobre el tema del suicidio entre los Romanos. A ella el comentario le pareció tan interesante (lo dice ella, no lo digo yo), que me pidió que lo transfiriese a primera página, como una ENTRADA independiente.

Me atengo a sus deseos y os dejo aquí, apenas sin cambios, lo que entonces escribí, añadiendo algún dato que considero necesario, así como algunas imágenes que harán más agradable la lectura del texto.

BRUTO

“Amiga Soledad, te voy a contestar con algún detalle al estupendo comentario que haces en mi espacio.

“LA SOLEDAD DE BRUTO“ es la “soledad” del héroe de la tragedia griega: el héroe siempre está solo, frente al destino. Es precisamente ése su destino: tiene que enfrentarse solo a todo y contra todos.

En relación a su suicidio, planteas un tema muy interesante: el Romano, cuando se ve vencido, como en el caso de Bruto, o cuando por pensamiento filosófico, como en el caso de Séneca, que era estoico y creía en el Destino, piensa que ha llegado su final, prefiere darse muerte a sí mismo, con sus propias herramientas, antes de que lo haga un enemigo o sea ello con una herramienta no apropiada.
JULIO CÉSAR

He aquí algunos casos:
BRUTO

Bruto, cuando se vio ya vencido por Marco Antonio y Octavio, el futuro Augusto, en Filipos, antes de dejarse matar por un enemigo, se suicidó él, y “con su propia espada”, que era su herramienta de trabajo. Sucedió el 42 aC.


MARCO TULIO CICERÓN

Marco Tulio Cicerón (106-43 aC.), el gran orador, perseguido por los sicarios de Marco Antonio, huyó lo que pudo acompañado de unos esclavos de confianza y su hermano. Fulvia, la perversa y dominante mujer en su ya tercer matrimonio, éste con Marco Antonio, le exigió a éste que, en los pactos del Tercer Triumvirato, se incluyese en la lista de proscritos a Cicerón. Figurar en la lista de proscritos era como una sentencia de muerte. Cicerón huyó de Roma y, en su huida, según nos explica Plutarco (XLVII, 6) en su biografía, tuvo unos momentos de duda y pensó esconderse en una casa para suicidarse, pero no tuvo el suficiente valor, porque les tenía pánico a los tormentos del suicidio.
Cuando se vio acorralado y supo que su final había llegado, le ofreció su cuello al legionario Popilio, en un acto de cobardía, y éste le le cortó la cabeza, que fue llevada a Roma, junto con el resto del cadáver, donde fue expuesta en los "rostra", en la tribuna de los oradores, en la misma en la que Cicerón había pronunciado poco antes sus famosísimas Filípicas, discursos demoledores contra Marco Antonio. Pasó el 43 aC.
Fulvia exhibió la cabeza y las manos de Cicerón en el Foro, cortados por un centurión romano de nombre Herennius. Ella misma atravesó la lengua del muerto Cicerón con sus horquillas de oro, como una última venganza contra la "lengua" de Cicerón.

Cicerón había pronunciado sus Filípicas, previniéndolos a todos contra las aspiraciones de Marco Antonio tras el asesinato de Julio César. Y es que Cicerón, que, en la guerra entre Pompeyo y César, había optado por Pompeyo, cuando Pompeyo fue vencido por Julio César en Farsalia el 48 aC., fue perdonado por César y entonces se pasó al partido de éste.

Luego, no es que lo dijese, pero se sintió complacido con el asesinato, y en consecuencia previno a los Romanos contra los seguidores de Julio César, como lo era Marco Antonio. Y es que Cicerón sospechaba de todos los políticos que aspiraban al poder personal, lo dijesen o no lo dijesen. Era Cicerón un idealista, un defensor de la vieja “Res publica”, que ya estaba muerta.
Además, Cicerón no tuvo ni la valentía ni el valor de un general, porque había participado y mucho, pero sólo en Política. Jamás lo vimos en una guerra. Lo suyo eran las letras, el pensamiento y la oratoria. En sus mismas circunstancias Bruto se habría suicidado, que es lo que hizo en condiciones diferentes, es decir, en plena lucha. Cicerón fue un cobarde, desde el punto de vista de un militar Romano: ofreció su cuello a sus asesinos, como si de un cordero sumiso se tratase.
Como aquí tratamos del suicidio y la soledad, soy de la opinión de que Cicerón tuvo una soledad más angustiosa que la de Bruto, porque Bruto no dejó de ser un militar hasta que expiró, sin permitir que fueran sus enemigos quienes acabaran con su vida. Por el contrario, Cicerón, dejó de ser él mismo, cuando aún respiraba. Son dos tipos diferentes de soledad. Personalmente pienso que la de Cicerón fue más amarga, más solitaria.

Agradecimiento:

ésta es como una segunda redacción del arítulo sobre Cicerón. Nuestra amiga Isabel Barceló, que tiene un Blog excelente, "Mujeres Romanas", con el pseudónimo de Isabel Romana, ha tenido la cortesía, cuyo reflejo podéis encontrar en los comentarios, de hacerme una sugerencia sobre unos detalles sutiles relacionados con el final vergonzoso de Cicerón. Gracias, amiga Isabel.

SÉNECA

Séneca (4 aC. – 65 dC), cuando le llegó la orden de Nerón de que su fin había llegado, se preparó un baño de agua tibia y, conversando con sus amigos en la bañera de temas filosóficos, se abrió las venas. Murió plácidamente, si así puede decirse. Ocurrió el año 65 dC.


LUCRECIA

Lucrecia, una noble dama Romana, que había sido violada por uno de los hijos del rey Tarquinio el Soberbio, el séptimo y último rey de Roma, llamó a su padre y a su marido, y les explicó lo que había sucedido. Entonces se suicidó ella misma, en este caso con un cuchillo de cocina. Es que Lucrecia, al ser violada, se sintió “sucia”, como si el delito lo hubiese cometido ella. Sucedió allá por el 509 aC.

Como consecuencia de esto, los Romanos hicieron una revolución, echaron a los Reyes de Roma y nunca más los toleraron. La revolución fue protagonizada por Lucio Junio Bruto, un sobrino del Rey Tarquinio, y Collatinus, su padre. Otro Bruto, Marco Junio Bruto fue el que quitó de en medio a Julio César. Es curioso: un Bruto acabó con el último rey de Roma y otro Bruto con el que parecía un rey.

Según Tito Livio, eran una estirpe “odiosa y peligrosa para la libertad”:

“Odi regium genus: periculosum libertati esse” [Odio la estirpe de los reyes: es peligrosa para la libertad], dice en el libro primero de su obra “Ab Vrbe condita” [Desde la fundación de Roma], que se suele traducir por "Historia de Roma”.

Por eso apuñalaron a César, porque, creían, se comportaba con si fuese un rey. Por eso al magnicidio a veces se le llama el tiranicidio, porque en Griego “τύραννος” [týrannos] significa “rey”. (Los Romanos pronunciaban la palabra como llana, de acuerdo con las normas de acentuación del Latín, diferentes de las del Griego. De ahí que en Castellano digamos "tirano").

TREVÉLEZ (ALPUJARRA GRANADINA)


Y es que en Roma y también en Grecia, por los menos en el Mito y la Tragedia, la gente se suicidaba con sus herramientas de trabajo, la mujer siempre con alguna herramienta de cocina y el hombre siempre con una espada, a ser posible la suya propia. Es que así la muerte era más honrosa, menos deshonrosa.

Yo mismo he comprobado que en La Alpujarra Granadina, en los pueblos que son zonas totalmente rurales, el que se suicida lo hace siempre con herramientas que le son cercanas: suele ser colgándose de un árbol, en pleno campo, con una soga no comprada, o en la propia casa, de la misma forma y con los mismos utensilios.

Como la mujer estaba confinada en casa, las que se suicidan lo hacen siempre con herramientas caseras, preferentemente de cocina, y los hombres, que practicaban la guerra, con una espada, a ser posible, la propia.

Y es que tú, querida Soledad, cuando planteas algún tema, ese tema da para hablar largo y tendido.

Te envío un beso y un abrazo, en espera de tu próxima sugerencia,

Antonio”

SÉNECA
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Soledad Sánchez M., con un perfecto sentido de la oportunidad, que es exquisita en ella, rozando lo sublime, publica hoy mismo, día 29, unas sonoras palabras, con el título de “LA SOLEDAD DE BRUTO II”, un poema delicioso, como lo son todos los suyos, en el que pone toda su capacidad poética y creativa a nuestra disposición, para que podamos revivir, si así puede llamarse, como una especie de καθάρσις [kathársis], es decir, “una liberación”, los momentos finales de ese gran pintor que se llama, se llamaba, Vincent Van Gogh. Añade, para que podamos deleitar nuestra vista, una pintura suya: “Joven con aciano”. Si queréis disfrutar del sentimiento y la sonoridad de sus palabras, hacéis "click" en su nombre. Es el segundo capítulo de este "post", salvando, claro, las distancias, porque el suyo roza lo sublime y la perfección absoluta.
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Nuestra fiel seguidora "winsta" ha tenido la cortesía de transmitirnos un bello poema, que encaja perfectamente dentro del tema tratado. Es de justicia que figure en primera página. Gracias, muchas gracias, "winsta". Y un beso, de Antonio
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POEMA DE JUAN LUIS PANERO:

"A la mañana siguiente Cesare Pavese no pidió el desayuno"

"Solo bajó del tren,
atravesó solo la ciudad desierta,
solo entró en el hotel vacío,
abrió su solitaria habitación
y escuchó con asombro el silencio.
Dicen que descolgó el teléfono
para llamar a alguien,
pero es falso, completamente falso.
No había nadie a quien llamar,
nadie vivía en la ciudad, nadie en el mundo.
Bebió el vaso, las pequeñas pastillas,
y esperó la llegada del sueño.
Con cierto miedo a su valor
-por vez primera había afirmado su existencia-
tal vez curioso, con cansado gesto,
sintió el peso de sus párpados caer.
Horas después -una extraña sonrisa dibujaba sus labios-
se anunció a sí mismo, tercamente,
la única certidumbre que al fin había adquirido:
jamás volvería a dormir solo en un cuarto de hotel".

sábado, 21 de marzo de 2009

IDVS MARTIAS (IV): Lo que nos cuenta PLUTARCO (Después del Tiranicidio)

A mí me gusta ser previsor y prevenido. Bastantes días antes de las Idus de Marzo, bajo la etiqueta “IDVS MARTIAS”, os regalé los prodigios siniestros que precedieron y se sucedieron al apuñalamiento, según los explicó Virgilio (70-19 aC.) en “Las Geórgicas”, Ovidio (43 aC- 17 dC.) en “Las Metamorfosis”, y Suetonio (70-150 dC.) en “La Vida de Julio César", en el Senado Romano, al año 44 aC., precisamente en las Idus de Marzo, por parte de Bruto, un amigo, eso parecía, de Julio César, y Casio, acompañados de otros Senadores. Fueron veintitrés puñaladas, al decir de Plutarco. Incluso, en ese tumulto que se provocó, con tanta espada desenvainada, hubo quienes fueron heridos por sus propios amigos.

Isabel Barceló, en su Blog “Mujeres Romanas”, con el pseudónimo de “Isabel Romana”,

http://mujeresderoma.blogspot.com/

con el sentido de la oportunidad, la precisión y la exactitud, que le son propios, nos ha recordado puntualmente el asesinato de César y lo que pasó al día siguiente con su cadáver.
Ello me ha hecho volver a estudiar o recordar el tema y he recurrido a la "Vida de César” que nos dejó Plutarco (46 dC. – 120 dC.), un griego que nos dejó una serie de “Vidas Paralelas”, comparando la de un Griego con la de un Romano. Es el caso de la de Julio César, que comparó con la de Alejandro Magno.

Os dejo más abajo la traducción y el texto original, en Griego, de la "Vida de César, de Plutarco”, el capítulo LXIX, porque él también nos explica los fenómenos extraños que ocurrieron tras el asesinato de Julio César. Es el final absoluto de su "Vida de César”.

He puesto, entre paréntesis, los años de nacimiento, aproximados en el caso de Plutarco, de los cuatro autores mencionados, porque lo que nos cuenta Plutarco no tiene la crudeza de la inmediatez como la tiene lo que nos dice Virgilio u Ovidio. Es que a Virgilio y a Ovidio, personas aún vivas les pudieron explicar los hechos, por haberlos vivido directamente, y Suetonio y Plutarco sólo pudieron conocerlos por leerlos en los libros. No es lo mismo. Pierden en ellos, en Suetonio y en Plutarco, el calificativo de “escalofriantes”, que les atribuye, y como los llama Isabel Barceló.
Tampoco es el mismo el genio creador de un Virgilio u Ovidio, como el interés puramente descriptivo o historiador de Plutarco o Suetonio.
“Cuando murió, César tenía cincuenta y seis años cumplidos. Y no había sobrevivido a Pompeyo más que cuatro años; y de aquella dominación, de aquella soberanía que durante toda su vida se había empapado, pasando por tantos peligros y que apenas había conseguido, no había obtenido más fruto que el solo nombre y la gloria que hacía que fuese envidiado por los ciudadanos.

Verdad es que el Genio poderoso, que lo había asistido durante toda su vida, lo acompañó incluso después de su muerte: vengador del crimen, no dejó en paz a los asesinos, por tierra y por mar, hasta que no quedó ni uno: los que, de la forma que fuese, habían puesto sus manos en la fechoría o tomado parte en el complot, todos sufrieron el castigo. Pero lo más maravilloso entre los sucesos de orden humano es lo que pasó con Casio, porque, vencido en Filipos, se suicidó con la misma espada que había utilizado contra César; entre los de carácter divino, el gran cometa que después del asesinato de César brilló con todo su esplendor durante siete noches y desapareció de golpe; así como el oscurecimiento de la luz del sol. Porque, durante todo aquel año, su disco se volvió amarillento y sin tener aquella brillante radiación, y el calor que enviaba era tenebroso y escaso, por la debilidad del calor que lo destruía, y los frutos a medio cocer y todavía para madurar, se quedaron inmaduros y como pasas por el frío del ambiente.

Pero sobretodo el fantasma que se le apareció a Bruto reveló hasta qué punto el asesinato de César no fue del agrado de los dioses. He aquí esa historia. Bruto, a punto de hacer pasar a su ejército de Abidos al otro continente, descansaba una noche, como solía, dentro de su tienda, no durmiendo, sino dándole vueltas a lo que vendría; porque dicen que este hombre era el General que menos dormía de todos los que han existido jamás, y el que, de forma natural, podía pasar más tiempo en vigilia. En un sobresalto, le pareció oír un ruido en la puerta, y, mirando hacia aquel lado a la luz de una lámpara ya toda mortecina, ve una visión espantosa de un hombre de talla extraordinaria y aspecto feroz. Asustado a la primera, cuando ve que el espectro no hace ni dice nada, sino que está de pie en silencio cerca de su lecho, Bruto le pregunta quién es. Y el fantasma le responde: “Bruto, soy tu Genio malo; me verás en Filipos”. Entonces Bruto, con aire seguro, dice: “Te veré”, y el ser divino se va de golpe de su presencia. Y en el tiempo que vino, cuando en Filipos comenzó la batalla contra Antonio y Octavio César, el primer día, Bruto, vencedor, puso en fuga a todo el que se encontraba delante suyo, y arremetiendo a través del enemigo limpió el campo de César. Y ya se disponía a la segunda batalla, cuando el mismo espectro lo visita por la noche, por segunda vez; no es que le dijese nada, pero Bruto comprende cuál es su destino y se lanza de cabeza en medio del peligro.

A pesar de todo, no cayó combatiendo; pero, tras la derrota, huyó hacia un lugar escarpado y, apretando su pecho contra su espada desnuda, ayudado, dicen, por un amigo, que dio más fuerza al golpe, murió”.
(Plutarco, Vida de César, LXIX)
[69] Θνῄσκει δὲ Καῖσαρ τὰ μὲν πάντα γεγονὼς ἔτη πεντήκοντα καὶ ἕξ, Πομπηΐῳ δ’ ἐπιβιώσας οὐ πολὺ πλέον ἐτῶν τεσσάρων, ἣν δὲ τῷ βίῳ παντὶ δυναστείαν καὶ ἀρχὴν διὰ κινδύνων τοσούτων διώκων μόλις κατειργάσατο, ταύτης οὐδὲν ὅτι μὴ τοὔνομα μόνον καὶ τὴν ἐπίφθονον καρπωσάμενος δόξαν παρὰ τῶν πολιτῶν.
Ὁ μέντοι μέγας αὐτοῦ δαίμων, ᾧ παρὰ τὸν βίον ἐχρήσατο, καὶ τελευτήσαντος ἐπηκολούθησε τιμωρὸς τοῦ φόνου, διά τε γῆς πάσης καὶ θαλάττης ἐλαύνων καὶ ἀνιχνεύων ἄχρι τοῦ μηδένα λιπεῖν τῶν ἀπεκτονότων, ἀλλὰ καὶ τοὺς καθ’ ὁτιοῦν ἢ χειρὶ τοῦ ἔργου θιγόντας ἢ γνώμῃ μετασχόντας ἐπεξελθεῖν. θαυμασιώτατον δὲ τῶν μὲν ἀνθρωπίνων τὸ περὶ Κάσσιον· ἡττηθεὶς γὰρ ἐν Φιλίπποις, ἐκείνῳ τῷ ξιφιδίῳ διέφθειρεν ἑαυτὸν ᾧ κατὰ Καίσαρος ἐχρήσατο· τῶν δὲ θείων ὅ τε μέγας κομήτης (ἐφάνη γὰρ ἐπὶ νύκτας ἑπτὰ μετὰ τὴν Καίσαρος σφαγὴν διαπρεπής, εἶτ’ ἠφανίσθη), καὶ τὸ περὶ τὸν ἥλιον ἀμαύρωμα τῆς αὐγῆς. ὅλον γὰρ ἐκεῖνον τὸν ἐνιαυτὸν ὠχρὸς μὲν ὁ κύκλος καὶ μαρμαρυγὰς οὐκ ἔχων ἀνέτελλεν, ἀδρανὲς δὲ καὶ λεπτὸν ἀπ’ αὐτοῦ κατῄει τὸ θερμόν, ὥστε τὸν μὲν ἀέρα δνοφερὸν καὶ βαρὺν ἀσθενείᾳ τῆς διακρινούσης αὐτὸν ἀλέας ἐπιφέρεσθαι, τοὺς δὲ καρποὺς ἡμιπέπτους καὶ ἀτελεῖς ἀπανθῆσαι καὶ παρακμάσαι διὰ τὴν ψυχρότητα τοῦ περιέχοντος.
Μάλιστα δὲ τὸ Βρούτῳ γενόμενον φάσμα τὴν Καίσαρος ἐδήλωσε σφαγὴν οὐ γενομένην θεοῖς ἀρεστήν· ἦν δὲ τοιόνδε. μέλλων τὸν στρατὸν ἐξ Ἀβύδου διαβιβάζειν εἰς τὴν ἑτέραν ἤπειρον, ἀνεπαύετο νυκτὸς ὥσπερ εἰώθει κατὰ σκηνήν, οὐ καθεύδων, ἀλλὰ φροντίζων περὶ τοῦ μέλλοντος· λέγεται γὰρ οὗτος ἁνὴρ ἥκιστα δὴ τῶν στρατηγῶν ὑπνώδης γενέσθαι καὶ πλεῖστον ἑαυτῷ χρόνον ἐγρηγορότι χρῆσθαι πεφυκώς· ψόφου δέ τινος αἰσθέσθαι περὶ τὴν θύραν ἔδοξε, καὶ πρὸς τὸ τοῦ λύχνου φῶς ἤδη καταφερομένου σκεψάμενος, ὄψιν εἶδε φοβερὰν ἀνδρὸς ἐκφύλου τὸ μέγεθος καὶ χαλεποῦ τὸ εἶδος. ἐκπλαγεὶς δὲ τὸ πρῶτον, ὡς ἑώρα μήτε πράττοντά τι μήτε φθεγγόμενον, ἀλλ’ ἑστῶτα σιγῇ παρὰ τὴν κλίνην, ἠρώτα ὅςτίς ἐστιν. ἀποκρίνεται δ’ αὐτῷ τὸ φάσμα· „ὁ σὸς ὦ Βροῦτε δαίμων κακός· ὄψει δέ με περὶ Φιλίππους“. τότε μὲν οὖν ὁ Βροῦτος εὐθαρσῶς „ὄψομαι“ εἶπε, καὶ τὸ δαιμόνιον εὐθὺς ἐκποδὼν ἀπῄει. τῷ δ’ ἱκνουμένῳ χρόνῳ περὶ τοὺς Φιλίππους ἀντιταχθεὶς Ἀντωνίῳ καὶ Καίσαρι, τῇ μὲν πρώτῃ μάχῃ κρατήσας τὸ καθ’ ἑαυτὸν ἐτρέψατο, καὶ διεξήλασε πορθῶν τὸ Καίσαρος στρατόπεδον· τὴν δὲ δευτέραν αὐτῷ μάχεσθαι μέλλοντι φοιτᾷ τὸ αὐτὸ φάσμα τῆς νυκτὸς αὖθις, οὐχ ὥστε τι προσειπεῖν, ἀλλὰ συνεὶς ὁ Βροῦτος τὸ πεπρωμένον, ἔρριψε φέρων ἑαυτὸν εἰς τὸν κίνδυνον.

Οὐ μὴν ἔπεσεν ἀγωνιζόμενος, ἀλλὰ τῆς τροπῆς γενομένης ἀναφυγὼν πρός τι κρημνῶδες, καὶ τῷ ξίφει γυμνῷ προσβαλὼν τὸ στέρνον, ἅμα καὶ φίλου τινὸς ὥς φασι συνεπιρρώσαντος τὴν πληγήν, ἀπέθανεν.

martes, 17 de marzo de 2009

¿Hay que decir "Las Idus" o *"Los Idus"?

Isabel Barceló, con el pseudónimo de Isabel Romana, tiene un Blog, “MUJERES DE ROMA”,

http://mujeresderoma.blogspot.com/

en el que nos va recreando, según corresponda a cada día del calendario, diferentes escenas Romanas. Cuando uno lo lee, tiene la sensación de encontrarse “in situ” en la Antigua Roma. Es toda una delicia pasearse por esa Roma que tan bien nos describe Isabel. Os aconsejo que lo visitéis, quienes todavía no lo hayáis hecho.

Ayer, día 16, con la oportunidad acostumbrada en ella, nos recordó con realismo el asesinato de Julio César en las Idus (día 15) de Marzo del 44 aC. por parte de un grupo de senadores, encabezados por Bruto y Casio, con un artículo titulado “DUDA TRAS EL ASESINATO DE JULIO CÉSAR”.

Yo escribí mi correspondiente comentario laudatorio y un comentarista “Anónimo” me quiso corregir, porque yo había dicho que son “Las Idus” (femenino) y no *”Los Idus” (masculino), como suele decir la mayoría de la gente.

Os dejo, por si os interesa, el texto íntegro, con el que le respondí.

Amiga Isabel,

Me vas a permitir que deje aquí, en tu espacio, la contestación adecuada a una pretendida corrección que se me hace aquí mismo, por parte de un “Anónimo”, a unas palabras que yo escribí. Todo ello con el mayor respeto y sin ninguna pretensión de polemizar, porque no es mi estilo ni mi deseo, ni es éste el lugar adecuado para hacerlo. Es el género de la palabra “Idus” en Latín.

Como bien conoces tú, en el antiguo calendario romano, “Idus” correspondía a la luna llena. Es un substantivo de la cuarta declinación que sólo tiene plural, y esa misma forma vale para el nominativo, el vocativo y el acusativo. Desde nuestro primer año de Latín todos sabemos que en la cuarta declinación hay substantivos neutros (muy pocos) como “genu” (rodilla), “cornu” (cuerno). Todos ellos tienen el nominativo/vocativo/acusativo singular terminado en -u.

El resto de substantivos (porque no hay adjetivos) de la cuarta declinación terminan en –us (forma que vale para el nominativo/vocativo singular, y el nominativo/vocativo/acusativo plural). Pueden ser de género femenino, como “manus” (mano [todavía nosotros decimos “la mano”, a pesar de su terminación en –o]) y del género masculino, como “exercitus” (ejército). El uno u otro género depende del significado, si nuestros antepasados indo-europeos, de donde procede el Latín, lo interpretaban como algo sexualmente masculino o femenino.

Pasa como con los árboles, que tanto en Griego como en Latín son femeninos, aunque en Griego y en Latín muchos sean de la segunda declinación (“-os” en Griego, y “–us” en Latín, terminaciones que gramaticalmente daban en su mayoría substantivos masculinos). Y es que el género natural (macho o hembra) siempre se ha impuesto en las lenguas indo-europeas al género gramatical (el de la terminación), que es posterior y secundario. Y resulta que nuestros antepasados remotos, cuando veían a un árbol que “daba a luz” frutos y frutas y le ponían un nombre, se lo ponían igual que a una hembra, que también “da a luz”. Los interpretaban como sexualmente femeninos.

Lo podemos reconocer en nuestra propia lengua en la que palabras como “poeta, artista, pianista, ebanista, lampista, organista” y todo un sinfín de palabras acabadas en –a (que es una terminación gramaticalmente femenina), han sido consideradas masculinas por su significado, porque eran actividades exclusivamente reservadas a los hombres. Ahora, gracias a Dios, las cosas están cambiando. En algunos casos se admiten ahora formas como “la pianista”, si se trata de una mujer, o se instala una nueva palabra, de creación secundaria, como “poetisa”, que es lo que era nuestra admirada Safo (los Griegos decían “Safó”, y esto creará otra polémica).

Estoy de acuerdo en que la gente suele decir *”Los Idus”, en masculino, en lugar de “Las Idus”, que sería lo correcto. Puede ser que el hablante identifique la terminación en –us con un masculino, porque la mayoría de substantivos latinos terminados en –us dieron masculinos en nuestra lengua.

Resumiendo: todos los que hemos leído algunos textos en Latín estamos acostumbrados a leer:

Pridie [el día antes de) Idus Martias, Februarias, Ianuarias”, etc.,
lo mismo que:
“Pridie Nonas Martias, Februarias, Ianuarias”,
o
“Pridie Kalendas Martias, Februarias, Ianuarias”.

Así es como ponía la fecha, por ejemplo Cicerón, cuando, desde su destierro, le enviaba cartas a su amada esposa Terentia o a sus amigos.

Me perdonarás, amiga Isabel, por lo extenso de este comentario, pero es que pienso que tu espacio es un lugar donde hay gran abundancia de Cultura (con mayúscula) Romana, y, entre todos y todas, no nos podemos permitir el más mínimo desliz.

Te envío, amiga Isabel, toda mi admiración y un gran abrazo,

Antonio

PS.: Puestos a corregir el comentario de “Anónimo”, lo vamos a corregir todo. Dice “Anónimo”: “fue asesinado en el Senado por Craso y Bruto, su hijo”. Dice Suetonio (Vida de Julio César, 82,2) que Julio César le dijo a Bruto, en Griego: Καὶ σὺ, τέκνον; [¿Kái sý téknon?] (¿Y tú también, hijo?). No es que Bruto fuese hijo de Julio César, sino que fue una fórmula cariñosa, la dirigida a un amigo. Lo que sí parece cierto es que la madre de Bruto fue una, una más, de las amantes de Julio César, pero Bruto no era hijo de Julio César. El que sí lo fue fue Cesarión, producto de los amoríos con Cleopatra, la que tuvo a Julio César como uno, uno más también, de sus amantes.

lunes, 19 de enero de 2009

IDVS MARTIAS (III) [IDUS DE MARZO]: Prodigios siniestros




Decía hace unos días que Ovidio, al final de LAS METAMORFOSIS, nos describe los presagios siniestros que anunciaron el asesinato de Julio César; y que Virgilio, en el libro primero de LAS GEÓRGICAS, nos describe los prodigios que se sucedieron tras el asesinato de César.

Otro autor Romano, Suetonio, también nos cuenta en LA VIDA DE JULIO CÉSAR los prodigios que anunciaron el tiranicidio. Suetonio vivió entre el 70 y el 150 dC. De lo mucho que él escribió, lo más importante que nos queda son LAS VIDAS DE LOS DOCE CÉSARES, es decir, de los doce Emperadores del siglo primero antes de Cristo. No tiene la maestría de Virgilio ni la de Ovidio, pero sus VIDAS nos dan datos que, de no ser por él, se habrían perdido.

Aquí tenéis los capítulos LXXXI, LXXXII y el comienzo del LXXXIII de LA VIDA DE JULIO CÉSAR.


LXXXI [1] Sed Caesari futura caedes euidentibus prodigiis denuntiata est. paucos ante menses, cum in colonia Capua deducti lege Iulia coloni ad extruendas uillas uetustissima sepulcra dis[s]icerent idque eo studiosius facerent, quod aliquantum uasculorum operis antiqui scrutantes reperiebant, tabula aenea in monimento, in quo dicebatur Capys conditor Capuae sepultus, inuenta est conscripta litteris uerbisque Graecis hac sententia: quandoque ossa Capyis detecta essent, fore ut illo prognatus manu consanguineorum necaretur magnisque mox Italiae cladibus uindicaretur. [2] Cuius rei, ne quis fabulosam aut commenticiam putet, auctor est Cornelius Balbus, familiarissimus Caesaris. proximis diebus equorum greges, quos in traiciendo Rubiconi flumini consecrarat ac uagos et sine custode dimiserat, comperit pertinacissime pabulo abstinere ubertimque flere. et immolantem haruspex Spurinna monuit, caueret periculum, quod non ultra Martias Idus proferretur. [3] Pridie autem easdem Idus auem regaliolum cum laureo ramulo Pompeianae curiae se inferentem uolucres uarii generis ex proximo nemore persecutae ibidem discerpserunt. ea uero nocte, cui inluxit dies caedis, et ipse sibi uisus est per quietem interdum supra nubes uolitare, alias cum Ioue dextram iungere; et Calpurnia uxor imaginata est conlabi fastigium domus maritumque in gremio suo confodi; ac subito cubiculi fores sponte patuerunt. [4] Ob haec simul et ob infirmam ualitudinem diu cunctatus an se contineret et quae apud senatum proposuerat agere differret, tandem Decimo Bruto adhortante, ne frequentis ac iam dudum opperientis destitueret, quinta fere hora progressus est libellumque insidiarum indicem ab obuio quodam porrectum libellis ceteris, quos sinistra manu tenebat, quasi mox lecturus commiscuit. dein pluribus hostiis caesis, cum litare non posset, introiit curiam spreta religione Spurinnamque irridens et ut falsum arguens, quod sine ulla sua noxa Idus Martiae adessent: quanquam is uenisse quidem eas diceret, sed non praeterisse.



LXXXII [1] Assidentem conspirati specie officii circumsteterunt, ilicoque Cimber Tillius, qui primas partes susceperat, quasi aliquid rogaturus propius accessit renuentique et gestu[m] in aliud tempus differenti ab utroque umero togam adprehendit: deinde clamantem: ista quidem uis est! alter e Cascis auersum uulnerat paulum infra iugulum. [2] Caesar Cascae brachium arreptum graphio traiecit conatusque prosilire alio uulnere tardatus est; utque animaduertit undique se strictis pugionibus peti, toga caput obuoluit, simul sinistra manu sinum ad ima crura deduxit, quo honestius caderet etiam inferiore corporis parte uelata. atque ita tribus et uiginti plagis confossus est uno modo ad primum ictum gemitu sine uoce edito, etsi tradiderunt quidam Marco Bruto irruenti dixisse: καὶ σὺ τέκνον; [3] Exanimis diffugientibus cunctis aliquamdiu iacuit, donec lecticae impositum, dependente brachio, tres seruoli domum rettulerunt. nec in tot uulneribus, ut Antistius medicus existimabat, letale ullum repertum est, nisi quod secundo loco in pectore acceperat. [4] Fuerat animus coniuratis corpus occisi in Tiberim trahere, bona publicare, acta rescindere, sed metu Marci Antoni consulis et magistri equitum Lepidi destiterunt.

LXXXIII [1] Postulante ergo Lucio Pisone socero testamentum eius aperitur recitaturque in Antoni domo, quod Idibus Septembribus proximis in Lauicano suo fecerat demandaueratque uirgini Vestali maximae.



[LXXXI. Prodigios evidentes anunciaron a César su próximo fin. Escasos meses antes, los colonos a quienes la ley Julia había otorgado terrenos en la Campania, para construir casas de campo, destruyeron antiquísimos sepulcros, y con tanto más afán cuanto que en las excavaciones que hacían solían encontrar vasos de labores antiguas. En un sepulcro que guardaba, según decían, los restos de Capys, fundador de Capua, encontraron una plancha de bronce que conservaba en caracteres y palabras griegas la siguiente inscripción: Cuando se descubran las cenizas de Capys, un descendiente de Iulo perecerá a manos de sus deudos, pero no tardará en ser vengado por las desgracias de Italia y para que no se crea que esto es fábula inventada a capricho, citaré en mi apoyo a Cornelio Balbo, intimo amigo de César. Pocas fechas antes de su muerte supo que los caballos consagrados por él a los dioses antes de pasar el Rubicón, y que habían dejado vagar sin amo, se negaban a comer y lloraban; por su parte, el arúspice Spurinna le advirtió, durante un sacrificio, que se guardase del peligro que le amenazaba para los idus de marzo. La víspera de estos mismos idus, habiendo penetrado en la sala del Senado, llamada de Pompeyo, un reyezuelo con una rama de laurel en el pico, aves de diferentes clases, salidas de un bosque vecino, se lanzaron sobre él y lo despedazaron. Por último, la noche que precedió al día de su muerte, creyó en sueños que se remontaba sobre las nubes y ponía su mano en la de Júpiter; y a su vez su esposa Calpurnia soñó que se desplomaba el techo de su casa y que mataban a su esposo en sus brazos, mientras las puertas de su habitación se abrían violentamente por sí mismas. Todos estos presagios y el mal estado de su salud le hicieron vacilar por largo tiempo acerca de si permanecería en su casa aplazando para el día siguiente lo que había propuesto al Senado; pero exhortado por Décimo Bruto a no hacer aguardar inútilmente a los senadores que estaban reunidos desde temprano salió de casa hacia la hora quinta. En el camino un desconocido le presentó un escrito en el que le revelaba la conjuración; César le cogió y lo unió a los demás que llevaba en la mano izquierda con la intención de leerlos luego. Las víctimas que se inmolaron en seguida dieron presagios desfavorables; pero, dominando sus escrúpulos religiosos, entró en el Senado y dijo burlándose a Spurinna que eran falsas sus predicciones porque habían llegado los idus de marzo sin traer ninguna desgracia, a lo que éste le contestó que hablan llegado, pero no habían aún pasado.

LXXXII. En cuanto se sentó, le rodearon los conspiradores con pretexto de saludarle; en el acto Cimber Telio, que se había encargado de comenzar, acercósele como para dirigirle un ruego; mas negándose a escucharle e indicando con el gesto que dejara su petición para otro momento, le cogió de la toga por ambos hombros, y mientras exclamaba César: Esto es violencia, uno de los Casca, que se encontraba a su espalda, lo hirió algo más abajo de la garganta. Cogióle César el brazo, se lo atravesó con el punzón y quiso levantarse, pero un nuevo golpe le detuvo. Viendo entonces puñales levantados por todas partes, envolviese la cabeza en la toga y bajóse con la mano izquierda los paños sobre las piernas, a fin de caer más noblemente, manteniendo oculta la parte inferior del cuerpo. Recibió veintitrés heridas, y sólo a la primera lanzó un gemido, sin pronunciar ni una palabra. Sin embargo, algunos escritores refieren que viendo avanzar contra él a M. Bruto, le dijo en lengua griega: ¡Tú también, hijo mío!. Cuando le vieron muerto, huyeron todos, quedando por algún tiempo tendido en el suelo, hasta que al fin tres esclavos le llevaron a su casa en una litera, de la que pendía uno de sus brazos. Según testimonio del médico Antiscio, entre todas sus heridas sólo era mortal la segunda que había recibido en el pecho. Los conjurados querían arrastrar su cadáver al Tíber, adjudicar sus bienes al Estado y anular sus disposiciones; pero el temor que les infundieron el cónsul M. Antonio y Lépido, jefe de la caballería, les hizo renunciar a su designio.

LXXXIII. A petición de su suegro L. Pisón fue abierto su testamento, dándose lectura de él en casa de Antonio. César lo había hecho en los últimos días de septiembre, en su posesión de Lavícum, encargando después su custodia a la superiora de las vestales].






domingo, 18 de enero de 2009

IDVS MARTIAS (II) [IDUS DE MARZO]: Prodigios siniestros

Ovidio nos describe en el libro décimo quinto de LAS METAMORFOSIS los presagios que anunciaron el asesinato de Julio César en las Idus de Marzo (15 de Marzo) del 44 aC. Virgilio nos describe, de forma magistral también, en el libro primero de LAS GEÓRGICAS, los prodigios que se sucedieron tras el apuñalamiento de Julio César en el Senado Romano. Aquí los tenéis.
Sol tibi signa dabit. solem quis dicere falsum
audeat? ille etiam caecos instare tumultos
saepe monet fraudemque et operta tumescere bella;
ille etiam exstincto miseratus Caesare Romam,
cum caput obscura nitidum ferrugine texit
impiaque aeternam timuerunt saecula noctem.
Tempore quamquam illo tellus quoque et aequora ponti,
obscenaeque canes importunaeque uolucres
signa dabant. quotiens Cyclopum efferuere in agros
uidimus undantem ruptis fornacibus Aetnam,
flammarumque globos liquefactaque uoluere saxa!
Armorum sonitum toto Germania caelo
audiit, insolitis tremuerunt motibus Alpes.
Vox quoque per lucos uulgo exaudita silentis
ingens, et simulacra modis pallentia miris
uisa sub obscurum noctis, pecudesque locutae
(infandum!); sistunt amnes terraeque dehiscunt,
et maestum inlacrimat templis ebur aeraque sudant.
Proluit insano contorquens uertice siluas
fluuiorum rex Eridanus camposque per ovnis
cum stabulis armenta tulit. nec tempore eodem
tristibus aut extis fibrae apparere minaces
aut puteis manare cruor cessauit, et altae
per noctem resonare lupis ululantibus urbes.
Non alias caelo ceciderunt plura sereno
fulgura nec diri totiens arsere cometae.
ergo inter sese paribus concurrere telis
Romanas acies iterum uidere Philippi;
nec fuit indignum superis bis sanguine nostro
Emathiam et latos Haemi pinguescere campos.
scilicet et tempus ueniet, cum finibus illis
agricola incuruo terram molitus aratro
exesa inueniet scabra robigine pila,
aut grauibus rastris galeas pulsabit inanis
grandiaque effossis mirabitur ossa sepulcris.
(Vergilius, Georgicon liber primus, 463-497)

[“El Sol te dará señales. Al Sol, ¿quién se atrevería a llamarlo mentiroso? En verdad es él quien con frecuencia nos advierte los ocultos tumultos que amenazan y que el engaño y las guerras fermentan en secreto. Él es también quien, extinguido César, se compadeció de Roma, cubriendo su brillante cabeza de oscura herrumbre y provocando el temor de una noche eterna a una generación impía. Aunque en aquel tiempo la tierra y las llanuras del mar y las perras de mal augurio y las siniestras aves daban también pronósticos.

¡Cuántas veces contemplamos el Etna, rebosante de fuego y humo, abiertas sus hornazas, desbordarse hirviente sobre los campos de los Cíclopes, y rodar globos de fuego y rocas derretidas!. La Germania escuchó por todo el ámbito del cielo el ruido de las armas; con sacudidas nunca vistas los Alpes temblaron. Una poderosa voz se dejó también oír por todas partes en el silencio de los bosques y fantasmas de palidez extraña se vieron al acercarse las tinieblas de la noche y, ¡prodigio indecible!, hablaron las bestias. La corriente de los ríos se detiene y el marfil llora en los templos afligido, y los bronces se cubren de sudor. El Erídano, rey de los ríos, arrastra selvas que remueve con furioso torbellino, y a través de toda la llanura arrastró establos y ganados. En la misma época las fibras no cesaron de aparecer, amenazadoras en las vísceras de siniestro presagio, ni de manar sangre los pozos, y las ciudades, edificadas sobre alturas, de resonar durante la noche con el aullido de los lobos. Jamás se vieron caer en mayor número los rayos por un cielo despejado, ni tan frecuentemente brillaron los cometas funestos.

Por eso los campos de Filipos contemplaron por segunda vez el choque mutuo de los ejércitos Romanos con iguales armas y pareció justo a los dioses empapar dos veces con sangre nuestra la Emitía y las vastas llanuras del del Hemo. Sin duda llegará un tiempo en que el labrador, trabajando sobre aquellos campos la tierra con el corvo arado, hallará las armas carcomidas por la herrumbre áspera, o con los pesados rastros golpeará cascos vacíos y contemplará, admirado, sobre las abiertas tumbas gigantescas osamentas”].
(Traducción, con modificaciones, de Tomás de la Ascensión Recio García y Arturo Soler Ruiz)






domingo, 11 de enero de 2009

IDVS MARTIAS (I) [IDUS DE MARZO]: Siniestros presagios

Ovidio nos describe magistralmente, en el libro décimo quinto de LAS METAMORFOSIS, los siniestros prodigios que se sucedieron en Roma, ante la proximidad del apuñalamiento de Julio César, en el Senado, en las Idus de Marzo del 44 aC, por parte de Bruto, Casio, y otros senadores.
Talia nequiquam toto Uenus anxia caelo
uerba iacit superosque mouet, qui rumpere quamquam
ferrea non possunt ueterum decreta sororum,
signa tamen luctus dant haud incerta futuri;
arma ferunt inter nigras crepitantia nubes
terribilisque tubas auditaque cornua caelo
praemonuisse nefas; solis quoque tristis imago
lurida sollicitis praebebat lumina terris;
saepe faces uisae mediis ardere sub astris,
saepe inter nimbos guttae cecidere cruentae;
caerulus et uultum ferrugine Lucifer atra
sparsus erat, sparsi lunares sanguine currus;
tristia mille locis Stygius dedit omina bubo,
mille locis lacrimauit ebur, cantusque feruntur
auditi sanctis et uerba minantia lucis.
Victima nulla litat, magnosque instare tumultus
fibra monet, caesumque caput reperitur in extis,
inque foro circumque domos et templa deorum
nocturnos ululasse canes umbrasque silentum
errauisse ferunt motamque tremoribus urbem.
non tamen insidias uenturaque uincere fata
praemonitus potuere deum, strictique feruntur
in templum gladii: neque enim locus ullus in urbe
ad facinus diramque placet nisi curia caedem.
Tum uero Cytherea manu percussit utraque
pectus et Aeneaden molitur condere nube,
qua prius infesto Paris est ereptus Atridae,
et Diomedeos Aeneas fugerat ensis.

(Metamorfosis, XV, 780-806)

[Tales palabras lanza Venus angustiada en todo el cielo y conmueve a los dioses que, aunque no son capaces de romper los férreos decretos de las viejas hermanas, sin embargo, dan señales certeras del dolor que va a venir. Dicen que las armas entrechocando en medio de las negras nubes y espantosas trompetas y cuernos oídos en el cielo advirtieron de antemano del crimen. También el entristecido rostro del sol ofrecía una pálida luz a la preocupada tierra. A menudo parecía que ardían antorchas junto a los astros, a menudo cayeron gotas de sangre entre la lluvia; y el Lucífero, ennegrecido, tenía el rostro rociado de negra herrumbre, rociado de sangre estaba el carro de la Luna; el búho de la Estige dio en mil lugares tristes agüeros, en mil lugares vertió lágrimas el marfil, y se dice que en los bosques sagrados se oyeron cantos y palabras amenazadoras. Ninguna víctima da buenos presagios y las entrañas advierten de que se avecina una gran confusión y se encuentra entre las vísceras una cabeza cortada; y dicen que en el foro y alrededor de las casas y de los templos de los dioses aullaron perros en la noche y vagaron las sombras de los silenciosos y la ciudad fue agitada por temblores.

Sin embargo, las advertencias de los dioses no fueron capaces de vencer las asechanzas y el destino que iba a venir, y son llevadas al interior del templo espadas empuñadas; y así pues ningún lugar en la ciudad complace para el crimen y el cruel asesinato a no ser la curia. Entonces en verdad Citerea con ambas manos golpeó su pecho y se esfuerza por esconder al Enéada en la nube con la que antes fue arrebatado Paris al Atrida hostil y Eneas había esquivado la espada de Diomedes].
(Traducción de Consuelo Álvarez y Rosa María Iglesias)