ANTONIO MARTÍN ORTIZ: LOS OFICIOS CONSIDERADOS VILES Y REPUGNANTES, al decir de Marco Tulio Cicerón
ANTONIO MARTÍN ORTIZ
EN ESTA POSICIÓN ME HE PASADO LA MAYOR PARTE DE MI VIDA.
AQUÍ Y ASÍ ME TENÉIS.

Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci.
OMNE TVLIT PVNCTVM QVI MISCVIT VTILE DVLCI.
(Q. Horatius Flaccus, Epistula ad Pisones, 343)
Ganó todo mérito el que mezcló lo útil con lo agradable.

VERANO DE 1964 EN SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia

<strong>VERANO DE 1964 EN <em>SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia</em></strong>
Mi padre [R.I.P.], un amigo (Josep Ma. Riba i Armenter [R.I.P.]), mi hermana Simona, yo mismo, mi hermana Rosario,
mi hermano Pepe, mi madre [R.I.P.], otro amigo (Josep Amiell):
PATRI MATRIQVE MEIS IN MEMORIAM: Descansen en Paz los dos juntos
.
"Cuando uno ha perdido a su padre y a su madre, se ha quedado sin referencia al pasado".
(Frase mía, que yo, como bien nacido, les dedico a quienes me dieron la Vida y me abrieron el Camino para ser Feliz)
A mí, lo mismo que a Ovidio (Tristia, I, III, 4):
Labitur ex oculis nunc quoque gutta meis.
Todavía ahora se me resbala una lágrima de los ojos, los míos.

Recojo y comparto la frase, más optimista, de mi amigo Carlos Hernández, Chacien: ”Lo que en verdad mata es el olvido”.
No es mi caso, porque yo, estas cosas, no las olvido.

EQUITACIÓN AL SON DE POLCAS VIENESAS

Si quieres disfrutar de la maravilla de ver a los caballos de la Escuela Española de Equitación de Viena danzando al son de las polcas de los Strauss,
PINCHA EN UNO DE LOS ENLACES SIGUIENTES:

1) Spanish Riding School Vienna
2) Spanische Hofreitschule
3) Beliebte Annen-Polka
4) Best Equestrian Art School of Europe 251107.
Ejercicios de doma de caballos
Νενικήκαμεν
ΝΕΝΙΚΗΚΑΜΕΝ
[Nenikékamen]
Hemos vencido.
ΣΥΡΙΖΑ: PODEMOS
Αλέξης Τσίπρας
20-IX-2015
Δημοψήφισμα για τη συμφωνία στις 5 Ιουλίου
Referéndum sobre “El Acuerdo”
[Es decir, la Capitulación de Grecia: La Esclavitud]
el 5 de Julio.
Como en Atenas, tras la Victoria sobre los Persas en Maratón, el 490 aC., las gentes de Bien, PODEMOS decir, con los Griegos [Unos 11.000 Griegos valientes derrotaron a unos 25.000 Persas bien armados]: 
Νενικήκαμεν 
ΝΕΝΙΚΗΚΑΜΕΝ 
[Nenikékamen] 
Hemos vencido.

lunes, 9 de abril de 2012

LOS OFICIOS CONSIDERADOS VILES Y REPUGNANTES, al decir de Marco Tulio Cicerón

Claro, para un Romano que se las diese de auténtico ciudadano, la verdadera y gratificante vida es la vida en Sociedad, ejerciendo las funciones típicas de un hombre libre, conversando en el Foro sobre los grandes temas de la Política y la Existencia humana, sobre la grandeza de la Herencia Cultural Griega, y, en general, sobre los valores de lo que podríamos llamar El Espíritu. No olvidemos que el término trabajo procede del Latín medieval tripalium [instrumento de tortura compuesto de tres palos]. No aparece en Latín Clásico, en el que sí aparece, precisamente en Varrón, la palabra tripalis-e [de tres palos], estando documentada la palabra tripalium por primera vez en Latín en el 582 dC.  
Lo que es el trabajo productivo, del que vivimos todos, el que nos proporciona los medios para comer, para vivir en general, y para tener una casa digna, corresponde a los esclavos, que para eso están:  no en vano los esclavos eran llamados por Marco Terencio Varrón (116-27 aC.), un contemporáneo de Marco Tulio Cicerón (106-43 aC.), en su obra Rerum Rusticarum Libri III [I, 17, 1] [Tres Libros sobre las tareas del campo] Instrumenti genus  uocale [Tipo de herramienta que habla], al lado del Instrumenti genus semiuocale [Tipo de herramienta que emite sonidos, los animales, las bestias] y del Instrumenti  genus mutum [Tipo de herramienta mudo: las herramientas de trabajo como los arados, las azadas, etc.].

Os dejo aquí un fragmento del plebeyo venido a más por la Política, y por su Esfuerzo e Inteligencia, que es Cicerón, un homo nouus, un hombre nuevo, sin antepasados que hubiesen pertenecido a la Nobleza, en el que muestra un desprecio bien significativo por todos los trabajos productivos materialmente. Si tuviéramos que atenernos a las teorías de Cicerón, bien pocos quedarían ahora que no fuesen considerados esclavos.
Y me digo yo: ¿No puede darse el caso de que la Sociedad Actual, la Unión Europea, y todos los países Occidentales, esté compuesta, en su mayoría, por un conjunto de esclavos -los trabajadores- al servicio de unos cuantos -muy pocos-, que son los que tienen el Poder y el dinero, llámense Banqueros, Políticos, Grandes fortunas, Consejeros de multinacionales, o lo que sea?

Ahí va el texto de Cicerón.
Con  relación, ahora, a los oficios y las ganancias, sobre la cuestión de saber cuáles hay que considerar dignos de un hombre libre y cuáles hay que considerar viles, he aquí la opinión generalmente recibida. En primer lugar se consideran reprobables aquellos  que generan el odio de los hombres, como los de los cobradores de impuestos [de los puertos] y los usureros. Indignos de un hombre libre y viles son, además, las ganancias de todos los mercenarios, de los que son los trabajos y no las habilidades lo que uno paga: en estas ganancias, en efecto, el salario es él mismo la paga de la esclavitud. Viles también hay que considerar a los que compran a los comerciantes para vender enseguida: ellos no ganarían nada, en efecto, si no engañasen mucho, y en verdad no hay nada más vergonzoso que el engaño. Todos los artesanos se entregan a un oficio vil, el taller no puede aportar nada de bueno , y los menos aceptables son los oficios que están al servicio de los placeres: Los vendedores de grandes peces, los carniceros, los cocineros, los que hacen embutidos, los pescadores, como dice Terencio (Eunuchus, 257); añade, si quieres, a esto a los perfumistas, los bailarines y cualquier juego de azar.
Marco Tulio Cicerón, Sobre los Deberes, I, XLII, 150

Copyright de la traducción ©: Antonio Martín Ortiz
M. TVLLI CICERONIS DE OFFICIIS LIBER PRIMVS
XLII [150] Iam de artificiis et quaestibus, qui liberales habendi, qui sordidi sint, haec fere accepimus. Primum improbantur ii quaestus, qui in odia hominum incurrunt, ut portitorum, ut feneratorum. Illiberales autem et sordidi quaestus mercennariorum omnium, quorum operae, non quorum artes emuntur; est enim in illis ipsa merces auctoramentum seruitutis. Sordidi etiam putandi, qui mercantur a mercatoribus, quod statim uendant; nihil enim proficiant, nisi admodum mentiantur; nec uero est quicquam turpius uanitate. Opificesque omnes in sordida arte uersantur; nec enim quicquam ingenuum habere potest officina. Minimeque artes eae probandae, quae ministrae sunt uoluptatum: Cetarii, lanii, coqui, fartores, piscatores, ut ait Terentius; adde huc, si placet, unguentarios, saltatores, totumque ludum talarium.




[1,42] (150) Iam de artificiis et quaestibus, qui liberales habendi, qui sordidi sint, haec fere accepimus. Primum improbantur ii quaestus, qui in odia hominum incurrunt, ut portitorum, ut feneratorum. Illiberales autem et sordidi quaestus mercennariorum omnium, quorum operae, non quorum artes emuntur; est enim in illis ipsa merces auctoramentum seruitutis. Sordidi etiam putandi, qui mercantur a mercatoribus, quod statim uendant; nihil enim proficiant, nisi admodum mentiantur; nec uero est quicquam turpius uanitate. Opificesque omnes in sordida arte uersantur; nec enim quicquam ingenuum habere potest officina. Minimeque artes eae probandae, quae ministrae sunt uoluptatum: Cetarii, lanii, coqui, fartores, piscatores, ut ait Terentius; adde huc, si placet, unguentarios, saltatores, totumque ludum talarium.
[1,42] XLII. - Nous sommes assez renseignés sur les occupations et les façons de s'enrichir qu'on peut considérer comme libérales et celles qui sont avilissantes. On condamne en premier lieu celles qui exposent à se rendre odieux à ses semblables, comme c'est le cas pour les percepteurs d'impôts et les usuriers. Ne sont pas libéraux et ont quelque chose de dégradant les métiers dans lesquels on se fait payer, non son talent, mais sa peine, parce qu'alors le salaire est la consécration d'une servitude. Doivent être également réputés vils les trafics des détaillants qui achètent pour revendre aussitôt; ils ne peuvent donner de profit sans beaucoup de tromperie, et rien n'est plus bas que la fausseté. Tous les artisans exercent aussi un métier sans dignité : il ne peut y avoir dans un atelier rien qui convienne à un homme né libre. Très peu estimables sont les professions servantes de nos plaisirs, comme celles «des engraisseurs de poissons, des bouchers, des cuisiniers, des charcutiers, des pêcheurs», ainsi qu'il est dit dans un vers de Térence. On peut leur adjoindre les parfumeurs, les danseurs, les baladins.
Itinera Electronica

Cicéron, Des devoirs, Livre I, XLII, 150 
XLII. Quant aux arts et aux gains qu'ils procurent, voici, en général, quels sont ceux qui passent pour libéraux, et ceux qui passent pour serviles. D'abord on désapprouve les métiers qui attirent la haine publique; tel est celui des usuriers et des collecteurs d'impôts. On doit encore regarder comme bas le profit de tous ceux dont on paye la peine, et non le talent, car quiconque vend son travail se vend lui-même, et se met au rang des esclaves. Il faut en dire autant de ceux qui achètent aux gros marchands pour revendre sur-le champ à plus haut prix, puisqu'ils ne gagnent qu'à force de mentir et qu'il n'y a rien de plus honteux que le mensonge. Tous les métiers d'artisans sont bas et serviles; une boutique est indigne d'un homme libre. Enfin, on ne saurait avoir que du mépris pour toutes ces sortes de gens, qui sont comme les ministres de la volupté: tels sont les poissonniers, les bouchers, les cuisiniers, les charcutiers, les pêcheurs, comme dit Térence; et l'on peut y ajouter les parfumeurs, les danseurs, et tous ceux qui tiennent des jeux de hasard.
Cicéron, Traité des devoirs, Traduction française par E. Sommer, Paris, HACHETTE, 1877

150 XLII. Now in regard to trades and other means of livelihood, which ones are to be considered becoming to a gentleman and which ones are vulgar, we have been taught, in general, as follows. First, those means of livelihood are rejected as undesirable which incur people's ill-will, as those of tax-gatherers and usurers. Unbecoming to a gentleman, too, and vulgar are the means of livelihood of all hired workmen whom we pay for mere manual labour, not for artistic skill; for in their case the very wage they receive is a pledge of their slavery. Vulgar we must consider those also who buy from wholesale merchants to retail immediately; for they would get no profits without a great deal of downright lying; and verily, there is no action that is meaner than misrepresentation. And all mechanics are engaged in vulgar trades; for no workshop can have anything liberal about it. Least respectable of all are those trades which cater for sensual pleasures: Fishmongers, butchers, cooks, and poulterers, and fishermen, as Terence says. Add to these, if you please, the perfumers, dancers, and the whole corps de ballet.
150. Parliamo, infine, delle professioni e dei guadagni. Quali di essi sono da reputarsi nobili e quali ignobili? Ecco, all'incirca, quanto la tradizione ci insegna. Anzitutto, si disapprovano quei guadagni che suscitano l'odio della gente, come quelli degli esattori e degli usurai. Ignobili e abietti, poi, sono i guadagni di tutti quei mercenari che vendono, non l'opera della mente, ma il lavoro del braccio: in essi la mercede è per se stessa il prezzo della loro servitù. Abietti sono da reputarsi anche coloro che acquistano dai grossi mercanti cose da rivender subito al minuto: costoro non farebbero alcun guadagno se non dicessero tante bugie; e il mentire è la più grande vergogna del mondo. Tutti gli artigiani, inoltre, esercitano un mestiere volgare: non c'è ombra di nobiltà in una bottega. Ancora più in basso sono quei mestieri che servono al piacere: «Pescivendoli, macellai, cuochi, salsicciai, pescatori».  per dirla con Terenzio; aggiungi pure, se non ti dispiace, i profumieri, i ballerini e tutta la masnada dei mimi e delle mime.

19 comentarios:

profedegriego dijo...

Magnífica reflexión la que nos haces hoy, querido Antonio, y verdaderamente profunda la cuestión que te planteas en voz alta, recogiendo con tus palabras el sentir de muchos de nosotros ante la situación actual.
Desde tiempos de Catón el Viejo, defensor a ultranza de la agricultura, hasta la consideración de infamantes y sórdidos las profesiones o negocios que excluían como candidatas a Vestales a las hijas de quienes los ejerciesen (como traté en mi entrada "De Virginibus Vestalibus" hace unos meses), larga parece ser la lista de ocupaciones laborales indignas para un romano como Cicerón. La mano de obra esclava aseguraba la organización y la intendencia diaria de las familias patricias, pero no cabe duda de que frenó e hizo casi inexistente en muchos aspectos el desarrollo tecnológico del mundo romano; Alberto Angela en su interesante libro "Una giornata nell'antica Roma. Vita quotidiana, segreti e curiosità" plantea una interesantísima reflexión sobre el papel de los electrodomésticos y elementos tecnológicos que nos facilitan la vida hoy en las casas modernas como sustitutos de los esclavos que en la Roma antigua desempeñaban las mismas tareas: lavadoras en vez de lavanderas, el lavavajillas o el aspirador en lugar de los esclavos dedicados a las tareas de limpieza diaria, ordenadores e impresoras en vez de esclavos secretarios y escribanos y un largo etcétera, escogidos en mercados y comprados a los "mangones" como hoy lo hacemos en hipermercados y grandes superficies comerciales, reemplazados por unos nuevos si se rompen o son demasiado viejos(no olvidemos que Catón recomendaba "Cum servi aegrotarint, cibaria tanta dari non oportuisse").
Excelente entrada, amigo Antonio, que nos obliga a reflexionar en profundidad desde la perspectiva del mundo antiguo sobre el mundo que nos ha tocado vivir.
Mil bicos y un feliz regreso a las aulas después de este paréntesis pascual.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amiga mía, Profesora de Griego,

Muy sugerente tu comentario sobre el texto de Cicerón que acabo de publicar.

http://antoniomartnortiz.blogspot.com.es/2012/04/los-oficios-considerados-viles-y.html#more

Efectivamente, tú das un paso más, y trasladas a la actualidad cruda y nuda el problema que plantea Cicerón, que no lo es es para él, pero sí para nosotros, que ya no toleramos la existencia de esclavos, cosa que él, como la mayoría de los intelectuales de su época, digería sin el menor problema. Y es que los tiempos cambian, y, con los tiempos, las mentalidades. Al final, vamos a tener que reconocer que es válido universalmente aquello que, según Platón, en el Teeteto, decía Protágoras, de que El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, y de las que no son en cuanto que no son.

Me vas a dar la licencia no buscar directamente en el Teeteto, y que cite de memoria, porque te será mucho más fácil a ti que a mí recordar el texto Griego, y recurrir a él, si lo considerases necesario. Además, como estamos de vacaciones, hay que tomarse alguna licencia en estos menesteres.

Tras la información que me das de que habías tratado el tema de las Vestales,

http://senoneveroebentrovato-profedegriego.blogspot.com.es/2011/11/de-virginibus-vestalibus.html


me he trasladado a tu foro, y tengo que decirte que leído con sumo interés lo que nos dices sobre las Vestales. Es, en efecto, como siempre en ti, un texto muy pedagógico y muy interesante, y redactado de una forma adecuada para sus alumnos, hecho por una exquisita profesora, que sabe que éstos son la prioridad, convirtiendo la información que nos das en algo vivo y atractivo para quien desconoce, en uno u otro grado, la esencia de esa Institución femenina sagrada.

Aunque, como es lógico, el texto no me haya aportado nada nuevo, he tenido, con su lectura, la oportunidad de refrescar ideas y de disfrutar de la clarividencia de quien explica de forma que el que lee se siente inmerso en la Realidad de lo explicado.

Me felicitación desde aquí para ti y tu labor pedagógica, y mi admiración por tu persona, Querida Profesora.

Te envío un gran abrazo.

Antonio

carmensabes dijo...

Querido Antonio,

hay un trabajo que nos esclaviza, a veces necesario para la subsistencia, en ese sentido hemos cambiado poco, seguimos estando atados a un contrato, muchas veces abusivo, y a unas condiciones que distan bastante de la proporción.

Y aunque la palabra "esclavitud" nos suena muy lejana, no está en absoluto distante de nuestra sociedad, no digamos de otras donde siguen existiendo las esclavos.

Gracias por este post tan oportuno, pues tiene una doble lectura y gracias por generosas palabras, Maestro.

Qué bien sienta llegar a este rincón.

Un abrazo.

PACO HIDALGO dijo...

Don Antonio, no es de extrañar que el trabajo nos guste tan poco, teniendo el origen o la etimomología que tiene: tortura con tres palos: muy lógico que los romanos, como los griegos antes, lo dejaran para los esclavos, que no eran más que otros instrumentos productivos, como bien apunta usted.
Me acuerdo al leer la entrada de un verso de una canción del gran rockero sevillano Silvio (que el infierno lo tenga en la mayor gloria), al cual conocí, pues era vecino nuestro en el piso de estudiantes. En su canción Sureños decía así:

"Somos víctimas propiacias de una antigua maldición;
hemos de ganar el pan con el propio sudor;
menos mal que aquí en Sevilla, la vida tengo ganada;
pues con tanto calor, sudo aunque no haga nada".

Le deseo un excelente semana postpasión.

Carlos Hernández dijo...

De rabiosa actualidad el tema que plantea en esta entrada. Desde luego, no parece que lo haya escogido usted al azar, ávido siempre de proporcionarnos, a todos sus lectores, material suficiente para el debate y la polémica. Prueba de ello es la pregunta que muy intencionadamente deja en el aire, a la que yo respondería con otra pregunta: ¿quién es verdaderamente libre dentro del engranaje de una sociedad, sea cual sea? ¿Lo son, en la que nos ha tocado vivir, esos a los que alude, banqueros, políticos, grandes capitalistas, etc...? Una vez en la senda del enriquecimiento, de la lucha por el poder, ya sea político o económico, ¿no les impone su propia condición cierta clase de servidumbres, cierto tipo de requerimientos en modo alguno eludibles? Permítame, finalmente, que parafrasee su pregunta del modo siguiente:

¿No puede darse el caso de que en la Sociedad Actual, la Unión Europea (y todos los países Occidentales) esté compuesta, en su totalidad, por un conjunto de esclavos -los estados "soberanos" que la componen- al servicio de los mercados bursátiles, las agencias de calificación y, en resumidas cuentas, los poderes económicos que son, al fin y al cabo, quienes gobiernan?

En cuanto al texto de Cicerón, me ha chocado que traduzca el término portitorum por "transportistas", es decir, primero me ha chocado el uso de esta palabra en el contexto de la traducción, luego, como persona poco versada, he buscado el término correspondiente en latín, he deducido que era "portitorum" y, echando mano de mi diccionario (el humilde Vox que usted conoce) he hallado que traduce por "aduanero de un puerto", "peajero" (entiendo que es el que cobra peajes). Por otro lado, en la traducción francesa dice "percepteurs d'impôts", que sería "recaudadores de impuestos". Así pues, por simple curiosidad intelectual, ¿podría decirnos en qué se basa, qué criterios etimológicos ha seguido en este caso concreto para su traducción?

Un saludo muy afectuoso.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amigo mío, Don Carlos Hernández,

Oportunamente contestaré al conjunto de su comentario, que me ha gustado, aunque no sorprendido, porque me consta que es Vd. un lector de los más concienzudos que pueda uno imaginarse. También me encanta que se atreva Vd. con el texto Latino, como tiene que ser, que para eso hizo Vd. sus correspondientes estudios, de los que tiene que estar orgulloso, y satisfecho.

Vayamos ahora a lo urgente: la traducción de portitorum (portitor-portitoris: cobrador de impuestos en los puertos, en las aduanas de los puertos). Yo, en un lapsus, que no debería perdonarme a mí mismo, lo he traducido por transportistas, cosa que es a todas luces incorrecta. Sencillamente, me he equivocado. Tampoco me avergüenzo de ello, porque humano soy.

Como podrá Vd. comprobar, ya he hecho la rectificación correspondiente (cobradores de impuestos [de los puertos]).

Añado ahora, para que el texto se entienda del todo, que la asociación de los cobradores de impuestos con los usureros es normal en el mundo Romano, porque éstos tenían la costumbre de subastar el cobro de impuestos, de forma que algún adinerado adquiría los derechos para cobrarlos, y luego, como es de suponer, cobraba lo previsto y lo no previsto, recurriendo generalmente al aumento de los mismos, a la usura en definitiva. Añado ahora que las costumbres de nuestros Banqueros actuales, comparadas con la forma de hacer de los Romanos en cuestión de dinero, son obras de Caridad.

Mi admiración, mi agradecimiento, y mi satisfacción, amigo mío, por la atención que presta a lo que aquí se escribe, y el interés y rigor que pone en todo lo que Vd. hace.

Le envío, amigo mío, un gran abrazo.

Antonio

Natàlia Tàrraco dijo...

Ganarás el pan con el sudor de tu frente...no se me olvida, menuda lacra divina. Pero al parecer Cicerón y otros, desde los siglos de los siglos, están ausentes en su torre de marfil y ni sudan ni se enteran.
Para griegos o romanos, para el medioevo, hasta el renacimiento, todo aquel o aquella que trabajaba con las manos ejercía labor servil, puesto que únicamente la labor del intelecto era superior y de humana categoría. Artes mecánicas, menospreciadas, artes liberales, o sea, las del hombre libre, OK.
Retórica milenaria que sancionó el trabajo (buena anotación la tuya sobre la raíz de la palabra) como vil, casi animal, con la salvedad del añadido hablante instrumento.
"Los hombres elevados a los puestos prominentes son tres veces esclavos" eso decía F. Bacon.
A veces no hay peor denigración humana que el poder, y siempre es loable aquel que trabaja honestamente con sus manos, con su integridad e imaginación, incluso, desde luego, fabricando cucharas.

Desengañémos, hoy, ahora, existe la esclavitud enmascarada en el cinismo.
"Ora et labora", menudo timo "perinde ac cadaver" y "quid novi?"
Besitos amigo, como ves, estoy algo desquiciada, preparando fotos del viaje a Alemania (mucho tema romano), para nueva entrada.

Javier dijo...

Querido amigo Antonio, somos tan esclavos como nos podemos permitir, y según avanzan los tiempos creo que es casi lo único que nos es dado ser. No andamos tan alejados, pues, de esa res vocale romana. De todas formas, que el trabajo es cosa ingrata y onerosa lo sabían, ya antes que los romanos, los judíos, que así les es dicho en el libro del Génesis tras el estropicio causado por Adán.

Así que, andando el tiempo, no sería tan diferente la moral cristiana de la romana de la que bebe, y más específicamente la católica, pues sabido es el amor al trabajo, esa vil ocupación, que profesan las culturas protestantes en general.

Quizá no sería mala cosa, si los censores (estos de ahora, no por ventura los de la antigua Roma) me lo permiten, instaurar de nuevo la esclavitud, pero no la económica que padecemos, sino la jurídica, la legal, y de paso las naumaquias, y las luchas de gladiadores. En fin, no quiero dar ideas al Gobierno, que a lo mejor deciden acabar con el desempleo por vía de urgencia...

Un abrazo.

Carlos Hernández dijo...

Su actitud le honra, amigo mío, no esperaba menos de usted, al igual que sé que usted no espera de mí otra cosa que la franca expresión de todas mis dudas en el momento en que se produzcan.

Por otro lado, este pequeño incidente, si se le puede llamar así, ha dado pie a una interesante aclaración que nos ilustra un poco más sobre las costumbres de los romanos, en concreto en lo que se refiere al cobro de impuestos, lo cual supone en una aportación positiva y permanente que compensa con creces el breve lapsus, perfectamente humano y comprensible, que haya podido tener.

Un gran abrazo, amigo Antonio.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amiga mía, Carmen Pascual, Carmensabes,

Totalmente de acuerdo contigo en que la esclavitud no ha desaparecido de nuestro horizonte, por mucho que lo pretendamos. Aquí, y en todas partes, mandan los de siempre, y son siempre los mismos, aunque se vistan con máscaras diferentes. Al menos los esclavos greco-romanos eran conscientes de su esclavitud, y buscaban sistemas filosóficos que los liberasen, aunque fuera sólo con el pensamiento. La esclavitud del hombre actual es mucho peor, porque ni siquiera es consciente de que es esclavo del amo de turno, llámese Jefe, Director, Estado, Presidente, Amo, Dueño, o lo que sea.

Se supone que el avance de la Civilización tiene que repercutir en todos los seres humanos, de forma que a menos trabajo cada día corresponda mayor remuneración, porque para eso se inventan las máquinas y la tecnología.

Si el obrero, el común de los mortales, porque, en definitiva, la mayoría somos obreros, tiene que trabajar cada día más para conseguir peores condiciones de vida y más miserables emolumentos, ¿para qué coño [perdón, pero sic] nos sirve el progreso?

Resumiendo: que estamos peor que hace unos cuantos siglos, y los que detentan el poder intentan cada día vendernos un burro que no es que renquee, sino que ni si quiera anda.

Los ídolos anteriores han caído, algunos, porque no todos, pero en la actualidad se han instalado unos nuevos ídolos a los que la mayoría inconsciente y analfabeta adora sin reparos de ninguna clase: son los Políticos, los Banqueros, los Amos, los Ricos, los que detentan el poder y el dinero, los estafadores, los evasores de impuestos, los vagos, etc.

Si el avance de la Civilización tiene que servir para que empeoren nuestras condiciones de vida, yo voy a prepararme para regresar al Paleolítico Superior, porque es seguro que aquellas gentes vivían mejor, o, como decía Horacio de sí mismo, me voy a refugiar en una corriente filosófica que me aproxime al mundo animal irracional, como Horacio, repito, que se consideraba a sí mismo un “Epicuri de grege porcum” (Epist. I, 4, 10] [Un cerdo del rebaño de Epicuro].

Te envío mi solidaridad, y un gran abrazo, amiga mía Carmen.

Antonio

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amigo Don Paco,

Tengo que decirle que cada renglón que escribe Vd. es una dosis de alegría y optimismo en esta dura vida que llevamos los mortales, unos más que otros, claro, porque en esta piel de toro que dijo Estrabón son demasiados los que viven a costa de los demás, y a los sufrientes trabajadores siempre nos toca estar en el mismo lugar.

Como buen Sevillano, impregna Vd. sus escritos de una dosis generosa de optimismo y ganas de vivir. Me encanta esa canción de ese amigo suyo, que no me resisto a dejar sin repetir:

"Somos víctimas propicias de una antigua maldición;
hemos de ganar el pan con el propio sudor;
menos mal que aquí, en Sevilla, la vida tengo ganada;
pues con tanto calor, sudo aunque no haga nada".
.

Siempre es un placer contertuliar con Vd., porque a mí también, como Andaluz que soy, me llena de ánimos ese sentido tan positivo de la vida que tienen los Andaluces en general, y los Sevillanos en particular.

Que tenga Vd. Un buen fin de semana, no postpasional ya, pero sí prevacacional, preveraniego, porque pronto estaremos en él.

Le envío un gran abrazo.

Antonio.

elena clásica dijo...

Querido Antonio:

Genial argumentación y reflexión, cuya conclusión sin duda, compartimos.

Esclavitud encubierta, que, como comentas a tu vez, se presenta de la peor manera posible, es decir, solpada, bajo la hipócrita apariencia de libertad y democracia plena de derechos inquebrantables.

Recuerdo a este respecto lo que apostillaba en su "Autobiografía" Malcolm X sobre los políticos en Estados Unidos: preguntado por su posible simpatía hacia los demócratas, Malcolm respondió que no era así, que prefería a los republicanos, ya que puestos a traicionar los derechos y libertades de los ciudadanos, por lo menos iban de frente.

Ciertamente, no hay peor dictadura que aquella que viene vestida de democracia y tolerancia.

Esclavitud la nuestra, la de nuestra Europa actual, eso sí "esclavitud moderna", esclavos de la "sociedad del bienestar", con acceso a la recepción de todos los servicios necesarios, a la satisfacción de todas nuestras necesidades empezando por la sanidad y la educación. Digo yo, que si esto no fuera así entraríamos de lleno en la peor de las pesadillas de un esclavo que quería soñar que era libre.

Esta actual sociedad esclavista está bien asegurada y bien garantizada por la dependencia en la que nos sumen las entidades bancarias, y decía Cicerón sobre los oficios y ganancias que: "se consideran reprobables aquellos que generan el odio de los hombres, como los de los cobradores de impuestos [de los puertos] y los usureros". La usura tiene, por cierto, muchas caras, muchos nombres.

También los políticos parecen tenerlo claro, creo que se han acabado las ideologías en estos tiempos, salvo honrosas excepciones plenas de dignidad, el único programa político que se defiende en el que los gobernantes están de acuerdo es el de separar claramente a los poderosos de los esclavos.

Parece que nos dirigimos a marchas forzadas a una nueva estructura esclavista en la que ya nos vamos sumiendo poco a poco, pero sin que se vayan notando. Los cambios se producen de manera suave, gradual, no en vano, disfrutamos del "panem et circensis". ¿Por qué habríamos de quejarnos? Claro, está todo muy bien organizado. Los medios de comunicación garantizan la sólida frontera que ha de separarnos de los poderosos, gobernantes, banqueros... De la información a la manipulación. Y vuelvo a recordar al bueno de MAlcolm:

“Si no estás prevenido ante los medios de comunicación te harán amar al opresor y odiar al oprimido”.

Esperemos frenar esta pesadilla que se palpa ya en el presente y ofrece un futuro tormentoso y oscuro.

Un abrazo gigante, mi querido maestro y amigo, tu admiradora Ἑλένη.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amigo Don Carlos,

Como siempre sus comentarios son finos y apuntan a lo esencial, más allá de las apariencias. Es exactamente lo que diría Platón, en relación al mundo de las esencias y el de las apariencias. Aquí, en esta Europa actual, a mi entender también, pasa lo que Vd. dice: hay más esclavos de los que parece y mucha menos libertad de la que más de uno se imagina. Ya no hay Estados soberanos, sino Poderes económicos absolutos y bien consolidados, coalicionados todos con los de la propaganda y los medios de comunicación, porque quienes dominan el Poder y el dinero, añadidos a los medios de comunicación, dominan el mundo. Ya nos dirán a nosotros, a Vd. y a mí, qué libertad nos queda a los que tenemos que vivir de un sueldo que, después de convertirse en miserable, se está convirtiendo en una limosna, y cuando hoy no nos garantiza el supuesto Estado nada de nuestro Futuro, ni Sanidad, ni bienestar, ni pensiones, ni nada.

No me voy a entretener a comentar lo que Vd. dice, porque lo comparto todo en su totalidad. Simplemente quiero darme el gustazo de repetir unas palabras suyas que resumen de forma sólida y contundente lo que es el estado actual de las cosas. Sólo quisiera añadir que, si nos atenemos a lo que vemos, y analizamos quién mueve los hilos de la Economía y la Política, parece como si la Señora Merkel se creyera que Alemania llega, por lo menos hasta Gibraltar, y también es como si lo que no consiguió el infame personaje que dirigió los destinos de Alemania hasta mediados de los cuarenta, lo intente conseguir, o lo esté consiguiendo, ahora es mujer que se lo tiene todo tan creído. Y es que ni España, ni Grecia, ni Polrtugal somos Alemania.. y,  puestos a opinar..., ni ganas.

Aquí dejo su texto, amigo mío , porque es genial:

¿Quién es verdaderamente libre dentro del engranaje de una sociedad, sea cual sea? ¿Lo son, en la que nos ha tocado vivir, esos a los que alude, banqueros, políticos, grandes capitalistas, etc...? Una vez en la senda del enriquecimiento, de la lucha por el poder, ya sea político o económico, ¿no les impone su propia condición cierta clase de servidumbres, cierto tipo de requerimientos en modo alguno eludibles? Permítame, finalmente, que parafrasee su pregunta del modo siguiente:


¿No puede darse el caso de que en la Sociedad Actual, la Unión Europea (y todos los países Occidentales) esté compuesta, en su totalidad, por un conjunto de esclavos -los estados "soberanos" que la componen- al servicio de los mercados bursátiles, las agencias de calificación y, en resumidas cuentas, los poderes económicos que son, al fin y al cabo, quienes gobiernan?

Le envío, amigo mío, un gran abrazo.

Antonio

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Bueno, amiga Natàlia, como todo en esta vida, las cosas se pueden mirar desde diferentes ópticas. Ya lo decía el viejo Protágoras, que el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, y de las que no son en cuanto que no son. Lo testimonia Platón en el Teeteto. Desde el punto de vista Bíblico, el trabajo es una maldición, porque eso de que te ganarás el pan con el sudor de tu frente suena a amenaza, pero, desde el punto de vista Clásico, a pesar de Cicerón, el trabajo puede ser una bendición. Aquí tenemos aquello de Virgilio

Labor omnia uicit improbus (Geórgicas, I, 145-6)
[Todo lo ha vencido el trabajo ímprobo]

http://www.hs-augsburg.de/~harsch/Chronologia/Lsante01/Vergilius/ver_ge01.html

Y es que las cosas, y las circunstancias, van cambiando al son de los tiempos, y todo depende de cómo le afectan a uno. Creo yo que lo que se suele despreciar en general no es el trabajo en sí mismo, sino el esfuerzo, pero, claro, el trabajo es necesario para poder subsistir, y la visión y valoración que se tenga de él no es fija durante toda nuestra Historia, sino que es cambiante.

Fíjate tú ahora cómo han cambiado las cosas que, mientras unos se dedican a defender la vida en general, y la de los animales en particular, hay otros que se llevan trofeos por matar elefantes, sin arriesgar su vida para nada, porque los protege la tecnología. Ya me gustaría a mí ver a todos esos partícipes en cacerías vérselas con un elefante como lo hacen los nativos de los correspondientes países, sin más artilugios que unas herramientas hechas a mano.

Como bien dices, amiga mía, sub sole nihil nouum.

Te envío un gran abrazo.

Antonio

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amigo mío, Don Javier, Eximio Profesor,

No puedo, ni debo, contradecir nada de lo que dice Vd. en su comentario, porque está más que claro que compartimos las ideas esenciales y la forma de ver el mundo, el actual, que no el posible, que bien podría ser mucho mejor. Afortunados somos los que somos conscientes de la esclavitud a la que estamos sometidos, porque la primera condición y presupuesto para deshacerse de una enfermedad es reconocerla. Queda bien claro que no es tarea fácil, pero tampoco es imposible, a mi modo de entender. Efectivamente, se nos ha impuesto la Dictadura del dinero y de los poderosos, que nada tiene que envidiar por su crueldad y su falta de crítica a las otras que nos precedieron, pero siempre queda la posibilidad de rebelarse contra el opresor, aún a sabiendas de que el enemigo es poderoso y no es fácil derribarlo, ni siquiera dejarlo tocado.

Vd. sabe de Historia mucho más que yo: en consecuencia es Vd. consciente de que los movimientos revolucionarios empiezan con las modificación de las ideas, y son los intelectuales los que siempre han dejado caer en terreno fértil la semilla que luego se convertirá en Revolución, saltándose, como es de rigor, las Leyes vigentes, que son producto y consecuencia de la Tiranía y el sometimiento del hombre por el hombre. Y de ello tenemos buenos ejemplos en la Historia reciente: la Revolución Francesa, la Revuelta bolchevique, ahora tan denostada, y el mismo Frente Popular de España, que fracasó por la ambición y la falta de unión de las Izquierdas, más o menos como ahora, cuando Izquierda Unida juega al ratón y al gato con los votos de quienes el día de las votaciones creyeron en ellos.

Y es que ya no existen los Partidos Políticos, porque todos son iguales y participan todos en una payasada en la que cada uno asume un papel, para obtener siempre las mejores  prebendas, y las mayores ventajas, a costa siempre de lo mismo: de engañar a los pobres votantes, y decirles exactamente lo contrario de lo que piensan hacer, porque, si en Extremadura y en Andalucía los de Izquierda Unida hubieran dicho antes de las elecciones lo que iban a hacer, no los hubieran votado los que los votaron, sino que los habrían votados los terratenientes y los adinerados, los que viven a costa de los demás, y quizá también los que despilfarran el erario público, en época de buena crisis, organizando cacerías en países que nos quedan bien lejos, para destruir la fauna autóctona de allí.

Y otra observación: ¿quá ha avanzado la Civilización en 2000 años, si antes lo que provocaba el placer del dirigente de turno, llámese Nerón o Claudio, era la matanza de un león, y quizá también la del gladiador, y ahora lo es la de un elefante, o una manada de elefantes?

Le envío un gran abrazo, amigo mío.

Antonio

Cesar dijo...

D. Antonio, profesor, ruego disculpe mis ausencias, pero la situación que a todos nos afecta me tiene sumamente ocupado; cuando no recorto aquí recorto allá y cuando no acullá. Es un sin vivir. Y además están las continuas consultas que me evacúan los ministros Guindos y Montoro que me tienen en la práctica secuestrado. No obstante quiero hacerle notar una frase de un célebre político gallego, al que tildan de loco, que decía el otro día que para esto que estamos padeciendo mejor que instauren la esclavitud, al menos el amo se compromete a mantener la vida del esclavo y a sustentarle. Me ha hecho gracia, pero al instante me puse serio y comprendí la profundidad del pensamiento; hay mucha gente con dificultades para hallar comida diariamente. Sé que mis comentarios no se ajustan al texto, pero demonios, alguien tiene que poner algo de ligereza o su espacio se convertiría en una facultad de sabios y correría el riesgo de ser recortado. Mi presencia es el recorte que evita tan incómoda situación.
Saludos.

Isabel Barceló Chico dijo...

Querido antonio, no puedo sino suscribir lo que dicen todos los contertulios, puesto que es común la percepción de que vivimos un momento de explotación: no sólo cada vez se valora menos nuestro trabajo (y de esto hablaré más adelante), sino que se está esquilmando literalmente nuestros bolsillos, nuestros ahorros, nuestro presente y nuestro futuro. Quizá es que hemos vivido un sueño, nos hemos creído durante un tiempo que la idea de igualdad, de solidaridad, de justicia social, era ampliamente compartida, que todos pensaban como nosotros, que los gobernantes también estaban ahí. Ya hemos visto, brutalmente, que no era así. Como en el cuento de la casita de chocolate, nos han ido engordando para merendársenos luego: estamos bien rellenitos, y ellos comerán más "molla", menos huesos y piel. La derecha lleva lustros trabajando en la dirección de convencernos de que el lobo es una ovejita como nosotros, haciendo que los lobos utilicen el mismo vocabulario, la misma piel lanosa por el exterior, la misma apariencia de comer hierba. Y cuando han creído tenernos ya listos, se han quitado la máscara y aparece debajo de ella lo que siempre ha estado: las fauces del lobo, los colmillos bien afilados, y un hambre feroz. Ellos comen ovejitas, no comen a sus iguales, así que no les produce ningún malestar.
Quienes, como es mi caso, llevamos lustros gobernados por la derecha, sabemos muy bien de qué van aunque, es obvio, no todo el mundo lo ha advertido, porque han conseguido mimetizarse por completo con el paisanaje. Y hemos sufrido un proceso que no deseo a nadie: el de premiar la mediocridad, castigar el trabajo bien hecho condenando a los trabajadores concienzudos al ostracismo, debilitando los servicios públicos para justificar su privatización, desacreditando a los servidores públicos, haciendo de lo público un auténtico pesebre para sus enchufados, robando a manos llenas, malgastando y, ¡ay!, deslumbrando a los crédulos haciéndoles creer que estabamos en el mejor de los mundos posibles.
Con todo, y quizá porque estoy ya bastante curtida a ese respecto, creo que lo peor de todo es cómo se machaca moralmente a las personas, las desincentiva, las hace desistir de trabajar bien, las rebaja. Contra eso hay que estar muy fuerte y muy resistente. Podrán tumbar - si no conseguimos impedirlo - los servicios públicos, pero al menos que, como personas, nos mantengamos indemnes en nuestra ética y dignidad: esa es, en mi opinión, una condición necesaria para poder recuperar alguna vez, quizá en un futuro cercano, todo lo que ahora nos están robando.
En fin, nuestro Cicerón nos ha dado que hablar... Y permitidme decir que la esclavitud no ha desaparecido nunca. Quizá sí jurídicamente; pero de facto, mucho me temo que haya seguido ininterrumpidamente a lo largo de todos estos siglos.
Un abrazo muy fuerte, querido amigo. Y disculpa un comentario tan largo.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Hola Antonio, hace tiempo que no nos vemos, yo estuve enferma varias veces e interrumpí mi blog.
Tu bitácora es muy interesante, es para quedarse un buen rato, lo trabajas muy bien.
Te dejo mi ternura
Sor.Cecilia

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amiga mía, Elena Clásica, Elena Pascual,

Me vas a perdonar que haya tardado tanto tiempo en comentar tus sensatas palabras, y no es porque no tuviese nada que decirte, sino, muy al contrario, porque tus palabras merecen un comentario meditado y congruente con ellas. Tienes que saber que comparto al cien por cien el análisis que haces de la situación actual del país que nos ha tocado vivir. Un comentarista en televisión, uno de esos que han pasado por la cárcel y, en su momento, fue un banquero de prestigio, aspirante a Político, dijo hace unos días que en España han aparecido unas nuevas clases sociales, que son precisamente las de los Políticos y las de los Sindicalistas liberados.

En efecto, ya ni el Político pretende ser un servidor del Pueblo, sino un servidor de sí mismo, en el mejor de los casos, cuando no un corrupto que se apropia de lo ajeno, y el Sindicalista lo que pretende ya no es defender los intereses de los trabajadores, sino los suyos propios, dejando constancia y afirmación de su existencia, de cuando en cuando, convocando huelgas que para lo único que sirven es para que al trabajador, especialmente el funcionario, se le acumule el trabajo, que tendrá que hacer él mismo, sin cobrar los emolumentos correspondientes.

Y no hay más que ver cómo está quedando la Educación y la Sanidad en nuestro país. Es, en efecto, una vergüenza que lo que nos ha costado lustros, decenios y muchos sudores conseguir se destruya con unos decretazos. Pienso en este sentido que ya no hay diferencia alguna entre la Derecha y la Izquierda, porque ya sencillamente no existen: son dos formas políticas de vivir del trabajo de los demás, a costas de los demás. Quizá, como bien apuntas, éticamente sea más honesta la Derecha, porque, al menos, van de frente, enseñando la cara, y dando fe de sí mismos; contrariamente a lo que hace la Izquierda, que nos vende unos productos en la campaña electoral y luego, una vez elegidos, se dedican a lo que todos sabemos.

Bueno, Querida Elena, habrá que armarse de valor regresar a los valores que imperaban en la Tragedia Griega, en la que el Héroe se enfrenta a todos los obstáculos, en su ceguera de que, haga lo que haga, siempre será golpeado por el Destino.

Como siempre, amiga mía Elena, es un placer leerte, y compartir tus pensamientos.

Te envío un abrazo gigante, y te prometo que la próxima vez seré más rápido.

Antonio