Entre el 149 y el 146 aC., Publius Cornelius Scipio Aemilianus Africanus Minor Numantinus (¡ya hay que ser muy malnacido para tener un nombre tan largo!), con una excusa sin sentido, dirigió la Tercera Guerra Púnica contra Carthago, que fue el último conflicto militar entre Roma y Carthago, y que se saldó con la completa destrucción de la ciudad y la venta de los supervivientes como esclavos, desapareciendo para siempre el Estado Cartaginés, cuyos territorios fueron absorbidos por Roma. Ahora pasa lo mismo: ni siquiera en esto son originales los que se pretenden defensores de la Libertad. Un pueblo entero será arrasado y su riqueza, el petróleo, pasará a manos de los nuevos gendarmes del mundo.
W. Peek, Griechische Vers-Inschriften (GV), 947, 7-10.
Tomada de ESTUDIOS CLÁSICOS, Tomo XXXI, Número 95, Madrid 1989, Pág. 13
Anuncia en mi casa y a mi infortunada madre que no siga atormentando su corazón con lágrimas y penas, pues no soy la única a quien los hilos de las Moiras [las diosas del Destino] han urdido este duelo: a muchos mejores que yo veo en el Hades [El mundo de los muertos].
(Traducción de María Luisa del Barrio Vega, en EPIGRAMAS FUNERARIOS GRIEGOS, Biblioteca Clásica GREDOS, Núm. 163, Madrid, 1992 [Epigrama 199])
Dante Gabriel Rossetti. Proserpine (Diosa de los Infiernos). 1874.
Oil on canvas. Tate Gallery, London, UK
Antonio Martín Ortiz
"Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes."
































Caravaggio, The Lute Player. The Hermitage, St. Petersburg
Carl Dobsky: Sunday Morning.













