
Ante la revisión de las normas de Ortografía que está a punto de hacer oficiales la prestigiosa Entidad, no tengo más remedio que manifestar mi posición, y rebelarme. En efecto, desde que la susodicha Entidad admitió como correctas las palabras sicología, sicólogo, siquiatría y siquiatra, al lado de psicología, psicólogo, psiquiatría y psiquiatra, no hay nada que pueda ya maravillarme de ella. Aceptando esas palabras, parió una especie de monstruo, y uno se llega a acostumbrar también a los monstruos.El ilustre filólogo helenista Don Francisco Rodríguez Adrados, Académico también de la Lengua, en su momento, opuso su tenaz resistencia a la aceptación de sicología y sicólogo, argumentando que, en rigor, sicología significa estudio de los higos y sicólogo el que estudia los higos.En efecto, en Griego existen:
σῦκον [sýkon]: higo
ψυχή [psyché]: alma
λόγος [lógos]. estudio, razonamiento, palabra
λογία [logía]: estudio
Si decimos sicología, habrá que entender la ciencia que estudia los higos y esto lo hace el sicólogo, lo mismo que psicología es la ciencia que estudia el alma y es la función del psicólogo.
Algo semejante ocurre con siquiatra y psiquiatra, cuya primera parte procede de ψυχή [psyché]: alma, viniendo la segunda de ἰατρός [iatrós]: médico. Uno entiende que el psiquiatra es el médico del alma, pero, por lo menos yo, no acierto a entender qué es un siquiatra: otro monstruo o engendro de la Real.
Los ejemplos podrían ser infinitos casi, pero tampoco hay que maravillarse en exceso: a veces la osadía de la ignorancia es impresionante. Ya en el siglo I aC. el Romano Marcus Terentius Varro (Rieti, 116 aC. - 27 aC.), que era un excelente agricultor, era uno de los que peor manejaban la Lengua Latina y escribió más de 600 obras que, en su mayoría y, dada su baja calidad literaria, se han perdido. Las más interesantes que nos quedan de él son seis libros de los veinticinco que escribió, con el título de De Lingua Latina libri [Libros sobre la Lengua Latina]. Están escritos en un Latín pésimo. Suelen decir los entendidos que es una de las más interesantes obras sobre el Latín, pero escrita en el peor Latín.
Si nuestra Real Academia va aceptando esos cambios irracionales en la ortografía, perderemos toda referencia a nuestro pasado lingüístico, al Latín y al Griego, anulando y soslayando la auténtica personalidad de las palabras, que está representada por su etimología. Es como si a nosotros, con nombre y apellidos, nos quitasen de cuajo los apellidos: habríamos perdido toda referencia a quienes nos dieron la vida.
Si es que la Real Academia quiere adoptar las modas juveniles de los SMS y los móviles, el chat, y todo eso, le va a ser bastante fácil: con unos cuantos signos y un par de docenas de palabras sería suficiente. La siguiente etapa sería la desaparición de la Lengua, porque los jóvenes de hoy, no todos, pero sí una gran mayoría, ya no hablan: solamente teclean.Ha desaparecido el Razonamiento, está desapareciendo la Lengua, y eso tiene su lógica: Si ya no hay nada que expresar, ¿para qué queremos la Lengua?.
Pero, ¿qué le importa a la gente lo que uno diga o escriba, si cada vez la gente escucha menos?
La raíz del mal está en este detalle: la maldita LOGSE, que tanto ha empobrecido nuestra Educación, está ya en los puestos de mando.
Me miserum! [¡Desgraciado de mí!]
Miserrimos nos omnes! [¡Muy desgraciados todos nosotros!]

Espero que mi mente no se extravíe de tal forma que, dentro de cien o doscientos años, pueda yo redactar el siguiente texto.El otro dia tube un suenyo ies ke io me creia ke tenia algunos anyos menos de los ke tengo me imaginava io que era un savio ike lo savia todo ike eran losotros los innorantes ilos ke no savian escribir ike io si ke escrivia vien porke noutilizava mal las normas dortografia i pense ke no balian paranada y entonces tube una especiede trauma o desarreglo mental me lebante con una pesadiya i me fui al siquiatra entonces el me dijo que no me preocupase ke io era una persona normal tirando aintelijente i ke era la moda de lostiempos al final medijo son zien euros se los di i mefui tan pancho.
Inicialmente, el título de esta publicación era:
Y FALTA DE RIGOR DE
LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
DE LA LENGUA Y LAS RESTANTES DE HABLA HISPANA
No quiero yo caer en la trampa de, influenciado por las corrientes al uso, utilizar palabras malsonantes, al referirme a Instituciones. Es éste el motivo por el que me corrijo a mí mismo y dejo el título en:
DISLATES, DISPARATES,
Y FALTA DE RIGOR DE
LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
DE LA LENGUA Y LAS RESTANTES DE HABLA HISPANA,
No obstante, atendiendo a mi costumbre de citar a los Clásicos, y también a la Biblia, no me puedo abstener de incluir aquí, a modo de apéndice, unas palabras que figuran en mi columna lateral hace ya bastante tiempo:
Stultorum infinitus est numerus
[El número de los necios es infinito]
Viene esta frase a propósito de un extenso comentario que hice yo en el blog de Oloman, SINGENIO, a propósito de la inconveniencia y lo innecesario de decir LA PRESIDENTA en lugar de LA PRESIDENTE, y otras locuciones análogas.
Elena Clásica, siempre tan atenta a todo, acaba de dejar un comentario, en el que nos anticipa el peligro de que, si desaparecen las palabras, puede desaparecer también el mundo que nos rodea, y nos trae un precioso poema. Dejo aquí parte de su comentario:
Me vienen a la mente unos versos de
Blas de Otero:
"Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
"Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra."
Esperemos que así sea, y nos quede la palabra, no vaya a ser que en un futuro cercano sólo vayamos a disponer de emoticones.
Mi exquisita y fiel amiga, amiga de siempre, Flavia Company, que es una escritora más que consolidada, quizá la mejor que conozco, o, por lo menos, la que más me gusta, y de la que he aprendido mucho, ha dejado un comentario que no tiene desperdicio. Se explica por sí mismo.
No podría estar más de acuerdo, Antonio. Me parece aberrante que la RAE se adapte a la ignorancia en lugar de preservar el rigor y el conocimiento. Me disgusta y me indigna. Por suerte, las obras literarias escritas hasta ahora por personas que dominan y respetan la lengua, servirán como testimonio de su historia y del amor por el buen uso de la misma.
Muchísimas gracias, amigas Elena Clásica y Flavia Company: personas como vosotras son las que dan rigor, exquisitez, y elegancia a nuestra Lengua Castellana.Antonio































Caravaggio, The Lute Player. The Hermitage, St. Petersburg
Carl Dobsky: Sunday Morning.













