
Acabo de leer en primera página en LA RAZÓN de hoy:
“José Tomás hace historia en
la Monumental de Barcelona
donde cortó en solitario cinco
orejas a seis toros y provocó
el delirio del público”.
Y me pregunto yo:
¿Cómo se pueden cortar cinco orejas a seis toros? ¿Es que a algún toro, o a dos, se le cortó sólo media oreja?
Es que ya, desde que la gente está desaprendiendo a hablar, también está desaprendiendo a escribir. Ya ni las Matemáticas funcionan. Ni el sentido común.
Y todo ello, sin tener en cuenta la crueldad que representa, en mi opinión, que haya gente, multitudes, capaces de disfrutar viendo cómo se arremete hasta la muerte de forma salvaje contra un animal, el toro, que, en definitiva, nada malo nos ha hecho.
Vivimos en una Sociedad en la que habría que cambiar muchas cosas, en el contenido y también en la forma.
Podríamos haber aprendido algo de los Cretenses de hace cuatro mil años que, en la Época Minoica, practicaban las lidias de toros, divirtiéndose, sí, pero sin que el noble animal sufriese daño o sufrimiento alguno.
He dicho.
Buenas noches































Caravaggio, The Lute Player. The Hermitage, St. Petersburg
Carl Dobsky: Sunday Morning.













