ANTONIO MARTÍN ORTIZ
ANTONIO MARTÍN ORTIZ
EN ESTA POSICIÓN ME HE PASADO LA MAYOR PARTE DE MI VIDA.
AQUÍ Y ASÍ ME TENÉIS.

Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci.
OMNE TVLIT PVNCTVM QVI MISCVIT VTILE DVLCI.
(Q. Horatius Flaccus, Epistula ad Pisones, 343)
Ganó todo mérito el que mezcló lo útil con lo agradable.

VERANO DE 1964 EN SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia

<strong>VERANO DE 1964 EN <em>SAINT CIERS DU TAILLON [Charente Maritime], Francia</em></strong>
Mi padre [R.I.P.], un amigo (Josep Ma. Riba i Armenter [R.I.P.]), mi hermana Simona, yo mismo, mi hermana Rosario,
mi hermano Pepe, mi madre [R.I.P.], otro amigo (Josep Amiell):
PATRI MATRIQVE MEIS IN MEMORIAM: Descansen en Paz los dos juntos
.
"Cuando uno ha perdido a su padre y a su madre, se ha quedado sin referencia al pasado".
(Frase mía, que yo, como bien nacido, les dedico a quienes me dieron la Vida y me abrieron el Camino para ser Feliz)
A mí, lo mismo que a Ovidio (Tristia, I, III, 4):
Labitur ex oculis nunc quoque gutta meis.
Todavía ahora se me resbala una lágrima de los ojos, los míos.

Recojo y comparto la frase, más optimista, de mi amigo Carlos Hernández, Chacien: ”Lo que en verdad mata es el olvido”.
No es mi caso, porque yo, estas cosas, no las olvido.

EQUITACIÓN AL SON DE POLCAS VIENESAS

Si quieres disfrutar de la maravilla de ver a los caballos de la Escuela Española de Equitación de Viena danzando al son de las polcas de los Strauss,
PINCHA EN UNO DE LOS ENLACES SIGUIENTES:

1) Spanish Riding School Vienna
2) Spanische Hofreitschule
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4) Best Equestrian Art School of Europe 251107.
Ejercicios de doma de caballos

martes, 10 de marzo de 2009

ANTE IOVEM NVLLI SVBIGEBANT ARVA COLONI [ANTES DEL TIEMPO DE JÚPITER, NINGÚN LABRADOR CULTIVABA LOS CAMPOS]. LAS EDADES MÍTICAS



Gustosamente hago el comentario de la frase de Las Geórgicas que nos ha regalado hoy nuestra amiga Soledad:

http://soledadsanchezm.blogspot.com/

“ Ante Iouem nulli subigebant arua coloni” (I, 125).
"Antes del tiempo de Júpiter, ningún labrador cultivaba los campos"
".

La Mitología Clásica distingue cinco etapas o Edades en la vida de los mortales humanos y los dioses inmortales, pues, como sabéis, los dioses, aunque son inmortales, nacen un poco al tiempo que los hombres, aunque originariamente son los dioses, y en especial la madre Tierra, los que dan vida a los hombres. Esas cinco etapas o Edades van en un proceso degenerativo, es decir, siempre es peor la siguiente que la anterior.

Hesíodo, poeta griego del siglo VIII/VII aC, en su obra “Los Trabajos y los Días” (versos 106-201, precedente importante y primero de Las Geórgicas, nos describe las cinco Edades. Resumidamente son:

1: Edad de Oro. Bajo el reinado de Cronos (el Saturno Romano) vivíamos en una especie de Paraíso terrenal, donde la tierra lo producía todo, sin necesidad de esfuerzo por parte nuestra. Los hombres eran todos justos y buenos. No existía ninguna de las calamidades que agobian al género humano.

2: Edad de Plata. Zeus (el Júpiter de los Romanos), después de destronarlo, ha enviado a su padre Saturno al Tártaro y se ha hecho con el poder sobre el Olimpo y la Tierra. Aquí empiezan las desgracias para el género humano. Desde entonces el hombre tiene que trabajar para ganarse el sustento y la Justicia y la Bondad han desaparecido de la tierra.

3: Edad de Bronce. Es peor que la anterior. Correspondería a la época en la que hubo ya guerras entre los humanos. No olvidemos que las primeras armas fueron de bronce. Correspondería, más o menos, a la Guerra de Troya.

4. Edad de los Héroes. La que corresponde a la existencia de los grandes Héroes de la Mitología: Hércules, Aquiles, Edipo, Agamenón, Menalao, Filoctetes, Príamo, etc.

5. Edad de Hierro. Es la última de todas y es la actual, la que teóricamente vivimos ahora.

Ovidio, en sus Metamorfosis (I, 89-150) también nos describe las Edades, pero en su caso son cuatro: No menciona la Edad de los Héroes, que queda fusionada con la de Bronce.

Son los dos únicos autores antiguos que nos hacen una descripción detallada de las Edades Míticas. Los demás las tienen en cuenta, como Virgilio, y las citan de pasada. Es lo que pasa con esos versos que nos ha regalado Soledad, que explican la transición de la Edad de Oro a la Edad de Plata. No es necesario más comentario mío. Aquí tenéis el texto completo, texto que comienza con la frase de esta semana, y termina con la de hace dos semanas.

“Labor omnia uicit improbus et duris urgens in rebus egestas” (I,145-6)
"Todo lo ha vencido el trabajo ímprobo, y la pobreza que apremia en las condiciones duras".

““Antes del tiempo de Júpiter, ningún labrador cultivaba los campos”, ni era lícito tampoco amojonar ni dividir un campo por linderos; disfrutaban en común la tierra y ésta producía por sí misma de todo con más liberalidad sin pedirlo nadie. Él fue quien puso la ponzoña venenosa en las negras serpientes y ordenó a los lobos hacer presa y a removerse el mar y sacudió la miel de las hojas y ocultó el fuego y secó los arroyos de vino, que corría por doquier, con el fin de que la necesidad, por el continuo ejercicio, originase poco a poco variedad de artes y en los surcos buscase la planta del trigo e hiciese brotar de las venas del pedernal el escondido fuego. Entonces los ríos, por primera vez, sintieron sobre sí los troncos excavados del aliso, entonces el marinero redujo a número los astros y les dio los nombres de Pléyades, Híades, y la brillante Osa, hija de Licaón. Entonces se inventó cazar a lazo a las fieras, engañar a los pájaros con liga y cercar de perros las espesas selvas. Ya un segundo, escudriñando el hondo, hiere con la red el anchuroso río y otro arrastra por el mar los mojados linos. De entonces data el hierro rígido y la sierra de sonido agudo, pues los primeros hombres hendían con cuñas la fibrosa madera. Entonces aparecieron los variados oficios. "Todo lo ha vencido el trabajo ímprobo, y la pobreza que apremia en las condiciones duras"” (Virgilio, Geórgicas, I, 125-162).

(Traducción, con algún retoque, de Tomás de la Ascensión Recio García y Arturo Soler Ruiz).

Tenéis a continuación el texto en Latín, por si le interesa a alguien.

[125
Ante Iouem nulli subigebant arua coloni;
ne signare quidem aut partiri limite campum
fas erat: in medium quaerebant, ipsaque tellus
omnia liberius nullo poscente ferebat.
Ille malum uirus serpentibus addidit atris
130
praedarique lupos iussit pontumque moueri,
mellaque decussit foliis ignemque remouit
et passim riuis currentia uina repressit,
ut uarias usus meditando extunderet artis
paulatim et sulcis frumenti quaereret herbam,
135
ut silicis uenis abstrusum excuderet ignem.
Tunc alnos primum fluuii sensere cauatas;
nauita tum stellis numeros et nomina fecit
Pleiadas, Hyadas, claramque Lycaonis Arcton;
tum laqueis captare feras et fallere uisco
140
inuentum et magnos canibus circumdare saltus;
atque alius latum funda iam uerberat amnem
alta petens, pelagoque alius trahit umida lina;
tum ferri rigor atque argutae lammina serrae
- nam primi cuneis scindebant fissile lignum -
145
tum uariae uenere artes. Labor omnia uicit
improbus et duris urgens in rebus egestas].





Incluyo a continuación el texto íntegro de Las Cuatro Edades, que nos explica Ovidio en el libro primero de Las Metamorfosis, además de La Gigantomaquia que está íntimamente relacionada con ellas. La traducción es de Antonio Ruiz de Elvira.

EDAD DE ORO (Metamorfosis, I, 89-112)

La edad de oro fue la creada en primer lugar, edad que sin autoridad y sin ley, por propia iniciativa, cultivaba la lealtad y el bien. No existían el castigo ni el temor, ni se fijaban, grabadas en bronce, palabras amenazadoras, ni las muchedumbres suplicantes escrutaban temblando el rostro de sus jueces, sino que sin autoridades vivían seguros. Ningún pino, cortado para visitar un mundo extranjero, había descendido aún de sus montañas a las límpidas aguas, y no conocían los mortales otras playas que las suyas. Todavía no estaban las ciudades ceñidas por fosos escarpados; no había trompetas rectas ni trompas curvas de bronce, ni cascos, ni espadas: sin necesidad de soldados los pueblos pasaban tranquilos y en medio de suave calma. También la misma tierra, a quien nada se exigía, sin que la tocase el azadón ni la despedazase reja alguna, por sí misma lo daba todo; los hombres, contentos con alimentos producidos sin que nadie los exigiera, cogían los frutos del madroño, las fresas de las montañas, las cerezas del cornejo, las moras que se apiñan en los duros zarzales, y las bellotas que habían caído del copudo árbol de Júpiter.

Había una primavera eterna, y apacibles céfiros de tibia brisa acariciaban a flores nacidas sin simiente. Pero además la tierra, sin labrar, producía cereales, y el campo, sin que se le hubiera dejado en barbecho, emblanquecía de espigas cuajadas de grano. Corrían también ríos de leche, ríos de néctar, y rubias mieles goteaban de la encina verdeante.

AVREA AETAS (89-112)

Aurea prima sata est aetas, quae uindice nullo,
90
sponte sua, sine lege fidem rectumque colebat.
Poena metusque aberant, nec uerba minantia fixo
aere legebantur, nec supplex turba timebat
iudicis ora sui, sed erant sine uindice tuti.
Nondum caesa suis, peregrinum ut uiseret orbem,

95
montibus in liquidas pinus descenderat undas,
nullaque mortales praeter sua litora norant;
nondum praecipites cingebant oppida fossae;
non tuba derecti, non aeris cornua flexi,
non galeae, non ensis erat: sine militis usu

100
mollia securae peragebant otia gentes.
Ipsa quoque inmunis rastroque intacta nec ullis
saucia uomeribus per se dabat omnia tellus,
contentique cibis nullo cogente creatis
arbuteos fetus montanaque fraga legebant

105
cornaque et in duris haerentia mora rubetis
et quae deciderant patula Iouis arbore glandes.
Ver erat aeternum, placidique tepentibus auris
mulcebant zephyri natos sine semine flores;
mox etiam fruges tellus inarata ferebat,

110
nec renouatus ager grauidis canebat aristis;
flumina iam lactis, iam flumina nectaris ibant,


flauaque de uiridi stillabant ilice mella










EDAD DE PLATA (113-124)

Una vez que, después de haber sido Saturno precipitado al Tártaro tenebroso, el mundo estuvo sometido a Júpiter, llegó la generación de plata, peor que el oro, pero más valiosa que el rubicundo bronce. Júpiter empequeñeció la duración de la primavera antigua, haciendo que el año transcurriese, dividido en cuatro tramos, a través de inviernos, veranos, otoños inseguros y fugaces primaveras. Entonces por primera vez el aire, encendido por tórridos calores, se puso candente, y quedó colgante el hielo producido por los vientos. Entonces por primera vez penetraron los hombres bajo techado; sus casas fueron las cuevas, los espesos matorrales y las ramas entrelazadas con corteza de troncos. Entonces por vez primera fueron las semillas de Ceres enterradas en largos surcos y gimieron los novillos bajo la opresión del yugo.

ARGENTEA AETAS (113-124)


Postquam Saturno tenebrosa in Tartara misso
sub Ioue mundus erat, subiit “argentea proles”,
115
auro deterior, fuluo pretiosior aere.
Iuppiter antiqui contraxit tempora ueris
perque hiemes aestusque et inaequalis autumnos
et breue uer spatiis exegit quattuor annum.
tum primum siccis aer feruoribus ustus
120
canduit, et uentis glacies adstricta pependit;
tum primum subiere domos; domus antra fuerunt
et densi frutices et uinctae cortice uirgae.
Semina tum primum longis Cerealia sulcis
obruta sunt, pressique iugo gemuere iuuenci.













EDAD DE BRONCE Y EDAD DE HIERRO (125-150)

Tras ésta apareció en tercer lugar la generación de bronce, más cruel de carácter y más inclinada a las armas salvajes, pero no por eso criminal. La última es de duro hierro; de repente irrumpió toda clase de perversidades en una edad de más vil metal; huyeron la honradez, la verdad, la buena fe, y en su lugar vinieron los engaños, las maquinaciones, las asechanzas, la violencia y la criminal pasión de poseer. Desplegaban las velas a los vientos, sin que el navegante los conociese aún apenas, y los maderos que por largo tiempo se habían erguido en las altas montañas saltaron en las olas desconocidas, y el precavido agrimensor señaló con largas líneas las divisiones de una tierra que antes era común como los rayos del sol y como los aires. Y no sólo se exigían a la tierra opulenta cosechas y alimentos que ella debía dar, sino que se penetró en las entrañas de la tierra y se excavaron los tesoros, estímulo de la depravación, que ella habíaa escondido llevándolos junto a las sombras de la Estige. Y ya había aparecido el hierro dañino y el oro más dañino que el hierro; apareció la guerra, que combate valiéndose de ambos y con mano sangrienta blande las armas que tintinean. Se vive de la rapiña; ni un huésped puede tener seguridad de su huésped, ni un suegro de su yerno, incluso entre hermanos es rara la avenencia. El marido maquina la ruina de su esposa, y ésta la de su esposo. Madrastras horribles preparan los lívidos venenos del acónito; el hijo averigua antes de tiempo la edad de su padre.

La piedad yace derrotada, y la Virgen Astrea [La Justicia] ha abandonado, última de las divinidades en hacerlo, esta tierra empapada de sangre.

AENEA ET FERREA AETAS (125-150)

125
“Tertia post illam successit aenea proles”,
saeuior ingeniis et ad horrida promptior arma,
non scelerata tamen; “de duro est ultima ferro”.
protinus inrupit uenae peioris in aeuum
omne nefas: fugere pudor uerumque fidesque;
130
in quorum subiere locum fraudesque dolusque
insidiaeque et uis et amor sceleratus habendi.
Vela dabant uentis nec adhuc bene nouerat illos
nauita, quaeque prius steterant in montibus altis,
fluctibus ignotis insultauere carinae,
135
communemque prius ceu lumina solis et auras
cautus humum longo signauit limite mensor.
Nec tantum segetes alimentaque debita diues
poscebatur humus, sed itum est in uiscera terrae,
quasque recondiderat Stygiisque admouerat umbris,
140
effodiuntur opes, inritamenta malorum.
Iamque nocens ferrum ferroque nocentius aurum
prodierat, prodit bellum, quod pugnat utroque,
sanguineaque manu crepitantia concutit arma.
Viuitur ex rapto: non hospes ab hospite tutus,
145
non socer a genero, fratrum quoque gratia rara est;
inminet exitio uir coniugis, illa mariti,
lurida terribiles miscent aconita nouercae,
filius ante diem patrios inquirit in annos:
uicta iacet pietas, et uirgo caede madentis
150
ultima caelestum terras Astraea reliquit.





LA GIGANTOMAQUIA (151-162)

Y para que el cielo sublime no estuviese más libre de angustia que la tierra, dicen que los Gigantes aspiraron a poseer el reino celestial y que amontonaron las montañas levantándolas hasta los elevados astros. Entonces el padre todopoderoso lanzó su rayo, resquebrajó el Olimpo e hizo que el Pelio se desplomase rodando desde el Osa que lo sostenía. Mientras aquellos cuerpos feroces yacían aplastados por su propia mole, dice que la Tierra, regada y empapada de la abundante sangre de sus hijos, dio vida a aquel líquido caliente, y, para evitar que no subsistiera vestigio alguno de su estirpe, lo convirtió en figuras humanas. Pero aquella raza despreció a los dioses y fue violenta y avidísima de crueles carnicerías; bien se reconocía que de sangre habían nacido.


GIGANTOMACHIA (151-162)

Neue foret terris securior arduus aether,
adfectasse ferunt regnum caeleste gigantas
altaque congestos struxisse ad sidera montis.
Tum pater omnipotens misso perfregit Olympum
155
fulmine et excussit subiecto Pelion Ossae.
Obruta mole sua cum corpora dira iacerent,
perfusam multo natorum sanguine Terram
immaduisse ferunt calidumque animasse cruorem
et, ne nulla suae stirpis monimenta manerent,
160
In faciem uertisse hominum; sed et illa propago
contemptrix superum saeuaeque auidissima caedis
et uiolenta fuit: scires e sanguine natos.








miércoles, 4 de marzo de 2009

VNDE HOMINES NATI, DVRVM GENVS [De allí nacieron los hombres, una raza dura]

Nuestra amiga Soledad Sánchez M.,

http://soledadsanchezm.blogspot.com/

excelente escritora, exquisita como lo fue la propia Safo de Lesbos, nos ha propuesto, para meditar esta semana, una sólida y contundente frase extraída de Las Geórgicas de Virgilio:

Vnde homines nati, durum genus (I, 63)"De allí nacieron los hombres, una raza dura”


Le he dejado un comentario en su Blog que transcribo aquí, tal cual, para goce y deleite de quien tenga tiempo de leer un texto algo extenso. Después, o antes, de leerlo, os aconsejo que vayáis al Blog de Soledad, para gozar de sus poesías.

Habían llegado a los oídos de Júpiter rumores de que en la tierra se cometían demasiados crímenes. Ahí estaba Licaón, que degollaba a sus huéspedes y los servía cocinados a otros huéspedes. Júpiter lo castigó convirtiéndolo en lobo (Metamorfosis, I, 163-243).

Podéis encontrar el detalle en “PLENILUNIO Y LICANTROPÍA” bajo la etiqueta PRODIGIOS.

http://antoniomartnortiz.blogspot.com/search/label/PRODIGIOS

No fue suficiente este castigo, sino que Júpiter decidió destruir con un diluvio al género humano entero, salvando a una única pareja, una hombre y una mujer que eran piadosos con los dioses. Se llamaban Deucalión y Pirra. Deucalión y Pirra se encontraban demasiado solos. Entonces consultaron el oráculo de Delfos para ver cómo podían aumentar los habitantes de la Tierra. A través del Oráculo la diosa Temis les respondió:

“.......................... ¡Alejaos del templo y cubrid la cabeza; desatad los vestidos ceñidos y arrojad tras la espalda los huesos de la gran madre!”
(Met. I, 381-383).

(La traducción, de este fragmento y otros siguientes de Las Metamorfosis, es, salvo algún pequeño retoque, de Consuelo Álvartez y Rosa María Iglesias)

[…………………… discedite templo
et uelate caput cinctasque resoluite uestes
ossaque post tergum magnae iactate parentis!].


Quedan los dos consternados y atónitos. ¿Cómo iban a arrojar a su espalda los huesos de “su” madre, ya muerta y enterrada?. Fue Deucalión el que salió de su perplejidad y dijo:

“O es engañoso mi ingenio, dice, o (¡los oráculos son respetuosos y no aconsejan ningún crimen!) la gran madre es la tierra; pienso que las piedras son llamadas los huesos en el cuerpo de la tierra: se nos ordena que arrojemos éstas a nuestras espaldas” (Met. I, 391-394).

[....... “Aut fallax”, ait, “est sollertia nobis,
aut (pia sunt nullumque nefas oracula suadent)
magna parens terra est: lapides in corpore terrae
ossa reor dici; iacere hos post terga iubemur”].


Continúa Ovidio:

“Aunque la Titania (Pirra) se conmueve por el vaticinio de su esposo, sin embargo, su esperanza está en duda: hasta tal punto ambos desconfían de los consejos divinos. Pero, ¿qué daño hará intentarlo? Se alejan y cubren su cabeza y desatan las túnicas y envían las piedras, tal como se les había ordenado, tras sus pasos. Las piedras (¿quién creería esto, si no estuviera de testigo la antigüedad?) empezaron a despojarse de su dureza y rigidez, y a ablandarse con el paso del tiempo y, una vez ablandadas, a tomar forma. Después, cuando crecieron y les correspondió una naturaleza más suave, pudo verse una cierta figura de hombre, aunque no clara, sino como empezada en mármol, no suficientemente completa, y muy parecida a las toscas estatuas. Sin embargo, la parte de ellas que fue húmeda, a consecuencia de algún líquido y de tierra, se convirtió en cuerpo; lo que es sólido y no puede doblarse, se transforma en huesos; lo que hasta hace poco fue vena, permaneció bajo el mismo nombre; y en poco tiempo, por voluntad de los dioses, las rocas enviadas por las manos del hombre tuvieron el aspecto de hombres, y la mujer tomó forma de nuevo gracias al lanzamiento de la mujer. “”Por ello somos un linaje duro”” y que soporta las fatigas y demostramos de qué origen hemos nacido “.
(Ovidio, Met. I, 395-415).


[395
Coniugis augurio quamquam Titania mota est,
spes tamen in dubio est: adeo caelestibus ambo
diffidunt monitis; sed quid temptare nocebit?
Descendunt: uelantque caput tunicasque recingunt
et iussos lapides sua post uestigia mittunt.

400
Saxa (quis hoc credat, nisi sit pro teste uetustas?)
ponere duritiem coepere suumque rigorem
mollirique mora mollitaque ducere formam.
Mox ubi creuerunt naturaque mitior illis
contigit, ut quaedam, sic non manifesta uideri

405
Forma potest hominis, sed uti de marmore coepta
non exacta satis rudibusque simillima signis,
quae tamen ex illis aliquo pars umida suco
et terrena fuit, uersa est in corporis usum;
quod solidum est flectique nequit, mutatur in ossa,

410
quae modo uena fuit, sub eodem nomine mansit,
inque breui spatio superorum numine saxa
missa uiri manibus faciem traxere uirorum
et de femineo reparata est femina iactu.
Inde “”genus durum”” sumus experiensque laborum].

415
et documenta damus qua simus origine nati].


Virgilio trata, pero de pasada, el mismo tema, e insiste en la dureza de la raza de los humanos. Dice Virgilio (Geórgicas I, 60-70):

“Desde el momento mismo en que Deucalión arrojó sobre la desnuda tierra las piedras “”de donde brotaron los hombres, empedernida raza””, al punto impuso la naturaleza a lugares determinados leyes ciertas y eternas normas. Pues, ea, labren los robustos bueyes la tierra gruesa desde los primeros meses del año y el polvoriento estío cueza los terrones extendidos con los rayos en toda su pujanza; mas, si la tierra es floja, será bastante removerla en delgados surcos hacia el Arturo; no sea que las hierbas perjudiquen en aquélla los lozanos frutos y la tierra estéril absorba en esta su humedad escasa”.
(Traducción de Tomás de la Ascensión Recio García y Arturo Soler Ruiz).


[Continuo has leges aeternaque foedera certis
imposuit natura locis, quo tempore primum
Deucalion uacuum lapides iactauit in orbem,
“”unde homines nati, durum genus””. Ergo age, terrae
pingue solum primis extemplo a mensibus anni
fortes inuertant tauri, glaebasque iacentis
puluerulenta coquat maturis solibus aestas;
at si non fuerit tellus fecunda, sub ipsum
Arcturum tenui sat erit suspendere sulco:
illic, officiant laetis ne frugibus herbae,
hic, sterilem exiguus ne deserat umor harenam].

Observemos que Virgilio habla de “durum genus” y Ovidio de “genus durum”. La forma más usual en Latín es con el adjetivo delante. Ovidio, que es el que explica el mito con detalle, quiere resaltar lo de “durum” al poner el adjetivo en una posición inesperada. No es casual. Está buscando un efecto determinado.

Recordemos que el mito del Diluvio Universal está prácticamente recogido en todas las Mitologías, la Bíblica entre otras.

Creo que con esta explicación ha quedado suficientemente clara la fuerza que tiene la frase que ha escogido nuestra querida Soledad. Ella la ha escogido para que la meditemos una semana. Podría dedicársele incluso más tiempo.

Enhorabuena, Soledad. Lo tuyo es poesía y tú eres poesía.
Felicidades.





















lunes, 2 de marzo de 2009

ATENEA (MINERVA) Y GUSTAV KLIMT

Soledad Sánchez M. acaba de publicar en su Blog

http://soledadsanchezm.blogspot.com/

una estupenda pintura del austríaco Gustav Klimt, “Pallas Athenea” [Léase “Pal·las Athenea”], acompañada de un precioso poema suyo sobre el tema de la pintura. El poema es exquisito, porque describe en dulces y sonoras palabras todo lo esencial que conocemos del mito de la diosa. El poema es como una música deliciosa y la pintura, pues, ¿qué os voy a decir yo, que no soy un experto? La pintura se explica por sí misma y sólo hay que tener ojos para saborearla. Tenemos aquí un conjunto artístico que merece, con todo mérito, ser disfrutado. Yo he hecho un comentario aludiendo a lo que la Literatura Greco-Romana nos dice sobre la diosa Atenea, la Minerva de los Romanos. Me ha parecido oportuno incluir aquí, acompañado de imágenes de la diosa, el susodicho comentario, para uso y disfrute de quien quiera, pero, repito, lo realmente sublime es acudir al Blog de Soledad Sánchez M., que, tal como está, no necesita ninguna ampliación.
Aquí tenéis, entrecomillado, mi comentario
"Amiga Soledad,

Tu poema de hoy me ha impresionado, si cabe, más que todos los anteriores. Como no me gusta leer en la pantalla del ordenador, lo he pasado por la impresora y lo he leído y releído en papel, que es lo de siempre. Lo he meditado. Lo he saboreado. Es impresionante. Además, está explicado en él todo lo fundamental del mito de Palas Atenea [El nombre en Catalán “Pal·las Atena” es más respetuoso con el nombre original griego. También es más fiel “Athenea”, como escribe Klimt, que “Atenea”. Yo escribiría “Athena”], la Minerva de los Romanos. Incluso hay algún detalle que yo desconocía y que me sorprendió al principio: “virginal madre luego”. Pues sí, tienes, como era de esperar, toda la razón del mundo.

Explico a continuación de forma prosaica, para alguno de tus lectores, pues a ti no te hace falta, con lo que sabes y con lo que eres capaz de ver en el cuadro de Gustav Klimt.
“Atenea es hija de Zeus y de Metis. Ésta se hallaba embarazada de Zeus, el Júpiter de los Romanos, cuando Zeus se la tragó. Lo hizo porque Urano y Gea le revelaron que, si Metis tenía una hija, a continuación tendría un hijo que arrebataría a Zeus el poder sobre el Olimpo. Llegado el momento del parto, Zeus ordenó a Hefesto (Vulcano) que le abriese la cabeza con un hacha. De la cabeza de Zeus salió una joven completamente armada. Era Atenea. El lugar del nacimiento se sitúa generalmente al borde del lago Tritonis, en Libia. Al nacer, Atenea profirió un grito de guerra que resonó en cielos y tierra.

Diosa guerrera, armada de la lanza y la égida –especie de coraza de piel de cabra, que es lo que significa “égida” en Griego-, desempeñó, como es natural, un importante papel en la lucha de los Olímpicos, encabezados por Zeus, contra los Gigantes, dando muerte a Palante y Encélado. Desolló al primero, y con su piel se hizo una coraza; en cuanto a Encélado, lo persiguió hasta Sicilia, donde lo inmovilizó arrojándole encima toda la isla. En la Guerra de Troya participa en la lucha al lado de los Griegos (no en vano era la protectora de Atenas), y eso, aparte de los motivos aludidos, porque el Troyano Paris le había negado el premio a la Belleza, en el precisamente llamado “Juicio de Paris” o “Manzana de la Discordia”. Son varios los héroes griegos a los que protege.
Atenea era una de las tres diosas vírgenes. Las otras dos eran Ártemis (Diana) y Hestia (Vesta). Las únicas. Sin embargo, se cuenta que Atenea tuvo un hijo de la siguiente manera: había ido a visitar a Hefesto (Vulcano) en su fragua para procurarse armas, y el dios, a quien su consorte Afrodita (Venus) había abandonado, se enamoró de Atenea en cuanto la vio, y comenzó a perseguirla. Atenea huyó, pero Hefesto, a pesar de ser cojo, logró atraparla, y la cogió en brazos; pero ella se resistió. Sin embargo, Hefesto, en su deseo, eyaculó en la pierna de la diosa, la cual, asqueada, se limpió y secó con lana y tiró la inmundicia al suelo. De la tierra así fecundada nació Erictonio, a quien Atenea consideró hijo suyo, lo educó y quiso hacerlo inmortal. Lo encerró en un cofre, guardado por una serpiente, y lo confió a las hijas del rey de Atenas.
Los atributos de Atenea eran la lanza, el casco y la égida. En su escudo fijó la cabeza de la Gorgona, que le había dado, después de matarla, Perseo. Su animal favorito era la lechuza; su planta, el olivo. En Griego Homero, en la Ilíada, la llama “la de ojos de lechuza”.

Imposible sería citar un texto clásico en el que apareciese resumido todo el mito de Atenea: la Literatura Griega y Romana está llena de referencias y alusiones a ella.”.

Bueno, creo que con esto es suficiente, para que quien no conozca suficientemente el mito, pueda saborear tu poesía y deleitarse con la visión de la pintura de Gustav Klimt.

Soledad, en plan de amigos, si tuviera que formular un deseo, se me ocurre pensar lo delicioso que sería disfrutar de tus explicaciones “in vivo” ante un cuadro de Klimt de tema mitológico, por ejemplo, el que estamos ahora tratando.

Mientras voy a seguir disfrutando de tu poema, te envío un beso de ternura, porque ternura es lo que hay en tus poemas,

Antonio”