Amiga Carmen Pascual,
Es éste un homenaje cariñoso y tierno a la que es como la mitad de tu alma, Animae dimidium meae [La mitad de mi alma], que le dijo Horacio a Virgilio (Odas, I, 3, 8) en tono cariñoso y de reconocimiento a su genio.


Aquí estáis las dos:
Elena y Carmen, Carmen y Elena:
Inteligente es la una
e inteligente es la otra.
La una lo es más que la otra,
y la otra lo es más que la una.
La belleza es vuestro predio:
La compartís ambas por igual,
pero cada una de vosotras,
la posee en su totalidad:
No se puede decir que sea una
más hermosa que la otra;
porque las dos, al unísono,
sois merecedoras del calificativo
de la más hermosa
en igualdad de condiciones.
El Arte y el Genio
son propiedad vuestra:
de la una y de la otra:
lo compartís en su totalidad,
pero sin que haya que dividirlo.
Es como un milagro:
la una y la otra lo tenéis todo,
compartiéndolo,
pero totalmente.
El mismo Ovidio
tendría dificultad
en disponer
de las palabras adecuadas
para expresar lo que se siente
ante tanta Belleza y Genio
unidos y armonizados,
Porque Carmen es
tan y más bella que Elena,
y Elena es
tan y más bella que Carmen.
Pasa lo mismo con la inteligencia:
si te fijas en una,
es la más inteligente,
pero,
si te fijas en la otra,
también
es la más inteligente
a su vez.
Helena de Esparta
se retiraría del concurso,
si tuviera que competir
con vosotras dos,
o con alguna de las dos.
Lo propio haría Atenea,
la hija de Zeus,
la más inteligente:
Ante vosotras,
querida Elena y querida Carmen,
no tendría más remedio
que
declararse inferior.
Es éste mi homenaje a tanta sabiduría y tanta categoría como hay en vosotras dos, amigas Carmen y Elena, Elena y Carmen. ¡Bendita sea la madre que os trajo al mundo y bienaventurado el hombre que os dio el ser!
Antonio Martín Ortiz
Estimado Antonio,
Bellísima dedicatoria nos regalas a mi querida hermana y a mí en tu espacio. Tu generosidad no tiene límites y me siento turbada y profundamente agradecida. Mi respuesta a tan noble generosidad, sólo me sale en formade poema.
Un abrazo enorme amigo.
Para Antonio:
Empática mirada
generosos atributos le rondan Maestro,
cuando el saber se regala
se reparte y se desgrana,
no se extingue jamás, sobrevive
a batallas, a guerras y rendiciones.
Se esparcen sus gotas de erudito
por el cosmos,
nos calienta la sangre Maestro,
planetas y lunas vuelan a años luz
para orbitar en su gloria.
Cuánta dicha cabe en la palabra leída
cuando Usted se entrega.
Sempiterno hombre, dios inmortal
imposible no sucumbir a su cátedra deliciosa.
Como Céfiro, Usted es viento suave,
fructificador, mensajero de la primavera
COMENTARIO RECIBIDO DE ELENA CLÁSICA, ELENA PASCUAL
Mi queridísimo Antonio:
Resulta que acabo de llegar de una escapadita aprovechando estos días de descanso y me encuentro con la más esplendorosa bienvenida que hubiera podido imaginar, nada menos que en este blog de vuelos ancestrales y pasiones infinitas: el Maestro me dedica junto a Carmensabes esta extraordinaria entrada. Parece que la música de Bach haya hecho con su ardor que la luna se tiña de majestuoso calor y funda la escarcha de enero que cubre las calles de Madrid.
Pues suscribo el precioso poema de Carmensabes: tu palabra escrita, tu sapiencia y tu generosidad, en el sentir de la Universalidad de las Letras, te acompañan, mi admirado Maestro.
Ay, Antonio y cómo toman vida las bellas heroínas, diosas y mortales en tu página y cómo un movimiento arrobado las posee y desde un temblor que nos seduce, vuelven a la vida que hace palpitar su corazón, pues sólo hay que conocer el lenguaje que ellas entienden.
Ay, ay, Maestro, qué bien lo expresa Carmensabes, cómo giran los astros a tu alrededor, cómo eres el Clásico de la vida y de la pluma.
Gracias por esta Felicitación de Año Nuevo, tan esplendorosa que hizo que la Luna sonriera y volara riente y soñadora, incluso le guiñó un ojo a Safo cuando pasó por su ventana, hoy Safo se ha sentido un poco menos sola.
Mi Felicitación de Año Nuevo para ti y tu espléndida familia y para todos los amigos maravillosos que han compartido este generoso poema.
Mi abrazo gigante de reconocimiento, admiración, cariño y agradecimiento, Maestro.
Tu admiradora Ἑλένη.
Mi querida Carmen Pascual y mi querida Elena Pascual,
Muchas gracias por vuestras palabras, que recibo con agrado, pero que considero inmerecidas por mi parte, pero que no voy a rechazar, porque son producto del afecto y la amistad, que, éstas sí, son bien reales. Después de leeros, estoy más convencido que nunca de que mis palabras se quedaron cortas al alabar vuestra Grandeza.
Antonio Martín Ortiz































Caravaggio, The Lute Player. The Hermitage, St. Petersburg
Carl Dobsky: Sunday Morning.













