A mí me gusta ser previsor y prevenido. Bastantes días antes de las Idus de Marzo, bajo la etiqueta “IDVS MARTIAS”, os regalé los prodigios siniestros que precedieron y se sucedieron al apuñalamiento, según los explicó Virgilio (70-19 aC.) en “Las Geórgicas”, Ovidio (43 aC- 17 dC.) en “Las Metamorfosis”, y Suetonio (70-150 dC.) en “La Vida de Julio César", en el Senado Romano, al año 44 aC., precisamente en las Idus de Marzo, por parte de Bruto, un amigo, eso parecía, de Julio César, y Casio, acompañados de otros Senadores. Fueron veintitrés puñaladas, al decir de Plutarco. Incluso, en ese tumulto que se provocó, con tanta espada desenvainada, hubo quienes fueron heridos por sus propios amigos.Isabel Barceló, en su Blog “Mujeres Romanas”, con el pseudónimo de “Isabel Romana”,
http://mujeresderoma.blogspot.com/
con el sentido de la oportunidad, la precisión y la exactitud, que le son propios, nos ha recordado puntualmente el asesinato de César y lo que pasó al día siguiente con su cadáver.
Ello me ha hecho volver a estudiar o recordar el tema y he recurrido a la "Vida de César” que nos dejó Plutarco (46 dC. – 120 dC.), un griego que nos dejó una serie de “Vidas Paralelas”, comparando la de un Griego con la de un Romano. Es el caso de la de Julio César, que comparó con la de Alejandro Magno.Os dejo más abajo la traducción y el texto original, en Griego, de la "Vida de César, de Plutarco”, el capítulo LXIX, porque él también nos explica los fenómenos extraños que ocurrieron tras el asesinato de Julio César. Es el final absoluto de su "Vida de César”.
He puesto, entre paréntesis, los años de nacimiento, aproximados en el caso de Plutarco, de los cuatro autores mencionados, porque lo que nos cuenta Plutarco no tiene la crudeza de la inmediatez como la tiene lo que nos dice Virgilio u Ovidio. Es que a Virgilio y a Ovidio, personas aún vivas les pudieron explicar los hechos, por haberlos vivido directamente, y Suetonio y Plutarco sólo pudieron conocerlos por leerlos en los libros. No es lo mismo. Pierden en ellos, en Suetonio y en Plutarco, el calificativo de “escalofriantes”, que les atribuye, y como los llama Isabel Barceló.
Tampoco es el mismo el genio creador de un Virgilio u Ovidio, como el interés puramente descriptivo o historiador de Plutarco o Suetonio.
“Cuando murió, César tenía cincuenta y seis años cumplidos. Y no había sobrevivido a Pompeyo más que cuatro años; y de aquella dominación, de aquella soberanía que durante toda su vida se había empapado, pasando por tantos peligros y que apenas había conseguido, no había obtenido más fruto que el solo nombre y la gloria que hacía que fuese envidiado por los ciudadanos.Verdad es que el Genio poderoso, que lo había asistido durante toda su vida, lo acompañó incluso después de su muerte: vengador del crimen, no dejó en paz a los asesinos, por tierra y por mar, hasta que no quedó ni uno: los que, de la forma que fuese, habían puesto sus manos en la fechoría o tomado parte en el complot, todos sufrieron el castigo. Pero lo más maravilloso entre los sucesos de orden humano es lo que pasó con Casio, porque, vencido en Filipos, se suicidó con la misma espada que había utilizado contra César; entre los de carácter divino, el gran cometa que después del asesinato de César brilló con todo su esplendor durante siete noches y desapareció de golpe; así como el oscurecimiento de la luz del sol. Porque, durante todo aquel año, su disco se volvió amarillento y sin tener aquella brillante radiación, y el calor que enviaba era tenebroso y escaso, por la debilidad del calor que lo destruía, y los frutos a medio cocer y todavía para madurar, se quedaron inmaduros y como pasas por el frío del ambiente.
Pero sobretodo el fantasma que se le apareció a Bruto reveló hasta qué punto el asesinato de César no fue del agrado de los dioses. He aquí esa historia. Bruto, a punto de hacer pasar a su ejército de Abidos al otro continente, descansaba una noche, como solía, dentro de su tienda, no durmiendo, sino dándole vueltas a lo que vendría; porque dicen que este hombre era el General que menos dormía de todos los que han existido jamás, y el que, de forma natural, podía pasar más tiempo en vigilia. En un sobresalto, le pareció oír un ruido en la puerta, y, mirando hacia aquel lado a la luz de una lámpara ya toda mortecina, ve una visión espantosa de un hombre de talla extraordinaria y aspecto feroz. Asustado a la primera, cuando ve que el espectro no hace ni dice nada, sino que está de pie en silencio cerca de su lecho, Bruto le pregunta quién es. Y el fantasma le responde: “Bruto, soy tu Genio malo; me verás en Filipos”. Entonces Bruto, con aire seguro, dice: “Te veré”, y el ser divino se va de golpe de su presencia. Y en el tiempo que vino, cuando en Filipos comenzó la batalla contra Antonio y Octavio César, el primer día, Bruto, vencedor, puso en fuga a todo el que se encontraba delante suyo, y arremetiendo a través del enemigo limpió el campo de César. Y ya se disponía a la segunda batalla, cuando el mismo espectro lo visita por la noche, por segunda vez; no es que le dijese nada, pero Bruto comprende cuál es su destino y se lanza de cabeza en medio del peligro.
A pesar de todo, no cayó combatiendo; pero, tras la derrota, huyó hacia un lugar escarpado y, apretando su pecho contra su espada desnuda, ayudado, dicen, por un amigo, que dio más fuerza al golpe, murió”.
(Plutarco, Vida de César, LXIX)
[69] Θνῄσκει δὲ Καῖσαρ τὰ μὲν πάντα γεγονὼς ἔτη πεντήκοντα καὶ ἕξ, Πομπηΐῳ δ’ ἐπιβιώσας οὐ πολὺ πλέον ἐτῶν τεσσάρων, ἣν δὲ τῷ βίῳ παντὶ δυναστείαν καὶ ἀρχὴν διὰ κινδύνων τοσούτων διώκων μόλις κατειργάσατο, ταύτης οὐδὲν ὅτι μὴ τοὔνομα μόνον καὶ τὴν ἐπίφθονον καρπωσάμενος δόξαν παρὰ τῶν πολιτῶν.Ὁ μέντοι μέγας αὐτοῦ δαίμων, ᾧ παρὰ τὸν βίον ἐχρήσατο, καὶ τελευτήσαντος ἐπηκολούθησε τιμωρὸς τοῦ φόνου, διά τε γῆς πάσης καὶ θαλάττης ἐλαύνων καὶ ἀνιχνεύων ἄχρι τοῦ μηδένα λιπεῖν τῶν ἀπεκτονότων, ἀλλὰ καὶ τοὺς καθ’ ὁτιοῦν ἢ χειρὶ τοῦ ἔργου θιγόντας ἢ γνώμῃ μετασχόντας ἐπεξελθεῖν. θαυμασιώτατον δὲ τῶν μὲν ἀνθρωπίνων τὸ περὶ Κάσσιον· ἡττηθεὶς γὰρ ἐν Φιλίπποις, ἐκείνῳ τῷ ξιφιδίῳ διέφθειρεν ἑαυτὸν ᾧ κατὰ Καίσαρος ἐχρήσατο· τῶν δὲ θείων ὅ τε μέγας κομήτης (ἐφάνη γὰρ ἐπὶ νύκτας ἑπτὰ μετὰ τὴν Καίσαρος σφαγὴν διαπρεπής, εἶτ’ ἠφανίσθη), καὶ τὸ περὶ τὸν ἥλιον ἀμαύρωμα τῆς αὐγῆς. ὅλον γὰρ ἐκεῖνον τὸν ἐνιαυτὸν ὠχρὸς μὲν ὁ κύκλος καὶ μαρμαρυγὰς οὐκ ἔχων ἀνέτελλεν, ἀδρανὲς δὲ καὶ λεπτὸν ἀπ’ αὐτοῦ κατῄει τὸ θερμόν, ὥστε τὸν μὲν ἀέρα δνοφερὸν καὶ βαρὺν ἀσθενείᾳ τῆς διακρινούσης αὐτὸν ἀλέας ἐπιφέρεσθαι, τοὺς δὲ καρποὺς ἡμιπέπτους καὶ ἀτελεῖς ἀπανθῆσαι καὶ παρακμάσαι διὰ τὴν ψυχρότητα τοῦ περιέχοντος.
Μάλιστα δὲ τὸ Βρούτῳ γενόμενον φάσμα τὴν Καίσαρος ἐδήλωσε σφαγὴν οὐ γενομένην θεοῖς ἀρεστήν· ἦν δὲ τοιόνδε. μέλλων τὸν στρατὸν ἐξ Ἀβύδου διαβιβάζειν εἰς τὴν ἑτέραν ἤπειρον, ἀνεπαύετο νυκτὸς ὥσπερ εἰώθει κατὰ σκηνήν, οὐ καθεύδων, ἀλλὰ φροντίζων περὶ τοῦ μέλλοντος· λέγεται γὰρ οὗτος ἁνὴρ ἥκιστα δὴ τῶν στρατηγῶν ὑπνώδης γενέσθαι καὶ πλεῖστον ἑαυτῷ χρόνον ἐγρηγορότι χρῆσθαι πεφυκώς· ψόφου δέ τινος αἰσθέσθαι περὶ τὴν θύραν ἔδοξε, καὶ πρὸς τὸ τοῦ λύχνου φῶς ἤδη καταφερομένου σκεψάμενος, ὄψιν εἶδε φοβερὰν ἀνδρὸς ἐκφύλου τὸ μέγεθος καὶ χαλεποῦ τὸ εἶδος. ἐκπλαγεὶς δὲ τὸ πρῶτον, ὡς ἑώρα μήτε πράττοντά τι μήτε φθεγγόμενον, ἀλλ’ ἑστῶτα σιγῇ παρὰ τὴν κλίνην, ἠρώτα ὅςτίς ἐστιν. ἀποκρίνεται δ’ αὐτῷ τὸ φάσμα· „ὁ σὸς ὦ Βροῦτε δαίμων κακός· ὄψει δέ με περὶ Φιλίππους“. τότε μὲν οὖν ὁ Βροῦτος εὐθαρσῶς „ὄψομαι“ εἶπε, καὶ τὸ δαιμόνιον εὐθὺς ἐκποδὼν ἀπῄει. τῷ δ’ ἱκνουμένῳ χρόνῳ περὶ τοὺς Φιλίππους ἀντιταχθεὶς Ἀντωνίῳ καὶ Καίσαρι, τῇ μὲν πρώτῃ μάχῃ κρατήσας τὸ καθ’ ἑαυτὸν ἐτρέψατο, καὶ διεξήλασε πορθῶν τὸ Καίσαρος στρατόπεδον· τὴν δὲ δευτέραν αὐτῷ μάχεσθαι μέλλοντι φοιτᾷ τὸ αὐτὸ φάσμα τῆς νυκτὸς αὖθις, οὐχ ὥστε τι προσειπεῖν, ἀλλὰ συνεὶς ὁ Βροῦτος τὸ πεπρωμένον, ἔρριψε φέρων ἑαυτὸν εἰς τὸν κίνδυνον.
Οὐ μὴν ἔπεσεν ἀγωνιζόμενος, ἀλλὰ τῆς τροπῆς γενομένης ἀναφυγὼν πρός τι κρημνῶδες, καὶ τῷ ξίφει γυμνῷ προσβαλὼν τὸ στέρνον, ἅμα καὶ φίλου τινὸς ὥς φασι συνεπιρρώσαντος τὴν πληγήν, ἀπέθανεν.












































































Caravaggio, The Lute Player. The Hermitage, St. Petersburg
Carl Dobsky: Sunday Morning.













