NOVENA SINFONÍA, OPUS 125.
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martes, 8 de enero de 2013
LUDWIG VAN BEETHOVEN: NOVENA SINFONÍA. LA ODA A LA ALEGRÍA DE SCHILLER ES LA MÁS GRANDE, MÁS GRANDIOSA, MANIFESTACIÓN DEL ESPÍRITU ABSOLUTO DURANTE LOS ÚLTIMOS SIGLOS. NADA ES COMPARABLE A ELLA.PARA VER ALGO SEMEJANTE HABRÍA QUE REMONTARSE A LOS TRÁGICOS GRIEGOS.
The portrait of Beethoven, painted by Joseph Carl Stieler in 1819-20, is one of the best known of the many portraits, which were painted of the composer. It was acquired by the brother of Louis Spohr at a raffle run by the Art Association of Brunswick. He valued the portrait highly because Stieler had assured him, when they had met at their friend Kaulbach's house in Munich, that he was the only painter to whom Beethoven had allowed sittings - and that, only at the specific wish of the composer's friends and patrons, the Brentanos. It is understood to be a very good likeness; only the hands had to be painted from memory, as Beethoven could not be persuaded to sit any longer.
LUDWIG VAN BEETHOVEN: NOVENA SINFONÍA, OPUS 125.
Cuarto Movimiento (Coral): PRESTO.
http://es.wikipedia.org/wiki/Sinfon%C3%ADa_n.%C2%BA_9_(Beethoven)
La Sinfonía Nº 9 en re menor, Op. 125, conocida también como "Coral", es la última sinfonía completa del compositor alemán Ludwig van Beethoven. Es una de las obras más trascendentales, importantes y populares en toda la música clásica, y también de toda la música y del arte. Su último movimiento es un final coral sorprendentemente inusual en su época, que se ha convertido en símbolo de la libertad. Precisamente, una adaptación de la sinfonía, realizada por Herbert von Karajan es, desde 1972, el himno de la Unión Europea (UE).
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ANTONIO MARTÍN ORTIZ.
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sábado, 8 de diciembre de 2012
La Fantasía para Piano, Orquesta y Coro, Opus 80, de Ludwig van Beethoven es una obra excepcional. La grandiosidad de sus acordes y sus melodías nos adelantan lo que luego será el último Movimiento de la Novena Sinfonía,
la Sinfonía Coral, Opus 125, documento en el que el Espíritu Absoluto alcanza el equilibrio y la perfección infinitos.
Es una prueba más de la existencia de Dios,
sea el que sea.
la Sinfonía Coral, Opus 125, documento en el que el Espíritu Absoluto alcanza el equilibrio y la perfección infinitos.
Es una prueba más de la existencia de Dios,
sea el que sea.
The portrait of Beethoven, painted by Joseph Carl Stieler in 1819-20, is one of the best known of the many portraits, which were painted of the composer. It was acquired by the brother of Louis Spohr at a raffle run by the Art Association of Brunswick. He valued the portrait highly because Stieler had assured him, when they had met at their friend Kaulbach's house in Munich, that he was the only painter to whom Beethoven had allowed sittings - and that, only at the specific wish of the composer's friends and patrons, the Brentanos. It is understood to be a very good likeness; only the hands had to be painted from memory, as Beethoven could not be persuaded to sit any longer.
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ANTONIO MARTÍN ORTIZ.
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miércoles, 1 de abril de 2009
LA SOLEDAD DE BRUTO III: el tormento y la angustia de la soledad que a Beethoven le provocaba su sordera
HERBERT VON KARAJAN dirige la ODA A LA ALEGRÍA de LA NOVENA SINFONÍA:
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Llevamos, Soledad Sánchez M. y yo mismo, unos días hablando sobre la soledad y el suicidio, pero fundamente de la soledad del suicida. Hoy quiero hablar de otra soledad, con toda seguridad más angustiosa por lo prolongado de la situación y por las características especiales de la persona que la padeció. Ésta duró la mitad de la vida de un genio, Ludwig van Beethoven. Beethoven muy pronto comenzó a quedarse sordo, enfermedad que fue avanzando con el paso del tiempo, De todos es sabido que la Novena Sinfonía fue compuesta por un Beethoven totalmente sordo y que jamás pudo él escucharla, aunque dirigió él mismo el estreno en 1824, tres años antes de su muerte. Cuando la pieza terminó, él, como no oía los aplausos del público, no se giró inmediatamente, sino después de que un músico se levantase y le diese la vuelta. Él sólo podía ver, no oír. Esta sordera le provocaba que pareciese huraño en el trato con los demás. ¿Cómo alguien, para quien la música era todo, podía reconocer su sordera?
Esta situación de soledad angustiosa la dejó plasmada él en un documento que todavía conmueve y emociona a quien lo lee. Es el Testamento de Heiligenstadt.Dejo el mismo título de LA SOLEDAD DE BRUTO, porque fue el sugerido por Soledad y a propósito del suicidio de Bruto. Y me parece un título muy adecuado. Éste es el tercer capítulo.
En Mayo de 1802, y por recomendación del Doctor Johann Adam Schmidt, Beethoven se trasladó a Heiligenstadt, para descansar en la temporada de verano, como era siempre su costumbre, y como lo fue a lo largo de toda su vida.El verano en el campo era una etapa anual que Beethoven necesitaba de forma imprescindible. Añoraba la naturaleza, la sensación de libertad, las caminatas por senderos de bosque, etc. Era también muchas veces el período del año en el cual aparecían sus ideas musicales. Las anotaba en sus innumerables cuadernos de apuntes, y usaba el invierno en Viena para pasar en limpio y terminar las obras que habían surgido durante el verano.
Ese año en particular, Beethoven estaba atormentado por el aumento de su sordera, tenía ya la sensación de que era una enfermedad que no lo iba a abandonar fácilmente, y sentía amenazada toda su vida por ella. La indicación del Dr. Schmidt abría una esperanza de que, con soledad y silencio, con una temporada en el campo, podría descansar su oído, y recuperar él su salud.
Heiligenstadt era en ese momento un pueblito separado de Viena. No sólo un vecindario, parte de la misma ciudad, como en nuestra época. Se tardaba algún tiempo en llegar allí en carruaje.
Deprimido y ya incapaz de esconder su afección creciente, el 6 de Octubre de 1802, Beethoven escribió un documento que guardó luego cuidadosamente, y que fue llamado después "El Testamento de Heiligenstadt".
Es importante recordar que fue encontrado en el mismo escondite secreto de su escritorio, junto a la carta a la Amada Inmortal, escrita en 1812.
En este emocionante documento, Beethoven revelaba su enfermedad y su angustia frente a la misma. El escrito tiene una cualidad emocional verdaderamente impactante, cuando lo leemos hoy en día.
Una segunda parte del testamento fue escrita unos pocos días después, el 10 de Octubre de 1802, y tiene el sonido de un epilogo de lo escrito anteriormente.
La redacción misma del "Testamento" se encuentra llena de errores de sintaxis y luce una puntuación absolutamente personal. Las oraciones son largas, a veces de difícil realización y de bastante difícil comprensión. En la traducción se ha tratado de conservar, en lo posible, dichas características. Parecería completamente irrespetuoso corregir al maestro.
Evidentemente, el documento fue escrito bajo una fuerte presión emocional y tiene una cualidad de inmediatez e impacto muy alta. La personalidad de Beethoven es claramente perceptible. Esto es evidente, también, en la lectura de sus numerosísimas cartas. Pese a que el compositor decía a menudo que no tenia ninguna facilidad para escribir, se las arreglaba perfectamente para transmitir sus fuertes pensamientos y emociones, claro, no con la misma cualidad estética que en la música, aunque con una muy parecida cualidad emocional.
Podemos notar que tres veces en la redacción el compositor omitió el nombre de pila de su hermano menor, Nikolaus Johann. Podría ser una duda acerca de la forma de cómo nombrarlo (se le llamaba Nikolaus o Johann indistintamente), o alguna pelea con su hermano ocurrida por aquellos momentos. Más allá de diferentes hipótesis que sus biógrafos han pergeñado, no lo sabemos realmente.
Beethoven escribió después dos testamentos más, en 1824 y pocos días antes de su muerte, en 1827. Estos fueron documentos mayormente formales, redactados por un abogado, y racionalmente dedicados a legar sus – pocos – bienes.
Texto del Testamento de Heiligenstadt
“Para mis hermanos Carl y ….... (Johann) van Beethoven:¡Oh, hombres que me juzgáis malevolente, testarudo o misántropo! ¡Cuán equivocados estáis! Desde mi infancia, mi corazón y mi mente estuvieron inclinados hacia el tierno sentimiento de bondad, inclusive me encontré voluntarioso para realizar acciones generosas, pero, reflexionad que hace ya seis años en los que me he visto atacado por una dolencia incurable, agravada por médicos insensatos, estafado año tras año con la esperanza de una recuperación, y finalmente obligado a enfrentar el futuro una enfermedad crónica (cuya cura llevará años, o tal vez sea imposible); nacido con un temperamento ardiente y vivo, hasta inclusive susceptible a las distracciones de la sociedad, fui obligado temprano a aislarme, a vivir en soledad, cuando en algún momento traté de olvidar, ¡oh!, qué duramente fui forzado a reconocer la entonces doblemente realidad de mi sordera, y aún entonces, era imposible para mi decirle a los hombres, habla más fuerte!, grita!, porque estoy sordo. ¡Ah! ¿Cómo era posible que yo admitiera tal flaqueza en un sentido que en mí debiera ser más perfecto que en otros, un sentido que una vez poseí en la más alta perfección, una perfección tal como pocos en mi profesión disfrutan o han disfrutado? ¡Oh!, no puedo hacerlo, entonces perdonadme, cuando me veáis retirarme, cuando yo me mezclaría con vosotros con agrado. Mi desgracia es doblemente dolorosa, porque forzosamente ocasiona que sea incomprendido. Para mi no puede existir la alegría de la compañía humana, ni los refinados diálogos, ni las mutuas confidencias. Sólo me puedo mezclar con la sociedad un poco cuando las más grandes necesidades me obligan a hacerlo. Debo vivir como un exiliado. Si me acerco a la gente, un ardiente terror se apodera de mí, un miedo de que puedo estar en peligro de que mi condición sea descubierta. Así ha sido durante el año pasado que pasé en el campo, ordenado por mi inteligente médico a descansar mi oído tanto como fuera posible, en esto coincidiendo por mi natural disposición, aunque algunas veces quebré la regla, movido por mi instinto sociable, pero ¡qué humillación!, cuando alguien se paraba a mi lado y escuchaba una flauta a la distancia, y yo no escuchaba nada, o alguien escuchaba cantar a un pastor, y yo otra vez no escuchaba nada. Estos incidentes me llevaron al borde de la desesperación. Un poco más y hubiera puesto fin a mi vida, sólo el arte me sostuvo, ¡ah!, parecía imposible dejar el mundo hasta haber producido todo lo que yo sentía que estaba llamado a producir. Y entonces soporté esta existencia miserable, verdadera mente miserable, una naturaleza corporal hipersensible a la que un cambio inesperado puede lanzar del mejor al peor estado. Paciencia. Está dicho que ahora debo elegirla para que me guíe. Así lo he hecho. Espero que mi determinación permanecerá firme para soportar hasta que a las inexorables Parcas les plazca cortar el hilo. Tal vez mejoraré, tal vez no, estoy preparado. Forzado ya a mis 28 años a volverme un filósofo, ¡oh!, no es fácil, y menos fácil para el artista que para otros. Ser Divino, Tú que miras dentro de lo profundo de mi alma, Tú sabes, Tú sabes que el amor al prójimo y el deseo de hacer el bien, habitan allí. ¡Oh, hombres!, cuando algún día leáis estas palabras, pensad que habéis sido injustos conmigo, y dejad que se consuele el desventurado al descubrir que hubo alguien semejante a él, que, a pesar de todos los obstáculos de la naturaleza, igualmente hizo todo lo que estuvo en sus manos para ser aceptado en la superior categoría de los artistas y los hombres dignos.
Ustedes, mis hermanos Carl y ……, tan pronto como esté muerto, si el Dr. Schmidt aún vive, pídanle en mi nombre que describa mi enfermedad y guarden este documento con la historia de mi enfermedad, de modo que, en la medida de lo posible, al menos el mundo se reconcilie conmigo después de mi muerte. Al mismo tiempo los declaro a los dos como herederos de mi pequeña fortuna (si puede ser llamada de esa forma), divídanla justamente, acéptense y ayúdense el uno al otro, cualquier mal que me hayáis hecho, lo sabéis, hace tiempo que fue olvidado. A ti, hermano Carl, te doy especialmente las gracias por el afecto que me has demostrado últimamente. Es mi deseo que vuestras vidas sean mejores y más libres de preocupación que la mía, recomendad la virtud a vuestros hijos, ésta sola puede dar felicidad, no el dinero, hablo por experiencia, sólo fue la virtud la que me sostuvo en el dolor, a ésta y a mi arte solamente debo el hecho de no haber acabado mi vida con el suicidio. Adiós, y quiéranse uno al otro. Doy mi agradecimiento a todos mis amigos, particularmente al Príncipe Lichnowsky y al Profesor Schmidt. Deseo que los instrumentos del Príncipe L, sean conservados por uno de ustedes, pero que no resulte una pelea de este hecho, si pueden serviros de mejor fin, véndanlos, me sentiré contento si puedo seros de ayuda desde la tumba, con alegría me acerco hacia la muerte, si ésta llega antes de que tenga la oportunidad de mostrar todas mis capacidades artísticas, habrá llegado demasiado temprano, no obstante mi duro destino y probablemente desearé que hubiera llegado más tarde, pero aún así estaré satisfecho. ¿No me liberaré entonces de mi interminable sufrimiento? Vengas cuando vengas, te recibiré con valor. Adiós y no me olvidéis completamente cuando esté muerto, merezco eso de ustedes, habiendo yo pensado en vida tantas veces acerca de cómo hacerlos felices, sedlo.
Heiglnstadt, Octubre 6, 1802
Ludwig van Beethowen
Para mis hermanos Carl y …………….Para ser leído y ejecutado después de mi muerte
Heiligenstadt, 10 de Octubre de 1802, entonces de esta forma me despido de ustedes y tristemente en verdad, si esa amada esperanza que traje conmigo cuando llegué de curarme al menos en parte, debo abandonarla completamente, igual que las hojas de otoño caen y se marchitan, así se ha destruido la esperanza, me voy, hasta el alto coraje, que a menudo me inspira en los bellos días de verano, ha desaparecido. ¡Oh, Providencia!, otórgame al menos un día de pura felicidad, hace tanto tiempo desde que la verdadera felicidad resonó en mi corazón, ¡oh! ¿cuándo?, ¡oh! ¿cuándo? ¡Oh, Divinidad!, la encontraré otra vez, en el templo de la naturaleza y de los hombres. ¿Nunca? No. ¡Oh! ¡Eso seria demasiado duro! “
Texto original, en Alemán:
“Für meine Brüder Carl und [Johann] Beethoven.[8≡] O ihr Menschen die ihr mich für feindselig störrisch oder / Misantropisch haltet oder erkläret, wie unrecht thut ihr mir / ihr wißt nicht die geheime urßache von dem; was euch so / scheinet, mein Herz und mein Sinn waren von Kindheit / an für das Zarte Gefühl des wohlwollens, selbst große / Handlungen Zu verrichten dazu war ich immer aufgelegt, / aber bedenket nur daß seit 6 jahren ein heilloser / Zustand mich befallen, durch unvernünftige ärzte verschlimmert / von Jahr zu Jahr in der Hoffnung gebessert zu werden, / betrogen, endlich zu dem uberblick eines dauernden / Übels [daß durchstrichen] (dessen Heilung vielleicht jahre dauern oder / gar unmöglich ist) gezwungen, mit einem feuerigen / Lebhaften Temperamente gebohren selbst empfäng- / lich für die Zerstreuungen der Gesellschaft, muste ich früh / mich absondern, einsam mein Leben zubringen, wollte / ich auch Zuweilen mich einmal über alles das hinaussetzen, / o wie hart wurde ich dur[ch] die verdoppelte trauerige / Erfahrung meines schlechten Gehör's dann Zurück- / gestoßen, und doch war's mir noch nicht möglich den / Menschen zu sagen: sprecht lauter, schrejt, denn / ich bin taub, ach wie wär es möglich daß ich dann die / Schwäche eines Sinnes angeben sollte; der bej mir in / einem vollkommenern Grade als bej andern sein sollte, / einen Sinn denn ich einst in der größten Vollkommenheit / besaß, in einer Vollkommenheit, wie ihn wenige von / meinem Fache gewiß haben noch gehabt haben – o ich / kann es nicht, drum verzeiht,
[9≡] wenn ihr mich da zurück- / weichen sehen werdet, wo ich mich gerne unter euch mischte / doppelt wehe thut mir mein unglück, indem ich dabej verkannt / werden muß, für mich darf Erholung in Menschlicher Gesell- / schaft, feinere Unterredungen, wechselseitige Ergießun- / gen nicht statt haben, ganz allein fast nur so viel / als es die höchste Notwendigkeit fodert, darf ich mich in gesell- / schaft, einlassen, wie ein Verbannter muß ich leben, nahe ich mich / einer Gesellschaft, so überfällt mich eine heiße ängstlich- / keit, indem ich befürchte in Gefahr gesetzt zu werden, meinen / Zustand merken zu laßen – so war es denn auch / dieses halbe jahr, was ich auf dem Lande zubrachte, / von meinem vernünftigen Arzte aufgefordert, so viel / als möglich mein Gehör zu schonen, kamm er [nur durchstrichen] fast meiner / jetzigen natürlichen Disposizion entgegen, obschon, vom Triebe / zur Gesellschaft manchmal hingerissen, ich mich dazu verleiten / ließ, aber welche Demüthigung wenn jemand neben mir / stund und von weitem eine flöte hörte und ich nichts hörte; / oder jemand den Hirten Singen hörte, und ich auch nichts hörte, [Seite 2] solche Ereignüsse brachten mich nahe an Verzweiflung, / es fehlte wenig, und ich endigte selbst mein Leben + nur sie die Kunst, sie hielt mich / zuruck, ach es dünkte mir unmöglich, die welt / eher zu verlassen, bis ich das alles hervorgebracht, / wozu ich mich aufgelegt fühlte, und so fristete / ich dieses elende Leben – wahrhaft elend; einen / so reizbaren Körper, daß eine etwas schnelle / Verändrung mich aus dem Besten Zustande in / den schlechtesten versezen kann – Geduld – / so heist es, Sie muß ich nun zur führerin / wählen, ich habe es – dauernd hoffe ich, soll mein
[10≡] Entschluß / sejn, auszuharren, bis es den unerbittlichen parzen / gefällt, den Faden zu brechen, vielleicht geht's besser, / vielleicht nicht, ich bin gefaßt – schon in meinem 28 Jahre gezwungen Philoßoph zu werden, / es ist nicht leicht, für den Künstler schwerer als / für irgend jemand – gottheit du siehst herab auf / mein inneres; du kennst es, du weißt, daß menschenliebe / und neigung zum wohlthun drin hausen, – o Menschen, / wenn ihr einst dieses leset, so denkt, daß ihr mir unrecht / gethan, und der unglückliche, er tröste sich, einen seines / gleichen zu finden, der trotz allen Hindernissen der Natur, / doch noch alles gethan, was in seinem Vermögen stand, / um in die Reihe würdiger Künstler und Menschen / aufgenommen zu werden – ihr meine Brüder / Carl und [Johann], sobald ich tod bin und professor schmid / lebt noch, so bittet ihn in meinem Namen, daß er meine Krankheit / beschreibe, und dieses hier geschriebene Blatt / füget ihr dieser meiner Krankengeschichte bej, [ein unleserliches Wort durchstrichen] damit / wenigstens so viel als möglich die welt nach meinem Tode / mit mir versöhnt werde – Zugleich erkläre ich euch / beide hier für [meinen durchstrichen] die Erben des kleinen Vermögens, / (wenn man es so nennen kann) von mir, theilt es redlich, / und vertragt und helft euch einander, was ihr mir / zuwider gethan, das wist ihr, war euch schon längst ver- / ziehen, dir Bruder Carl danke ich noch insbesondere für / deine in dieser letztern spätern Zeit mir bewie- / sene Anhänglichkeit, Mein wunsch ist, daß [ich durchstrichen] euch / ein bessers sorgen[volleres durchstrichen] loseres Leben, als mir, werde, / emphelt euren [nach durchstrichen] Kindern Tugend, sie nur allein kann /
[11≡] glücklich machen, nicht Geld, ich spreche aus Erfahrung, / sie war es die mich selbst im Elende gehoben, ihr danke / [Seite 3] ich nebst meiner Kunst, daß ich durch keinen selbst- / mord mein Leben endigte – lebt wohl und / liebt euch, – allen Freunden danke ich, besonders Fürst Lichnowski und Professor Schmidt. – Die / Instrumente von Fürst L. wünsche ich, daß sie doch / mögen aufbewahrt werden bej einem von euch, doch / entstehe des wegen kein Streit unter euch, sobald / sie euch aber zu was nüzlicherm dienen können, / so verkauft sie nur, wie froh bin ich, wenn ich auch / noch unter meinem Grabe euch nützen kann – / so wär's geschehen – mit freuden eil ich dem Tode / entgegen – kömmt er früher als ich Gelegenheit / gehabt habe, noch alle meine Kunst-Fähigkeiten zu entfalten, so wird er mir trotz meinem Harten / Schicksal doch noch zu frühe kommen, und ich würde / ihn wohl später wünschen – doch auch dann / bin ich zufrieden, befrejt er mich nicht von einem / endlosen Leidenden Zustande? – komm, wann du / willst, ich gehe dir muthig entgegen – lebt wohl / und vergeßt mich nicht ganz im Tode, ich habe es / um euch verdient, indem ich in meinem Leben / oft an euch gedacht, euch glücklich zu machen, sejd es –
Ludwig van Beethoven
Heiglnstadt
am 6ten ot october
1802
Heiglnstadt [sic] den 10ten Oktober 1802 — so nehme ich den [sic] Abschied von dir — und zwar traurig — ja die geliebte Hofnung [sic] — die ich mit hieher nahm — wenigstens bis zu einem gewissen Punkt [sic] geheilet zu seyn — sie muß mich nun gänzlich verlassen, wie die Blätter des Herbstes herabfallen, gewelkt sind, so ist — auch sie für mich dürr geworden, fast wie ich hieher kamm [sic (mit Verdoppelungs-Strich)] — gehe ich fort — selbst der Hohe Muth — der mich oft in den Schönen [sic] Sommertägen [sic (+ „Sommer“ mit Verdoppelungs-Strich: kleines „m“ nur 1×)] beseelte — er ist verschwunden — o Vorsehung — laß einmal einen reinen Tag der Freude [„Freude“ unterstrichen] mir erscheinen — so lange schon ist der wahren Freude inniger Widerhall mir fremd — o wann — o wann o Gottheit — kann ich im Tempel der Natur und Menschen ihn widerfühlen [sic] — Nie? — nein — o es wäre zu hart v [„v“? Wer kennt diese Sigle?]”
Fecha de publicación: 1957, 2ª Ed. 1975Editorial: Verlag Doblinger, Wien – München
HEILINGESNTAT, casa donde Beethoven escribió su célebre testamento
Al mismo tiempo que aparece este artículo dedicado a la soledad trágica de Beethoven por su sordera, aparece un poema de Soledad Sánchez M., donde, de una forma magistral, como es habitual en ella, nos transmite con la musicalidad y la armonía de sus palabras, lo que debía sentir Beethoven en su misma intimidad en esos momentos. El poema de Soledad Sánchez M. es como una Sinfonía en palabras. Os recomiendo que hagáis "click" en su nombre para trasladaros a su "locus amoenus".
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ANTONIO MARTÍN ORTIZ.
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Caravaggio, The Lute Player. The Hermitage, St. Petersburg
Carl Dobsky: Sunday Morning.













