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OVIDIUS NASO - EDITION:
Metamorphoses - 2.358 picturae + translationes
Virgil Solis, ed. 1581
Que aparece en la columna lateral de la izquierda. Os aparecerá entonces, entre otras, la edición ilustrada de LAS METAMORFOSIS de Ovidio, con el texto Latino, acompañado de 2358 ilustraciones, en Edición de 1581. Es muy fácil manejarla, y os puedo asegurar que es una delicia.
Os voy a explicar desde ahora, durante bastantes días, el nacimiento del árbol de la MIRRA. Es una historia apasionante. En ella hay de todo: tragedia, amor, erotismo, ternura, engaño, sinceridad, complicidad, crueldad, cariño, amor “contra naturam”, y seguramente muchas cosas más. No os voy a dar excesivas explicaciones, para que podáis ir saboreando el texto a medida que es dado a luz, porque eso también se encuentra en este mito. Os vais a conformar hoy con los prolegómenos necesarios, para que podáis entrar adecuadamente en la comprensión del texto, de los textos, porque serán varios.
Ovidio nos explica en el libro décimo de las Metamorfosis (220-297) el mito de Pigmalión. Resulta que en Chipre, isla donde Afrodita tenía un culto especial, existían templos dedicados a la diosa Afrodita. Allí se practicaba la prostitución sagrada, es decir, que había jóvenes muchachas que estaban al servicio del templo, entregando su cuerpo, a cambio de dinero, a Sacerdotes y visitantes del mismo. Con ese dinero se subvencionaba el mantenimiento del templo y de él les quedaba una pequeña parte para ellas, para tener, más adelante, cuando ya no las considerasen adecuadas para ese servicio, una “dote”, que pudiesen llevar al matrimonio futuro, porque era vergonzoso, así lo creían, que una muchacha contrajese matrimonio sin llevar "dote". Este dato está históricamente documentado, y estamos seguros de que era así. Es la interconexión entre el Mito y la Realidad. Suele pasar.Los hombres de Chipre eran “Cerastas”, lo que en Griego significa “Cornudos”, y las mujeres “Propétides, es decir, “Desvergonzadas”. Zeus los castigó aprovechando los Cuernos de los Cerastas y los convirtió en toros, y la Cara dura de las mujeres, convirtiéndolas en duro pedernal.
No obstante, había un hombre bueno, Pigmalión, que, como no encontraba una mujer digna de compartir su vida, esculpió en una estatua de marfil blanco una imagen con la que era su modelo de mujer. Cada día iba a visitarla y a agasajarla, con besos, caricias, joyas, y todo eso.
Conmovida Afrodita por tanto amor, hizo el milagro de convertir a la estatua en auténtica mujer, de carne y hueso. Os podéis imaginar cuál era su belleza. Hubo matrimonio, hubo nupcias, y de esa unión nació una muchacha. Su nombre es Pafos. Esa Pafos dio, a su vez, a luz a un niño. Su nombre es Cíniras.
Pone Ovidio (X, 298-299), en este fragmento, como en todos los que seguirán, las palabras en boca de Orfeo, que nos deleita con su canto, acompañado de la lira:“De ésta [Pafos] nació un hijo, Cíniras, que hubiera podido ser considerado entre los felices, si hubiera carecido de descendencia”.
[Editus hac ille est, qui, si sine prole fuisset,
inter felices Cinyras potuisset haberi].







¡Oh Cuan Afortunado, quién Tiene un Ideal
Y en la Vida es su Faro y Astro Guía!
Bendita la Ilusión que al Hombre Alegra,
pues incluso en el dolor y el Mal,
y en la Penumbra de un Siniestro Día,
funde la Oscuridad y la Pena Negra.
Así el Amor o su Gemelo el Odio,
Generan el Rechazo o la Atracción,
Poniendo el Corazón en ese Podio,
que lo Eleva, sobre la Razón,
Creando al Hombre Fuerte Conmoción,
igual que si mezclamos Agua y Sodio,
se produce al instante, una Explosión...
Tal,Hermanos Míos,la Amorosa Pasión,
que es Común al Hombre y a los Dioses...
Rigiendo a todo Ser, Crea Destino.
Ovidio que no era lo que Parecía,
por su fama de Hombre Libertino,
mucho de Magia y Fuerzas Conocía
Desde el más Raro Afrodisiaco,
que adquirir con Dinero se Podía,
Hasta lo Más Dificil. Que una Diosa,
del más débil Mortal se Enamorara
o que al Amante Metamorfoseara,
Por Venganza o por Broma Jocosa...
Así Ocurrió, Romanos, Bello Cuento,
Entre un Hombre del Amor Enamorado,
que por una Escultura fue Hechizado
y Adorarla era en Piedra, su Contento.
La dulce Venus Afrodita, Emocionada,
al ver aquel Amor tan Elevado,
Quiso premiar al Exaltado
y a la piedra Otorgó Vida Animada.
¿Hizo la Diosa Bella aquel Portento?
Sólo a Medias... No Obró casi Nada,
pues Pigmaión, fue quien con su Pasión,
Aportó su Esencia y su Energía
que fue Amor Puro tal TRansformación
Y a la Escultura Viva, en la Alegría,
insufló, con un Beso, Pasión y CORAZÓN.

Louis Jean François Lagrenée (1724 - 1805).













Peligroso es el camino por el Zodíaco





















































Caravaggio, The Lute Player. The Hermitage, St. Petersburg
Carl Dobsky: Sunday Morning.













